Capítulo 2: Explicaciones.
La primera impresión de Hermione fue abrir los ojos como platos, pero luego, para sorpresa de Ginny, soltó una sonora carcajada. Su amiga se mordió el labio, nerviosa.
- Hermione…
- Buena broma, Gin, pero en serio, ¿qué era lo que querías decirme? –inquirió secándose una lágrima que caía por su mejilla, una vez se hubiera calmado. Ginny balbuceó algo intangible con la boca, por lo que no fue difícil para Hermione atar clavos. Su expresión se volvió dura. - ¿No es broma, verdad? –la pelirroja negó rápidamente con la cabeza, y Hermione inhaló con fuerza. - ¿CÓMO DIABLOS SE TE OCURRE SEMEJANTE IDEA?
Ginny se encogió en su asiento, y murmuró algo como: "Si tampoco es para tanto…", pero para su desgracia, Hermione la oyó.
- ¿CÓMO QUE NO ES PARA TANTO? ¿TE DAS CUENTA DE LO QUE ME ESTÁS DICIENDO?
- Hermione, relájate, en serio… Nos van a oír…
Pero Hermione no le prestaba atención, estaba más ocupada dando vueltas de un lado a otro, gritando como loca, según Ginny, quien ya estaba comenzando a enojarse.
- ¡QUÉ RIDICULEZ, GINNY! ¿CÓMO SE TE OCURRE? ¿ACASO CREES QUE…?
- ¡HERMIONE GRANGER! –la castaña paró en seco, ya que no se esperaba que su amiga le contestara con el mismo tono; después de todo, era ella la que debía enojarse, ¿no? Miró perpleja a la pelirroja, que la miraba furiosa, aunque procuró no alzar más la voz como ella. - ¡Por favor, cálmate! ¡No puedes estar haciendo todo este alboroto por una simple frase, Hermione! ¡Ni siquiera sabes la razón! –pensó en agregar "¡Ni siquiera sabes lo que dices!", pero pensó que su amiga no se lo tomaría muy bien. – Ahora, sí. ¿Quieres escucharme?
Hermione asintió indignada. Ella, desde que Ginny le había dicho semejante tontería, se imaginaba esta escena muy distinta a cómo era ahora. Para empezar, era ella la que regañaba a Ginny, no al revés.
- Te escucho, pero espero que sepas que nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión. –le aseguró la castaña, testaruda.
- Me alegro saberlo. –le respondió Ginny sonriéndole con sarcasmo, aunque tenía una mirada desafiante.
Hermione la fulminó con la mirada, y tomó asiento una vez más en el banco frente al escritorio, cruzándose fuertemente de manos y de piernas, sin mirarla, aunque llevaba el entrecejo fruncido. Ginny la imitó, puesto que también se había parado en su ataque de ira. Se removió de nuevo incómoda, sentada en el escritorio del profesor, y se quedó unos segundos pensando en cómo comenzar.
- Primero que nada: ¿me harías el favor de no lanzarme un Avada Kedavra en cuánto termine de explicarte lo que sucede? Me parece que Harry no se lo tomaría muy bien… –intentó bromear, pero se dio cuenta de que sus esfuerzos habían sido en vanos, porque, a juzgar por la cara de su amiga, a Hermione no le había parecido muy chistoso su comentario. Ningún rasgo de su rostro se inmutó por su broma. Ginny tosió incómoda. - Hum... Muy bien, ¿recuerdas lo mucho que me odia Snape?
Hermione no pudo evitar sonreír, pero de forma irónica, claro. ¿Cómo no saber eso si Ginny se lo decía (más bien, gritaba) por lo menos diez veces en la semana? Pese a eso, sólo se limitó a decir, fríamente:
- Me parece haberlo oído antes.
- De acuerdo… -murmuró como intentando organizar bien sus ideas. Se levantó, nuevamente, de un saltó, y comenzó a caminar de un lado a otro, como minutos antes había hecho Hermione, pero no tan feroz como ella; sino que sólo mantenía la vista nerviosa.
Hermione la seguía con la mirada de un lado a otro, y hacía lo posible por no gritarle que se apurara de una vez, pero le dio su tiempo después de todo.
- Bueno, y ahora resulta que Snape me odia más todavía por ser la novia de su alumno favorito: Harry Potter. Sí, lo sé, ¿cómo puede ser posible que alguien me odie? –añadió en son de broma, al ver como Hermione arqueaba las cejas, pero estaba más que claro que esa no era la razón por la que hacía ese gesto. – El punto es que mis notas han estado bajando un poco… ¡Digo: un poquitito! –se corrigió al ver como cambiaba la cara de Hermione. – Y me parece que el está plenamente convencido de que la razón por la que mis notas han bajado: es porque paso más tiempo con mi novio, que con mis libros. Qué estupidez, ¿no? Entonces Snape, como es tan amable, decidió que sería bueno hacerme un examen sobre todo lo que hemos visto hasta ahora… ¡Oh, y espera, que se pone mejor todavía! –agregó al ver que Hermione se ponía blanca cómo la nieve. – Si repruebo el examen, cosa que tiene más que claro, me expulsara de su ÉXTASIS de Pociones, por lo que jamás podré entrar en su clase, como es obvio. –concluyó encogiéndose de hombros levemente, cosa que paró de hacer de inmediato apenas vio a su amiga.
Hermione no entendía ni el cómo ni el por qué. Simplemente, aquello no tenía de pies ni cabeza. Aún no podía digerir lo que había escuchado, su cara lo detonaba enseguida. Aturdimiento. Ginny, en cambio, dejó que captara sola la idea, pero la verdad es que no creía que fuera tan difícil. Era sólo cuestión de decir "está bien, te ayudo", y nada más. ¿Por qué lo ponía todo más difícil de lo que en realidad era? Pero al parecer, la pelirroja aún no había entendido lo mucho que significaba el estudio y la dedicación para la castaña.
Pasaron unos largos segundos antes de que Hermione pudiera murmurar al fin, como intentando darle significado a sus palabras.
- ¿Me estás diciendo… que vas a reprobar pociones…, que te expulsarán de esa materia…, y que quieres que cambiemos de apariencia para que… yo de la prueba… por ti?
Con cada palabra que había pronunciado Hermione, Ginny fue bajando más y más la cabeza, avergonzada, por lo que lo único que pudo salir de su boca en un susurro, fue:
- Básicamente… sí.
Hermione inspiró un par de veces, con más fuerza de lo normal, para luego gritar a todo pulmón, por segunda vez en el día:
- ¿TE HAS VUELTO LOCA?
- No, es sólo que…
Pero Hermione no le prestó atención.
- ¡ES PEOR QUE NO HABÉRMELO DICHO! ¡ESO ES DEZHONESTO, GINEVRA! ¡NO PUEDO CREERLO VINIENDO DE TI! ¿QUÉ TIENES EN LA CABEZA?
- ¡Oh, vamos, Hermione! Tampoco es para tanto…
La aludida se quedó blanca como la cera al oír sus palabras, y Ginny se arrepintió de inmediato por haberlas pronunciado.
- ¿Qué no es para tanto? –susurró, con los ojos llameando como una desquiciada, según Ginny. - ¿QUÉ NO ES PARA TANTO? ¡PERO SI QUIERES HACER TRAMPA, CLARO QUE ES PARA TANTO!
- ¡Hermione, cállate! –se lanzó Ginny sobre ella para taparle la boca con sus blancas y pecosas manos. Como era de esperar, Hermione no se lo tomó nada bien, e intentó forcejear con todas sus fuerzas para sacarse a la pelirroja de encima, mientras al mismo tiempo se le escapaban unos cuántos alaridos, que se podrían juzgar como gritos ahogados.
A Ginny no le quedó otra que lanzarle un encantamiento inmovilizador para que se quedara de una vez quieta. La cara de Hermione se congeló en la sorpresa que había expresado al ver como su "amiga", si se le podía llamar así en esos momentos, la apuntaba con su varita, y lo único que podía hacer era mirar a Ginny con sus ojos llenos de indignación y reproche.
- Lo siento, no me quedaba otra, Hermione. –se disculpó una vez hubiera guardado su varita en el bolsillo de la túnica que llevaba puesta. - ¿Qué? ¡No me mires así! ¡Tú misma te lo buscaste! –Hermione la miró con una cara que sólo se podía denominar como "odio puro". Ginny la miró con pena unos segundos, hasta que se puso de nuevo seria y angustiada como en un principio. - Escucha, de verdad necesito tu ayuda, Hermione. No se lo pediría a nadie más que a ti. Tú sabes el por qué. –Hermione puso los ojos en blanco, sabiendo que era porque ella era la mejor en pociones que conocía. – Bueno, aparte de eso. –aceptó Ginny sonriendo a medias, quien también había pensando en eso. – Pero sabes que es más que nada porque tú eres mi única amiga completamente leal; sabes que eres mi mejor amiga, es por eso que te necesito tanto, Herms. –confesó angustiada. Los ojos de Hermione se suavizaron un poco al oír lo último que había dicho la pelirroja, hasta casi se podría decir que la miró con ternura. Ginny suspiró. – De acuerdo, ¿si hago que vuelvas a moverte, me dejarás de gritar? –se aseguró ella, y como Hermione no podía asentir o negar con la cabeza, Ginny tuvo que confiar en que sus ojos desesperados era un "sí". – Muy bien. –volvió a sacar su varita y la apuntó, murmurando el contra-hechizo.
- Uff… -se alivió Hermione volviendo a moverse. – Por un momento pensé que me dejarías así para siempre. –bromeó con sarcasmo.
- Sí, yo también lo pensé. –asintió Ginny, quien soltó una carcajada al ver como Hermione la fulminaba con la mirada. Estuvieron unos segundos más en un silencio algo incómodo, hasta que Ginny se atrevió a murmurar esperanzada: - ¿Entonces aceptas?
Hermione le devolvió la mirada, mordiéndose, nerviosa, el labio.
- Está bien.
Los ojos de Ginny se abrieron como platos, y una enorme sonrisa apareció en su rostro. ¡No podía creer lo fácil que había sido! Pensó que abría estado mucho más tiempo intentado convencerla… "Más bien, pensé que estaría mucho más rato escuchando sus regaños", se corrigió a sí misma.
- ¡¿Lo dices en serio?!
- ¡Oh, claro que no! –rió Hermione al ver la cara de la chica, que se había venido abajo. - ¿Que? ¡No me mires así! –repitió con burla, imitando lo que había dicho ella segundos antes.
- Eres una persona horrible, ¿lo sabías, Hermione? –gruñó Ginny, completamente sentida.
- Lo siento, Gin, pero es la verdad. No voy a hacerlo. –le aseguró poniéndose seria.
- ¡Pero, Hermione, lo necesito…!
- ¿Para qué? –la interrumpió Hermione de inmediato, con una voz inesperadamente brusca y fría. – No lo entiendo, Ginny. Si descuidaste tanto tus estudios, no entiendo que lo haría diferente ahora. Jamás te importo esa materia, no veo que te vaya a afectar en lo más mínimo. Además, Ginny, tú misma te lo buscaste. –añadió al ver como su amiga había abierto la boca para replicar indignada, pero después de que Hermione dijera eso, se le habían acabado las excusas… Bueno, al menos las coherentes. Bufó molesta. – A ver… ¿Cuál es el verdadero problema de esto? Porque está más que claro que a ti no te importan las pociones.
- ¡Eso es mentira! –repuso de inmediato la aludida. – Me sirve mucho para… ¡Para mi carrera profesional! -contestó, no muy convencida.
Hermione se cruzó de brazos y alzó una ceja.
- No creo que se necesiten preparar pociones para volar en una escoba, Ginny.
- Nunca se sabe… -se encogió de hombros la pelirroja, esbozando una media sonrisa.
La castaña estuvo a punto de compartir su sonrisa, pero se frenó antes de que fuera demasiado tarde, logrando conservar su expresión seria, sin desviarse del tema como bien pretendía Ginny.
- ¿Cuál es el problema, Ginny? –repitió.
- ¡Nada! Ya te lo dije, se necesita saber pociones para triunfar fuera de Hogwarts…
- Ginny.
- ¿Qué?
- ¿Quieres que me ponga a chillar, otra vez? –se limitó a preguntar Hermione.
Ginny lo consideró unos segundos, dándose cuenta de que volver a oír como se escuchaba la voz de su amiga cuando estaba algo más… enojada de lo normal, no era un panorama muy divertido que digamos.
- ¡No, por favor! –suplicó, viéndola desesperada, cosa que hizo que Hermione sonriera un poco, sólo un poco.
- De acuerdo, entonces habla.
- Bien… -suspiró alejándose levemente de su amiga, por si las dudas. Cerró los ojos con fuerza, para no tener que ver la cara de Hermione, que sin duda la intimidaría más de lo que ya estaba. – Sucede que la historia no termina ahí… Snape tuvo la gran amabilidad de informarle a la profesora McGonagall el procedimiento que llevaremos acabo… Y como era de suponer, ella, como es tan cariñosa, se lo contó a mi madre para que no se perdiera de nada. Ya sabrás cuál fue la reacción de mi madre, pero tuvo la delicadeza de enviarme un vociferador a mi habitación, no al Gran Salón como lo hizo con Ron. –volvió a suspirar, pero de alivio, lo que molesto más a Hermione. No podía creer que eso la hiciera sentirse mejor de lo que debería estar. ¡Era sorprendente como no se preocupaba en absoluto de sus estudios! – El punto es que mamá dijo (o más bien gritó) fue que tenía completamente prohibido poner un pie en tu fiesta de graduación, por lo que, como es obvio, no podré ir con Harry a menos de que me saque una E. –concluyó Ginny, sonriendo satisfecha por haberlo soltado todo.
Hermione hizo todo lo posible por no volver a gritar, por lo que mantuvo su voz lo más calmada posible, pero la verdad es que no se veía muy normal viniendo de ella, porque, para empezar, a la gente normal, cuando habla, no le tiemblan los brazos, hasta donde Ginny sabía.
- ¿Ósea que todo esto es por el Baile de Graduación? –resumió con la voz reprimida.
- Y por Harry, no lo olvides. –le recordó Ginny, sonriendo a pesar de todo.
Hermione reprimió un sonoro grito de rabia con una fuerza de voluntad admirable. Comenzó a pasearse de lado a otro, como había hecho un rato antes, y no miró a Ginny, eso era lo único que le faltaba para ponerse a gritar de una vez, ver la estúpida sonrisa de Ginny.
- ¿Cuándo es la prueba? –preguntó al fin, después de haber estado varios minutos paseándose de un lado a otro.
- ¿Por qué? -se aseguró Ginny, viéndola cautelosa. Hermione se paró en seco, y la vio como si fuera una enfermita mental.
- ¿Cómo que por qué? ¿No es obvio? Te ayudaré a estudiar, día y noche, sin parar. –afirmó con plena autoridad. - Me niego a ser parte de algo tan deshonesto. Aunque, en realidad, no tengo idea del por qué estoy haciendo esto… ¿Cómo puedes preocuparte de algo tan superficial? ¡Yo ni siquiera tengo ganas de ir a ese estúpido baile! –aclaró irritada, y luego volvió a preguntar: - ¿Cuándo es la prueba? -vio como Ginny dudaba y se mordía el labio, nerviosa. Volvió a presionar. - ¿Cuándo. Es. La. Prueba? -inquirió marcando cuidadosamente cada una de las palabras, lo que alarmó un poco más a Ginny, pero negó con la cabeza sin mirarla. Hermione tuvo que recurrir a medidas drásticas. - Ginevra a las una, a las dos y las…
- ¡De acuerdo, mañana! -admitió la recién nombrada sin aguantarlo más.
- ¿Mañana? –repitió Hermione con un hilo de voz, y Ginny lo vio venir, porque su amiga se había aguantado demasiado viniendo de ella, y porque sabía que definitivamente… no se lo tomaría bien. Cerró los ojos una vez más. - ¡GINERVRA WEASLEY!
- ¿Hum…? -murmuró Ginny dando un paso hacia atrás, pero para su mala suerte, Hermione también dio un paso, pero hacia adelante y mucho más largo.
- ¿RECIÉN ME VINIES A DECIR AHORA? ¿QUÉ DIABLOS TIENES EN LA CABEZA? ¿MÁS BIEN, TIENES CABEZA? ¡ME PARECE QUE NO, PORQUE ES LO MÁS IDIOTA QUE TE HE ESCUCHADO DECIR! ¡ES OBVIO QUE NO TIENES SALVACIÓN…!
- ¡Señorita Granger! ¿Me podría decir a que viene todo este griterío?
¡Hola! ¡Tanto tiempo sin escribir! Perdón por no haber subido el capítulo antes, pero es que con tantas pruebas, tareas y castigos, es muy difícil armarse el tiempo.
También quería pedirles perdón por éste capítulo; si bien, salió un poquito más largo que el anterior, pero creo que se nota que no tenía mucha inspiración en esos momentos. Además, les había prometido que la historia iba avanzar algo más rápido, pero no podía seguir más la historia sin que quedara de 10.000 palabras.
Como habrán notado, este capítulo sólo trataba sobre el por qué de la loca idea de Ginny, y el rotundo "¡No!" de Hermione. También el final lo dejé como "oh-oh", porque me gusta el suspenso, aunque sea muy ligero, como éste.
¡Oh, se me olvidaba! También quería aclarar que NO, no hay HARRY&HERMIONE en éste fic. No es por nada, pero a mí tampoco que me agrada mucho ésa pareja, es sólo en plan comedia. Gracias por preguntar :).
¡Por último: quería agradecer los ocho reviews que dejaron! ¡De verdad no saben como me alegran el día, en serio! Muchas gracias. Aunque quizás haya alguien que encuentre que ocho puede ser muy poco, pero yo en verdad lo valoro. ¡Ocho reviews en mi primer fic! Gracias :).
En fin…
¡Saludos, Connie!
