Ginny Weasley, no había logrado hablar mucho con Hermione aquella semana, caminando por la facultad se encontró a Luna sentada en la biblioteca con la mirada perdida, al principio no la reconoció pues Luna se encontraba realmente desastrosa, parecía que no se hubiese peinado, ni comido ni dormido bien en toda la semana, cuando finalmente se acerco a Luna esta se sobresalto.
-¿Ginny?.
-¿Sí?
Luna vaciló y se aclaro la garganta tratando de contener el llanto.
-¿Algo va mal?- preguntó Ginny preocupada.
-No lo sé. Tal vez. No estoy segura… Pero Hermione…
-¿Hermione está bien?- preguntó Ginny con ansiedad.
-Ella está bien- dijo Luna suavemente- Al menos parece estarlo, pero tiene problemas con un tipo, al menos eso creo la verdad es que no quiso hablar conmigo demasiado de eso.
Las palabras de Luna sonaban temerosas, casi como con miedo de que alguien la estuviese espiando detrás de los libreros de la biblioteca.
- Te noto asustada- dijo Ginny.
- He tenido algunos contratiempos en mi casa justo después de que Hermione me visitara. En realidad eso fue la ultima cosa buena que me paso.
-Pero, ¿Qué paso?.
-No lo sé. Nada. Todo. No puedo precisarlo.
-No te entiendo Luna, ¿Qué es lo quieres decir?.
-Alguien entro en mi casa.
-¡¿Estas bien?! ¿No te hicieron nada?.
-Solo destrozar mi casa, estaba hecha un lío. Las fotografías en el piso, las sillas en mal estado, es como si hubiese pasado un huracán.
-Dios mio…
-Todo era un desastre cuando entre a mi casa después de que Hermione se fue, luego escuche como alguien cerraba la puerta como si se hubiesen ido, quien quiera que sea.
-¿Qué dijo la policía?.
-No mucho, están bastante extrañados de que no se hayan llevado nada, creen que tengo enemigos o algo así. Si tan solo me conocieran supieran que eso seria casi imposible.
-Qué extraño, no había oído nada así antes- dijo Ginny confusa- ¿crees…?.
-La verdad, no sé que creer…
El silencio se propagó entre las dos, hasta que Luna habló en voz baja.
-Estaba tan asustada- sus ojos se llenaron de lágrimas.
Las alarmas de Ginny se prendieron, escucho atentamente como Luna le hablaba de su encuentro con Hermione, más no le hizo ninguna pregunta ni siquiera cuando escucho el nombre de Draco, Luna estaba tan asustada que no podía recordar con detalles ese día, es como si hubiese sufrido un trauma que la hubiese bloqueado. No sabía si lo que le sucedió ese día estaba de alguna manera ligado con lo que Hermione le contó, todo lo que sabía es que desde ese día se había sentido horrible, y tenía miedo de la más minima cosa por estúpida que fuese.
-¿Crees que él tal Draco esta metido en todo esto?- preguntó Ginny casi con temor de que Luna le respondiera que si.
-La verdad es que no lo sé, probablemente sea solo coincidencia- estaba llorando- creo que lo mejor será no decirle nada de esto a Hermione.
Después de tratar de calmar un poco a Luna, Ginny se fue a pasear tratando de asimilar el encuentro que había tenido con la rubia.
Ginny pensaba en las opciones que podía tener. Imaginó lo peor.
Estamos hechos el uno para el otro
Temió por su amiga, como nunca lo había hecho antes.
Hermione iba caminando por la avenida con rapidez, como si su avance pudiese detener todos los pensamientos que fluían por su cabeza, sentía aquel sentimiento de que la seguían, ese sentimiento de que estaba vigilada, era realmente una sensación perturbadora. Examinó la avenida exhaustivamente pero nada parecía fuera de lugar.
Escudriñó calles, coches, autobuses, personas. Todo era lo mismo de siempre, no tenía motivos para actuar de la manera que lo estaba haciendo.
Se regañó mentalmente por estar asustada de estupideces, y se dirigió con paso firme a su apartamento que estaba a pocas cuadras.
Hermione subió hasta su casa, y abrió la puerta, se sintió agotada cuando cerro la puerta y un poco más confiada. Como si ya nada pudiese pasarle.
Miro alrededor agradecida de no haber encontrado más flores muertas.
Fue a la nevera y abrió una lata de cerveza, no era lo que siempre optaba por hacer pero se sentía realmente tan distinta tan fuera de lugar que lo mejor era echarse un trago. Dio otro sorbo y se volvió a regañar, se estaba comportando como una tonta. Esperaba que Luna la llamara para reunirse otro día había sido un verdadero respiro hablar con ella. También esperaba que Theo la volviese a llamar para una cita.
Se quito los zapatos , se sentó y prendió su laptop, para su sorpresa tenía mas de 50 correos electrónicos en su bandeja. Abrió el primer correo que era de una compañera de su salón . Lavender Brown, Hermione se inclinó para leerlo. Pero no era de ella…
Hola Hermione, te he echado de menos, más de lo que puedas imaginar. Pronto estaremos juntos y eso será magnifico. Como puedes ver hay 55 correos electrónicos después de este. No los borres. Contienen un mensaje importante que te será muy útil.
Hoy te amo más que ayer. Y mañana te amaré más que hoy.
Tuyo para siempre.
Draco.
Hermione quiso gritar, pero de su garganta no salió ningún sonido.
Al principio el dueño de la tienda de tecnología no parecía muy dispuesto a hablar, se notaba una persona huraña y cascarrabias por naturaleza.
- Ya…- dijo reparando una pieza de una computadora- Quieres saber algo sobre Draco Malfoy. ¿por qué?.
-Estoy haciendo un trabajo de la universidad, y lo necesito.
-Aquí cobramos 50 dólares por arreglar los aparatos y aumenta más depende del tiempo que se tarde en arreglarse. ¿Cuánto tiempo vas a necesitar?.
-Eso depende de cuanto puedas decirme.
El hombre hizo una mueca.
-Bueno eso depende de que quieras saber, trabaje con Malfoy todo el tiempo que duro aquí. Fue hace mucho tiempo y desde ese momento no lo he visto. Menos mal. Pero yo fui quien le dio el trabajo así que podría decirte algunas cosas, pero claro depende de que pieza quieres que te arregle, si entiendes lo que quiero decir.
Suspire frustrada sabiendo que con formalismo no llegaría a ninguna parte, saque de mi cartera un billete de 100 dólares. Genial. Lo que la curiosidad podía hacer en mi, definitivamente era algo que había aprendido de mi mamá.
-Quiero solo la verdad- dije- y cosas que valgan la pena escuchar.
El dueño de la tienda observo el dinero y antes de agarrarlo puse mi mano encima del billete de 100 dólares. El dueño sonrió.
-Quiero que se comprometa- era casi una niña, pero no idiota.
-Primero déjeme preguntarle. ¿Sabe donde esta ese bastardo?.
-No. Pero lo encontrare. ¿Por qué?.
- No es el tipo de persona que uno quiera hacer enfadar. No me gustaría que después viniese a reclamarme por lo que usted y yo hubiésemos hablado. ¿Si me entiendes?.
- Esto solo quedara entre nosotros.
-¿Cómo se que cumplirás tu palabra niña?
Bufe irritada por la manera en que me llamó y lo mire duramente. -Tendrás que correr el riesgo.
-Bueno, no es aconsejable enemistarse con ese bastardo, y mucho menos por 100 dólares- Espero un momento mientras yo agrega 50 dólares más, viejo cabrón- Que demonios- masculló- Malfoy trabajó aquí alrededor de un año y mientras estuvo trabajando me asegure de nunca perderlo de vista. No quería que me robara a mis espaldas. Era el bastardo más listo que pisó esta tienda eso se lo juro. Era duro y simpático al mismo tiempo, nunca te dabas cuenta cuando te jodía.
El dueño prendió un cigarrillo.
-Así que empezó a trabajar aquí…
-Si, trabajó aquí pero en realidad su trabajo no estaba aquí.
-No lo entiendo…
El dueño puso los ojos en blanco
-Era más bien algo para pasar el tiempo y poder sacarle algo más a los clientes, arreglaba sus computadoras y les cobraba de más o si el aparato no tenía un fallo el mismo se lo hacía y les hacía ver a los dueños que su equipo necesitaba trabajo para arreglarlos, era un maldito timador.
-¿Qué más?.
-Iba a clases de informática, y era capaz de hacer cualquier cosa con una computadora en sus manos, se metía en todos los registros, archivos, páginas. Hacía de todo. Desde falsificaciones de cédula, títulos, propiedades. ¿Sabes que solía decir?.
-¿Qué?.
-No hay que matar a alguien para matarlo. Pero si quieres de verdad puedes hacerlo, y si realmente sabes lo que estas haciendo. Nunca te encontraran.
-¿Sabe que era lo mas gracioso?.
-¿Qué?.
-Que el bastardo quería ser perfecto, era como si quisiera ser grande. Pero también anónimo.
-¿Poca ambición?.
-No, sabía que iba a ser grande y la ambición lo cegaba. Siempre estaba preparado para algo grande. Como si el éxito lo estuviese esperando ahí afuera. Pero no estaba interesado principalmente en el dinero.
-¿Acabaron mal ustedes dos?.
-Si. Siempre pensé que acabaría metido en un buen lío por su culpa y su manera de pensar de que el fin justifica los medios y toda esa mierda.
-Pero usted sabe si…
-No. No sé nada. pero lo que vi me basto para asustarme.
Mire al dueño. Estar asustado no parecía entrar en su carácter.
-¿El lo asustaba?.
-¿Ha conocido alguna vez a alguien que este haciendo siempre algo diferente a lo que aparenta que hace? No sé, eso me daba mala espina y cuando le llamabas la atención por cualquier cosa, te miraba como si estuviera anotando algo sobre ti para algún día cobrarse.
-¿Era violento?.
-Era lo que hiciera falta. Cada vez que hablaba con Malfoy y el no me respondía y se quedaba mirándome de aquella manera me dejaba una extraña sensación. Siempre que hablaba con él me preguntaba si eso me valdría una muerte violenta.
