TROZOS DE ALMA.
El OMNIPRESENTE Disclaimer: El presente trabajo se basa en caracteres creados originalmente por J. K. Rowling, quien ha cedido algunos derechos a ciertas personas /empresas entre las que afortunada o desafortunadamente no me encuentro. No recibo ningún beneficio económico por trabajar en esto. Pero puedes recompensarme con un comentario (review).
CUARTO TROZO.
Era una criatura repugnante y arrugada. Yacía, débil y furioso en el fondo de un pozo cóncavo. Levantó la vista y vio su varita, sobresaliendo un poco sobre la orilla. Si obtenía la varita, volvería a ser poderoso y temido. Con este pensamiento, lentamente se arrastró trepando por el pozo, a punto de resbalar nuevamente hacia el fondo en cualquier momento, sostenido solamente por el deseo de recuperar su poder. Después de un tiempo indefinido, interminable, por fin vio la punta de la varita, apenas unos centímetros sobre su cabeza. Alzó uno de sus flácidos bracitos hacia ella, estirándose todo lo que podía. Y cuando sus dedos la rozaron, en el momento en que estaba a punto de tomarla, su otro brazo colapsó, provocando que resbalara hasta el fondo del pozo. Luego de chillar y patalear desahogando su frustración, volvió a mirar hacia la orilla del pozo. Le pareció que la varita sobresalía un poco más esta vez. Y comenzó nuevamente la penosa escalada.
Por la eternidad.
Cualquier comentario, sugerencia, teoría, duda, estaré encantada de atenderla.
