Hola a todos! Perdon por el atraso, les dejo el siguiente capitulo
Gracias por leer mi historia y Review por favor.
Twilight no me pertenece
No sabia donde me encontraba y muchísimo menos recordaba lo que había sucedido durante el día, la sensación era incomoda y frustrante, todo lo que había a mi alrededor era oscuridad, no tenia noción del tiempo ni el espacio, quería salir de ahí, huir, pero no encontraba mi cuerpo, quería correr pero no encontraba mis piernas, quería gritar y no hallaba mi voz, ninguno de mis sentidos funcionaba, estaba aterrada y aun así no escuchaba el alarmante latido de mi corazón.
¿Dónde estoy, que paso? Por mas que trataba de hallar una explicación para mi situación no encontraba ninguna, la única conclusión a la que llegaba una y otra vez es que había muerto ¿pero como? ¿Por qué?
Que injusta es la vida al hacerte creer que deseas algo sin saber realmente lo que implica, que injusto es el destino a concederte lo que mas has deseado en muchas ocasiones sabiendo que no será lo que esperabas, ten cuidado con lo que deseas, algún día se responderán tu plegarias.
Siempre había pensado en la muerte como amiga, una fiel compañera esperándome al final del camino, una amante discreta que se llevaría consigo todos mis recuerdos, los años de mi vida, la pena y la culpa, mis terribles acciones.
¡Que equivocada estaba¡ ahora que la había hallado, deseaba con todas mis fuerzas nunca haberme topado en su camino, se llevo todo de mi, mis deseos, mis esperanzas, mi futuro…a cambio me dejo todo aquello que hubiese deseado dejar atrás, no me dejo nada mas que la pena, en lugar de tenderme la mano y sacarme del abismo, me sujeto de mi espalda y me empujo con mas fuerza.
A este punto supongo que si hay cielo e infierno, ¿como pude haber pensado que después de lo que hice y lo que soy seria merecedora de la confianza de San Pedro? ¿De donde saque la idea que mis pecados serian redimidos si nunca he hecho algo para redimirme? ¿Cómo se me ocurrió que la muerte traería paz y tranquila a un ser como yo?
Soy una idiota, no hay otro lugar al que pertenezca sino es al infierno, ese es el lugar en donde debo estar. Tiene lógica ¿Qué peor tortura hay para mí que el acecho constante de mis acciones? De haber sabido que mi muerte me conduciría por los mismos senderos que había caminado en mi vida nunca la hubiera deseado, con todo y mis sufrimientos, estar viva era mejor que esto, cuando menos tenía la posibilidad de construir un mejor mañana, tenía la oportunidad de ser feliz.
Edward…..
Como fui tan tonta como para desperdiciar tanto preciado tiempo temiendo a entregarme, cuantas horas mas de su presencia pude haber aprovechado a su lado, todo seria diferente, talvez el me hubiese salvado de lo que sea que me trajo hasta aquí.
Nunca mas podré volver a ver su rostro, su hermosa sonrisa, inhalar su aroma ¿Cómo pude ser tan tonta? Tuve la felicidad al alcance de mis manos, la posibilidad de una familia a unos pasos frente a mi, todo lo que tenia que haber hecho era dar ese ultimo paso, acortar la distancia, abrir mi corazón, pero no lo hice y ahora me he quedado con nada.
Algo ha cambiado.
No estoy segura de que pero hay algo diferente, la oscuridad no es la misma, aun no puedo ver nada pero la siento más ligera, ya no me oprime, no me sujeta. Después de no se cuanto tiempo siento mi cuerpo, aun pesado, no puedo moverlo, pero ahí esta.
No puedo evitarlo, la felicidad me embarga, talvez aun hay esperanza, talvez no he muerto…. Una punzada de dolor recorre todo mi cuerpo, hable demasiado pronto…supongo que los recuerdo no son suficiente castigo, la tortura ha de haber comenzado, recobre la noción de mi cuerpo para que pudiese ser castigado.
El dolor se apacigua, no se ha ido del todo pero es más tenue, más soportable, es extraño, pensé que iba incrementar en lugar de ceder, tal vez este falso sentido de seguridad sea parte de la tortura.
Siento algo debajo de mi, algo suave y confortable, ¿una cama? Estoy en una cama, no, no se siente como una cama, mas bien como un sofá ¿Qué estoy haciendo en un sofá y sobre todo en el sofá de quien? Otra punzada de dolor, mucho más leve que las anteriores y solo mi brazo derecho.
Parece que no estoy muerta después de todo, poco a poco mi mente se llena de las imágenes de los acontecimientos del día, es un poco confuso, vienen a mi una a una sin siquiera evocarlas, mi viaje de casa hacia el instituto, la clase biología, la prueba de sangre, yo llorando en el bosque en los brazos de Edward, su familia, la visión de Alice, el furgón, Rosalie…
Mi corazón empezó a palpitar con mayor intensidad ante este ultimo recuerdo, Rosalie, no me detuve mucho a pensar en la reacción de los Cullen cuando decidí saltar hacia el parqueo, sabia que estarían molestos, que había la posibilidad de que me rechazaran y nunca mas se dirigieran a mi, sabia que talvez tendría que irme, pero de eso a intentar matarme es otra cosa, nunca me paso por la cabeza que tomarían tales medidas, nunca pensé en ellos de esa forma, cuando menos después de conocerlos. Y aun así aquí estoy, tendida quien sabe donde, después de haber sido atacada por uno de ellos y realmente quien sabe cuantos mas hicieron lo mismo durante mi inconciencia, ¿en que estado estará mi cuerpo, que habrán hecho conmigo?
Rápidamente mi miedo fue sustituido por la ira, ira hacia aquellos que me habían dañado, no hice las cosas correctamente, lo admito, pero eso no les dan el derecho de querer acabar conmigo, no les da el derecho de poner sobre mis hombres mas dolor del que siempre cargo.
Escuche pasos, mi cuerpo se tenso con anticipación.
-Carlisle, ya esta despertando- ¿Alice? Maldición, aun estoy en su casa tengo que salir de aquí.
Abrí mis ojos y me levante en un rápido y fluido movimiento, para toparme con siete pares de ojos dorados frente a mi, bloqueado la salida, instintivamente salte hacia atrás y me agazape contra la pared, lista para defenderme, mi escudo ya en su lugar, estaba maravilla, no solo por que creí que estaba demasiado débil para proyectarlo, sino por lo sencillo que me estaba resultando mantenerlo y extenderlo, supongo que pequeño episodio en el parqueo fue bastante instructivo, siempre lo había manipulado de la forma incorrecta.
Sabia que no podría contra ellos, pero mi escudo me daba una gran ventaja, siempre y cuando no pudieran tocarme nada podía evitar que saliera corriendo, mi vista se tiño de rojo y pude sentir como toda mi fuerza regresaba debido a la adrenalina.
Edward dio dos pasos al frente con su manos hacia arriba en señal de paz, aunque me relaje un poco, no estaba dispuesta a bajar la guardia, me habían herido una vez, que me garantizaba que nos estaban esperando una oportunidad para la segunda, talvez la única razón por la que aun me encontraba con vida es que mientras estuve inconsciente mi escudo estuvo arriba. Dio otro paso y choco, sonreí con amargura, una parte de mi se sentía segura y feliz por el muro entre nosotros, otra parte solo quería desesperadamente correr a sus brazos, tanteo con recelo mi escudo, solo sintiendo, no intento penetrarlo, parecía solo curioso, ladee mi cabeza como un gatito en respuesta a su tacto, era increíble, sentía cada roce de sus frías manos como si en realidad estuviera tocando mi cuerpo, me estremecí por el placer, levanto su ceja y sonrió, continuo haciendo lo mismo, cerré mis ojos y me deje llevar por la sensación, alguien aclaro su garganta, los abrí bastante irritada buscando la fuente, Emmett por supuesto, fruncí mi ceño.
-Por que no dejas de manosearla y van al grano de una vez.
Me sonroje, estaba tan perdida en el momento y en el disfrute de sus caricias que había olvidado la audiencia y el hecho de que seguía agazapada cual felino, cambie mi posición y me levante lentamente, si retirar la vista de Edward.
-Amor, por que no retiras tu escudo, nadie va a hacerte daño.
Retire mi mis ojos de los suyos y deje que mi mirada vagara por los otros seis rostros hasta encontrar el que estaba buscando, los fije en ella y rugí, ella respondió con uno mas fuerte, invitándome, tentándome, mis labios se plegaron hacia arriba mostrando mis filosos dientes ¿pero que demonios pasa conmigo, desde cuando ando buscando pelea? Moví mi cabeza para aclarar mi mente.
Esta vez fue Edward quien rugió.
-Rose, si no puedes comportarte y mantener la boca cerrada te sugiero que te vayas- ha, pensé, ya era hora de que alguien la pusiera en su lugar.
-Bella, te aseguro nadie te hará daño, Rose no se acercara, aprecia demasiado su rostro como para intentarlo. Sonreí, podía ver que ella era la única con esas intensiones, al menor movimiento suyo podía volver a poderlo en su lugar, lo retire, las manos de Edward cayeron en el momento en que perdieron su apoyo.
Sin querer desperdiciar un minuto mas, camine hacia el y me deje envolver en sus brazos, suspire, estaba en casa de nuevo, mientras apretaba mi rostro contra su pecho inhalando su aroma el escondía su rostro en mi cabello inhalando el mío, después de unos momentos retiro una de sus manos de mi espalda y coloco en mi mejilla, levantando mi rostro y llevándolo hacia el suyo, sus ojos no se separaron de los míos, lentamente empezó a inclinarse, sonrió ante mis erráticos latidos, se acerco un poco mas colocando sus labios contra los míos, rozándolos levemente antes de besarme, nunca antes me habían besado en mi vida, no tengo punto de comparación, pero no puedo imaginar nada mejor que estar entre sus brazos y con sus labios contra los míos, demasiado pronto para mi gusto lo rompió.
-Respira Bella.
No me había dado cuenta que había dejado de hacerlo, supongo que por esa razón me sentía un poco mareada, bote el aire de golpe causando que todos rieran a carcajadas, por la esquina de mi ojo percibí un brusco movimiento que me alarmo, para cuando me di cuenta que en realidad era Alice que venia dando brinquitos de felicidad hacia nosotros ya era demasiado tarde, automáticamente ya había proyectado mis escudo, con un poco mas de fuerza de la requerida, protegiéndonos a Edward a mi, causando que saliera aventada contra pared, corrí hacia ella avergonzada me agache a su lado y la abrase.
-Oh Alice… perdóname no fue mi intención, es solo que me tomaste por sorpresa y reaccione.
-Esta bien Bella, tratare no asustarte en el futuro- sonrió, nos pusimos de pie.
-Cuanto lo siento Alice, me asuste y ni siquiera lo pensé- Edward coloco su manos sobre mi hombro.
-No te preocupes amor, no hubo daño, talvez esto le enseñe al duende saltarín a ser un poco menos hiperactiva- Alice le saco la lengua, todos rompimos en carcajadas, bueno todos menos Rosalie.
-Bella, te presento a mis padres, Carlisle y Esme- Carlisle se acerco lentamente hacia mi, sin romper el contacto visual, quien podía culparlo, después de ver como aventaban a su hija, me tendió la mano y yo la tome, fuego contra hielo, pude ver como la curiosidad chispeaba en sus ojos.
-Encantado en conocerte Bella, mis hijos me han hablado mucho de ti, me gustaría que nos hubiéramos conocido en mejores circunstancias- miro hacia Rose con un gesto desaprobador.
-Es un gusto conocerle también, espero que no le hayan hablado mal de mi- dije, aunque sabia que no era el caso estaba un poco preocupada.
-Para nada- sonrió, nuevamente esa chispa en sus ojos, nadie le habrá dicho nunca que la curiosidad mato al gato- solo maravillas, esperaba que algún momento pudieras compartir tu historia con nosotros- asentí con mi cabeza y me dirigí hacia Esme, me regalo una sonrisa tan calida y amorosa que tuve que responderla, no por compromiso, realmente quería hacerlo, todo en ella invitada a amarle, sin darme cuenta me encontraba en sus brazos, después de depositar un beso en mi mejilla me soltó.
-Me alegra muchísimo tenerte aquí, gracias a ti mi familia esta completa, en lo que a mi respecta eres una mas de mis hijas - no supe que decir, jamás había esperado tan calurosa bienvenida, no pude contener las lagrimas, una a una empezaron a escapar de mis ojos, me abrazo de nuevo hasta que recobre la compostura, las emociones eran demasiadas, nunca antes me había sentido tan querida, mucho menos por una persona que no me conoce, ella era todo lo que podría pedir de una madre y mas.
-Gracias- fue todo lo que pude decir.
-No, gracias a ti. Ahora que te parece si vamos a salón y nos cuentas algo de ti
-Si- Sabía que todos estaban ansiosos por saber de mí, caminamos junto al salón, todos se sentaron, Edward se sentó a mi lado y tomo mi mano.
-¿Puedo preguntarles algo primero?
-Adelante- dijo Carlisle
-¿Por qué sus ojos son dorados?- todos rieron ante mi pregunta, fruncí el ceño, no me gusta que se burler de mi.
-No te ofendas amor, de todo lo que puedes preguntar sales con eso, supongo que estas al tanto de lo que somos- asentí- imagino que te habrás dado cuenta que no nos alimentamos de humanos- asentí de nuevo- bueno, al alimentarnos de sangre animal nuestros ojos se vuelven dorados en vez de rojos.
-Ahhh!, bueno ¿que es lo que quieren saber?- obviamente ya conocía la respuesta pero no sabia como empezar, Edward respondió.
-Para comenzar nos gustaría saber que eres, nos has tenido bastante intrigados todo este tiempo- Ok, aquí vamos, los mire a todos antes de comenzar.
-Soy como ustedes…..- Emmett me interrumpió.
-A otro con ese cuento, no eres de los nuestros- levante mi dedo pidiendo silencio.
-Déjame terminar, una parte de mi es como ustedes, la otra es humana…
-Amor creo que no te sigo.
-Me van a dejar terminar o no- dije ya irritada, tanto tiempo esperando y no me dejan hablar- son mitad humana, mitad vampiro, mi madre era humana, mi padre vampiro- guarde silencio, esperando que la información se asentara en sus cabezas. Carlisle fue el primero en hablar.
-¿Pero como es posible? ¿Cómo paso?- me sonroje al pensar la respuesta.
-Bueno, eeeh, creo que no es necesario que entremos en el tema de las relaciones sexuales, del cual estoy segura usted conoce mas que yo, no se si alguna vez ha escuchado la historia de la semillita- una nueva ronda de carcajadas.
-Si, la he escuchado una que otra vez- dijo entre risas- solo que hasta ahora pensaba que no era posible, perdóname si no use las palabras adecuadas. En fin, que tanto hay de cada uno.
-Bueno, en la mayor parte soy mas vampiro que otra cosa, la parte humana me hace mas vulnerable, tengo un latido evidentemente y sangre también, puedo llorar, duermo no necesito mucho pero lo hago, puedo sobrevivir de comida o sangre, prefiero la sangre, la comida no me sabe muy bien- de un momento a otro todos se tensaron, no entendí por que.
-Amor cuando dices sangre…..
-Me refiero a sangre de animal por supuesto, perdón por no hacer la aclaración- todos se relajaron.
-¿Que quieres decir con que te hace mas vulnerable?- Esta vez fue Jasper quien pregunto.
-No se como empezar, comencemos con el hecho de que tengo sangre, eso me hace imposible convivir con su clase, se que mi aroma no es tan apetitoso como el de cualquier otro humano, pero cuando hay sed y nada mas que escoger, bueno es muy posible que me dejen seca, mejor yo a nada- Edward gruño.
-Nunca- me dijo y le sonreí, era agradable tener quien cuidara de mí.
-En fin además de eso, bueno mis sentidos son tan buenos como los suyos, soy tan fuerte y rápida como cualquiera de ustedes, con la diferencia de que yo si me canso, y entre más cansada estoy más lenta me vuelvo, y por lo tanto me vuelvo un blanco más fácil. Soy tan indestructible como ustedes, lo único que me puede dañar es uno de los suyos, de la misma manera que ustedes, pero con peores consecuencias.
-¿Que peores consecuencias? Pregunto Alice esta vez.
-Lo único lo suficientemente fuerte para atravesar la piel de un vampiro son los dientes de otro, en mi caso, cualquier cosa que venga de ustedes puede hacerlo, ya sean sus dientes, uñas, puños, que se yo. Por otro lado a ustedes los pueden hacer pedacitos que mientras no los quemen estarán bien, mi caso es parecido, siempre y cuanto lo que pierda no sea de mucho importancia, si recibo una herida en lugar incorrecto, o mas bien correcto, me desangro y supongo que como todo humano si eso pasa mi corazón se detiene y si se detiene, muero.
Concluí, me quede observando sus reacciones mientras esperaba la siguiente roda de preguntas, todos se veían angustiados y preocupadas, la verdad es que soy un vampiro patético, todos dirigían disimuladamente miradas a Rose. Decidí continuar
-Esas son las razones por las que he estado sola desde que nací, me aparte de los humanos por temor a no poder controlarme, me aparte de los vampiros por temor a mi vida, mi escudo es de mucha ayuda, no se pelear, prefiero evitar cualquier confrontamiento dado que tengo las de perder.
-¿desde que naciste, y tus padres?- Esme pregunto
-Mi madre murió, mi padre se fue antes de que ella supiera del embarazo- sabia que la respuesta dejaba mucho por fuera pero algo que no deseaba discutir aun.
-Pero eras solo un bebe, alguien tuvo que cuidar de ti ¿Cómo sobreviviste?- Me encogí ante su pregunto, verdaderamente no deseaba hablar de ello, comencé a híper ventilar y mis manos empezaron a temblar, Jasper debió haber notado mi cambio ya que de un momento a otro una ola de calma y tranquilidad me envolvió, le sonreí en agradecimiento.
- Esme, quisiera no hablar de eso ahora, talvez mas adelante, es de los momentos mas duros de mi vida y recordarlos se me hace muy difícil, compartirlos aun peor.
-Claro cariño, cuando este lista.
La habitación se lleno de un silencio incomodo, apoye mi cabeza en el hombro de Edward y cerré mis ojos por unos momentos, aun estaba débil, cansada y sedienta, pero quería salir de esto antes que cualquier otro cosa. Permanecimos así durante algunos minutos. Carlisle rompió el silencio
-¿Eres inmortal?- pude sentir como Edward se tenso ante la pregunta, la verdad yo tuve la misma reacción, nunca antes me había detenido a pensar sobre eso, nunca antes había tenido razones para vivir mas allá de lo necesario, ahora que tenia a Edward conmigo estaba asustada, no quería pensar en que algún día tendría que dejarlo, que había la posibilidad de que no viviera por siempre.
-Yo no lo se, crecí de forma acelerada, física y mentalmente, deje de envejecer a los siete y no he notado ningún cambio desde entonces, pero no se si en algún momento empezaré a envejecer de nuevo
-¿Creciste aceleradamente?- pregunto mientras levantada una ceja.
-Si, el embarazo de mi madre duro poco mas de un mes, para cuando tenia tres meses parecía una niña de año y medio talvez, cuando cumplí siete ya me veía como me veo ahora- Me estremecí al recordar que el tema de mi edad era otro cosa de la que no quería hablar.
-Vaya eso es muy interesante, ¿te molestaría si mas adelante te haga algunas pruebas?
-No para nada, siempre cuando encuentres una aguja que pueda traspasar mi piel.- dije alegrada de que el asunto de mi edad quedara por fuera.
- Si, supongo que ese seria un problema- hizo una pausa, parecía como si se debatía entre continuar o no- Te molestarías si te digo que me tome la libertad de tomar una muestra mientras estabas inconciente.
OK, creo que eso es pasarse de la raya, pero dada la situación lo deje pasarlo por alto
-No hay problema
-Me alegro, creo que entre mas sepamos mejor, en cuanto pueda investigare a ver si tal vez hay mas como tu, eso nos puede ayudar a saber si eres inmortal y si no, estimar al menos tu expectativa de vida.
Me encogí ante sus palabras, me había pasado la vida queriendo morir y ahora todo lo que quiero es una eternidad.
-Perdona Bella, no quise decirlo de esa manera
-Esta bien, es solo que nunca lo había considerado hasta ahora- mientras decía esto mire a Edward, sentí un hueco en estomago de solo pensar que podría perderlo- tienes razón, entre mas sepamos mejor.
-Por cierto- dijo Alice- ¿Cuántos años tienes?- oh no, no quería decir, el pánico se apodero de mi, no quería contestar, no quería que supieran, que supiera. Empecé a sollozar nuevamente, por que tenía Alice que hacerme esto.
-Shhh, tranquila amor, no pasa nada- ¿no pasa nada? Pasa todo
-¿Por que estas tan asustada?- pregunto Jasper y rompí a llorar.
-¿Bella que tienes? Me estas asustando.
-No me dejes, por favor, no me dejes- dije entre llantos, me abrazo con mas fuerza, acaricio mi rostro antes de besarme en la frente.
-No creo que haya nada en este mundo que me haga dejarte, tengo casi un siglo esperándote, no voy a dejarte ir.
-Prométemelo- sabía que no había manera de amarrarlo con palabras, pero igual tenía que intentarlo.
.- Te lo prometo- Tome una bocanada de aire antes de continuar
-Once
-¿Once que?
-Estoy contestando la pregunta de Alice, Once- todos los rostros reflejaban la misma expresión, Shock, cerré mis ojos esperando el rechazo, por mas que aparentara otra cosa a sus ojos no seré mas que una niña, que podría querer el de una niña. Eso es lo que soy, mi mente esta bastante avanzada pero en algunas cosas, no soy más que una pequeña perdida.
-Di algo por favor- aclaro su garganta
-Bueno Bella, que te puedo decir, tu edad nos ha tomado por sorpresa, es bastante desconcertante saber que tu pareja tiene solo once años- me dijo seriamente, lo vi venir, no me quería - parece que voy a tener que pedirle a Esme que te termine de criar, pero no por eso te voy a dejar- Todos comenzaron a reír, quise hacerme la ofendida pera la verdad es que el comentario me pareció gracioso a mi también. Estaba feliz de me quisiera a su lado a pesar de todo, no podía pedirle mas a la vida y no quería presionar mas la cosas.
Había sido un largo día y mis fuerzas no daban mas, descanse mi cabeza sobre su pecho y antes de que me diera cuenta estaba dormida.
Espero que les haya gustado, estaba pensando en escribir estos ultimos capitulos desde el punto de vista de Edward, pero no se si se van aburrir, que me dicen ¿continuo con la historia o algo un EPOV, me dicen que piensan
Besos y gracias por leer
