Por aquello de las dudas nuevamente les recuerdo que Twilight y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de la señora Sthephenie Myers
Muchas gracias a todos los que han leído mi historia y a aquellos que me han hecho saber su opinión.
Kahia-chan, muchas gracias por tu apoyo, eres una gran amiga
En la península de Olympic, al noroeste de la ciudad de Washington, existe un pueblo llamado Forks, ahí es donde finalmente decidí dirigirme, su cielo esta siempre nublado y según tengo entendido, llueve unos 362 días al año.
¡Genial! Detesto la lluvia, pero es el precio que debo pagar para lograr lo que quiero, si mi deseo es pasar lo mas desapercibida posible, lo mejor es que no ande por ahí como una chispita ambulante o mas bien un bombillo, dada mi situación, no brillo de la misma manera que lo hace cualquier vampiro a la luz del sol, nada de diminutos y hermosos diamantes resplandecientes, en realidad, parezco mas fluorescente. En fin, por más que deteste la lluvia este pequeño pueblo tiene sus ventajas.
Después de haber obtenido el dinero necesario, acto que no merece ser recordado- no solo por ser incorrecto, sino también por que no hay mucho que recordar, entre y salí del lugar tan rápido que la alarma empezó a sonar cuando ya me encontraba a una buena distancia, me dispuse a poner mi plan en marcha.
Me dirigí tan pronto como fue posible a la oficina de la persona que se encargaría de mis papeles, el Sr. J. Jenks, me sorprendió muchísimo lo sencillo que fue no matarlo, fue muy doloroso, no lo puedo negar, como si pusiera un hierro ardiente en mi garganta y mi cuerpo reacciono de la forma esperada ante tan apetitoso aroma, contuve la respiración todo lo que me fue posible, por que desgraciadamente yo si necesito respirar de vez en cuanto, pero fue lo suficiente para mantenerme serena.
A J, a pesar de unos cuando comentarios sobre mi belleza, no le sorprendió mi presencia, lo que significa que esta bastante acostumbrado a trabajar con los de mi clase, hasta que nos saludamos con un ligero apretón de manos, su rostro- por una pequeña fracción de segundo- se mostró ligeramente contrariado, supongo que espera de mi un tacto mas frío en lugar de una temperatura tan alta que debería de estar en mi lecho de muerte.
Una vez con mis papeles listos y el dinero mal habido me dispuse a comprar algo de ropa, un auto y una casa. El auto no es nada del otro mundo, un Chevrolet del 53, creo que el trasto ni siquiera logra superar los 80km/h, estuve bastante tentada en comprar un pequeño auto deportivo- capaz de llevarme a donde quisiera casi tan rápido como si estuviera corriendo- pero en un pueblo tan pequeño un auto de ese tipo definitivamente llamaría la atención, ya solo mi apariencia va causar una conmoción en el lugar como para agregar algo mas en mi que la gente deba mirar.
Mi casa esta a las afueras de la cuidad, lo preferí así para darme un poco de privacidad y un pequeño descanso de la tentación y el dolor que viene con ella, no esta de mas mencionar el rápido acceso al bosque para cuando necesite alimentarme, proceso la comida humana también como lo hacen ellos, pero es la cosas mas asquerosa que puede haber en el mundo y aunque la sangre de los animales no es nada buena comparado con el apetitoso aroma de la sangre humana, es mil veces mejor que la basura a la que ellos se atreven a llamar comida.
Es una casa pequeña, no necesito mucho espacio, solo tiene una habitación, la cual es mas que suficiente dado que no espero tener compañía, parte de la casa es espacio muerto- dado que no necesito usar la cocina y mucho menos el baño, claro a excepción de la ducha- nada como un buen baño después de cazar- la sala es pequeña y acogedora, le pedí al agente de bienes raíces que se encargara de amueblar y decorar, nunca he tenido una casa, así que no tenia ni la menor idea de cómo hacerlo.
Con todas mi cosas listas y ya matriculada en instituto, no me queda mas que esperar a que pase el fin semana para encarar mi ultima prueba, una clase llena de niños que desafortunadamente van a oler demasiado bien para su propia seguridad.
