Son ya las siete y treinta de la mañana y me encuentro en camino al instituto, las clases no comienzan hasta las ocho pero tengo dos razones para salir tan temprano, la primera, bueno debo considerar el estado y la poca velocidad de mi vehículo y la segunda es que tengo que recoger mi horario.
Luego de unos largos quince minutos de recorrer la carretera (los cuales pudieron ser menos en otras condiciones) llegue al instituto, no era muy difícil de encontrar, aunque en apariencia no era lo que se espera de una centro educativo, como todo lo demás en este pequeño pueblo estaba a orillas de la carretera.
Parquee mi auto en el primer lugar que encontré, antes de salir tome una fuerte bocanada de aire por aquello de las dudas y me baje del auto; no muchos habían llegado, aun era muy temprano, note que los demás vehículos no estaban en mejor situación que el mío, lo que me hizo pensar que había tomado la decisión correcta al optar por algo no tan llamativo, o cuando menos eso estaba pensando hasta que vi dos autos parqueados a unos tres espacios del mío, uno era un brillante y flamante Volvo y el otro un BMW de un rojo intenso, no sabía mucho de autos pero si lo suficiente para saber que no eran cualquier cosa, todo lo que pude pensar después de eso fue- de haberlo sabido!!!!
Camine tan rápido como cualquier humano común puede hacerlo hacia a la oficina principal, tratando de ignorar no solo las miradas de todos que como era de suponer estaban fijas en mí, sino también la hermosa sinfonía del latir de todos esos corazones haciendo circular la sangre a través de sus cuerpos.
Entre a la oficina, era una habitación bastante pequeña, divida en dos por un alargado mostrador, de un lado una salita de espera con unas cuantas sillas y plantas, del otro tres escritorios bastante desordenados, en uno de ellos había una mujer, de tal vez unos treinta y tantos, pelirroja, con anteojos y muy mal vestida, al escucharme entrar alzo la vista del sin fin de documentos que tenía en su escritorio. Su ojos se abrieron ampliamente, me examino de arriba hacia abajo, su corazón empezó a latir con más fuerza. Mmmm, curiosa reacción, considerando que ambas somos mujeres.
— Umm, ahhh ¿Necesitas ayuda?
—Si, soy Isabella Swan, es mi primer día aquí —le informé, la mujer recobro la razón y empezó a revolver sus papeles.
—Por supuesto —dijo – Isabella Swan- y continuo revolcando, a cobo de unos treinta segundos se dirigió a mi nuevamente.— aquí tengo el horario de tus clases y un plano de la escuela.
—Gracias— tome el mapa y le di una mirada, no necesitaba más que eso, y lo guarde en mi mochila, para cuando salí de la oficina ya casi todos los estudiante estaban ahí, ya que me estaba yendo tan bien decidí forzar mi suerte y tomar una bocana de aire, de todas maneras ya la necesitaba, había agotado el aire que me quedaba en la breve conversación con la secretaria.
Me prepare para la obvia reacción, prácticamente me clave al suelo y respire, Por Dios!!!!! Mi garganta estallo en llamas como nunca antes lo había hecho en mi vida, tantas esencias y posibles sabores, no había manera de haberme preparado para esto, tomo de todo mi esfuerzo y fuerza de voluntad no irme en contra de alguno de esos chicos, demasiado tentador, creo que lo que sentí podía ser fácilmente comparado con dejar a un niño pequeño solo en una heladería durante toda la noche.
Apreté mi mandíbula y camine hacia el edificio numero tres para recibir mi primera clase, literatura, pase tratando de no prestar atención a quienes estaban alrededor mío, sabía que todos me miraban y hablaban de mi, pero estaba demasiada concentrada en no matar a alguno de ellos como para prestar atención, todo lo que quería era llegar a mi clase lo antes posible y estar rodeada de una menor cantidad de personas.
Como si tuviera tanta suerte! Apenas había dado uno cuantos pasos cuando cuando un chico se armo de todo el valor que le fue posible y se acerco, Demonios! Porque ahora!.
—Hola, eres la chica nueva, Isabella verdad? — qué clase de pregunta es esa? Acaso es idiota o qué? Bueno supongo que es la mejor manera de comenzar una conversación, pero definitivamente este no es el mejor momento.
—Mi nombre es Mike Newton— dijo, mientras extendía su mano en señal de saludo, por supuesto no la tome, al cabo de unos momentos la dejo caer un poco avergonzado.
—Solo Bella— me arregle para contestarle, aunque no había inhalado su aroma, al abrir la boca para contestar, su esencia se coló en mi garganta, rayos!! Este chico huele bien.
—Es un gusto conocerte Bella, cuál es tu próxima clase? Te puedo mostrar el camino—mientras decía esto pude notar que desde que se presento no había hecho más que mirar mi busto, supongo que la blusa que llevaba dejaba mucho piel descubierta, pero aun así eso no le daba derecho y en ese momento la ira pudo más que el deseo de sangre.
—Muchas gracias pero puedo encontrar el camino yo sola— dije, con un tono de voz un poco más siniestro de lo planeado— y además preferiría que la próxima vez que te dirijas a mi me mires a los ojos y no mi busto.
Ups! Para que lo dije, su temperatura empezó a aumentar y pude ver como el color iba subiendo a su rostro, lo que me faltaba, ya no solo olía demasiado bien, sino que también se veía apetitoso; cerré mis ojos ( como si de verdad sirviera de algo) y me fui de allí antes de que la escena se volviera demasiado agradable para soportarla.
Todo era nuevo para mí, así que la mañana paso rápidamente, todas mis asignaturas me gustaron, pero descubrí que mi preferida de ahora en adelante seria literatura, quede enganchada de la belleza de las historias de Shakespeare y de la maravillosa prosa Austen, creo que tendré que darme una vuelta por alguna librería uno de estos días.
Así como descubrí mi nueva pasión por la lectura, me di cuenta que conforme pasaban las horas me era más fácil controlarme y me encontraba casa vez mas acostumbrada al acompasado sonido de los corazones, aun no me atrevida a respirar como es debido, pero estaba bastante satisfecha con el autocontrol que hasta ahora había demostrado, después del pequeño incidente con el chico Newton nadie más me había molestado, parecían demasiado intimidados conmigo como para acercase, el único que lo había intentado fue Mike y mira como le fue. Quería saber que decían de mi, pero sabía que aunque ahora parecía ser más fácil, un pequeño descuido y todo mis esfuerzo habría sido en vano, toda mi concentración debía de estar donde correspondía.
La hora del almuerzo llego y me encontré como el resto caminando hacia la cafetería, no es que en realidad fuera a comer algo, bien podía pero no tenía intención de hacerlo, esta era la única costumbre humana que me negaba tomar, así que todo lo que tenía que hacer era aparentar.
Tome una bandeja y me camine hacia la fila como los demás estudiantes, bastante incómoda con la cercanía de sus cuerpos, compre algo de comida y cuando me disponía a buscar una mesa (preferiblemente desocupada) vi a Mike caminar hacia mí de nuevo, ¡pero qué pasa con este chico, tiene algún deseo de muerte o algo así! Por suerte estaba más controlada que la mañana.
—Hola Bella! Como estuvo tu mañana— sofoque la risa que atentaba con explotar en cualquier momento al notar que el pobre chico me miraba fijamente a los ojos y nada más que los ojos sin siquiera pestañar.
—Bastante bien, gracias por preguntar.
—Me alegra mucho! Oye te gustaría sentarte con nosotros, supongo que no has tenido oportunidad de conocer a muchos y no quiero que te sientes sola.
Mmmm, mucho más controlada que la mañana pero mejor no volver a forzar la suerte.
—Te lo agradezco mucho, pero tengo mucho en que ponerme al día y quisiera aprovechar el tiempo.
—Claro, entiendo, en otra ocasión será.
—Si, en otra ocasión— mordí ligeramente mi labio, espero no se lo tome tan literal y haya comprendido la pequeña indirecta, aunque todo parece indicar que es bastante lento. Estaba empezando a darme la espalda para dirigirse a la mesa en donde se encontraban sus amigos cuando al parecer se le ocurrió algo, se volvió hacia mí con un gesto que parecía indicar que tenía una pregunta.
—Bella, estas emparentada con los Cullen?
—Los quien perdona? — su pregunta me tomo por sorpresa, no estaba segura de lo que realmente quería decir.
—Los Cullen—dijo de nuevo, mientras señalaba ligeramente con su cabeza hacia el fondo de la cafetería.
Lentamente seguí con mi vista la dirección que su cabeza indicaba y entonces los vi, sentados al final, lo más alejados posible del resto habían cinco personas, dos mujeres y tres hombres, blancos como la cal y de una belleza inhumana, vampiros.
Maldición!!! Que están haciendo cinco vampiros aquí? Como no me di cuenta? Debí haberlo notado antes, y entonces recordé, me había pasado la mayor parte del día conteniendo la respiración, como iba a notar su esencia de esa manera.
Estaba aterrada, no sabía que hacer, todo en lo que podía pensar en ese momento era salir corriendo de ahí tan rápido como fuese posible, trate de calmarme, no había manera de que supieran lo que era, para ellos sería solo una humana mas, muy parecida a ellos tal vez, pero aun así con un corazón que palpita y sangre que fluye. Pensar todo esto no me llevo más de una fracción de segundo, no creo que Mike halla notado mi ataque y mucho menos mi mirada de terror, me volví nuevamente hacia él.
—No, no los conozco, pero puedo ver a que te refieres, todos estamos tan blancos que deberíamos estar tres metros bajo tierra— ok, creo que fui un poco más sincera de lo necesario, considerando que los otros eran perfectamente capaces de escuchar, pero estaba demasiado nerviosa.
Me dirigí a la única mesa que quedaba vacía, demasiado preocupada para pensar en cualquier cosa que en los cinco pares de ojos dorados que me miraban fijamente, un momento, ¿Dorados? ¿Donde se ha visto que los vampiros tengan ojos dorados? Bueno mis ojos eran de un café oscuro, pero mi situación es muy diferente, si se vuelven negros con la sed, pero por lo general son cafe.
¡Ojos café dorado! Eso no lo había visto nunca, y más importante que estaban haciendo aquí, sentados tan tranquilamente como si no fuera nada. Lamentablemente empecé a comer lo que había comprado, ¡genial! Ya no solo debía preocuparme de que los humanos notaran algo extraño en mí, sino que también ahora tenía que evitar que los vampiros se dieran cuenta de que era algo más que humana, y ellos eran bastante más observadores.
Decidí que por mi bienestar lo mejor era escuchar lo que ellos decían de mi, así que preste atención mientras masticaba repulsivamente, la primera voz que llego a mi fue del chico corpulento, tenía el cabello oscuro corto y rizado, tenía cara de poder traerse abajo a unos cuatro vampiros a la vez, era bastante intimidante.
—Vaya! De verdad que es idéntica a nosotros, ¿Creen que sea uno de los nuestro? — hablaban en murmullos y demasiado rápido para que los humanos pudieran escuchar.
Esta vez el chico de cabello rubio y cara de pocos amigos hablo —Bueno, se ve como nosotros, pero definitivamente no es un vampiro, su corazón late, un poco más rápido de lo habitual pero late— Perfecto, justo como pensé, solo un humano mas, claro considerando que son vampiros no sé si será algo bueno cuando llega la hora de comer.
De repente la chica pequeña, de cabello corto y en puntas, de facciones graciosas, tenía aspecto de duendecillo, comento —Esto es extraño, no es normal que un humano luzca así, Edward, que está pensando? Pregunto al último chico, el que aun no había hablado, era desgarbado, menos corpulento que los otros dos pero aun así parecía bastante fuerte, llevaba despeinado su cabello castaño dorado.
¡Con que un lector de mentes! Tuve bastante dificulta esta vez en contener la carcajada. ¡Ja, intenta todo lo que quieras Edward, no vas a obtener nada! y es que así como el tenia su talento yo tenía el mío, era un escudo, tanto mental como físico, con la única diferencia es que mi escudo mental siempre estaba activado, podía bajarlo pero nunca lo hacía, mi escudo físico trabajaba de manera diferente, simplemente explotaba cuando la situación lo ameritaba (aun no tenía muy buen control sobre el) no había forma de que obtuviera nada más que silencio de parte mía, pero aun así era molesto, no es doloroso, es como si alguien te golpeara consecutivamente la cabeza con su dedo índice, empujando, y entre mas se concentraba mas fuerte era el golpeteo y me estaba comenzando a irritar, porque no lo dejas ya, no vas a poder, pensé.
—No, nada, es como no estuviera ahí— contuve el deseo de sacarle la lengua como una niña pequeña— Alice puedes ver en su futuro, tal vez haya algo que nos dé una pista sobre quien es— ¡QUE! ¡FUTURO! ¡Oh no, esto no lo puedo evitar, malditos vampiros, de donde vienen, de un circo!
La chica en cuestión entrecerró sus ojos, su vista se perdió, mirando hacia el porvenir, me puse ansiosa, no quería ni pensar en lo que podía ver en él, tanto esfuerzo para mantenerme oculta para nada, lo que vino después me sorprendió tanto como a ellos.
—Vaya, esto es cada vez más extraño— dijo Edward.
—Si, bastante— dijo Alice
—Les importaría compartir— la chica rubia hablo por primera vez, parecía muy irritada, no solo por el misterio que yo representaba sino que también daba la impresión que estos pequeños intercambios entre Alice y Edward no eran de su agrado, debe de ser el tipo de chica que siempre recibe atención y por lo tanto odia que la dejen por fuera.
—No veo nada, es como si no tuviera futuro, por más que me concentro no logro más que ver imágenes demasiado borrosas para distinguir.
Deje caer mi mandíbula del asombro para cerrarla inmediatamente al recordar que se supone no estoy escuchando, no puede verme, esto es interesante, desconozco la razón pero cualquiera que sea la agradezco.
—Esta bastante alterada, está experimentando una gran cantidad de emociones, la mayoría son miedo, angustia y desesperación. Debemos vigilarla, es solo una chica humana, creo que lo único que nos tiene intrigados es su apariencia, tan similar a la nuestra en muchas cosas, pero igual, lo mejor es estar atentos por algún tiempo.
¡Emociones! ¡Sentimientos!, no me digan que este puede saber como me siento, ahora que, la rubia va a sacar un conejo de su sombrero mientras su compañero levita, si antes estaba asustada ahora estaba aterrada, no solo era un coven mas grande de lo normal sino terriblemente talentoso, que además de todo parece haber desarrollado un gran interés en averiguar lo que soy. Maldición, si en realidad hay un infierno este debe ser
