TROZOS DE ALMA.

El OMNIPRESENTE Disclaimer: El presente trabajo se basa en caracteres creados originalmente por J. K. Rowling, quien ha cedido algunos derechos a ciertas personas /empresas entre las que afortunada o desafortunadamente no me encuentro. No recibo ningún beneficio económico por trabajar en esto. Pero puedes recompensarme con un comentario (review).

TERCER TROZO.

Era un niño de once años. Se hallaba solo, en el umbral del Gran Comedor. Sostenía un anillo en su puño fuertemente apretado. Caminó con paso seguro hasta encontrarse frente a un taburete de madera donde yacía un viejo sombrero puntiagudo. Se acercó y entonces el Sombrero habló:

- ¡Alto! Muestrame tu valía.-

El niño abrió el puño y el antiguo anillo brilló sobre su palma, sólo un instante antes de desvanecerse como si estuviera hecho de aire.

- Regresa cuando tengas algo que mostrarme.-

Lleno de ira, Tom se encontró nuevamente en el umbral. Buscó en su bolsillo. El anillo estaba ahí. Esta vez, se aseguraría de que el maldito Sombrero lo viera. Y avanzó nuevamente por el desierto pasillo.

Por la eternidad.