Hola a todos y todas!!!! En primer lugar quiero agradecerles a todos aquellos que han dejado reviews, me alegro que les haya gustado. Me dan muchos ánimos!! También estoy muy contenta por todos aquellos que me están leyendo o me agregan a favoritos o de una forma u otra, están siguiendo la historia. Por ustedes es que esto vale la pena.
Ya saben, sólo la idea es mía, lo demás es de nuestra queridísima J.K. Rowling. Ahora a leer!!! (^///^)
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Abrió los ojos lentamente acostumbrándose a la luz que reinaba en ese lugar tan familiar. Después del segundo año era una visión que reconocería donde fuera. Las blancas cortinas de le enfermería ocultaban la presencia de dos personas, por las siluetas pudo adivinar que se trataba de madame Pomfrey y del director.
-Entonces él los trajo hasta aquí-
-Así es Albus, pero cuando le cuestioné qué había sucedido me ignoró y se marchó-
A Hermione le hubiera encantado seguir escuchando, pero un horrible dolor de cabeza la hizo gemir, provocando que ellos se callaran y la enfermera corriera la cortina. Ella se fijó instantáneamente en el anciano que la miraba con mucha preocupación mezclada con tristeza.
-¿Cómo se siente, señorita Granger?- le dijo Pomfrey y le sonrió aliviada. La chica no articuló palabra y apenas asintió en señal de que se encontraba bien.
-Iré por tu medicina, no me tardaré mucho- el director tomó asiento justo al lado de la castaña y la miró por unos segundos. Ella se sentía analizada con tal grado de concentración que sintió un escalofrío recorrerla completa.
-Disculpe señorita Granger, no quise ser descortés-
-No se preocupe director- dijo con la garganta un poco seca, se movió hasta quedar sentada en la cama y lo miró a los ojos.
-¿Sabe qué le ocurrió señorita Granger?- Cierto, ¿qué hago aquí? Sé que estaba enferma y me fui a la biblioteca. ¡Ah! También me encontré a Malfoy en ese lugar, luego me fui para encontrarme con el idiota de Zabini, pero, pero, él me golpeó. En este punto de sus pensamientos la chica abrió los ojos con terror y se llevó la mano derecha a la boca. ¿Qué pasó luego? Estaba en un lugar extraño, no había nada ni nadie, todo era tan oscuro. Pero después apareció una luz y luego esa chica.
Hermione gritó llevándose ambas manos a la cabeza, un fuerte dolor la atacó, cerró los ojos y vio la imagen de la chica de aquel extraño lugar. Hola Hermione, ¿me extrañaste? Escuchó en su cabeza. Un zarandeo en su hombro la obligó a abrir los ojos, estos llenos de lágrimas. Dumbledore la miraba tratando de contagiarle seguridad.
-Hermione- dijo suavemente- cuéntame todo lo que pasó, con lujo de detalle. Ella asintió levemente y se dispuso a contarle al director todo lo que ella podía recordar de lo que había sucedido.
-Y no recuerdo cómo llegué aquí, realmente no sé nada desde que le di la mano a esa chica-
-Ya veo- dijo el anciano mientras se frotaba la barba.
-Este, ¿señor?-
-¿Sí, señorita Granger?-
-¿Qué sucedió con Zabini?-
-Mírelo por usted misma- Dumbledore se puso de pie y corrió la cortina continua a la suya, la castaña se horrorizó al ver al chico completamente vendado y con cortes en la cara, estaba muy mal.
-¿Qué le ha pasado?, ¿He sido yo?- dijo al borde del llanto.
-No se preocupe, ya habrá tiempo para discutir todas las cosas-
-Está bien- y apretó sus manos, moviéndolas de forma nerviosa- señor otra cosa, ¿quién me trajo hasta aquí?-
-Pensé que lo deduciría, fue el joven Malfoy- antes de que pudiera decir nada la enfermera llegó con una poción color verde oscuro que no tenía buen aspecto, pero sabía que tendría que beberla de todas formas.
-o.O.o.O.o.O.o-
-Que gusto me da que pudo venir tan rápido señor Malfoy- el chico apenas se limitó a mirar al director, miró el despacho con desconfianza y se sentó luego de que el anciano le indicara hacerlo.
-Creo que sabe por qué lo he mandado a llamar-
-Realmente no tengo idea- mintió descaradamente, pero prefería jugar al despistado por unos momentos. Dumbledore sonrió y se acomodó los anteojos de medialuna.
-Tengo entendido que usted llevó al señor Zabini y a la señorita Granger a la enfermería-
-Así es- dijo tratando de parecer imperturbable, pero la verdad estaba muy nervioso de estar allí, siendo interrogado por algo que no entendía a cabalidad.
-Quisiera, por favor, que me relatara los sucesos exactamente pasaron- silencio, Malfoy no sabía si debía de decir algo, además de todas las implicaciones, es posible que expulsaran a su amigo por tratar de violar a una estudiante. También podían expulsar a Granger, aunque eso poco le importaba, por tratar de matar a Zabini, pero a decir verdad fue en defensa propia.
-Por favor señor Malfoy, la vida de la señorita Granger depende de ello- el rubio abrió los ojos sumamente sorprendido, mientras observaba la seriedad con la que el director le miraba. Aunque iba contra su naturaleza, el Slytherin decidió que lo mejor era decir la verdad.
-Supongo que un poco de honestidad no va a matarme- dijo sarcásticamente, mas el director sonrió y esperó a que el joven que tenía en frente empezara su relato. Luego de unos quince minutos terminó.
-Entonces dice que le escuchó-
-No puedo decir que al cien por ciento pero cuando estuvo a punto de matar a Zabini le hablé y lo soltó-
-Interesante- Granger estuvo a punto de matar a alguien y lo único que pude decir es interesante. ¿En qué mundo estamos? – ¿Y el aspecto de la señorita Granger cambió mucho?-
-Un poco sí, a decir verdad- sus mejillas se tiñeron de un leve rosado, que su sangre fría pudo esconder al instante, pero no tan rápido como para que Dumbledore no lo notara.
-¿Cómo se veía?- indagó el anciano.
-Su cabello era mucho más largo y lacio, en esencia era la misma persona, pero esta se veía, se veía más-
-Más oscura- terminó el director y el chico asintió, en definitiva esa palabra la definía completamente, oscura.
-Muchas gracias señor Malfoy, quisiera que volviera mañana por aquí después del almuerzo si no tiene ningún inconveniente-
-Por supuesto director-
-o.O.o.O.o.O.o-
-Hola chicos- dijo la castaña tras entrar a la sala común, Harry y Ron saltaron de sus asientos y corrieron hasta ella.
-¿Cómo estás Hermione?- preguntó el pelirrojo preocupado.
-Madame Pomfrey no nos dejó entrar a verte, dijo que necesitabas descanso. Ya te hemos dicho que no puedes presionarte de esa manera, ya sabíamos que tanto estudio te iba a afectar-
La chica sonrió levemente, esa fue la excusa que había puesto la enfermera, un colapso mental por estudio excesivo – Lo sé chicos, tomaré más descansos, pero ya estoy como nueva- dijo siguiéndoles la corriente, sus ojos estaban tristes y no se veía para nada recuperada.
-¿Segura Herms? Porque no te ves muy bien que digamos- Ron puso su mano en la frente de ella y la retiró un poco avergonzado, pues hizo esto último por reflejo.
-Sí, estoy segura-
-Entonces, ¿vamos al gran comedor?- preguntó Harry no muy convencido de la salud de su mejor amiga.
-Vayan ustedes, yo ya comí algo antes de venir, estoy un poco cansada aún y quiero acostarme- los chicos iban a protestar pero ella levantó una mano en señal de que guardaran silencio- y sí estoy completamente segura- ellos se encogieron de hombros y salieron de la sala común.
Hermione por su parte decidió retirarse a su habitación, es cierto que la enfermera le dijo que tenía que bajar el ritmo de los estudios un poco. Aunque en el 6to año no había exámenes especiales, ella sentía que igual tenía que estudiar mucho y más si el año siguiente se realizarían los EXTASIS.
Luego de cambiarse por un pijama cómodo y correr las cortinas se fue a dormir, gracias a Merlín que Lavender y Pavarti estaban en el comedor, lo menos que necesitaba ahora era gente a su alrededor chillando.
-o.O.o.O.o.O.o-
-Draco, cariño, vamos a divertirnos esta noche-
-No estoy de humor Pansy- la chica frunció el ceño un momento para luego relajarse y sonreírle con lascivia. Se sentó a su lado en uno de los sillones de la sala común y comenzó a subir su mano por la entrepierna del chico. Sin embargo, él tomó su mano con brusquedad y la apartó de él.
-Te dije Parkinson que no estoy de humor- siseó peligrosamente, la aludida puso cara de ofendida y se fue de allí sin decir otra palabra. Malfoy estaba muy preocupado como para dedicar sus energías a acostarse con Pansy. Los acontecimientos de ese día le preocupaban. ¿Qué diablos le había pasado a Granger? ¿De dónde sacó ese poder? Y ¿Por qué el director parecía tan preocupado en saber cada mínimo detalle de lo que ocurrió?
El rubio salió de sus pensamientos cuando el reloj marcó la media noche, apenas había una que otra persona allí, así que decidió que lo mejor era irse a dormir. Ya mañana averiguaría más cuando volviera al despacho del director. Tenía preguntas e iban a ser contestadas.
-o.O.o.O.o.O.o-
Hermione se removía incómoda entre sueños, pequeños haces de luz color ámbar salían de su cuerpo, luego unos haces de color rojo oscuro empezaron a salir, parecía que se peleaban entre sí hasta que sólo quedaron las de color rojo. La luz la envolvió completamente, moviéndose a una velocidad vertiginosa, para luego desaparecer.
Cuando todo estaba calmado, sin embargo, la que estaba allí no era Hermione, su cabello lacio sumamente largo, sus labios tan rojos y esa aura oscura que la rodeaba, era Omhereni. Levitó hasta que sus pies se colocaron en el suelo con una gracia y delicadeza exquisita, se dirigió al espejo e hizo una mueca de disgusto al ver lo que tenía puesto. Un conjunto en algodón que la cubría completa y dibujos de oso.
-Será que esta chica no tiene gusto- dijo para sí misma y moviendo su mano la ropa cambió al instante por un babydoll negro translucido que dejaba ver su lencería de encaje negro –Ahora sí esto es digno de mi persona- y sonrió con gusto al espejo. Se fijó en la habitación y vio a dos chicas acostadas allí, pasó de ellas y bajó a la sala común.
No había nadie allí y el fuego de la chimenea estaba casi extinto, salió por el retrato rumbo a la habitación de cierto rubio. Los pasillos de Hogwarts a esas horas podían llegar a ser muy aterradores, pero ella se sentía a gusto en esa atmósfera. Podía apreciar al ir y venir de los fantasmas, también vio a Peeves pero este al verla se fue espantado. En definitiva era delicioso el estar afuera.
Después de mucho andar llegó hasta la puerta de la sala común de Slytherin, seguir la esencia de Malfoy no era nada difícil para ella, después de todo era un aura inconfundible, el príncipe de Slytherin era único.
Miró por unos segundos la entrada, la cual se abrió a su paso. Ella sonrió son suficiencia, hasta los cuadros podían entender la maldad que corría por sus venas. Le gustó lo que vio, la sala común de Slytherin era más de su gusto que la de Gryffindor, tantos colores brillantes le molestaban, pero esa oscuridad y elegancia que tenían las serpientes le fascinaba.
Se dirigió a las habitaciones de los chicos, percibió que en las primeras habitaciones estaban habían 4 personas, luego de caminar hasta llegar casi al final algunas solo tenían a un ocupante en ellas, se detuvo hasta la que estaba al final. Allí dentro en definitiva estaba Malfoy.
Con un simple movimiento de mano se abrió la puerta y ella entró, observó al chico que estaba acostado en una amplia cama, se acercó hasta que fue capaz de tocar las sábanas, eran de seda, él tenía puesto un pantalón de seda negro y no llevaba camisa, sus cabellos estaban desordenados y algunos mechones le caían en el rostro.
Ella sonrió con lujuria y subió a la cama lentamente, como si fuera una felina, subió su mano lentamente por una pierna de él para luego llegar a su pecho, cuando iba a tocar su rostro una mano la detuvo, se miraron por unos segundos. Al parecer al principio él no la reconocía pero luego se sorprendió.
-¿Qué haces aquí Granger?- dijo con tono frío, que nada tenía que ver con la temperatura de su cuerpo. Tenía en su cama nada más y nada menos que a la come-libros de Gryffindor, y por si fuera poco estaba vestida con una ropa que dejaba muy poco a la imaginación. Se veía seductora y peligrosa. Al observarla bien pudo notar que tenía rasgos distintos, los mismos que cuando atacó a Zabini.
-No menciones a esa chiquilla, ella está durmiendo plácidamente, por eso decidí darte una visita- dijo cerca de su oído, provocándole una descarga eléctrica. Malfoy se acomodó hasta quedar sentado en su cama, por su parte Omhereni se sentó en las piernas de él, quedando en una posición muy erótica.
-¿Qué es lo que pretendes?-
-Draco- dijo mientras le acariciaba el pelo- te dije antes que me fascinas, eres el único por aquí que tiene lo que se necesita, tu maldad me cautiva cariño- y sin dejarle hablar aprisionó sus labios con los suyos.
El Slytherin no salía de su sorpresa, esa chica que lo besaba nada tenía que ver con la come-libros-soy-la-estudiante-perfecta-de-Gryffindor Granger, en cada mordisco, beso y caricia le imprimía una pasión tal que lo arrastró en poco tiempo. La tomó por la cintura y la acercó más a él, la agarró por el pelo para halar su cabeza hacia atrás y empezó a mordisquear su cuello. La chica gemía mientras cruzó las piernas detrás de la espalda del rubio, este la obligó a acostarse en la cama, quedando él arriba. Siguieron besándose y poco a poco él bajó su mano hasta llegar a sus bragas.
-Cuidado cariño, este cuerpo es virgen- el sólo hecho de saberlo le llenó de satisfacción, que Granger perdiera la virginidad con su peor enemigo del colegio, en sus manos, era perfecto. Sonrió del lado y ella le devolvió la misma sonrisa. Pero antes de que pudiera, seguir los haces de luces rojos y ámbar aparecieron nuevamente. Draco se alejó al instante, mientras Omhereni se miraba las manos con rabia.
-¡Otra vez no! ¡Maldita Hermione!- por segunda vez, Malfoy observó cómo se transformaba en la chica de pelo rizado y facciones más sencillas, frente a él volvía a aparecer la Hermione Granger que él conocía. La chica parpadeó varias veces, cuando pudo enfocar la vista en él estuvo a punto de gritar, pero el rubio fue más rápido y le tapó la boca con la mano.
-No te atrevas a gritar, no fui yo quien se escabulló fuera de su sala común para entrar a una habitación que no le corresponde. Estás en Slytherin Granger y será mejor que tengas una buena explicación- Ella lo miraba sumamente confundida, se miró y vio la poca tela que la cubría, ella no tenía ropa de ese tipo.
– Te voy a soltar, sé que eres lo suficientemente inteligente como para no intentar gritar, después de todo no querrías que los demás supieran que la perfecta prefecta se metió en la cama de Draco Malfoy- y retiró su mano lentamente. Hermione se llevó una mano al pecho, se sentía muy avergonzada, pero no podía recordar cómo ni por qué estaba allí.
-Malfoy- dijo dudosa- ¿qué hago aquí?- él la miró incrédulo y enarcó una ceja.
-Eso dímelo tú Granger, entraste a mi habitación y prácticamente me saltaste encima- la castaña se sonrojo violentamente y abrió los ojos desmesuradamente.
-Yo-yo ja-jamás haría algo como eso- estaba nerviosa y por lo que veía lo que él decía muy bien pudo haber sido cierto.
-Eres muy extraña, sal de mi habitación Granger y piérdete- gruñó sumamente molesto. Ya pasaba por segunda vez que no pudo terminar lo que había iniciado.
-Pe-pe-pero no sé la salida y si alguien de tu casa me ve estoy muerta- dijo angustiadísima.
-¿Y qué parte de eso es mi problema Granger?-
-¡Perfecto!- Hermione le pegó una cachetada para luego ponerse de pie rápidamente y salir de allí sumamente molesta, dejando a un Draco Malfoy un tanto estupefacto, llevándose una mano a la mejilla. Ella no supo cómo lo logró, y gracias a Merlín que no encontró a nadie en su camino, pero después de media hora estaba de nuevo en su habitación, luchando por conciliar el sueño, avergonzada y sintiéndose culpable.
-o.O.o.O.o.O.o-
-Puntual como siempre joven Malfoy-
-Por supuesto- dijo y se sentó frente al director, este se puso a revisar unos documentos, se arregló las gafas y siguió en su tarea. Un silencio incómodo se formó allí, interrumpido por el sonido de las hojas.
-Disculpe profesor, ¿para qué quería verme hoy?-
-Oh, aún esperamos a alguien más, creo que ya está al llegar, ah mire ya está aquí- la puerta se abrió y Hermione entró tímidamente.
-Buenas tardes profesor- se acercó a ellos por orden del anciano, se sonrojó un poco al ver a Malfoy y recordar la noche anterior, dirigió su atención de nuevo al director.
-¿En qué puedo ayudarlo director?-
-Siéntese señorita Granger, es algo que les concierne a ambos- y alternó su vista entre ellos dos. Hermione palideció, no podía ser que hayan descubierto su pequeña escapada inconsciente a las mazmorras, tomó asiento al lado del Slytherin y esperó a que Dumbledore hablara.
El anciano caminó hasta un baúl que estaba cerca de la jaula de su fénix, sacó algo envuelto en tela de color marrón, pequeño y lo dejó encima del escritorio, abrió el paquete y su contenido era un lindo collar en plata, de cordón grueso que tenía un cristal transparente en forma de gota de unos 3 o 4 centímetros. Junto a ese collar había un brazalete ancho también en plata, que tenía incrustado una gema igual al collar. Ambos objetos empezaron a iluminarse, antes de poder notar o hacer algo, Hermione tenía el collar puesto, fue tan rápido que tuvo que sostenerse de su silla, mientras que Malfoy tenía en su mano derecha aquel brazalete.
La gema del collar cambió, su color ahora era un verde esmeralda intenso, y dentro podía ver la forma de una serpiente, mientras que el brazalete ahora era rojo carmesí y dentro tenía la forma de un león. Malfoy intentó quitarse aquello pero le era imposible, mientras más intentaba hacerlo más se ajustaba.
-Lo siento, pero era algo que tenía que hacerse- dijo el director y ambos chicos le miraron sin entender, inundados como muchas incógnitas. –Señorita Granger, usted está pasando por un problema muy serio y necesita ayuda, y no hay nadie mejor en el castillo que pueda ayudarla que el joven Malfoy-
-¡¿Qué?!- dijeron al unísono y se miraron con horror y asco.
-Pero director, ¿qué es lo que me está pasando y por qué Malfoy tiene, tiene…?-
-¿Por qué tengo yo que ayudarla?- terminó Malfoy bastante enfadado.
-Señorita Granger, aunque no soy un erudito en lo que respecta a lo que le pasa, una de las razones por la que usted entró a Hogwarts, además de tener aptitudes excelentes para la magia, es por la marca que tiene en su omoplato derecho, el de la estrella de seis picos rodeada por un círculo y una luna menguante a la derecha, tocando la punta superior e inferior de la estrella-
Hermione abrió los ojos como platos, cómo sabía el director de esa marca de nacimiento y qué tenía que ver con su estadía en el colegio. Para este momento Malfoy estaba bastante interesado en lo que relataba el anciano, al parecer la sabelotodo era una caja de sorpresas y él aprovecharía lo que sea.
-Señor Malfoy, ese brazalete lo convierte en el cuidador de la señorita Granger, mientras que la cadena la convierte en su protegida, los objetos crean un vínculo entre ustedes, le avisará si ella está en peligro-
-Podría decirme en qué momento accedí a ser el niñero de Granger- dijo molesto pero tratando de contenerse.
-Usted mismo me dijo que cuando esa chica estuvo a punto de matar a Zabini le habló y ella le escuchó- el rubio asintió- por esa misma razón, al parecer ella ha elegido con quién quiere estar-
-¿Disculpe?- dijo Malfoy enarcando una ceja.
-Ya Peeves me contó la excursión de cierta persona a las mazmorras- Tanto Hermione como Draco se sonrojaron, el viejo sonrió- Ese brazalete aumenta su poder sobre ella para controlarla en caso de que se salga de control y también para que escuche a la señorita Granger cuando ella le necesite-
-Director- interrumpió Hermione- aún no aclara qué me está pasando y qué significa la marca que tengo en la espalda- Dumbledore suspiró y la miró con ternura.
-Es un sello, mantenía a su álter ego escondido, parece ser que por tanto esfuerzo mental y físico por todos los acontecimientos del mundo mágico que usted ha sufrido, se ha debilitado, dejándola libre- dijo reservándose algunas cosas que creía no era necesarias decirlas en el momento.
-Omhereni- dijo la castaña casi en un susurro y mirando su falda la cual arrugaba con sus manos.
-Así es, ya les he escrito a sus padres, vendrán mañana ya que necesitan decirle algo respecto a lo que sucede- ella la miró confundida.
-Hay cosas que no me corresponden decirle, señorita Granger, sea paciente- dicho esto los hizo salir de su despacho, caminaron en silencio hasta que llegaron a un punto donde tenían que dividirse, se miraron, él con odio, ella confundida y cada quien regresó a su respectiva sala común.
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Ufff! ¿Qué les ha parecido? ¿Qué está pasando con nuestra Herms y qué le tienen que decir sus padres? ¿De qué va esa marca de nacimiento y qué pinta el director realmente en todo esto? Entérense sólo por aquí en fanfiction… Besos!!! ^_^
