TROZOS DE ALMA.

El OMNIPRESENTE Disclaimer: El presente trabajo se basa en caracteres creados originalmente por J. K. Rowling, quien ha cedido algunos derechos a ciertas personas /empresas entre las que afortunada o desafortunadamente no me encuentro. No recibo ningún beneficio económico por trabajar en esto. Pero puedes recompensarme con un comentario (review).


SÉPTIMO TROZO.

Era un niño de un año. Estaba perdido en medio de un tenebroso bosque. Caminaba sin rumbo cuando una luz muy hermosa llamó su atención. Con paso inseguro se acercó lentamente a ella, tropezando con piedras, troncos y arbustos. Se sentía adolorido, hambriento y muy enojado. Lloraba. Al fin llegó a una pequeña cabaña de troncos, cálidamente iluminada. Se acercó y a través de la ventana pudo ver a una familia. Un hombre con gafas de cabello oscuro, una bella mujer pelirroja y un niño pequeño. Quiso entrar, resuelto a tomar el lugar de ese niño, pero en cuanto puso una de sus manitas sobre la puerta, sintió un terrible dolor. Mientras aullaba desaforadamente vio unos ojos verdes y escuchó una voz femenina que gritaba:

- ¡Aléjate! ¡ Tú no perteneces aquí!-

Y una fuerza invisible lo lanzó lejos, de vuelta al bosque.

Estaba perdido. Solo. Y comenzó a caminar de nuevo.

Por la eternidad.


Hoy mi musa estuvo muy activa, lo que tuvo como resultado que pude terminar el Tercer trozo (que les debía desde septiembre) y este, que es el penúltimo. Si, así es, todavía falta un trozo, el Octavo, que es la pequeña parte de alma que aún pertenecía a Voldemort.