Review, por favor Review…. Mi reino por reviews
Tres semanas han pasado desde que llegue a este pequeño pueblo, tres semanas desde mí primer encuentro con ellos, tres semanas en que he ignorado y he sido ignorada.
Hoy parece ser un día normal en Forks, nublado y lluvioso, como si el cielo tuviese la intención de reflejar mi estado de ánimo, como si estuviera al tanto de la batalla que se libra en mi interior. Mientras me preparo para enfrentar un día mas no puedo dejar de pensar en mi propósito al venir aquí, compañía, amigos, descubrir un mundo nuevo; parece mentira como la vida puede cambiar totalmente en cuestión de segundos, todo lo que siempre he deseado estaba ahí, al alcalde de mi mano y pero aun así me negaba a tomarlo. Toda mi seguridad y mi fortaleza se desvaneció en el momento en que los vi, la duda y el temor tomaron su lugar, una parte de mi desea con todas mis fuerzas ser parte de su mundo, una mas de su grupo, la idea era simplemente hermosa, podía tener lo que deseaba sin ser acompañado del increíble fuego que abrasa mi garganta, podía tener compañía sin temor a lastimar a nadie, pero el miedo me detiene, no por resultar herida físicamente, cualquier incertidumbre que tuve al respecto se fue diluyendo con el paso de estas tres semanas, mi problema ahora era meramente sentimental, ¿que pasa si no les agrado, si mi actitud durante este periodo les hizo pensar que es un desperdicio perder el tiempo conmigo, o peor aun, que soy un desperdicio de espacio? Por otro lado que sucede si me aceptan, si me encariño con ellos, dependo de ellos, para que luego me abandonen una vez que sepan lo que soy.
¡Por Dios, por que tengo que ser tan patética! Supongo que una vida entera escondiéndote del mundo y siempre huyendo de los problemas en lugar de enfrentarlos te hace así de insegura, pero ya no mas, vine aquí para comenzar de nuevo y eso es exactamente lo que haré de ahora en adelante, empezando por mi persona, no mas pobre y patética Bella.
Con mi nueva resolución y mi espíritu libre por primera vez, tome mi mochila, las llaves de mi auto y salí en busca de mi destino y mi lugar, puede que no se encuentre aquí, pero eso no me detendrá, si algo he aprendido en mi poco tiempo entre los humanos es que la vida esta llena de obstáculos, que nada viene fácil, pero una vez que alcanzas tus metas, todos estos problemas que enfrentaste te hacen saborear mas la victoria.
Al llegar al instituto parquee mi auto tan cerca del suyo como me fue posible, no me esconderé mas, estaba preparada para lo peor esperando lo mejor, sabia que la posibilidad del rechazo después de cómo me porte era muy alta, no esperaba ser perdonada inmediatamente, pero no dejaría de insistir, tal vez nunca seria su amiga pero cuando menos quería dejar claro que estaba arrepentida por mi comportamiento.
Camine hacia mi primera lección por una ruta alterna que los estudiantes rara vez usaban por ser mas larga, esto con el fin de evadir a mi inseparable mascota, las clases pasaron en un abrir y cerrar de ojos y cuando me di cuenta ya me encontraba camino a la cafetería, no me había topado con ninguno ellos en todo el día, normalmente hubiese estado agradecida por ello pero hoy no. A mitad de camino Mike, como siempre, se reunió conmigo, me saludo brevemente y se mantuvo a mi lado en silencio, este chico no se cansa, quisiera poder explicarle la razón por la cual no lo quiero a mi lado ( o mejor dicho la única razón por la cual lo querría a mi lado) talvez así se le borre esa estupida sonrisa de la cara cuando me ve pasar.
Estábamos por entrar cuando vi venir a Alice, deje pasar a Mike y espere por ella, de todos ellos con los que realmente deseaba hablar eran Alice y Edward, quienes eran los únicos con los que alguna vez tuve contacto, eran ellos con los que verdaderamente tenia que disculparme después me las arreglaría con los otros. Paso a mi lado y me ignoro como siempre, la llame por su nombre antes de que entrara.
- Alice- se volvió hacia mi, su rostro no mostraba ninguna emoción, trague ruidosamente ante de continuar.
- ¿Podría hablar contigo un momento? Levanto una de sus perfectas cejas, su rostro por primera vez mostraba algo, para mi desgracia era una mezcla entre incertidumbre, enojo y resentimiento
- ¿Qué necesitas?- Uy! Como puede una chica tan pequeña y agraciada hablar en un tono tan siniestro, bueno supongo que me lo merecía.
- Yo…Bueno… solo quería disculparme por la forma en que te trate el día en que hablamos, solo estabas tratando de ser amable con la chica nueva y yo me porte como una idiota, lo siento mucho, de veras, entenderé si no quieres volver a hablar conmigo pero solo quería que supieras que me arrepiento de lo que hice en ese momento y de la forma en que me vengo comportando desde entonces- por que tengo que dar tantas vueltas, creo que es el discurso mas largo que he dado desde que llegue aquí, ni siquiera a Mike que me sigue por doquier le he dicho tanto- en fin Alice, lo siento, eso esto lo que quería decirte, no te quitare mas tiempo.
Me quede ahí, inmóvil, esperando una represaría de parte de ella, Alice se quedo ahí también, tan quieta como yo, supongo que procesando todo lo que le acababa decir, su rostro nuevamente ilegible, nos quedamos así por unos cuantos segundos, mirándonos la una a la otra, podía sentir las miradas de sus hermanos, y de repente, salida de la nada, una sonrisa surco su rostro, tan grande que por un momento pensé que se rajaría su cara, empezó a dar saltitos de un lado a otro como una desquiciada mientras dada pequeños gritos que parecían de alegría, bueno no era lo que espera pero era algo mejor, aun estaba un poco contrariada con su reacción cuando la vi abalanzarse sobre mi para darme un abrazo (esta chica necesita terapia) el abrazo fue suave y delicado, me abrazo con temor a romperme, lo que me hizo pensar que seguían con la idea de que era humana, bueno, talvez pueda dejar las explicaciones para otro momento, aun no quiero que sepan lo que soy, nueva Bella si, pero aun con reservas.
-¡Sabia que no podías ser tan mala como parecías!- dijo entre risas, ante semejante comentario solo pude decir gracias
- Ahora no creas que te la voy a poner tan fácil como parece- sus ojos brillaban- me debes y me debes en grande.
- Que puedo hacer para saldar la deuda entonces- dije también entre sonrisas, era imposible no contagiarse de la euforia que emanaba de su cuerpo, me fue casi imposible contener el impulso de dar saltitos por todo el pasillo como ella lo hacia.
- No se exactamente, pero para empezar vas a tener que ir de compras conmigo, vamos a hacer grandes amigas, ya lo veras- bueno si esto era lo peor en lo que podía pensar lo aceptaba con gusto ¿que puede haber de malo en un día de compras?
- Claro, con mucho gusto te acompañare.
-¡Genial!- que fácil es complacer a esta chica, mientras tomaba mi mano me dijo
-Ven hoy te sentaras a comer con nosotros
- Alice te lo agradezco mucho, en serio, pero no quiero imponer mi presencia.
-No sea ridícula, estaremos encantados de tenerte ahí-
-Lo se Alice pero no eres la única a la que le debo una disculpa, quisiera hablar con tu hermano antes, no se si el va pensar de la misma forma que tu
- ¿Te refieres a Edward?- Por que diablos mi corazón se acelera con la simple mención de su nombre y por que diantresvla sonrisa de Alice se torno tan… tan ¿empalagosa?
- Si
-No te preocupes, te perdonara, pero si es eso lo que quieres entonces quedemos para mañana.
- Perfecto, así tendrás tiempo de hablar con tus hermanos, si alguno no me quiera ahí me dices, no te preocupes que no me enojare.
-No seas melodramática Bella, nos vemos aquí mañana- y se fue a sentar con su familia.
Bueno no fue tan difícil como lo había pensado, pero aun faltaba Edward y por alguna razón estaba más nerviosa de hablar con el de lo que lo estuve con Alice. ¿Qué es lo que tiene que me hace sentir de esta manera, por que deseo más su aprobación que la de Alice?
Después de mi pequeña pero muy animada conversación con Alice decidí saltarme el almuerzo y llegar temprano a mi siguiente clase, esto me daría tiempo para organizar mis ideas y tratar de calmarme, debía de haber entrado a la cafetería para escuchar lo que los Cullen estaban diciendo, pero no me sentía de ánimos para guardar apariencias.
En menos tiempo de lo que esperaba los alumnos empezaron a entrar a sus respectivas aulas, antes de que entrara a la clase capte su esencia, simultáneamente mi corazón dio unos cuantos latidos bastante desincronizados, me relaje todo lo que fue posible, era ahora o nunca.
Para cuando se sentó a mi lado la lección no había empezado aun, así que pensé en aprovechar el tiempo en una rápida disculpa, me dolió que no me dirigiera ni una pequeña mirada, no es que esperaba un caluroso saludo, pero pensé que después de mi conversación con su hermana (la cual de fijo escucho) estaría un poco menos distante.
-Edward- no me miro, lo intente de nuevo
-Edward- nada aun, por que tiene que hacerme las cosas mas difíciles, bueno, un monologo será, suspire.
-Entiendo que no quieras hablar conmigo, no he sido la persona mas agradable en esta escuela desde que llegue, no te culpo si me odias, siento mucho la forma en que te trate, era mi primer día y las cosas no estaban resultando como lo esperaba, se que es una excusa muy pobre pero no se que mas decir, lo siento.
Seguio sin mirarme o mostrar señal alguna de haberme escuchado, me dolió, mas de lo que esperaba, me odiaba. La clase comenzó, el tiempo pasaba rápidamente y el seguía sin prestarme atención, trate de concentrarme en la lección y tomar apuntes, pretender que su silencio no me afectaba, pero cuando la clase estaba finalizando no lo soporte mas, el dolor era tanto, sentía que me estaba partiendo en dos, las lagrimas empezaron a deslizarse una a una por mis mejillas, ni siquiera me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que sentí una mano fría como hielo y dura como el granito acariciando mi rostro, siguiendo el camino de mis lagrimas.
Lentamente me volví hacia su dirección, hasta que me tope con unos hermosos ojos dorados que estaban fijos en mi, se le veía preocupado, inclusive triste, como si no le gustara verme llorar, tonta por que habrías de importarle, su mano seguía en mi rostro, sus ojos no se despegaban de los míos.
-No llores por favor, no te odio.
Su mano seguía en el mismo lugar, no podía contestar, no hacia más que mirarlo, estaba completamente pérdida en su mirada, saboreando el contacto de su piel contra la mía, era tan hermoso.
-Perdona si te lastime, es solo que me pareció que mi hermana te lo puso demasiado fácil y pensé en hacerme el rogado por un rato, no era mi intención herirte, me porte como un tonto, no debí haberlo hecho, no llores mas por favor.
Puede alguien ser tan perfecto, no solo es el hombre mas atractivo que hay en planeta sino que estaba ahí, al parecer muy angustiado por haberme hecho sentir mal, después de cómo me porte, y aun así es el que me pide disculpas ahora cuando todo esto lo ocasioné yo.
-No, discúlpame a mi, nada de esto hubiera pasado de no ser tan mal educada, perdóname por favor.
Lentamente retiro su mano, su rostro se volvió serio, dirigió su vista al frente, ya estaba empezando a híper ventilar cuando me miro de nuevo, con ojos picaros y una sonrisa torcida que por poco detiene mi corazón, hablo de nuevo.
-Quedas perdonada con una condición- todo lo que pude hacer fue asentir.
- Yo te perdono si tu me perdonas por hacerte llorar- y a que santo le pide perdón ahora cuando la mala de historia siempre he sido yo, es cierto que me hizo llorar pero me merezco mucho mas que eso, aun así, si es esto todo lo que me pide se lo doy con gusto.
-Trato- dije con una sonrisa que por mucho le ganaba a la de Alice, no podía evitarlo, se sentía también tenerlo a mi lado, escuchar su voz, saber que no me odiaba y que de alguna manera le importaba, tal vez no siente lo mismo que yo siento por el, de hecho ni siquiera estoy segura de que es lo que siento, pero nada importa mas que este momento.
-Tal vez deberíamos irnos ya, llegaremos tarde a gimnasia- ups estaba tan sumida en la perfección de sus facciones que perdí la noción del tiempo, ya no había nadie en los pasillos y la campana estaba a punto de sonar, tomamos nuestras cosas y salimos a toda prisa hacia el gimnasio (tan aprisa como cualquier otro humano, los dos teníamos apariencias que guardar, aunque el no estuviera al tanto).
Entre al vestidor, todas las chicas me miraban de forma extraña, no les hice caso, me cambie inconcientemente mientras recordaba la sensación de su mano en mi rostro, sus ojos, voz, fue hasta que me mire al espejo que comprendí las miradas, sonreía como una boba, parecía que tenia la sonrisa pegada al rostro, probablemente no había parado de hacerlo desde que sale de biología y evidentemente no lo había hecho mientras me cambiaba, me ruborice, cambie mi expresión por una mas normal, por mucho mas alegre que la expresión que normalmente suelo llevar, pero cuando menos evidente.
Me reuní con las demás para recibir direcciones por parte del entrenador, hoy jugaríamos volley ball, nos dividió en dos equipos y nos hizo señas para que empezáramos a jugar.
No pude evitarlo, quería llamar su atención a como diera lugar, así que decidí lucirme un poquito durante el juego, lo suficiente para ser la mejor pero no tanto como para levantar sospechas, al parecer funciono, aunque debo de decir que yo también le estaba prestando bastante atención, nuestras miradas se cruzaron en mas de una ocasión y cuando esto sucedía sentía un escalofrío recorrer mi espalda.
La clase termino, después de rechazar la oferta del entrenador de unirme a el equipo me dirigí al vestidor a cambiarme, mi estado de animo cambio radicalmente una vez que estuve adentro y me di cuenta de que no lo vería mas por el resto del día, me sentía triste, quería mas tiempo con el, no había tenido suficiente.
Me corazón se revolcó al verlo esperando fuera, sonrió (me sonroje al recordar que podía perfectamente escucharlo, fanfarrón).
-Juegas muy bien- me dijo, sonreí, parece que no puedo dejar de hacerlo mientras estoy a su lado.
-Tu también.
-Si, supongo- sonrió ampliamente, disfrutando de lo que el creía era una broma privada.
Caminamos hacia al parqueo, afortunadamente mi auto estaba cerca del suyo, así que pude disfrutar por unos momentos mas de su compañía, no hablamos mucho, pero para mi fue suficiente, me acompaño hasta mi auto, nos quedamos ahí por unos momentos aun sin decir nada, vi como lentamente levantaba su mano y la dirigía hacia mi cara, tomo un mechón de mi cabello que caía sobre mi rostro y lo coloco detrás de mi oreja, como era de esperar, mi corazón se estremeció, parecía que cada vez que me tocaba quería salirse de mi pecho, volvió a sonreír, fanfarrón.
-Supongo que te veré mañana al almuerzo.
-Si, Alice me dijo que podía sentarme con ustedes, si no hay ningún problema.
-Por supuesto que no, nos vemos mañana.
-Adiós.
Abrí la puerta de mi auto y me deslice adentro, lo encendí, estaba tan distraída que ni siquiera note el estruendo del motor, este había sido por mucho el día mas feliz de mi vida, no podía esperar a vivir el siguiente.
Una cosa es definitiva, la vida puede cambiar es cuestión de segundos, para bien o para mal, todo depende de las decisiones que tomes, el mañana pintaba un mejor futuro y no podía dejar de alegrarme al respecto.
