Hola a todos y todas!!! Las ideas no dejan de surgir y ahora que tengo más tiempo libre pues no dejo de escribir :P Este es otro Dramione por supuesto y espero que les guste y claro que sean pacientes con las actualizaciones (^///^). Todo es de J.K. Rowling, menos las disparatadas ideas, esas son solo mías…. A leer!!!!

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Estaba cansada, pero además de estar ridículamente cansada, estaba enferma y el molesto ruido que mis compañeros de casa están haciendo no me ayudaba a mejorar. Por eso es que estoy aquí, caminando por uno de los pasillos de Hogwarts sin rumbo aparente, con deseos de encontrar paz y tranquilidad. Ni siquiera mi cabello quiere cooperar conmigo el día de hoy.

Su rostro estaba más pálido de lo normal, su cabello estaba particularmente enmarañado esa mañana de otoño y no estaba al 100% de su capacidad mental, eso era mucho decir si nos referimos a Hermione Jane Granger.

Tal vez si me dirijo a la biblioteca puedo encontrar calma, sé que pocos la frecuentan, sentarme en la parte cercana a la sección prohibida y descansar sin pensar en nada.

-Buenas tardes señorita Granger- la señora Pince la miró con el rostro fruncido empeorando su aspecto de buitre mal alimentado, su nariz ganchuda se arrugó al inspeccionar a la joven que tenía en frente -¿Se siente bien?-

Hermione parpadeó lentamente y asintió sabiendo que no reuniría las fuerzas suficientes para contestarle. Había rehuido el tener que ir a la enfermería, no es que Madame Pomfrey le molestara pero no se sentía atraída a la idea de ir a pasarse un par de horas mirando sábanas y cortinas blancas. Caminó hasta llegar a una mesa que justo daba a la entrada del pasillo de la sección prohibida y se dejó caer pesadamente en una de las dos sillas ahí colocadas.

¡Merlín!, que dolor de cabeza tengo. No sé cómo voy a poder soportarlo, creo que debo replantarme mi visita a la enfermería.

Draco Malfoy entró a la biblioteca, la señora Pince enarcó una ceja al verle, el chico la ignoró y entró en silencio al recinto sagrado de aquella señora. Se detuvo un segundo para obtener una mejor vista del panorama, su cita de la semana, una Ravenclaw de 5to año, se suponía que se encontraría allí con la excusa de estudiar pociones para luego pasar a la sección prohibida y darle a la chica una "tutoría" un poco más privada.

Pasó su vista rápidamente por el lugar, no encontró a la chica en cuestión allí, pero sus ojos se abrieron con sorpresa al encontrar a la castaña en ese lugar sin un solo libro que la acompañara, o sin uno de sus amigos a su lado y para aumentar aún más su placer la chica se veía en muy mal estado, tenía la cabeza recargada en sus brazos sobre la mesa, estaba muy pálida y un leve sonrojo en sus mejillas le daba la idea de que tenía fiebre.

Ya que mi cita se tarda un poco me divertiré un rato a costa de la sangresucia. Con una sonrisa ladeada se acercó a Hermione y se sentó en la silla de frente, ella ni siquiera notó que alguien se sentó en su mesa. Sin abrir los ojos se retiró un par de mechones del rostro y siguió en su misma posición.

El rubio tenía ganas de gritarle al oído para que se llevara el susto de su vida, pero decidió alterarla de otra forma.

-Granger, no sabía que eras de las que iban a la biblioteca a dormir- su voz seseante llenó los oídos de la leona y abrió los ojos rápidamente, se enderezó en el asiento y le miró con una mezcla de espanto y enojo.

-Piérdete Malfoy- dijo con voz ronca y lastimera, ocasionando el resultado contrario a lo que se proponía al decirle que se marchara.

-No creo que me marche, se está muy cómodo aquí- se pasó la mano por su cabello, desordenándolo un poco y mirándola con una expresión arrogante digna de su apellido. Hermione se sentía tan enferma que ni siquiera se percató de los gestos del Slytherin, él pareció notarlo porque frunció el ceño por la falta de espíritu de la castaña.

-Perfecto- dijo respirando con dificultad, empezaba a sentirse mareada- yo me voy entonces- se puso de pie, levantó la cabeza con dignidad y avanzó unos pasos antes de tambalearse un poco. Respiró profundamente y salió de la biblioteca como pudo.

Draco la vio salir intrigado por la falta de ánimo de la chica, debía de estar realmente enferma si no le había dado pelea alguna. Así no es divertido, pensó cruzándose de brazos, pero su aburrimiento no duró mucho. Unas manos le taparon los ojos, un perfume seductor le envolvía, él sonrió, tomó una de las manos y miró hacia atrás.

-Hola preciosa- le dijo a la chica rubia de bonitos senos y curvas pronunciadas que llevaba la insignia de prefecta de Ravenclaw.

-o.O.o.O.o.O.o-

No tenía ganas de regresar a la sala común y aunque por lo regular hubiera hecho marchar a Malfoy, no se sentía lo suficientemente bien como para discutir en plena biblioteca. Decidió seguir caminando hasta encontrar alguna aula vacía, o un rinconcito donde nadie la molestara y viceversa. Cada vez se le hacía más difícil respirar y apenas hace unos días estaba en perfectas condiciones.

No volveré a visitar a la tía Morgana nunca más. Su tía vivía cerca de una comunidad de magos, aunque ésta siendo muggle al fin y al cabo, no tenía idea de que existieran si quiera. Pero la única razón de Hermione de ir a prestarle una visita era encontrarse con aquellos magos y brujas del lugar, sólo pasó tres días gracias a un permiso del colegio, pero al regresar se empezó a sentir cada vez más cansada y con dolores de cabeza frecuentes.

Tan sumida estaba en sus pensamientos que no se fijó que había alguien delante de ella hasta que chocó y se recargó de la pared de su derecha para no caer.

-Disculpe- dijo casi en un murmullo- no me fijé por donde iba- terminó de decir sin levantar la vista y llevándose la mano a la cabeza por una fuerte punzada que le dio en ese preciso instante.

-Vaya, vaya, miren qué tenemos aquí, la sangresucia ahora se dedica a esparcir su mugre por los pasillos del castillo-

-Zabini- frunció el ceño –piérdete- trató de decir de forma amenazante, pero apenas se escuchó como una leve petición.

-¿Y si no quiero, qué?- dijo con tono burlón mientras miraba el deplorable estado de la Gryffindor. Realmente ella no tenía deseos o ánimos de pelear con él, si bien había pasado de largo a Malfoy, también ignoraría a Zabini. Así que alejándose de la pared caminó para dejarle atrás, pero no bien pudo avanzar un poco cuando sintió que un fuerte brazo la halaba del cuello y la pegaba en contra de la pared.

-A mí nadie me ignora, maldita sangresucia- le dijo peligrosamente al oído. Hermione trataba de respirar como mejor podía, tenía sus manos alrededor de la mano del Slytherin pero no logró que él disminuyera la presión en su cuello.

-Oh, ¿te estoy haciendo daño?- el tono de voz era de inocencia fingida y le miró con maldad y al mismo tiempo con lujuria, de tal forma que ella sintió escalofríos recorrerle la espalda al sentir el aura que Zabini despedía en ese momento. No podía contestar, el sudor caía por su frente y la fiebre empezaba a empeorar.

-Una oportunidad como esta no puedo perderla- y una sonrisa retorcida se dibujó en sus labios, levantó su otra mano y la cerró, ella no entendió hasta que sintió un fuerte dolor en cien tan fuerte que perdió el conocimiento.

-o.O.o.O.o.O.o-

Las cosas se salieron un poco de control en la sección prohibida, así que Draco decidió llevar a su cita a un lugar más cómodo para terminar lo que empezaron. Solo algunos privilegiados de su casa conocían la contraseña para acceder a un salón especial, es cierto que no tenía nada que ver con la sala de los menesteres, pero sí se podía estar cómodo allí. El príncipe de Slytherin llevaba a todas sus conquistas a ese lugar, una buena cama con dosel, champaña cara y unos pétalos de rosa para darle el toque final.

-Tapate los oídos como niña buena Susan- así lo hizo la chica, claro que él no se confiaba, así que lanzó un hechizo sin palabras para dejarla momentáneamente sorda. Pronunció las palabras que hicieron que la pared que tenían en frente se disipara. El rubio deshizo el hechizo y le indicó que entrara.

-Está muy oscuro aquí- dijo tímidamente y él no pudo evitar sonreír de lado, haciendo que ella se sonrojara un poco.

-Si tanto te asusta- y aplaudió dos veces. Al instante la sala se iluminó, instintivamente ambos miraron a la cama. Susan se llevó las manos a la boca para no gritar del susto y Malfoy no pudo esconder su sorpresa y abrió bien los ojos.

Frente a ellos estaba Hermione Granger, con brazos y piernas atados a la cama, vistiendo lo que parecía un vestido de estilo griego que le quedaba como una segunda piel. La chica o estaba durmiendo o inconsciente, lo que sí es que estaba sudando y su semblante no se veía mejor a como la había dejado en la biblioteca, además de tener un pequeño moretón cerca de la frente que antes no estaba.

-Hola Draco, no sabía que usarías la sala el día de hoy, de saberlo hubiera buscado otro lugar-

-¿Qué se supone que estás haciendo Blaise?- dijo con calma, mirando los movimientos de su amigo con precaución que se dirigía hacia la castaña.

-¿Qué crees que se supone que haré? Pienso divertirme con la sangresucia un rato, hace tiempo que la vengo observando, su cuerpo es toda una tentación amigo, así que he aprovechado que hoy parecía no tener las fuerzas para plantarme batalla y la he traído hasta aquí- y sonrió perversamente.

-La golpeaste- ninguna emoción bañaba sus palabras, pero un brillo extraño se asomó a sus ojos. –Susan es mejor que olvides esto y regreses a tu habitación- La chica iba a protestar pero recibió un obliviate seguido de un imperius que le hizo olvidar lo que pasó ese día y regresar a su sala común.

-¿Me vas a acompañar? De seguro esta impura podrá aguantarnos a los dos- por lo regular Draco no se metía en los asuntos de sus compañeros de casa, pero lo que Zabini estaba haciendo le molestaba, no porque fuera Hermione, Merlín sabía que eso era lo que menos le interesaba, sino porque él no era de los que golpeaba mujeres para sentirse mejor o llevarlas a la cama.

-Creo que no es buena idea que hagas esto Blaise-

-¿A no?- y enarcó una ceja cruzándose de brazos.

-o.O.o.O.o.O.o-

¿Dónde estoy? No veo nada, siento que estoy flotando, ¿acaso es un sueño? No, es imposible. Sé que estaba caminando hasta que me encontré con el muy maldito de Zabini, pero ¿dónde estoy ahora? ¿Qué es ese sonido?

Estaba sumida en la más profunda oscuridad, a lo lejos se escuchaba un sonido seco, como de una gota de agua al caer, llegó a preguntarse si aquel lugar tendría pies o cabeza, ya que sus pies no sintieron nada sólido en todo el tiempo que llevaba ahí. Algo llamó su atención, una pequeña luz a lo lejos, como si una farola estuviera allí. Sin saber cómo, de repente estaba bajo esa luz, llevada tan rápido que no notó el cambio.

Escuchó pasos que se acercaban a donde estaba, se sentía desprotegida y se abrazó a sí misma, luego de la oscuridad salió una figura de su misma altura. Hermione gritó por la sorpresa y se llevó las manos a la boca.

-¿Por qué te asustas?- una voz, su voz, había salido del objeto de su espanto. Era ella, tenía justo en sus narices a una chica casi idéntica a ella. Su cabello era del mismo color pero en vez de la maraña de pelo que Hermione solía tener, esta llevaba el pelo lacio hasta debajo de la nalga, sus ojos también eran almendrados de color miel pero su mirada era más determinada y carente del cariño que la caracterizaba a ella, de no ser por esos detalles era como verse al espejo.

-¿Quién eres?- logró articular la leona, tratando de recomponerse un poco.

-Soy tú- y le sonrió, una sonrisa que le envió a la chica un escalofrío a través de la espina dorsal –déjame ayudarte, estás en problemas, ¿no?- y le extendió una mano.

-¿Dónde estamos?-

-Dentro de nosotras, no me temas Hermione, tu y yo somos la misma, solo quiero ayudarte-

-¿Cómo sé que no mientes? Por Merlín que estoy hablando con una copia de mí, en un lugar que no conozco- estaba alterada y llena de terror. La chica siguió sonriendo y movió su otra mano por encima de su cabeza a la izquierda de Hermione, apareció frente a ella algo parecido a una imagen gigante, donde podía ver a Malfoy discutiendo algo con Zabini y ella atada a una cama aparentemente inconsciente y con una ropa que no le pertenecía.

-¡Por Merlín! ¿Qué quieren hacerme?- unas lágrimas se escaparon de sus ojos.

-Toma mi mano, yo te ayudo- la miró un segundo, sin saber exactamente qué hacer, pero lentamente fue extendiendo su mano hasta que estrechó la mano de su copia.

-Puedes llamarme Omhereni- y sonrió de lado antes de que todo el lugar se viera iluminado por una intensa luz.

-o.O.o.O.o.O.o-

-¡Blaise déjate de idioteces!- estalló el rubio- de lograr hacer lo que quieres, ¿crees que se quedará todo así? De la única manera de librarte del castigo sería matando a Granger y no creo que quieras acabar en Azkaban por el resto de tus días, o peor aún que te sentenciaran al beso del dementor-

-Draco, Draco, Draco- dijo moviendo la cabeza como si fuera algo obvio- si tú no dices nada, nadie lo sabrá- él no podía creer que la persona que tenía al frente fuera el mismo Blaise que conoció al entrar a Hogwarts. Cuando estuvo a punto de tomar medidas drásticas, un leve temblor sacudió la sala, un aura pesada los envolvió dificultándoles la respiración.

Las sogas que sujetaban a la castaña se rompieron y con asombro la vieron levitar hasta quedar de pie en el aire. La cara de Zabini demostraba el horror que le embargaba en ese momento, pero Draco más que miedo, estaba sintiendo una curiosidad sofocante por saber qué estaba pasando. Delante de sus ojos estaba viendo cómo el ratón de biblioteca estaba sufriendo una metamorfosis. Su cabello creció hasta por debajo de sus nalgas y ahora estaba lacio, se movía al compás de un viento inexistente, sus labios estaban tan rojos que parecía que estaba maquillada.

Descendió lentamente, la habitación había dejado de temblar y abrió los ojos. Draco se sorprendió al ver la inexpresividad de los mismos, sus ojos estaban delineados con negro lo cual resaltaba sus ojos miel, ella lo miró primero y luego al pelinegro. Levantó una mano señalándolo. El grito de Zabini pudo haberle erizado la piel a cualquiera, una fuerza invisible lo empujó a la pared y lo hizo levitar aún pegado a ella. El chico parecía retorcerse de dolor y se estaba poniendo de un color morado muy peligroso, al ver que empezaba a salir espuma de su boca supo que si no hacia algo iba a morir.

-Granger- La chica no respondió, sonreía maléficamente mientras le imprimía todo ese dolor al muchacho.

-¡Granger!- gritó con autoridad y ella giró la cabeza, aún sin bajar su brazo, para mirarle y enarcó una ceja – Sé que Blaise es un completo idiota, pero si lo matas acabarás en Azkaban y te pudrirás en esa cárcel, serás una de las brujas más buscadas del mundo mágico-

Ella cambió su mirada entre el rubio y el pelinegro varias veces hasta que bajó su brazo, Zabini cayó y quedó inconsciente al instante.

-Supongo que a Hermione no le agradaría que la persiguieran todo el tiempo- dijo la castaña mientras se encogía de hombros. Draco no se atrevió a acercarse a su amigo, no porque no quisiera, más bien era que no podía, estaba paralizado por la impresión y también confundido. Ella se acercó lentamente hacia él, se detuvo cuando estuvo de frente.

-Que gusto verte en persona Draco Malfoy- dijo con voz sedosa, mientras lo abrazaba por el cuello y se acercó a su oído para susurrarle –Tanta maldad, soberbia, linaje puro, todo en ti me fascina- le besó el cuello para luego mirarle –No te imaginas lo molesto que era tener que verte a través de Hermione-

El rubio no entendía absolutamente nada, tenía a Granger colgada de su cuello, hablándole muy insinuadoramente, refiriéndose a ella misma en tercera persona y por si fuera poco con una fuerza mágica que jamás había visto en los magos de su edad, ¿qué diablos estaba pasando? No puedo seguir analizando aquello ya que sus labios se vieron atrapados por los de ella. Merlín que bien besa, siempre pensé que era una mojigata. Se sorprendió cuando ella empezó a quitarle la ropa, no entendía qué estaba pasando pero su cuerpo reaccionó a las caricias de la castaña. Comenzó a besarle el cuello y a tocarla por encima de la ropa, ella dejaba escapar gemidos de placer.

Se detuvo y miró seductoramente a Draco, se alejó un poco para empezar a desvestirse, bajó primero una manga con parsimonia para luego pasar a la otra. La chica, sin embargo, se detuvo y cayó en sus rodillas llevando sus manos a la cabeza.

-¡Todavía no!- gritó y se contraía más por el dolor, delante de sus ojos la castaña volvía a transformarse en lo mismo de antes, la chica de pelo enmarañado yacía inconsciente en el piso. El Slytherin miraba la escena, Zabini por una parte estaba medio muerto, la sala estaba descompuesta y ella a sus pies.

Antes de querer resolver todas sus preguntas debía actuar rápido, y en su agenda estaba llevar a ambos a la enfermería con una excusa y cuando estuvieran bien hacer que la sangresucia le explicara qué diablos había sucedido.

-o.O.o.O.o.O.o-

-No pensé que durara tan poco-

-¿Decías Albus?-

-Nada Minerva. Disculpa, ¿qué decías?- La profesora continuó resumiendo la información que Lupin había recopilado sobre los hombres lobo, pero su mente estaba muy lejos de allí, estaba pensando qué haría ahora con la situación de cierta castaña.

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¿Qué les ha parecido? ^_^ Que personalidad la de Hermione, no? :P y quién será esa tal Omhereni, además de por qué el director siempre parece saberlo todo. Anyway, nos vemos en el próximo capítulo. Besos!!!