Aquí les dejo el siguiente capitulo, espero les guste, Review por favor
Muchas gracias por leer
Por cierto, nuevamente recuerdo que Twilight no me pertence y nunca me va a pertenecer.
Desearía que la hora de almuerzo hubiese pasado tan deprisa como el resto de mi día, pero no fue así, parecía que las arenas del tiempo se negaban a seguir su curso permitiendo a las horas seguir su camino, las agujas se negaban a avanzar como si tuvieran la intención de ver mi agonía por el resto de la eternidad, no hubo momento en que esos cinco pares de ojos se despegaron de mi, analizando cado uno de mis movimientos, mis gestos y mis reacciones, y aunque una ola de calma y tranquilidad invadido mi ser, ya había escuchado lo suficiente para saber que no me pertenecía, aun así la agradecí, me permitió pensar claramente y analizarlos yo también.
Parecían agradables y tranquilos, aun sentía curiosidad por el color de sus ojos pero sabía que no tendría respuestas a eso pronto, su interés hacia mi estaba más relacionado con nuestras similitudes y el temor a el riesgo que yo podía suponer para ellos más que cualquier otro cosa, estuve tentada a sentarme junto a ellos y simplemente dejarles saber quién soy, o más bien que soy, pero no podía confiar, sabia tanto de ellos como ellos de mi.
No todos me miraban al mismo tiempo, se turnaban entre sí, supongo que igual que yo, trataban de evitar llamar la atención, si uno de ellos me estaba vigilando los otros aparentaban no estar interesados, pero una vez que aquel que me estuviera mirando en el momento retiraba su mirada era sustituida por otra, la más intensa de todas venia de Edward, a pesar de solo estar mirándolo por la esquina de mi ojo, podía sentir como me derretía ante su mirada, el era la personificación andante de la belleza, no hay palabras para describirlo, ninguna da la talla.
Lo hubiese admirado mas de no ser por el hecho de que el picoteo constante de mi cabeza me hacía perder la concentración y claro también el asunto de que es un vampiro queme puede drenar en cuestión de segundos.
La campana al fin sonó, ninguno de ellos se movió, esperando supongo a ver qué hacía yo, me negaba a ser seguida y vigilada por más tiempo así que me quede allí, inmóvil, esperando a que se levantaran primero, ninguno lo hizo, así que decidí hacerlo yo, de todas maneras termine comprendiendo que no era una buena idea quedarme sola con ellos.
Como ya lo esperaba, una vez que salí de la cafetería me siguieron o tal vez me estaba volviendo paranoica, en algún momento tenían que ir a sus clases, ¿No? Me puse mas ansiosa a sentirlos caminar detrás mío, definitivamente me estaban siguiendo, estaba segura de que su intención no era lastimarme, cuando menos no en este momento, pero no me sentía lista para enfrentarlos, sabía que mi apariencia era lo suficientemente humana para que no abordaran el tema así porque así, serian cuidadosos, solo tenía que actuar, pero temía cometer un error, cuando estoy nerviosa tiendo a decir más de lo que debería.
—¡Hey! ¡Bella! — Mike, por primera vez en el día estoy agradecida por su complejo de perrito faldero, los Cullen siguieron su camino.
—¿Cuáles es tu siguiente clase? puedo mostrarte el camino.
—Eres mi salvación— literalmente hablando— tengo Biología, estoy tarde y no tengo la menor idea de hacia donde ir— mentí mientras sostenía la respiración, simplemente huele demasiado bien.
—¡Genial! Yo también tengo esa clase, vamos te muestro el camino.
—Gracias— espero no se ilusione, no tengo intenciones de estar cerca de él más de lo necesario, no solo por su esencia, el chico verdaderamente me irrita.
Caminamos rápidamente por los pasillos hasta llegar a la clase, Mike, como el gran caballero que es, paso primero y sentó. Me dirigí hacia el profesor, me presente y excuse por la tardía, me entrego los materiales que estaría necesitando para la lección he indico me sentara en la única silla disponible.
Levante mi mirada y la dirigí hacia el espacio que indica, prácticamente me congele en el lugar, pensé que no habría nada peor que la hora en la cafetería, para mí eso era el fondo, a partir de ahí solo podía subir, ya sabía que mi día no iba a ser maravilloso, pero pensé que después de eso no podía haber algo peor, me equivoque, tenía la dicha de pasar una hora al lado de Edward Cullen, no había terminado de recoger mis materiales cuando empezó a bombardearme, ya no era uno sino muchos dedos golpeando, evidentemente estaba concentrado al máximo, me dirigí resignada a mi asiento, me puse tan nerviosa que tropecé con mis propios pies para caer en los regazos de un compañero ¿desde cuándo los medios vampiros tropiezan? No es que él se haya molestado, parecía bastante satisfecho de tenerme ahí, como un niño que acaba de recibir lo que deseaba para navidad , me levante rápidamente y me dirigí a mi asiento, no pude evitar ruborizarme ¡bravo Bella! ¿ Podrías tratar de lucir menos apetitosa? Pensé para mí misma. Y como si eso no fuera suficiente, mi corazón empezó a latir con más fuerza, trate de tranquilizarme pensando que si llegaba la hora de la comida yo sería la cosa menos apetitosa que había en el salón, funciono por un minuto, hasta que pensé que si desidia almorzarse a cualquiera de ellos lógicamente tendría que deshacerse de los testigos, una nueva ola de pánico me embargo y esta vez no puede controlarme, mi corazón se descontrolo de nuevo, escuche un pitillo en mis oídos, la clase empezó a girar ¡Genial Bella! ¿Por qué tienes que reaccionar tan humana cuando todo lo que necesitas es ser el monstruo? Y todo se violo negro.
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, poco a poco empecé a recobrar mi sentidos, aun estaba confundida, no recordaba bien que había sucedido, no quería abrir mis ojos, estaba muy asustada pero no tenía claro porque, puse atención a lo que pasaba alrededor, podía escuchar las voces de los estudiantes, los autos saliendo del parqueo, un golpe contra el piso (alguien había dejado caer sus libros) preste más atención a lo que estaba cerca de mí, pasos, papeles siendo apilados, dos respiraciones, el latido de un corazón, y de repente me golpeo, recordé la razón de mi miedo, el porqué estaba aquí, inmediatamente abrí los ojos y me senté, dispuesta a salir corriendo de ahí, una mano cálida se poso sobre mi hombro.
—Tranquila cariño, estas en la enfermería, tuviste un desmallo, lo mejor es que sigas acostada por unos momentos, tienes fiebre, iré por una compresa mas— Podría ser más perfecto mi día, como se supone que voy a explicar que mi temperatura es normal, espero no piensen llevarme a un hospital por que tampoco podre explicar porque la aguja no puede pasar mi piel.
—Gracias.
No me acosté , ya no lo necesitaba, en su lugar fulmine con la mirada al vampiro que se encontraba en la esquina, al carajo el miedo, si voy a morir lo hare con un poco de dignidad al menos, además cualquier duda que tuviera sobre el riesgo que podía suponer se vino abajo con tal exhibición de humanidad.
No hacia más que sonreír, parecía que mi ira le resultaba graciosa, maldito vampiro ¿Por qué tiene que ser tan sexy?
—¿Cuál es tu problema? — le dije en un tono bastante fuerte, me irritaba la forma en que me miraba y el extraño efecto que estaba teniendo en mi.
Su rostro se endureció, ahora sí que podía ver el vampiro en el —Ninguno.
—¿Qué estás haciendo aquí? No tienes nada mejor que hacer aparte de molestarte.
—Estaba preocupado, quería asegurarme de que estuvieras bien.
¿Estaba preocupado por mi? Esto no tiene sentido ¿Por qué habría de importarle si no me conoce? Y peor todavía ¿Por qué me siento tan bien con el ahí velando por mi? No seas tonta Bella, pensé para mí misma, ha de ser que no quiere que su almuerzo se arruine.
—¡Si claro!
La enfermera regreso a la habitación, me entrego la compresa — Hazme saber cuándo te sientas mejor querida— Asentí, definitivamente ya estaba mejor, porque diablos simplemente no abrí la boca para largarme de ahí
—¿Qué te hace pensar que estoy mintiendo? Casi nos matas del susto a todos, hubo un momento en que tu corazón………— Se detuvo, bueno parece que no soy la única con la tendencia a hablar más de la cuenta, se le veía bastante angustiado de haber revelado demasiado, me causa bastante gracia.
—¿Mi corazón qué? — pregunte haciéndome la tonta.
—Nada es solo que tu pulso estaba bastante alterado, eso es todo— Si como no.
—¿A poco eres medico entonces? Sonrió y mi corazón se acelero de nuevo, lo cual hizo que sonriera aun mas ¡Estúpida Bella, deja de pórtate como una niña idiota! VAMPIRO, comprendes, VAMPIRO.
—Yo no….pero mi padre si— deje caer mi mandíbula, eso si no me lo esperaba, un vampiro tratando y curando humanos no es normal, que pasa con el pequeño detalle de la sangre, no creo que se la pase chupando a los humanos, no sabía que pensar, este coven es definitivamente diferente y ya era bastante obvio que no se alimentaban de humanos, lo cual me tranquilizo, si no tomaban sangre humana muchísimo menos iban a querer la mía, no es que sepa tal mal, pero no soy lo mejor que hay en el menú.
—¡Ahhh! — Fue todo lo que pude decir, vi que mis cosas estaban colocadas sobre una silla, supongo que él las había traído hasta acá, quería irme, ya tenía bastante claro que no eran peligrosos para mí, pero de igual manera no quería confiar, se terminaba confiando en ellos, compartiendo, acostumbrándome a tenerlos cerca, que me pasaría cuando averiguaran lo que soy y me abandonaran, no podría soportarlo, porque querrían estar cerca de un monstro peor que ellos.
Me levante de la camilla y recogí mi cosas sin ni siquiera mirarlo, cuando estaba por abrir la puerta me detuvo tomándome de la mano, la retire inmediatamente, estoy acostumbrada al tacto helado de un vampiro, eso no fue lo que me sorprendió, cuando tomo mi mano, cuando nuestra piel hizo contacto, sentí un tirón, como una corriente eléctrica que pasaba de su cuerpo al mío y viceversa, me quede mirando mi mano y luego la suya como una tonta.
—Lo siento— dijo, cuando lo mire a los ojos puede ver un rastro de tristeza en ellos, tuve el fuerte impulso de abrazarlo y consolarlo, por alguna extraña razón me sentía mal viéndolo así. — No te preocupes— fue todo lo que me permití decir y me fui.
Camine deprisa y sin llamar la atención hacia el parqueo, subí a mi auto y me dirigí a casa con la mente en blanco, aun no quería lidiar con estas cosas, solo quería alejarme, tan lejos como me fuera posible. Ni siquiera me di cuenta en qué momento había estaciona el auto en el garaje y mucho menos recuerdo de cómo llegue hasta mi habitación, me desplome en mi cama, ya era suficiente, no podía tolerarlo más, las lagrimas empezaron a caer por mis mejillas y llore durante no se cuanto tiempo, el día había empezado bien, tuve unos momentos en los que me resulto difícil controlarme, pero estaba feliz de darme cuenta de que era más fuerte de lo que realmente esperaba, como pudo cambiar todo en cuestión segundos, como pudo la pequeña burbuja que había creado para mi haber estallado, no sabía que hacer, quería irme, regresar de donde vine, nunca debí haber venido aquí, pero no lograba tomar la decisión, cada vez que la idea cruzaba por mi cabeza un espantoso dolor recorría mi cuerpo, quería irme, pero por alguna razón no podía hacerlo.
Llore durante toda la noche, cuando la luz empezó a colarse por mi ventana ya había tomado una decisión, me quedaría, viviría la vida que deseaba y no me mesclaría con los Cullen, los ignoraría, no los dejaría entrar a mi vida para que después me abandonaran, era lo mejor para todos.
Aun había mucho tiempo antes de que comenzaran las clases, llene la tina y me sumergí en ella tratando de dejar atrás la tensión del día anterior, todo se sentía mejor, mi resolución me hacía sentir bien pero no completa, podía vivir con eso.
Había pasado allí más tiempo de lo planeado y ya estaba tarde, me vestí rápidamente y salí, por un momento pensé en llevar algo menos llamativo pero la verdad es que puedo caminar por las calles vestida de monja que siempre iba a atraer miradas, provocar suspiros y silbidos, mejor ser yo misma.
Llegue al Instituto unos minutos antes de que sonara la campana, no había muchos estudiantes fuera, parque tan lejos del volvo como me fue posible, aunque una parte de mi deseaba hacer lo contrario. Desempeñe mi papel como era debido, me presente a todas mi clases, converse con algunos y fui lo más amable y atenta que fue posible debido a la sed. Como era de esperarse Mike me siguió a todo lado, como una sombra, no era bastante brillante como para entender indirectas pero si lo bastante persistente para no desanimarse con las directas, había que darle crédito al chico era un luchador.
La hora de almuerzo llego, ya no me sentía nerviosa, ya sabía que esperar y había tomado una decisión y me apegaría a ella. De nuevo me sentaría sola, comería, me iría a clases y fingiría que el asiento contiguo estaba vacío. Compre solo una soda y unas galletas, ni loca me volvería comer la cantidad que tuve que engullir el día de ayer. Mike se acerco de nuevo y me pidió que me sentara con él y sus amigos, esta vez le fui sincera y le dije que prefería comer sola, algo en su rostro me hizo pensar que seguiría insistiendo hasta que algún día me sentara con él o encontrara alguien más en su lugar.
Me senté, los Cullen se encontraban ya en su lugar, tome un trago de soda y espere el escrutinio constante pero no llego, en su lugar pude ver que Alice se levanto de su puesto y camino hacia mí, se detuvo a mi lado con un sonrisa tan amable y cálida que por poco se la devuelvo, la ignore, no lo noto o se hizo la desentendida.
—Hola mi nombre es Alice— no le conteste, pude ver como se borraba su sonrisa y era sustituida por un gesto de tal tristeza que quise llorar ¡manipuladora!
—Me preguntaba si quisieras sentarte conmigo y mi familia, nos gustaría mucho conocerte— Si como no, una vez que me conozco te vas a arrepentir de haber dicho eso.
—No— dije sin mirarla, dar alguna excusa o agradecer la oferta. No quería parecer amable, quería dejar bien claro que no tenía ningún interés en compartir con ellos, aunque en buena parte era mentira, deseaba su compañía, pero la vida me había enseñado que todo tiene su precio y que yo no estaba destinada a ser feliz.
—Bien— Se dio la vuelta en un bello y fluido movimiento, camino hacia sus hermanos con tal gracia que cualquier bailarina hubiese muerto de la envidia. De nuevo estaba sola, rodeada de gente pero sola, cual es mi problema, vengo aquí deseando tener compañía y termino teniendo el mismo tipo de vida que llevaba antes pero con más problemas que enfrentar. Debo de ser masoquista.
Ninguno de ellos me miro mas, ni si quiera Edward, aunque me tranquilizaba saber que la vigilancia se había terminado, me sentía decepcionada al saber que la única razón por la que me miro en algún momento fue solo por el misterio que representaba para ellos y que no tenía ningún interés en mi ¿Pero que estas pensando Bella? ¿Esto es lo que querías o no? Deja de darle vueltas al asunto y agradece lo poco que tienes, podría ser peor, pensé.
Al cabo de un rato se levantaron y cada uno tomo su camino hacia la siguiente clase, espere unos momentos antes de hacer lo mismo. Mi perro se reunió en la puerta conmigo y caminamos justas hasta la siguiente clase. Antes de entrar suspire para luego ir hacia mi mesa, nuestra mesa ¡deja de pensar así por favor! Me regane mentalmente.
Ahí estaba el en toda su grandeza y esplendor, me senté a su lado y seguí mi plan al pie de la letra, no hay nadie ahí. Para mi sorpresa y decepción el hizo lo mismo, aunque debía ignorarlo una parte de mi deseaba que me hablara, mínimo me saludara, darme la oportunidad de rechazarlo y la satisfacción de saber que de alguna manera quería mi compañía, inclusive esperaba el picotear de mi cabeza que venía acompañado con su presencia, pero nada de eso paso, la clase transcurrió sin ni siquiera una mirada de parte del, aunque trataba con todas mis fuerzas apegarme a mi plan, no podía evitar mirarlo de vez en cuando, al final de la lección me sentí como si yo fui la ignorada y no el.
Camine a mi clase de gimnasia bastante abatida, aun sin comprender porque me sentía de esa manera, no podía esta más claro que el agua, pero aun así me negaba a admitirlo, no era posible, no lo conocía, no había manera de que estuviera enamorada, ¿o sí?
Me cambie la ropa inconscientemente, dándole la vuelta al asunto, salí del vestidor sin darme cuenta , últimamente estaba bastante distraída, una serie de chiflidos y comentarios sobre mi me trajo a la realidad, al parecer todos los varones estaban bastante satisfechos de verme al fin en pantalones cortos, agache la cabeza bastante cohibida, me dirigí hacia donde estaban el resto de las chicas, sin prestar atención de por donde caminaba y nada de lo que estaba a mi alrededor, era un largo camino por recorrer dado las circunstancias y los comentarios que no estaban destinados a llegar a mis oídos pero que aun así escuchaba, agache aun más la cabeza dejando que mi cabello cubriera mi rostro y apure el paso y choque, no tenía muy claro contra qué pero aun así me deje caer, dado que el golpe parecía haber sido bastante fuerte, hubiese sido extraño no hacerlo, estaba a punto de chocar contra el piso también cuando unos manos frías y fuertes se enrollaron alrededor de mi cintura y detuvieron mi caída, mire hacia arriba y me perdí en la belleza de esos ojos dorados, no pude evitarlo, me ruborice y de nuevo mis latidos se incrementaron, sonrió, me puso de pie de nuevo y me soltó.
—Gra… Gracias— tartamudee y me fui.
No mire hacia atrás, sabía que una mirada más a esos ojos y mi resolución estaría perdida, no podía darme ese lujo.
Review, Review por favor, para mi es muy importante saber lo que piensan
