Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP.
Sweet Christmas
Parte 2
A sus veinticinco años, jamás había recibido una sorpresa tan grande como esta. Aún no salía de su asombro, y eso que ya estaban cenando en aparente tranquilidad. Si, la palabra clave de esta oración es: aparentemente. Tomoyo nunca pensó en encontrarse de nuevo con su mejor amigo, y mucho menos verlo tan guapo. ¡Deja de pensar en esas cosas, Tomoyo! Se recrimino mentalmente. No podía evitar pensar en eso.
Verlo ahí en su casa con ese porte alto, su cabello negro con destellos azules, su mirada profunda y su pecho bien formado, que se lo notaba a través de la camisa azul que llevaba. ¡Oh, sí! Estaba hecho todo un papasote, listo para ser comido con, ¿Fresas y Chocolate? o ¿solo fresa o solo chocolate? De igual manera, con cualquier cosa, se lo podía comer. Tomoyo, ni que no hubieses tenido sexo hace mucho tiempo, para que pienses de esa manera. ¡Y peor imaginándote a tu mejor amigo desnudo y con chocolate encima! ¿Alguien le podría ayudar en como demandar a su conciencia?
Eres abogada y no lo sabes. Definitivamente, la amatista no estaba en sus cabales. Primero imaginándose a Eriol desnudo y con chocolate encima de su escultural cuerpo de Adonis y luego buscando la forma en cómo demandar a su conciencia ¡Cuando no existe! Bien, o le hizo daño alguna comida que ingirió o la falta de un buen sexo, que la haga gritar hasta quien sabe donde, le atrofio su cerebro. Olviden la parte última.
Sin embargo, por otro lado, el joven zafiro se encontraba en su propio predicamento. Y no estaba prestando mucha atención a la cena, que digamos. ¡También se imaginaba a Tomoyo desnuda, con su cuerpo de ángel, y con fresas adornando sus…! ¡Eriol Hiragizawa! ¿Quieres dejar de imaginar esas cosas? ¡Dios mío! ¿El mundo se ha vuelto loco o qué? Que oportuna había sido su conciencia en interrumpir su hermosa fantasía. No podía evitarlo, mejor dicho, no quería evitar tener esa clase de pensamientos.
No se habían visto desde hace años. Y obviamente, cada uno se recordaba como adolescente. Pero por lo visto, ya no lo eran y simplemente pasaron a ser: Un hombre bastante atractivo y una mujer elegante y sumamente hermosa. Eran adultos, ahora, y por lo que se veía, ambos ya tenían experiencias en la mayoría de las cosas, en todo sentido de la palabra. Seguían sumidos en sus pensamientos. Cabe recalcar, que no eran pensamientos castos, para nada.
-¿Cómo te fue en el viaje, Eriol? – pregunto esmeralda, como quien no dice nada.
-Bien. Bastante normal, a otras veces que he viajado. – respondió, por cortesía.
Zafiro deseaba, en el fondo de su corazón, que el que le hiciera esas preguntas fuera su amatista y no otra persona. Pero la realidad era otra, ella jamás le diría nada. O eso creía él.
-¿Cómo te ha ido en Inglaterra, Eriol? – pregunto la amatista.
-Bien, dentro de lo que se puede decir. ¿Cómo te ha ido con tu trabajo? – zafiro quería saber algo, que desde hace tiempo le rondaba por la cabeza.
-Bien, no me quejo. Mi madre paga muy bien y aparte tengo ingreso por parte del Buffet de abogados que tengo.
Eriol confirmaba parte de sus sospechas. Minutos después se confirmo todo.
Tomoyo había puesto su buffet junto con una compañera de universidad, cuatro años atrás, con el fin de ayudar a las personas que tuviesen algún problema legal, ellas lo asesorarían en lo más necesario. No necesariamente tendría que ser persona jurídica – entiéndase, empresas. – sino también, para personas naturales. De hecho, fueron el primer buffet en instalarse en Tomoeda, y asi, las persona de ese pueblo no tendría que viajar tanto hasta Tokyo para pedir asesoría.
Amatista se dividía el tiempo entre el un trabajo y el otro. Sonomi jamás le reprocho algo, incluso, siempre le aconsejaba que no se sobrecargara tanto, y que solo se dedicara a su buffet. Conocía el carácter de su hija. Era igual al de su esposo, siempre entregándose hasta decir basta, incluso ni eso.
Su amiga recibió un mensaje, de un amigo del colegio que necesitaba ayuda legal para una compañía inglesa, en la cual él trabajaba como gerente general. Ya llevaba un año, donde no veía como sacarla de donde estaba metida. Por pedido de ella, decidió intervenir, ya que su buffet no daba, por ese entonces, asesoría a nivel internacional.
Cuando se entero de que la compañía en problemas era la de Eriol, casi se pega un tiro. Literalmente hablando. Aun asi, se empeño en ayudarle, aunque no fuese ella quien estuviera en las reuniones directamente. De hecho, ese trabajo no le correspondía a ella, sino a su socia. Ellas tenían una política muy peculiar. Si una de ellas tenía un trabajo de asesoría por hacer, se encargaría hasta el final, sin que la otra se inmiscuya en sus asuntos. Es por eso que Tomoyo, jamás se entero de ciertas cosas.
Muy por el contrario, aquello no lo sabía Eriol ni los demás, por eso que pensaron que la amatista no quería ayudarlo. De hecho, si lo hizo, comprando unas acciones y fusionándola a la empresa de juguetería, como una pequeña sección de la corporación Daidouji. Aquello ayudaría a ambas empresas. Procuro, mantenerse alejada de todo lo relacionado al negocio y lo logro. Nunca supo, que zafiro estaba soltero y jamás se entero, que después de que le ayudase en recuperar su empresa, sus padres habían fallecido.
-Me estas diciendo Tomoyo, que jamás supiste que Eriol estaba soltero y que tenía problemas serios con la empresa y por consiguiente del fallecimiento de sus padres. – en vez de preguntar, afirmo su prima Sakura.
-Asi es. De la empresa solo fue a nivel superficial y esencial. Nada más.
La amatista quería que aquella conversación acabase, puesto que había otras razones y de peso, por las cuales se separo de Eriol. El hecho de que le hacía daño seguir enamorada de él y no ser correspondida, mientras él estaba haciendo su vida, le partía el alma. Pero no lo iba a decir. Esa fue una de las tantas razones, pues hubo otras, que no tenían mayor peso.
-Tomoyo, ¿Por qué razón dejaste de hablarme por completo? – Bien, eso no se lo esperaba. Tan directo.
-Eriol, estamos veinticuatro y en una cena. Mejor hablemos de otras cosas, ¿sí? – Intentaría ser persuasiva, no podría responderle. No con la verdad.
-No me interesa. Quiero saber las razones y ahora. – Eriol muy pocas veces se enojaba y en esta ocasión, demostraba que estaba a punto de hacerlo.
-Bien. Te lo diré – suspiro derrotada – Uno de los accionistas tuyos, investigo mi pasado y el tuyo. Según pareció, él quería vender sus acciones a bajo precio, para luego volver a comprar, incluyendo las tuyas. Decía que tu y yo tuvimos un…romance, que te tenia agregado en mi Facebook, mi Twitter y mi MSN.
Dudaba si seguir o no. La cara de Eriol le decía que estaba a punto de estallar del coraje. Sin embargo, prosiguió.
-No sé como lo supo, pero el argumento de él, es que tú mandaste a pedir ayuda a mi buffet, y que me pagarías una cantidad de dinero, bastante elevada. – Hizo una pausa – asi asegurándote con quedarte con todas las acciones y dejarlo a él en la calle. O sea que le practicarías fraude. Lo que no supo, es con quien estaba hablando. Puso la demanda contra mí, alegando, que yo era cómplice tuya para realizar el fraude. Que tú querías declarar la empresa en quiebra para evadir al fisco. Cuando el Juez nos llamo, se sorprendió de verme ahí siendo acusada de algo que no soy participe. Sin embargo, no soy tonta y lleve pruebas necesarias. Eso fue, al año de que yo instale el buffet y tú estabas pataleando con tu empresa y no con la aerolínea.
-¿Qué te dijo? – pregunto Eriol con interés
-Una vez adentro del despacho. Me presente como Tomoyo Daidouji, cabe decir que lo que viene seguido es para recordarlo. No me presente como abogada, sino como empresaria.
-No entendemos – hablo Sonomi, por primera vez.
Tomoyo empezó a relatar, la conversación que tuvo en el despacho.
-Señor juez. Esta señorita, está aquí, siendo demandada por mi cliente, ya que ella está realizando acciones sospechosas como fraude junto al señor Eriol Hiragizawa.
-¿Es cierto, señorita Daidouji? Conozco a su familia, y sé que ni usted ni su madre, harían algo asi.
-Un momento, ¿de qué conoce a usted a esta señorita? – pregunto alterado el accionista.
-Permítame presentarme. Soy Tomoyo Daidouji, heredera de la Corporación Daidouji, la más grande de toda Asia, por decirlo así. También soy abogada y poseo mi propio buffet.
-¿De qué conoce a usted al señor Hiragizawa? – Pregunto el juez con interés – Dice el abogado del accionista, que ustedes tienen un amorío y están conspirando para declarar en quiebra a la empresa y luego quedarse con unos millones. – el Juez conocía a casi todas las familias, no sabía en que se metía ese accionista.
-Eriol y yo fuimos juntos al instituto. Somos amigos desde que tenemos doce años. Una vez que nos graduamos, cada quien hizo su vida. No he sabido nada de él. – contesto Tomoyo con tranquilidad.
-No le creo – refuto el abogado del acusador – tenemos pruebas que usted lo tiene agregado a su red social, además…
-No me haga reír. ¿Esa es su prueba? ¿En eso se basa usted? Es verdad que lo tengo agregado, pero no he conversado con él, más que un: "hola", "¿como estas?"; cosas básicas. Ni él tiene tiempo, ni yo tampoco. Una vez que nos graduamos del instituto, Eriol regreso a su país natal, Inglaterra. Yo me quede aquí. Si vemos solo los amigos que tengo agregado, debería saber que también tengo agregada a Sakura Kinomoto, quien es mi prima y todos saben que posición tiene, como también tengo agregado a Shaoran Li, heredero de la Corporación financiera y de la fábrica de textiles más prestigiosos de Asia.
La cara de ambos es única. Tomoyo prosiguió.
-Eriol es el heredero de la compañía de Aerolíneas reconocida en Europa y Asia. Por tanto, es un hombre con mucho dinero. ¿No le veo por donde quiera hacer algo ilícito como fraude?
-La agencia de publicidad…
-Es una compañía pequeña que él creo, cuando aún estábamos en el instituto. En unas vacaciones, el se fue a Inglaterra y su pasión por el marketing y publicidad, le llevo a crear esa empresa. Obviamente legalizo todo, pero no la empezó a funcionar hasta cuando se graduó y se fue. Desde ahí, no lo he visto. Y hasta donde yo sé, el siempre tuvo enamorada. – concluyo con una sonrisa.
-¿Si no se ha comunicado con él, como supo todo esto? – pregunto el juez.
-Shaoran es el mejor amigo. Una vez, en una navidad lo comento en casa, mientras cenábamos. Le pregunte a él, cuando tuve tiempo de comunicarme, y me confirmo aquello. Hace un año, se entero que le estaban haciendo cuentas ilegales en la empresa de él, no la aerolínea, y empezaría a entrar en quiebra.
-¿Cómo se contacto el señor Hiragizawa con usted? – prosiguió el juez
-En realidad, él no sabe que estoy trabajando en su caso. El buffet recién lo abrí junto con una amiga y no nos especializamos en asesoría internacional, por el momento. Sin embargo, el gerente general, es un gran amigo de ella desde el colegio y le pidió ayuda. Se trata de un caso especial y ella accedió. Además nosotros poseemos una política: Cada quien coge el caso y el otro no se mete en los asuntos de uno. Ella me comenta, pero es muy superficial, lo básico. Es por ello, que yo no me he metido en el caso de mi socia.
-Ahí termino todo. El juez falló a mi favor, obviamente. Agradecí, que no haya ido a juicio. Más bien fue como una ronda pre-eliminar y eso ayudo bastante. También las pruebas de los documentos que tenía. – concluyo la amatista.
-Pero eso fue cuando teníamos veintiuno, máximo veintidós, sino me equivoco – Eriol empezaba a sospechar, que ese no era un motivo valido. No se equivocaba. –Tú me dejaste de hablar hace dos años.
-El accionista me estuvo acosando todo este tiempo. Apenas pase palabra contigo. Él supo, cuando compre las acciones y fusione tu empresa con la mía. Siguió mis pasos, día y noche, atormentándome. Hasta que decidí poner punto y final. Corte comunicación contigo, para no soportarlo a él más tiempo. – dijo la amatista con dolor. Pero no como el de amar y no ser amada. Ese era más grande.
Después de esa confesión, todos quedaron en silencio. Terminaron la cena, y Sonomi empezó hablar de cosas triviales, para despejar el ambiente tenso que se formo. Eriol presiono a la señorita Daidouji para que hablara, sin saber todo lo que vivió ella. En parte la comprendía, por no decir, que la entendía.
12:00 am
Las felicitaciones no se hicieron esperar. La buena nueva, los deseos de prosperidad, éxitos y salud, estuvieron presente. Sin embargo, Tomoyo estaba absorta en sus pensamientos. Había visto a Sakura y Shaoran actuar de manera extraña. Solo ella se entera de las cosas a último momento. Recién se entera que Eriol sufrió muchos años de soledad, que no tenia novia y… Mejor era ya no pensar.
De manera educada se despidió, y se retiro a su habitación. Tenía que relajarse y pensar. Sabía que tenía una oportunidad con él, pero como acercarse después de lo que tuvo que decir. Verdad a medias. Porque asi es. Asi fue. Esa fue una razón por la que se alejo de su amigo. La otra, porque en ese entonces, ella pensaba que él seguía con Akemi. No iba a intervenir. Se manejaba con una idea: Por un hombre, la mujer no debe ni pelear ni llorar. Y eso era exactamente lo que hacia ella. Alejarse, fue su única solución.
Parada en el balcón de su habitación, miraba lo hermosa que estaba la luna. Podía estar asi toda la noche y contemplarla. No se cansaría ni ella ni la luna. El cuarto estaba oscuro, apenas la luz de la luna iluminaba algo. Sentía la brisa del viento, en su cara. Sabía que jugaba con su cabello y le gustaba. Era una sensación de paz y tranquilad. Absorta en sus pensamientos, se encontraba, que no se percato de la presencia de Eriol.
Zafiro estaba arrimado en el marco de la puerta, observándola detenidamente, grabando en su mente, la figura de su amatista. Tal vez, la acción que vaya a realizar, pueda provocar que se separe definitivamente de ella. Pero tenía que intentarlo. Si no lo hacía, se volvería loco. Se separo de la puerta, cerrándola con seguro, haciéndolo de manera silenciosa sino quería asustar a Tomoyo. Caminaba a paso seguro, estaba decidido.
Daidouji sintió unos brazos fuertes en su cintura, cerró sus hermosos ojos. Pensaba, en su imaginación, que era Eriol quien la abrazaba por detrás. Sintió unos suaves labios en su cuello y ella seguía imaginando, y no pensaba que estaba sucediendo en verdad. Alzo la mano, enterrando sus finos dedos en la cabellera negro con destellos azules de zafiro. Lo motivaba, sin darse cuenta, que estaba pasando lo que siempre deseo.
-Eriol – susurro.
-Dime – dijo sin dejar de hacer lo que estaba haciendo
Abrió los ojos de golpe, y se giro sobre sus talones. Sus miradas se toparon.
Zafiro y Amatistas
No aguanto más verle esos labios, que le llamaba para ser acariciados con los de él, la atrajo más hacia su cuerpo y la beso. Ella le cruzo sus brazos alrededor del cuello de él, y enterró sus finos dedos, en su cabello rebelde. Se besaban con amor, pasión y ternura. Tomoyo se resigno, sabía que después de eso, él se iría de su lado, pero no desaprovecharía la oportunidad que se le estaba presentando
Seguían acariciándose, como si tratasen de conocer aún más de lo que ya se conocían. Como tratar de decir, con su cuerpo, lo que sus labios no podían pronunciar, cuando querían decir algo. Él la quería a ella. Ella lo quería a él. Se pertenecían. Sus corazones ya tenían dueño. El de Tomoyo, su dueño era Eriol. El de Hiragizawa, su dueña era Daidouji. No había nada más que decir. Solo demostrarlo.
Eriol bajo por su barbilla hasta llegar al cuello, Tomoyo hecho hacia atrás su cabeza para darle más espacio a él, para que continuara acariciando con sus labios su cuello. Apretaba el cabello de Hiragizawa, atrayéndolo más. Lo necesitaba. Ambos se necesitaban y lo sabían. Él había tenido muchas amantes. Ella también. Y sin embargo, se sentían como si fuese este su primera vez. Se comportaban como chiquillos con hormonas alborotadas, y ya no lo eran. Son dos adultos, con la necesidad de estar juntos.
El vestido estaba caído. La camisa estaba en algún lugar del cuarto. Ella estaba con fina lencería y sus zapatos de taco, él estaba con el pantalón puesto y sus zapatos casual. ¿En qué momento quedaron así? No lo sabían y no querían hacer descubrimientos en ese momento. Las acaricias iban y venían. Fuego líquido recorría el cuerpo de ambos. Se quemaban y les gustaba. Volvieron a mirarse. Los labios de los dos, estaban rojos e hinchados. Continuaron con el beso. La alzo provocando que la amatista le rodeara, con sus piernas torneadas y firmes, su cintura.
La deposito con sutiliza en la cama. Se volvieron a mirar, perdiéndose en la mirada del otro. Tomoyo le acariciaba el rostro con sutiliza. Eriol le acariciaba el vientre. Le molestaba que tuviese aún el sostén, puso la mano detrás de la espalda de Daidouji, y rápidamente le quito el seguro. La prenda cayó. Ella gimió al sentir los labios de él, en su seno. Y su otra mano, acariciando el otro. Cuando se dio cuenta, ella le había rodeado la cintura con sus piernas. Lo necesita y lo quería adentro.
Las manos de amatista no se quedaban atrás. Le acariciaba el torso y la espalda. Las bajo, llegando al filo del pantalón de él, le quito el cinturón, le desabrocho el botón y le bajo el cierre. Él la miraba confundido.
-Me molesta que estés con el pantalón puesto.
Le ayudo a quitárselos. Para ese momento, ya no tenían puestos sus zapatos. Volvían a besarse. Acababan de realizar un nuevo descubrimiento. Eran adictos a los labios de cada uno. Solo quedaba una prenda en cada uno, la única que les impedía poder unirse. Todo sucedía por inercia y solo eso ocurría, cuando dos personas se aman de verdad y no necesitan de muchas palabras.
-¿Te había dicho que eres hermosa? – en sus ojos zafiro, había más que deseo. Había amor.
-No – ella lo miraba. Y también poseía la misma mirada de él.
-Te lo digo ahora. Eres un ángel. – Seguido de aquellas palabras, volvieron a besarse.
Tomoyo le quito el bóxer. Eriol le quito su tanga. Ambos desnudos, mirándose detenidamente. No podía creer que su amigo fuese todo un hombre. Su masculinidad se lo demostraba. Él no podía creer su amiga fuese un ángel bajado de cielo. Todo su cuerpo se lo demostraba.
Ninguno de los dos era virgen. Sin embargo se sorprendían, de que se sintiera como la primera vez. Aquella, en la cual todo es delicado, sutil. Donde las palabras de amor no faltan, y tampoco las acaricias tiernas.
-No tengo condón
-Eriol. No arruines el momento. Déjate llevar. Déjame que me vaya. Por favor. – en sus ojos amatistas había seguridad. Poco le importaba lo que pasara esa noche. Estar con él, era maravilloso.
Se dieron otro beso, mientras él se acomodaba en medio de las piernas de ella. Suavemente, fue ingresando. Tomoyo le abrazo con ternura y al mismo tiempo, de manera fuerte. Eriol, supo que ya estaba completamente adentro de su amada. Empezó a embestirla de manera suave, delicada. Porque debajo de su cuerpo, estaba una muñequita de porcelana, la cual él temía lastimarla.
Gemidos y jadeos se escuchaban en la habitación. Solo eran ellos dos, nadie más, exceptuando la luna, quien era su único testigo. Cambiaron de posición, quedando él debajo de ella. Se besaban y se acariciaban más. Sabía que llegarían en cualquier momento. Eriol, volvió a colocarla debajo de él. Tomoyo curvo sus espalda, pegándose más a su amigo, dejándole espacio para que él le bese el cuello. Sintió como ella llegaba al clímax. Él llego, segundos después.
Salió con lentitud y atrajo el cuerpo de su amatista hacia él. Ella acomodo la cabeza en el pecho de Eriol, y con suaves acaricias se quedaron dormidos.
25 de diciembre
Sentía los reflejos del nuevo día. Le extraño que el astro rey, no le golpe su cara, con su luz. Abría sus ojos color violeta despacio. Trataba de ubicarse en el tiempo/espacio. Quiso moverse y no pudo. Sintió unos fuertes brazos rodearle la cintura. Alzo su mirada, y se topo con la de Eriol. Fue real, nada ha sido mi imaginación. Pensó la joven abogada.
-Eriol… yo… -no sabía cómo empezar.
-No digas nada. – ella se sorprendió ante la declaración de él, pero que podía pedir, si fue ella quien le pidió que continuara. – Yo te amo. Siempre estuve enamorado de ti. Tuve miedo a que me rechazaras y yo no estaba dispuesto a perder nuestra amistad. ¿Me perdonas?
Le miraba con unos ojos lleno de culpa y de dolor. Habían perdido diez años de poder estar juntos. Ella le acaricio con ternura su rostro. Se apretó más hacia él.
-No me pidas disculpas. Yo me aleje de ti, fue porque te amaba. Y lo sigo haciendo. Esa es la razón por la cual te deje de hablar hace dos años. Quería que fueses feliz, aunque no sea a mi lado.
-¿Te parece si empezamos desde cero?
-Si – le sonrió y le dio un largo y profundo beso
Después de unos minutos, se levantaron, se dieron un baño juntos. Bajaron al comedor cogidos de la mano. Y el pequeño Spinel fue el primero en recibirlos. Eriol le sonrió y le acaricio la cabecita. Todos los presentes estaban expectantes a la noticia que dieran ambos. Y no se hicieron esperar.
-Estamos juntos – dijo zafiro.
Todos saltaron de la alegría. Ambos eran abrazados y felicitados por la buena nueva. Desayunaron y conversaron. Decidieron pasar el fin de semana en la mansión Daidouji. Este sería el inicio de una nueva vida para los dos.
En una navidad se separaron. Y en una, se volvieron a juntar. De ahora en adelante, las próximas navidades, la pasaran juntos con el pequeño Spinel. Como siempre debió haber pasado.
The End
Notas de la Autora:
Espero les guste esta segunda parte del One-shot .
Ashaki, espero que te haya gustado. Se que te lo estoy dando un poquito tarde, pero estuve un poco delicada de salud, entre otras cosas.
Ojala te guste. En esta parte no se si fue lemon o lime, lo cierto es que mi musa estuvo demasiado inspirada y ahi esta el resultado.
Les deseo a todos un feliz año y que este año sea de muchos exitos para ustedes.
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