El día había empezado tranquilo, demasiado tranquilo para el gusto de Ianto y eso nunca podía significar nada bueno cuando se trabajaba en Torchwood. Apenas se daba cuenta del paso de los días desde que Jack se había marchado y por más que lo intentaba, no conseguía saber porque lo había hecho.
No había dejado de pensar en ello y todavía no tenía respuesta. Al fin y al cabo, pese a lo que solía decir Owen, Jack era una persona muy racional. Ianto lo conocía bien, al menos conocía la parte que Jack le había mostrado, pero ahora se daba cuenta que le faltaba mucho por aprender.
Le había besado, le había demostrado que sentía algo especial por él, algo más profundo que lo que sentía por el resto del equipo, con la excepción de Gwen; por mucho que no le hiciera gracia a Ianto; pero se había ido, sin decir nada, sin despedirse, sin darle, ni siquiera a él, la más mínima explicación. Se había marchado, acabando así con la ilusión de Ianto de llegar a tener una verdadera relación con Jack.
Así pasaba los días en la base, encerrado, todavía más que de costumbre, en sus pensamientos, para al final conseguir un gran dolor de cabeza, pero ninguna idea clara. Por eso, aquel día, que había comenzado tranquilo, sin ninguna amenaza en la tierra a simple vista, sin alienígenas a los que perseguir, un día relajado al fin y al cabo, Ianto decidió no hacer nada.
Sin embargo, tal y como había pensado, de pronto en la base de Torchwood saltaron las alarmas y todo el equipo se puso en alerta en dos segundos, Tosh que estaba trabajando en el nuevo dispositivo de seguridad para la base se levantó y se dirigió hacia las pantallas para comprobar lo que habían detectado los sistema de vigilancia. Owen con el bisturí en la mano se presentó en la sala y miró a Tosh esperando que le informará. Ianto que estaba sentado, como siempre, en la sala de reuniones pensativo y que desde que Jack había desaparecido no había vuelto a ser el mismo, en el momento que oyó las alarmas se levantó y se presentó en la sala común y casi tropezó con Gwen que acababa de entrar en la base y se dirigía hacía la sala de operaciones.
¿Sabe alguien lo que está pasando? – Preguntó Gwen dirigiéndose a todos.
Detecto que está fluctuando una energía y que se dirige directamente hacia aquí. – Dijo Tosh mirando fijamente la pantalla de ordenador.
¿Qué clase de energía? – Dijo Ianto que se había colocado a su lado mirando también la pantalla.
Pues… si te digo la verdad, no lo se. – La expresión de Tosh era de duda.
Entonces se produjo un fuerte sonido y una corriente de aire que hizo volar todos los papeles de la base y unos segundos después en el centro apareció de la nada una cabina de color azul. Todos estaban preparados con sus armas, no sabían que ser podría salir de aquella cosa. Pero se llevaron una sorpresa cuando se abrió la puerta y salió alguien que no habían esperado.
Para sorpresa de todos April salió corriendo mientras se reía divertida y se escondía tras Ianto agarrándose a su pierna. El joven se la quedó mirando entre sorprendido y divertido y los demás empezaron a reírse contagiados por la risa de la niña.
Vaya Ianto, veo que sigues teniendo éxito con las mujeres – Le dijo Owen con tono sarcástico. El joven se le quedó mirando fijamente pero prefirió no contestarle.
Justo en ese momento se oyó desde el interior de la nave una voz y acto seguido Rose apareció en la puerta con una amplia sonrisa.
April, ¿Dónde estás? No te escondas, te voy a encontrar. - – Dijo la Rose sin percatarse de las cuatro personas que la estaban mirando atónitos y a su lado se asomó Mickie. – Hola, soy Rose Tyler y este es Mickie – señalando hacia atrás - ¿Habéis visto a un duendecillo por….? – Se detuvo cuando vio que April se asomaba por debajo de las piernas de Ianto.
Entonces se fijó en el chico y se dio cuenta que se trataba del mismo Ianto Jones que ella conocía tan bien y que había visto muy cercano a Jack durante los últimos días, el agente que trabajaba en Torchwood uno de la otra dimensión.
Vamos April, no molestes. Deja trabajar a Ianto. – Dijo mientras se acercaba a la niña y la cogía en brazos y le dirigía una bonita sonrisa.
Perdona, ¿Nos conocemos? – Dijo él, mirando a Rose sin entender nada.
Bueno… tal vez tenga una explicación, pero, creo que dejaré que te lo cuente… - Rose realmente se quedó sin palabras, no sabía como explicar aquella situación pero justo en ese momento apareció Jack
Hola chicos, ¿me echabais de menos? – Dijo el capitán mirándolos.
El tenso silencio que se había creado se podía cortar con un cuchillo, nadie sabía que decir y los segundos iban pasando lentamente. Pero de pronto justo detrás de Jack apareció el Doctor haciendo que todos reaccionaron por fin.
Hola, soy el Doctor – Dijo mientras se dirigía hacia los ordenadores y se entretenía estudiando los datos de la pantalla.
Ianto se quedó mirando al Doctor con mucho interés, muchas veces había querido ponerle cara a su contrincante pero nunca se lo había imaginado así. Realmente no le parecía alguien tan impresionante y además no eran tan joven, no entendía como Jack podía sentirse tan atraído por él.
Tosh, continúa con el nuevo dispositivo de seguridad – Dijo Gwen como si no hubiera oído el saludo de Jack.
Si ya hemos terminado con las presentaciones, ha sido encantador conoceros pero tengo una asquerosa babosa a la que hacerle la autopsia, así que, si me perdonáis, Ianto avísame cuando lleguen las pizzas. – Dijo Owen dándose la vuelta para dirigirse hacia el laboratorio.
Vaya, veo que os ha ido bien – Dijo Jack con su habitual forma de comportarse.
Entonces para sorpresa de todos justo cuando Gwen pasaba al lado del capitán, se dirigió hacia él y le dio un fuerte empujón que le hizo retroceder hasta chocar con la pared.
Nos abandonaste. Tuvimos que seguir adelante sin ti. Tú que siempre hablabas del trabajo en equipo, de cuidar los unos de los otros, desapareciste sin decir nada. Decidiste abandonar el barco. – Le dijo mientras andaba de un lado para otro y justo cuando parecía que la reprimenda había terminado, se volvió de nuevo, mirándole fijamente y a sabiendas que lo que le iba a decirle podía herir al capitán: - ¿Al menos has encontrado lo que buscabas?
Jack se quedó tan sorprendido por su reacción que para su sorpresa no supo que contestar, aquellas palabras le dieron que pensar, tal vez los chicos tenían razón de estar enfadados. Había desaparecido en el más absoluto de los silencios, estaba acostumbrado a no tener que dar explicaciones, pero ahora tenía un equipo que realmente se comportaba como una familia. Todos se preocupaban por los problemas de los demás, si alguno tenía dificultades, ahí estaba cualquiera de ellos para echarle una mano.
Mientras Jack seguía perdido en sus pensamientos, Mickie que estaba sentado en la mesa más cercana a la discusión, con los brazos cruzados sobre el pecho, observaba la escena que realmente le parecía muy divertida. Entonces se dio cuenta que Ianto le estaba mirando y por la expresión de su cara comprendió que aquella situación era más seria de lo que parecía.
¿Creo que no hemos llegado en un buen momento? – Le dijo Rose poniéndose muy cerca del Doctor mientras le daba un beso en la mejilla.
No te preocupes, seguro que Jack lo tiene todo controlado. – Dijo el Doctor quitándose las gafas y después le acarició la mejilla.
¿Tu crees que después de esto – Dijo Rose haciendo con un gesto de cabeza hacia los chicos de Torchwood – estarán de acuerdo en quedarse unos días con April?
El Doctor miró a cada uno de los componentes del equipo y pudo comprobar que aquella discusión se resolvería sin problemas en cuestión de poco tiempo.
- Estoy convencido. Jack tiene un don especial para persuadir a la gente, a casi toda. Seguro que están encantados de cuidar de April – Dijo el Doctor mientras le hacía a April un gesto para que acudiera a sus brazos.
- o -
Las cosas parecían marchar realmente bien sin Jack. Torchwood seguía en pie, Gwen había tomado el mando y todos parecían haberlo aceptado sin ningún problema. Tosh seguía con sus ordenadores, Owen no dejaba de hacer autopsias a todos los aliens que se encontraban y Ianto… Ianto parecía ser un caso aparte. Por lo que podía ver desde que había regresado, el joven agente, estaba más callado de lo normal y eso solo podía significar una cosa, estaba cabreado y Jack estaba casi seguro de saber con quien y porque.
Y desde luego el consentir que April se quedara en la base durante unos días no había ayudado a que la relación pudiera mejorar. Tenerla presente para recordarle continuamente que era del Doctor no ayudaba nada. Mientras seguía mirando a Ianto le vino a la mente la conversación que presenció del Doctor y Rose.
Rose – Dijo el Doctor acercándose hacia ella - ¿Qué te parece si nos tomamos unos días libres, tu y yo solos?
¿Cómo si fuera una luna de miel? – Dijo Rose con una sonrisa picara.
Sip… No estaría mal. – El Doctor la miró divertido.
¿Y que hacemos con April? ¿Ahora no podemos dejarla con mi madre? – En el rostro de Rose se reflejó una cierta tristeza. Sabía que no volvería a verla y aquello le llenaba de tristeza pero esa había sido su elección y jamás se arrepentiría.
Bueno, tal vez… - Empezó a decir el Doctor y se quedó mirando a Jack que estaba en la sala y parecía no prestar atención a la conversación, pero estaba pendiente de todo. – Esto… Jack.
¿Si? – Dijo el capitán mientras giraba la silla y le miraba fijamente intentando aparentar que no había estado atento a lo que estaban hablando.
Queríamos saber si te importaría hacerte cargo de April durante unos días. – Estaba diciendo el Doctor cuando oyó que Rose suspiraba.
Pero… - Empezó a decir Rose. – Ahora que lo pienso bien no se, April no se ha separado de mí en todo este tiempo.
Vamos Rose – Dijo el Doctor mientras le rodeaba la cintura con el brazo – ¿No te gustaría… tu y yo solos…? - La sonrisa del Doctor resultaba cautivadora y Rose no puedo resistirse y dejándose llevar le echó los brazos al cuello y le besó.
Entonces todo decidido – Dijo Jack levantándose y se acercó hasta April que estaba muy entretenida pintado sentada en el suelo. - ¿Quieres quedarte con nosotros? – La niña levantó la mirada y le dedicó una sonrisa, después continúo jugando. – Muy bien, cuando queráis podéis iros. Disfrutar todo lo que podáis. – Les dijo el capitán guiñándoles el ojo.
Pero… - Rose intentó decir algo pero el Doctor le cogió la cara con las manos y mirándole a los ojos le dijo.
Rose, la niña va ha estar bien. Jack cuidará de ella perfectamente, ¿verdad Jack? – Dijo el Doctor dirigiéndose al capitán intentando convencer a Rose.
Por supuesto. Rose no te preocupes, cualquiera de nosotros estará encantado de cuidar de April.
Esta bien, me habéis convencido. – Dijo Rose sonriendo al Doctor y después se fue hasta Jack dándole un abrazo – Sé que la dejo en buenas manos.
Instantes después Jack volvió a la realidad, el último pensamiento que tuvo fue el ruido de la TARDIS cuando se iba desvaneciendo en el aire.
El muchacho estaba sentado en su mesa, mirando un ordenador, aunque apenas estaba prestando atención a la pantalla. Tenía la mente en otro sitio y Jack sabía cual era.
¿Ianto podemos hablar un momento? – Dijo Jack apoyado en la mesa.
Lo siento Jack, pero me has pillado en un momento de mucho jaleo y no creo que pueda. - Ianto se levantó de la mesa y casi salió corriendo tratando de pasar de largo y poder huir de él. Si había algo para lo que no estaba preparado, era para hablar con él sobre lo que había ocurrido.
Ianto espera un momento por favor. - Pero su compañero no lo hizo y continuó andando con decisión hacia las escaleras que llevaban a las celdas. - Además sigo siendo tu jefe y puedo decirte que dejes de trabajar y hables conmigo.
Ianto se dio la vuelta de repente, y se detuvo en seco en mitad de las escaleras, apretó los puños con fuerza para no decir algo de lo que pudiera arrepentirse, porque Ianto no era de esa clase de hombres.
No digas eso, porque dejaste de ser nuestro jefe cuando nos dejaste tirados y a mi…- Se quedó callado, respirando con fuerza y rapidez, tenía tantas cosas que decirle, pero demasiado dolor interno como para hacerlo así sin más. Se dio la vuelta y continuó bajando las escaleras.
Ianto por favor, déjame que te lo explique. - Jack lo escuchó reír, pero se dio cuenta que no se lo estaba pasando nada bien. -¡Ianto! - Lo escuchó respirar mucho más fuerte, hay de pie, entre las sombras de las escaleras, parado como si se hubiera detenido el tiempo.
Jack bajó unos cuantos escalones hasta estar uno encima de él y poder poner la mano sobre su hombro. Podría jurar que estaba temblando, pero estaba completamente tenso.
No puedes hacerme esto Jack, no puedes entrar y salir de mi vida cada vez que te asustas o cada vez que ese Doctor tuyo te llama. No soy un pañuelo de usar y tirar, tengo sentimientos y no creo que pueda superar que otra vez me abandones porque te ocurra algo. - Ahora si que estaba temblando, la sola idea de perder al capitán, por el motivo que fuera, de nuevo, le ponía muy nervioso.
El Doctor no me llamó, tenía que terminar un tema pendiente con él y no es lo que piensas. Si, tengo unos sentimientos muy fuertes por él, pero hay cosas que son imposibles. Tu eres real, estás aquí, sufriendo por mi y no soporto hacerte daño.
Ya es un poco tarde para eso.
Tal vez pueda compensártelo de alguna forma. - Jack bajó el último escalón que le separaba de Ianto y deslizó los brazos sobre los de su joven compañero. - Había pensado invitarte al cine y luego a cenar.
Ianto agradeció la semioscuridad del lugar para que Jack no pudiera ver la ilusión de un niño en su rostro.
¿Me estás invitando a tener una cita? - La boca de Jack ya le estaba besando el cuello antes de contestar. Lo había echado tanto de menos, que no pudo evitar levantar la mano hacia el capitán y acariciar su rostro, para asegurarse que era de verdad.
Jack continuó besándole el cuello hasta que le escuchó suspirar. -¿Eso es un si? - Lo sostuvo por la cintura y lo llevó hasta la pared, donde lo aprisionó. - Dime lo que tengo que hacer para que me perdones y lo haré sin dudar.
- Jack no me digas eso… - Dijo Ianto entre suspiros.
El capitán abrió la boca cuando unos pasos muy débiles se escucharon bajando las escaleras. Se quedaron quietos, esperando ver lo que ocurría. De repente una pequeña sombra apareció en lo alto y unos segundos más tarde escucharon una risita que Jack conocía ya muy bien. April se lanzó a sus brazos.
¿Se puede saber que haces aquí?
Me he escapado. - Nada mas decir eso, las luces de la base se fueron y fuerte rugido sonó en las celdas. April se abrazó con fuerza al cuello de Jack.
No hagas ruido – Dijo Jack a la niña, que empezó a agitarse entre sus brazos.
Las puertas de las celdas se habían desconectado y los tres weevils que estaban encerrados aprovecharon para escaparse. Jack vio pasar una figura entre las sombras, se dio la vuelta y le entrego April a Ianto y le señaló que fuera subiendo lentamente sin hacer ruido. Mientras él trataría de atraer la atención del weevil.
Ianto empezó a subir las escaleras, entonces una de las criaturas se colocó delante de él. El joven agente se quedó muy quieto y conteniendo la respiración, no podía consentir que nada le ocurriera a April. Pero en ese momento sintió la mano de Jack sobre su hombro, le dio un empujón quitándolo de en medio y se lanzó sobre el alienígena.
April no perdía detalle de lo que estaba ocurriendo. Ianto llegó al último tramo de las escaleras y echo a correr, se conocía perfectamente todas las salidas y se dirigía hacía allí cuando se encontró que tenía el paso cortado, debido al corte de luz la compuerta se había bloqueado.
¡Maldita sea! La puerta está atascada – Dijo Ianto golpeando sobre la puerta, pero en ese momento, un fuerte ruido llamó su atención, del techo cayó una plancha que apunto estuvo de golpearle. - ¡Eh, cuidado! – Dijo dándose la vuelta para ver caer frente a él a Gwen con el arma en la mano. - ¿Se puede saber de donde sales?
Estaba entrando en la base, se fue la luz de los edificios de alrededor y al llegar aquí, han sonado las alarmas, me quedé atrapada en el conducto principal y al encontrar todas las entradas cerradas he tomado el camino más corto. ¿Qué ha ocurrido? – Dijo Gwen mirando en todas direcciones con el arma preparada.
De pronto se ha ido la luz y los weevils que teníamos en las celdas se han escapado.
¿Y los demás?
Jack me ha puesto a la niña en los brazos y me dijo que me marchara. Después le he dejado peleando con uno de ellos en las escaleras, lo último que he visto es al weevil saltando sobre él. Tosh y Owen estaban arriba en la sala de control. No se que ha ocurrido con ellos.
Entonces resonó un rugido cerca de ellos, uno de los weevils se había escondido en un rincón entre las sombras, Gwen se dio la vuelta para encararse con el alienígena pero de un salto la derribó y cayó al suelo soltando la pistola.
Después, el ser se volvió hacia Ianto que trataba de ocultar a April, el weevil empezó a olisquear el aire mientras producía un suave ronroneo, acababa de detectar el dulce aroma de la niña y lentamente empezó a dirigirse hacía ellos, pero un disparo resonó y el weevil se detuvo en seco cayendo al suelo acto seguido, tras él estaba Gwen que se había recuperado del golpe y había cogido el arma en la oscuridad.
Gracias – Mientras Ianto soltaba el aire que retenido.
De nada. ¿Se encuentra bien la niña? – Dijo Gwen acercándose a él para mirar a April.
Si, no te preocupes – Dijo Ianto abrazando a la niña. – Ya se ha pasado.
Pero no todo había acabado, el último de los weevils que habían escapado de las celdas apareció por el hueco del techo y de un salto se plantó frente a ellos, sin pensarlo dos veces se lanzó a la carrera en su dirección, Gwen se interpuso en su camino con el arma en la mano pero el weevil con un rápido movimiento se agachó y la derribó pero ella consiguió agarrarlo y evitó que se acercara a Ianto y April.
Gwen intentaba mantenerse a distancia del alienígena, sabía que su mordedura era muy dolorosa, el weevil se lanzó sobre ella, pero la joven consiguió darle un puñetazo en el pecho que le hizo retroceder varios pasos. El alienígena agitó la cabeza, el golpe le había dejado un poco atontado pero se repuso rápidamente y sin hacer nada más, se quedó mirando a Gwen parecía calcular la posibilidades que tenía de abatirla.
Sin pensarlo dos veces se lanzó de nuevo contra ella pero Gwen le volvió a derribar con una patada, en esta ocasión el weevil se golpeó la cabeza contra la pared y cayó inconsciente. En ese momento llegó Jack y Gwen se volvió hacía él con la respiración agitada
¿Podrías haber llegado antes? – Dijo Gwen mirándole con enojo.
Creo que lo has solucionado muy bien – Dijo Jack mientras bajaba las escaleras, pasando a su lado y acercándose hasta donde estaba Ianto con la niña. – Ianto, ¿Cómo está April?
No te preocupes, se encuentra perfectamente – Dijo el joven dándose la vuelta con la pequeña en brazos.
Ven aquí – April se lanzó a los brazos del capitán y empezó a reírse. A pesar del peligro la niña se mostraba tranquila.
No parece que este asustada – Dijo Gwen mirando sorprendida a la niña.
Pobrecito, se siente muy solo – Dijo April mirando al weevil que estaba inconsciente en el suelo.
Ianto y Gwen se quedaron mirando a la pequeña sorprendidos, después interrogaron a Jack con la mirada buscando una respuesta. Entonces él les explicó lo que el Doctor le había contado sobre la habilidad de la niña, que había nacido con la facultad de entrar en la mente de otras personas e incluso alienígenas.
Gwen, creo que será mejor que te lleves a April a tu casa – Dijo Jack poniéndole a la niña en los brazos.
Pero… - De pronto se encontró con la pequeña que le sonreía.
Entonces April bostezó y se acurrucó entre sus brazos, buscando una postura cómoda. Desde que había llegado la pequeña había estado muy activa y ahora necesitaba dormir.
Gwen tómate el resto del día libre. Te vas a casa y te haces cargo de la pequeña, ya has podido comprobar que la base no es un lugar seguro para ella. Tenemos alienígenas peligrosos y aparatos con los que podría hacerse daño. Seguro que tú y Rhys la cuidareis muy bien. Y además así cogéis práctica – Dijo Jack mostrándole su mejor sonrisa con picardía.
¿Por qué no puedes hacerte cargo tú de ella? Además tú la has traído, es la hija de "tu amigo, el Doctor". – Gwen aunque estaba encantada de cuidar de la niña, no le gustaba que le impusieran las cosas sin más.
Además le entró pánico, solo de pensar en el comportamiento de Rhys, que llevaba algún tiempo intentando convencerla para que formaran una familia y presentarse ahora en casa con una niña tan encantadora, solo conseguiría que siguiera insistiendo en el tema.
Porque Ianto y yo tenemos algo pendiente y no podemos atrasarlo por más tiempo. – Dijo Jack guiñándole el ojo a Gwen.
Entonces Gwen sin decir nada más, suspiró ligeramente resignada, aunque encantada de ejercer de niñera por unos días, se dio la vuelta y empezó a canturrearle una vieja canción infantil a la niña mientras se dirigía hacía la salida más próxima de la base.
Jack hizo una seña a Ianto para que le ayudara a llevar al inconsciente weevil hasta la celda más cercana. Comprobó que los controles de la puerta estaban en funcionamiento y después de asegurarse que le resto del equipo y la base estaban asegurados se volvió y dirigiéndose hacia Ianto le pasó el brazo por la cintura para atraerlo hacia él y le beso con deseo y pasión. Tenía una deuda pendiente con el joven agente que deseaba cumplir cuanto antes.
Mientras tanto Tosh estaba estudiando las anomalías que se habían producido de pronto, al principio no sospechó que había podido producir aquellas alteraciones, pero después de estudiar atentamente los gráficos comprendió lo que había sucedido.
Cuando apareció la TARDIS en la base la primera vez se produjeron una serie de anomalías, aunque no les dio importancia. Pero ahora al producirse el apagón, estudió el motivo que lo había provocado, observó que el despegue de la TARDIS había alterado las ondas de la fisura y entonces los sistemas de seguridad se habían sobrecargado por la energía estática y dejaron de funcionar temporalmente. Cuando la energía de la TARDIS se fue disolviendo lentamente, todo volvió a la normalidad.
