TROZOS DE ALMA.

El OMNIPRESENTE Disclaimer: El presente trabajo se basa en caracteres creados originalmente por J. K. Rowling, quien ha cedido algunos derechos a ciertas personas /empresas entre las que afortunada o desafortunadamente no me encuentro. No recibo ningún beneficio económico por trabajar en esto. Pero puedes recompensarme con un comentario (review).

SEGUNDO TROZO.

Era un niño de tres años. Miraba a su madre, una hermosa joven de pelo oscuro, llena vida. La luz de su sonrisa se mezclaba con el reflejo dorado del relicario que colgaba de su cuello. El pequeño Tom caminaba hacia ella con paso inseguro y cuando al fin lograba tocarla con sus deditos, mamá se convertía en una bruja deforme y vieja, con una mueca espantosa de dientes amarillos. Entonces el niño gritaba y corría, alejándose de ella. Luego, oía su voz llamándole: ¡Tom! ¡Hijito! ¡Ven con mamá !. Al voltear la veía, hermosa de nuevo, sonriéndole. Y nuevamente caminaba hacia sus brazos extendidos.

Por la eternidad.