TROZOS DE ALMA.

El OMNIPRESENTE Disclaimer: El presente trabajo se basa en caracteres creados originalmente por J. K. Rowling, quien ha cedido algunos derechos a ciertas personas /empresas entre las que afortunada o desafortunadamente no me encuentro. No recibo ningún beneficio económico por trabajar en esto. Pero puedes recompensarme con un comentario (review).

Dedicado a alunaluna, Shian-selene y luna-maga

OCTAVO TROZO.

Era el gran Lord Voldemort, el Único que había vencido a la Muerte. Miraba silencioso hacia un espejo que reflejaba la imagen de un extraño adolescente apresado por un colmillo de basilisco. Negó con la cabeza. Avanzó unos pasos. Otro espejo, pero ahora le mostraba la imagen de un desconocido niño de 3 años. Hizo un esfuerzo pero ningún recuerdo acudió en su ayuda. La imagen del siguiente espejo se veía un poco mayor, quizá de unos diez u once años. Seguía sin parecerle familiar. En cambio, la imagen del cuarto espejo era una criaturita repugnante. Se dirigió al quinto espejo. Era un mago sorprendentemente parecido a él, pero no era capaz de escapar de un simple cuarto de ladrillo. ¡Qué vergüenza! Cuando llegó al sexto espejo pensó que era la imagen más extraña de todas. Sólo se trataba de un viejo muggle podando un feo arbusto, reseco y retorcido. Finalmente, se encontró con un séptimo espejo. Tuvo la sensación de que ese espejo salía sobrando, pero no sabía la razón. Miró al pequeño niño perdido en el bosque. Y no sintió nada.

Dio la vuelta y se encontró frente a frente con Albus Dumbledore.

- ¿Y bien, Tom, has reconocido a alguno?

- Oh, claro que sí. Este pequeño, el del último espejo. Creo que es mi sobrino.-

El anciano de túnica azul y fiera mirada sonrió con sorna.

- No me mientas. ¿Así que ninguno te parece familiar?-

- Me temo que no.-

- Entonces, no podrás salir de aquí. Sólo cuando los reconozcas a todos seguirás adelante.-

- ¿Puedo volver a mirar los espejos?-

- Por supuesto. Todas las veces que quieras.-

Diciendo esto, Dumbledore desapareció. Lord Voldemort se encontraba nuevamente frente al primer espejo. Después de mirarlo negó con la cabeza.

Por la eternidad.


Siento mucho no haber publicado esto antes. En fin, aquí está el Último Trozo y también la nota de autor que les prometí acerca de los respectivos horrocruxes.

Primer Trozo: Creo que este es el más obvio de todos. Se trata del diario de Tom Ryddle. Hace alusión al gran temor de Voldemort: la Vejez y la Muerte.

Segundo Trozo: Es el relicario de Slytherin. Simboliza los sentimientos encontrados de Tom respecto a la madre bruja que lo abandonó.

Tercer Trozo: Aquí tenemos al anillo de los Gaunt. Simboliza el miedo de Tom a no ser aceptado, y su idea acerca de que el valor de una persona está en el poder que tiene o el miedo que provoca.

Cuarto trozo: Corresponde a la copa de Hufflepuff. Se trata del Voldemort que vemos en el cuarto libro, antes de recuperar su poder, una fea y débil criatura que provoca repulsión, cuya mente está concentrada en una sola cosa: recuperar su poder, porque es lo único que ha poseído en la vida.

Quinto trozo: Se trata de la tiara de Ravenclaw. Esta situado en la Sala de los Menesteres y viene a ser una alegoría de la mente cerrada de Voldemort, que es incapaz de ver que hay cosas más poderosas e importantes que la magia.

Sexto Trozo: Es el correspondiente a Naginni. Seguro reconocieron al jardinero muggle, que es la primera víctima de Voldemort en el cuarto libro. Y la decapitación es la forma en que Neville mata a la serpiente.

Séptimo Trozo: Representa a Harry. Aquí Tom tiene un año, la misma edad de Harry cuando perdió a sus padres. Los ojos verdes y la voz pertenecen a Lily, cuya protección es también interna, ya que no permitió que la maldad de ese trozo de alma se transmitiera a su querido hijo, simbolizada como su intervención para evitar que Voldemort niño entre en la cabaña.

Octavo Trozo: Es el ínfimo trocito de alma que aún quedaba dentro del cuerpo de Voldemort antes de morir por su maldición rebotada. Vemos que pasea entre los espejos que reflejan lo que sufren los demás trozos. Como prueba para poder salir de esa "galería" tiene que reconocerlos a todos. Pero su falta de humanidad es tan completa que ya es incapaz de recordar que alguna vez fue un niño o siquiera un mago joven. Dumbledore representa el papel de juez, porque Voldemort mismo se lo atribuye: es la única persona que lo observa y que contra su voluntad llega a conocerlo mejor que nadie. Además, aunque Tom no quiera reconocerlo, es lo más parecido a una autoridad paterna que ha conocido en su vida, tanto que no es capaz de enfrentarlo en un duelo y sólo se atreve a atacar Hogwarts después de su muerte.

Bien, este es el final de los Trozos de Alma. Gracias por acompañarme en este corto viaje por los infiernos de Lord Voldemort.