Bella Pov

Era tan extraño que no tenia palabras para describirlo, jamás en mi vida pensé que llegaría a hacer esto con Jacob, he de admitir que fantaseé alguna que otra vez con él, pero siempre me terminaba golpeando yo misma la cabeza intentando olvidarlo. Estaba claro que era un simple encaprichamiento, una confusión de sentimientos típica entre dos mejores amigos, pasábamos demasiado tiempo juntos y dicen que el roce hace el cariño, pero un cariño que había que cortar de inmediato si no quería sufrir innecesariamente.

Claro que esa idea se iba a la mierda en cuanto volvía a verlo, tan guapo y alto con esos músculos que dios sabe de donde los había sacado ¡un chico de diecisiete años no tiene ese cuerpo! ¿Que quería, matarme acaso? Las hormonas no ayudaban a olvidarlo desde luego.

Intentaba actuar como siempre cuando estaba en su presencia, controlar mis estupidos celos cuando me hablaba de otra chica, no quedarme mirándolo demasiado ¿y ahora me viene con esto? Demasiado irónico y traumatizante.

Me había costado muchísimo decirle que si, estaba segura de que si hacia el amor con el no podría volver a ser su amiga, pero no podía negarle nada a Jacob, simplemente era superior a mis fuerzas así que cedí y aquí estoy muriéndome en vida por culpa de sus besos.

Genial Bella, así se hacen las cosas, piensa con tu entrepierna en vez de con la cabeza.

-¿he aprobado la primera lección?- susurro en mi oído con la voz mas sexy que había escuchado en mi puñetera vida para después estremecerme con su lengua y provocarme un vergonzoso gemido.

- sabes que si- susurre patéticamente por falta de aire. Engreído.

La vista se me nublo en cuanto sus manos acariciaron mi trasero por encima de la fina tela del pijama. Reí suavemente, siempre me habían hecho unas inexplicables cosquillas cada vez que me tocaban ahí, pero ahora estaba tan excitada que eran simples calambres de placer.

Presiono mi carne de nuevo con un punto salvaje que me volvió loca, no pude evitar desincrustar las manos de su cuello y tocar esos endemoniadamente bien formados abdominales, dios…podría rallarse queso ahí ...

¡cállate Isabella, estas delirando! estaba empezando a pensar demasiado patéticamente, bueno directamente no pensaba.

Su respiración se entrecorto al sentir mis manos en su cuerpo, pero no hizo nada por apartarse al contrario apretó con fiereza mis caderas a las suyas y me beso en la boca con la misma maestría que antes o mas. Sentí su dura excitación rozando mi cuerpo, poniéndome a mil, esto era demasiado bueno, demasiado para mi bien.

Sus manos apretaron el filo de mi camiseta y se separo abruptamente pidiéndome permiso con los ojos para retirarla, nunca creí que fuera a ser tan caballeroso, por lo general no lo era.

Posé mis manos sobre las suyas y le ayude a quitármela con cuidado, intentando plasmar mis explicaciones anteriores. Me sentí un poco expuesta, no me gustaba enseñar mi figura , mi pecho no era muy voluminoso y mi piel era terriblemente blanca, seguramente no superaría en lo mas mínimo las expectativas de mi amigo, pero si quería practicar iba a tener que conformarse con lo que había.

Cuando busque su mirada esta estaba perdida en mi cuerpo descubierto mirando con atención, en ese momento la poca confianza que me quedaba se evaporó y me cubrí automáticamente con las manos. Su ceño se frunció y a duras penas deshizo mi propio agarre posando mis manos a cada lado de mi cuerpo entrelazando sus dedos con los míos mientras su boca volvía a mi piel, arrastrando con suavidad los labios sobre mi escote. En ese momento perdí el pudor, la vergüenza y la inseguridad, sus labios eran demasiado provocadores como para preocuparse por esas nimiedades ahora.

Jadeé pesadamente, su boca rozaba el límite de mi sujetador y mis bragas empezaban a inundarse.

-¿puedo?- pregunto mirándome a los ojos y señalando el sencillo sostén azul. Asentí firmemente y me di la vuelta para facilitarle el trabajo. Sus manos retiraron mi pelo a un lado, deslizo sus dedos por mi piel llegado al broche, esa trampa cruel y mortal para los hombres. Trasteo un poco con los ganchos y soltó alguna que otra risita nerviosa contagiándome a mí también.

-Creo que esta lección se me resiste profesora- mascullo resignado, suspire teatralmente.

-No le des a un hombre el trabajo de una mujer- sentencie mientras yo misma llevaba las manos a mi espalda y de un simple movimiento abría el cierre.

La presión en mis pechos desapareció y sus manos retiraron los tirantes haciendo caer la prenda al suelo, grandes y ardientes no tardaron en recorrer mi estomago hasta llegar a mis pequeños montes, acariciándolos con delicadeza, presionando lo justo y necesario para hacerme gemir, sus besos húmedos devoraban mi lateral de cuello expuesto.

Yo misma me gire para volver al manjar que era su boca, sus labios gruesos contra los míos eran deliciosos. Pronto me encargue de ir desabrochando sus vaqueros, estaba demasiado excitada como para controlar mi pulso así que deje que se los quitara el solo mientras yo hacia lo propio con mi espantoso pantalón de pijama quedando solo en mis muy húmedas bragas.

Me abrace el pecho de nuevo, esperando a que mi amigo terminara su faena, lo contemple atentamente mientras su espalda marcaba cada músculo al moverse, una vez semidesnudo se giro hacia mi y frunció su ceño.

-quieres dejar de taparte de una vez- gruño resentido- creo que son perfectas no me gusta que las tapes cada vez que me descuido- supongo que se refería a mis pechos.

-déjame, me siento mas segura así-

-Eres tonta Bella, no tienes nada de lo que avergonzarte, eres preciosa, y no solo yo lo pienso te lo aseguro- me sorprendí un poco pero no le hice mucho caso, seguramente estaría intentando consolarme. Mi mirada se centro en sus calzoncillos o más bien calzonas.

-¿Spiderman?- pregunte con una ceja alzada intentando no reírme, el pareció notar mi observación y se sonrojo un poco, pero su orgullo volvió a ganar la batalla.

-Si, Spiderman, ¿que tiene de malo? Es cien por cien algodón y el dibujo es irrelevante si la tela es de calidad- no pude evitar echarme a reír ante su patética explicación, eran los calzoncillos mas antieróticos que había visto en mi vida.

-Jake, hazme un favor, cuando vayas a acostarte con una chica no te pongas eso- hizo un gesto de deshaire y me miro, pero una sonrisa tenue lo traicionaba.

-ya cállate y ven aquí, maldita – reí mientras me cogia en peso y me tiraba en la cama cayendo el justo encima.

-Jacob…me asfixias-

-Oh, lo siento- se apoyo sobre sus brazos que estaban a cada lado de mi cabeza dejándome respirar. Dios mío esto estaba siendo un desastre.

- ¿mejor?- asentí mientras nuestras miradas volvían a encontrarse. Dejamos que nuestras risas se calmaran y mi oxigeno volviera a mis venas, sus ojos me miraban como nunca lo habían hecho, aunque si soy sincera no supe identificar que sentimiento se ocultaba en ellos, así que lo deje pasar no quería ilusionarme pensando en que quizás fuera algo mas que una ojeada amistosa.

En cualquier caso volví a evadirme del mundo en cuanto sus labios regresaron a los míos, me besaba con una intensidad increíble, los lentos pero acertados movimientos de su lengua me derretían, aunque solo estaba empezando, como un experto bajo sus besos por mis zonas mas sensibles, cuello y clavícula, pero esta vez la timidez había abandonado su ser completamente y no reparo demasiado en colmar mis pechos de caricias húmedas, besaba, lamia y rozaba cuidadosamente mis pezones llenandome de sensaciones nuevas que no había experimentado con nadie antes. Mis manos se enredaron en su pelo azabache acercándolo mas a mi piel si era posible, quería que Jacob me devorara entera, que me hiciera sentir como nunca.

Trabajó sin descanso en mi acalorado cuerpo, ya era hora de que mis articulaciones despertaran y mi sistema nervioso dejara de estar pasmado ante aquel gozo.

Con toda mi fuerza de voluntad gire obre mi espalda tomándolo por sorpresa, posicionándome sobre sus caderas, ninguno pudimos reprimir el fuerte gemido al notar rozarse nuestros sexos solo cubiertos por la ropa interior.

-mierda Bella, eso ha sido …-

-lo sé- conteste ante su incapacidad de definir la bendita fricción, volví a restregar mi intimidad con la suya y otro gemido mas salvaje broto de nuestras gargantas.

Sentía su dureza contra mí excitado centro mientras me agachaba y besaba su cuerpo como si fuera la última vez, que seguramente lo seria. Toque y bese sus músculos con desesperación, quería probar tanto y mi paciencia era tan poca que estaba al borde del colapso, incluso sus jadeos me excitaban mas si eso era humanamente posible, me llenaba de satisfacción el pensar que yo era la que lo estaba haciendo disfrutar y no cualquier otra chica.

Mi boca vagaba por su vientre y yo me devanaba los sesos pensando en si llegar o no un poco más lejos, ¿que pensaría de mí? Mis instintos me decían que lo hiciera, quería provocarle a Jake el placer mas intenso que pudiera ofrecerle, pero por otro lado mi consciencia me jugaba una mala pasada. El chico se retorcía desesperado a causa de mi trabajo inacabado, así que no vi venir como en un movimiento brusco volvió a dejarme bajo su cuerpo, ni lo supe ni me importo como lo hizo solo era consciente de sus manos quitando la ultima prenda que me quedaba, dejándome desnuda y vulnerable.

Me miro y sonrió mientras acariciaba mis muslos interiores y poco a poco agachaba su cabeza. el corazón palpito demasiado deprisa por un momento. Iba a hacerlo…

-Jake-

-¿Bella?- contesto a modo de pregunta

-¿que vas a ha…¡dios Santo!- Mis reclamaciones cesaron en cuanto sus labios rozaron mi sexo.

Lo beso tenuemente como si fuera lo mas delicado del mundo haciéndome respirar profundamente, su lengua pronto comenzó a formar parte de aquel delicioso martirio, sus caricias húmedas me hacían encogerme con cada lamida provocándome sonidos que jamás pensé que pudiera emitir, mis manos intentaban aferrarse a las sabanas como podían y las suyas se apretaban en torno a mi cintura.

-Jacob Black…por favor-

-¿por favor, que?- musito sobre mi piel mas sensible

-Me estas matando- su risa resonó en mi entrada justo después de otra caricia

-Espero que de placer Swan-

-Eso no hace falta que lo jures- deliré mientras el seguía a lo suyo, y era un problema porque realmente estaba percibiendo un orgasmo devastador si seguía con ese ritmo, quería llegar al cielo con el dentro de mi, mientras los dos disfrutábamos, no solamente yo. Le tironee hacia arriba del pelo y lo obligue a detenerse, el pareció resignado ante mi acción.

-Te necesito dentro ya, no voy a aguantar mas si sigues así- me explique mirándolo a los ojos

-¿eso quiere decir que lo estaba haciendo bien?- alce los ojos, evidentemente que él sabia que lo había echo bien, como le gustaba regodearse al muy cretino.

-Eres insoportable- musite mientras sus labios recorrían mi oreja para susurrarme.

-Soy "Tu" insoportable- enfatizo, haciéndome sentir su dueña durante un extraordinario momento, no pude evitar sonreír como una estupida.

-Jacob-

-¿mmm...?-

-Cállate y hazme el amor de una maldita vez-

-Enchanté- pronuncio cómicamente en su patético francés.

Se retiro por unos segundos de mi, pareció buscar algo en su cartera, lo observe desde la cama con detalle. Por muy patético que pudiera parecer a mí me encantaban sus calzoncillos de Spiderman y su gesto enfurruñado mientras buscaba entre los pequeños bolsillos con sus manazas. Consiguió sacar un preservativo.

-¿tan seguro estabas de que iba a ceder a tu propuesta?- inquirí al ver que ya había venido preparado.

-Siempre lo llevo encima, y aparte sabia que aceptarías, se que te vuelvo loca- movió las cejas varias veces hacia arriba en un intento de incitación, aunque no pase por alto el tono de seriedad en sus palabras.

-Eres ridículo- enorme blasfemia, no sabia hasta que punto me desquiciaba su sola presencia. Se giro un poco mientras bajaba su "elegante" ropa interior un poco avergonzado.

-Vamos Jake, te la he visto miles de veces, no hace falta que te escondas- en efecto había visto su sexo numerosas veces, mi amigo era partidario de las bromas pesadas y estaba dado al exhibicionismo gratuito, hombres

-Pero nunca en un contexto sexual- reprocho

-Vale , vale-

Tras ponerse el condón se giro y camino con rapidez hasta la cama, hice un esfuerzo por no mirarlo justo ahí, aunque tengo que reconocer que era demasiado suculento como para no hacerlo, el chico estaba muy bien dotado. ¿Había algo que no fuera perfecto en su cuerpo? Maldito.

Le abrí paso entre las sabanas que ya me había encargado de deshacer.

-¿prefieres arriba o abajo?- gruñí con desesperación a este paso iba pasarse mi calenton.

-¡Por el amor de dios Jacob me da igual solo fóllame!- me tape la boca instantáneamente ni yo misma podría creer que estas palabras hubieran salido de mis labios.

Mierda y mil veces mierda, ahora si parecería una absoluta ninfómana. El, que tampoco salía de su asombro reacciono y se posiciono sobre mi acomodándose entre mis piernas sin decir palabra, aplacando por fin mi desesperada petición. Cogio aire y lo echó fuertemente, después me miro.

Asentí sonriendo invitándole a entrar por fin en mi interior. Note durante unos segundos su resistente erección entre mis piernas, rozando mi entrada y justo en el momento en que sus labios buscaron los míos entro en mi con suavidad.

Madre mía, si esto no era el cielo poco le quedaba para serlo

Su masculinidad se comenzó a mover en mi interior lenta y segura, el condenado llegaba hondo, nada de movimientos superficiales y sentirlo entero dentro de mi me volvía loca.

En este mismo momento olvide todo lo que me rodeaba, solo disfrutaba de la unión de mi cuerpo con el del chico mas importante que había en mi vida, mi torturador, mi mejor amigo, mi protector y ahora el hombre del que estaba totalmente colgada. Ya no peleábamos por ganar un partido de futbol, o por el mejor juguete como cuando éramos unos críos, ahora peleábamos por ver quien de los dos le daba mas placer al otro. Era una síntesis de amistad amor y hormonas incapaz de describir. Simplemente alucinante.

Los certeros embistes de Jacob se aceleraron creando mas fricción y así la formación del ansiado orgasmo. Sus jadeos de aire caliente en mi oído me provocaban más que cualquier otra caricia incitándome al éxtasis inminente. los gemidos aumentaban de volumen a la par que sus ataques contra mis caderas.

Sudábamos, gritábamos nuestros nombres o quizás los susurráramos no estaba segura hasta que una explosión arraso mi interior quemándome las venas y dejándome exhausta y atontada del propio y magnífico acto. Supe que el sentimiento era reciproco cuando me beso con pasión mientras temblaba sobre mi cuerpo.

Si llego a saber que habría sido así desde el principio no me lo hubiera pensado dos veces antes de aceptar.

No voy a negar que siempre había disfrutado del sexo, o al menos las pocas veces que tuve oportunidad de practicarlo, pero esto era algo mas, sabia que aunque el acto hubiera sido torpe, cómico y un poco desesperante, sus besos y caricias, sus embestidas y sus expresiones aplacaban lo demás, dando lugar a un momento mágico y reconfortante lleno de confianza.

Era oficial, estaba irremediablemente enamorada de Jacob Black y estaba también irremediablemente jodida.

Genial

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Los días pasaron sin novedades y tal y como nos habíamos obligado a cumplir. No iba a negar que algo había cambiado aunque obviando el hecho de que nos habiamos visto desnudos y habiamos intercambiado fluidos y alguna que otra cosa mas

Nuestra relación seguía igual que siempre, o al menos aparentemente…

Todavía recordaba vividamente cada momento en el que su piel toco la mía, la perfección de su anatomía, su sonrisa siempre presente y eso no jugaba mucho a mi favor si quería dejar que mis sentimientos amorosos hacia el se esfumaran.

En resumen, todo volvió a su cauce, el siguió con su vida y sus planes y yo con los míos.

El que fueran días laborables me ayudo a no tener que verlo demasiado, si iba al instituto por la mañana y al trabajo por la tarde me ahorraba tiempo a solas con el.

Me escabullía de la tortura de tenerlo tan cerca y no poder volver a tocarlo de la misma manera.

Esa era la historia de mi vida, patética ¿verdad?, y ahora estaba encerrada en la soledad de mi casa mientras veía en la tele-tienda un hipnotizante anuncio de cuchillos Wüsthof

-…porque el secreto de la cocina esta en los buenos utensilios- imite la voz del presentador de memoria, definitivamente tenia que socializarme un poco mas.

Solo una ermitaña deprimente se encerraba en su casa un sábado por la noche a comer porquerías supurantes de calorías en vez de tener una cita con el chico mas deseado del pueblo.

Lo mío con Edward había sido un simple amor platónico que siempre pensé inalcanzable, como un hermoso trofeo que nunca vas a ganar, entonces te conformas con la medalla, que en este caso era Jake, aunque no por ser medalla era mucho menos impresionante, simplemente estaba mas al alcance de mis posibilidades. Pero yo era tan pésima competidora que no ganaba ninguna de las dos cosas.

-mmm... cállate Bella, no dices mas que gilipolleces- me reprendí otra vez a mi misma en voz alta, este habito me pasaría factura tarde o temprano, tendría que mirármelo.

El timbre sonó a lo lejos. Fruncí las cejas confusa Charlie estaba en la comisaría y no vendría hasta mañana y mis escasos amigos tenían planes. Siempre fui de naturaleza desconfiada así que agarre un bate de baseball que papá escondía tras la puerta.

Me acerque con cuidado pero el aporreo me asusto entreabrí las cortinillas de la puerta y una familiar figura enorme a través de la lluvia me indico que le abriera.

-ya era hora, me he puesto perdido ¿donde demonios estabas?- Jake paso como si nada a mi vestíbulo mientras se sacudía el agua como un perro.

-¿que coño haces aquí?-

-¿y tu que haces con un bate, quieres matarme acaso?- negué con la cabeza y tire el singular artilugio de defensa a un lado.

-No me contestes con otra pregunta sabes que lo odio- replique subiendo las escaleras en busca de una toalla.

-Pues no hagas cosas tan raras y no te preguntare- baje deprisa tropezándome para variar con mis siempre ágiles pies, nótese el sarcasmo.

Esta vez me hubiera partido directamente la boca si no fuera porque mi amigo me sujeto casi por acto reflejo, nuestras caras quedaron demasiado cerca por un momento y ese cosquilleo en mi estomago me recorrió hasta la mismísima entrepierna. ¡Mierda!. Me aparte abruptamente y le di la toalla.

-Gracias Jacob, me has salvado mis dos perfectos incisivos de destrozarse contra el suelo, de nada Bella todo un placer- imito mi voz en una absurda representación de agradecimiento.

-¿Qué haces aquí, no tendrías que estar con Leah?

-¿y tu con Cullen?- vale, eso me dejo sin argumentos.

-…imbécil- gruñí cruzándome de brazos.

-Contéstame, Bella estoy esperando-

-No me encuentro demasiado bien para salir-

-Mientes-

-Tengo cosas que hacer y estoy cansada-

-Mientes-

-¡Vete al infierno!- una sonrisa socarrona se dibujo en su cara, esa que me irritaba y a la vez me hacia derretirme. Parecía no inmutarse ante mi repentina cólera, no se que placer encontraba en hacerme rabiar a cada momento.

-Bella, déjate de excusas baratas y tonterías, ya eres mayorcita para evitar la verdad-

-No se a que verdad te refieres-

-Cariño, estas aquí por lo mismo que yo, es evidente que a ninguno le apetece estar en otra compañía- lo mire atenta y confusa- deja ya de pensar que lo de la otra noche no fue nada, porque si que lo fue. Yo no he dejado de recordar aquello ni un solo momento y se que tu tampoco-

-Yo…no, no se que decir- se acerco a mi lentamente y me acaricio la mejilla. De verdad tendrían que pellizcarme para hacerme ver que esto esa real y el chico del que estaba enamorada me correspondía por primera vez en mi vida.

-No hace falta que lo hagas, se que sientes lo mismo que yo- sonrío- ya sabes que el arte del disimulo no es lo tuyo a parte de muchas otras cosas pero…- le pegue en el pecho con el puño casi mas por habito que por querer hacerlo en serio.

-Eres ins…-

-Soy Tu insoportable- sentencio antes de silenciar mis reproches con un beso de esos que te hacían flotar en el aire. Las caricias las lenguas y la fuerte respiración tomaron parte en aquel perfecto momento de nuestra propia burbuja.

- ¿quiere el señor Spiderman que le de otra clase magistral?- sus dientes relucieron en su risa y sus brazos me alzaron dispuestos a experimentar de nuevo esa síntesis de amistad amor y hormonas totalmente indescriptible.


aqui estoy de nuevo, portandome mal y escribiendo historias en vez de estudiar...prometo dejarlo en serio.

Se que la segunda parte es crucial y a nadie le gusta esperar, me incluyo, asi que aqui os traigo el resultado

espero que os guste y me dejeis vuestra opinion en un review, aunque solo sea para decirme:

"deja ya de escribir zorra" XD (prometo no enfadarme si lo hacéis)

estuve revisando la primera parte y tiene muchiiisimas faltas y errores que pase por alto, alguna vez lo editare de nuevo para que lo disfruteis como dios manda.

por ultimo mencionar el maravilloso, genial y divertido articulo que leí y me sirvio de inspiracion para hacer este pequeño fic ;)

ahora si me despido muchisimos besos y nos seguimos leyendo

nocturnia