Principio del formulario

Ya conocen el lugar en el que se encuentra Nami gracias al sacrificio de Zoro, ahora deben ir en su busca.

Capítulo 15 – El rescate (2ª parte)

Zoro caminaba por la ciudad ya vacía rumbo al Sunny sintiéndose como lo peor del mundo. ¿Cómo se lo tomaría Nami cuando se enterara?, ese era el miedo que más temía, porque cuando había comenzado a sentir algo profundo hacia una mujer le ocurría algo así. Aún no sabía que les había dicho Sanji y Luffy a los demás, pero por primera vez en su vida, sentía vergüenza. Vergüenza por lo que había hecho.

No tardó en ver el Thousand Sunny. Todo estaba muy tranquilo. Lo primero que iba a hacer nada más llegar sería darse una ducha con agua hirviendo para quitarse el olor de Arane que aún impregnaba su cuerpo, parecía que la chica se hubiese bañado en perfume. Las explicaciones a sus nakamas tendrían que esperar.

- ¡Oiiii, Zorooooo! – oyó que lo llamaba a gritos Luffy, asomado en la barandilla. Lo acompañaban los demás.

El espadachín no contestó. Se limitó a llegar al barco y subir abordo.

- ¿Qué ha pasado, Roronoa? – quiso saber Franky tomando la palabra.

- Después – susurró dirigiéndose directamente al cuarto de baño. – Ahora necesito darme una ducha.

Nadie dijo nada, sólo se miraron en silencio unos a otros. Sabían que aquel no era el mejor momento para ninguna clase de explicación. Todos estaban al tanto de lo ocurrido gracias a Sanji, que lo había contado nada más llegar al Sunny, pero necesitaban escucharlo de boca de su nakama.

Tan pronto entró en el cuarto de baño, cerró la puerta de madera y se apoyó en ella. Tras un momento de autocompasión dejó las katanas apoyadas en la pared y se fue quitando la ropa.

Echó la cabeza hacia atrás, ya en la bañera, y dejó que el agua caliente se deslizara por su piel. Tenía la esperanza de que aquel baño lo relajara.

Mientras Zoro se intentaba relajar en la ducha, sus nakamas comentaban lo sucedido.

- Tan pronto como Zoro salga de la ducha iremos a buscar a Nami – habló Luffy seriamente, con esa voz grave que se le ponía cuando dejaba atrás las tonterías.

- Mugiwara, el Sunny aún no está reparado de todo. Alguien tiene que quedarse aquí – comentó Franky mientras se recargaba de cola.

- De acuerdo - se quedó pensativo momentáneamente. – Franky y Brook, os quedareis vosotros dos.

- Yohohoho – Brook le dio un sorbo a su taza de té. No iba a poner en duda la palabra de su capitán, además de que tampoco le apetecía demasiado lidiar en ninguna pelea aunque ésta fuera para rescatar a su bella nakama.

Nami, de pie en la celda que le habían asignado como dormitorio, compartido con otras dos esclavas, ya demasiado sumisas para su gusto, miraba a través de la pequeña ventana de barrotes la noche. Jamás se había sentido tan sola. Echaba de menos a sus nakamas, incluso a Luffy con sus tonterías o a Sanji con su contínuo acoso. Sonrió tristemente al pensar en ellos. Y Zoro… ¡cómo echaba de menos al espadachín!, para no volverse loca rememoraba una y otra vez la única noche pasada juntos.

- Maldita Arane – susurró apretando los dientes sin desviar la vista del ventanuco.

Sus dos compañeras ya estaban dormidas. Tras un duro día de casi trabajos forzados llegaban rendidas a sus camas, que eran unos simples jergones colocados en el suelo. Por lo que había escuchado o le habían comentado, de vez en cuando el amo requería los servicios de las esclavas para su propio placer, algo a lo que Nami no estaba dispuesta a hacer, antes lo mataba.

Nada más llegar, y a pesar de estar media drogada, había visto que la propiedad estaba fuertemente custodiada. Tenía la pinta de ser como un fuerte. Sonrió al pensar que eso no pararía a sus nakamas cuando descubrieran dónde se encontraba.

Los mugiwara callaron cuando entró Zoro. Estaba muy serio y se le veía furioso, aunque no sabían si era consigo mismo o con Arane.

- ¿Has descubierto dónde tienen a Nami? – quiso saber Sanji.

El espadachín no contestó, se limitó a ir a una de las estanterías de la cocina y coger una botella de sake. En aquel momento sólo quería emborracharse.

- Zoro – lo animó Luffy.

- A las afueras de Omei – murmuró finalmente pero no sin antes darle unos buenos tragos al líquido de la botella. – En una propiedad muy grande y muy custodiada. Pertenece a un rico de la zona conocido por sus perversiones – frunció los labios asqueado. Como hubiera tocado a Nami lo mataba sin pensárselo ni un segundo.

- ¿Cuántos guardias hay? – le preguntó Franky.

- Arane no lo sabía, pero están muy bien entrenados. Hay que tener cuidado.

- Sacaremos a Nami de ahí, Zoro – le animó el capitán – y le daremos una patada en su gran culo a ese ossan.

- Y después le daremos su merecido a Arane – dijo Chopper.

- No – Zoro se puso en pie y comenzó a pasearse – Tan pronto como saquemos a Nami de allí nos marcharemos de Omei, no quiero saber nada de esa mujer. Me da igual que el Sunny esté o no reparado. No quiero permanecer más aquí.

- Así haremos – Luffy colocó una mano en el hombro de su amigo. Miró a los demás - ¡Y ahora vamos a rescatar a Namiiii!

Dejando a Franky y Brook al cuidado y reparación del Sunny, los mugiwara marcharon hacia dónde se suponía que estaba secuestrada Nami, sin saber qué les deparaba exactamente. Sólo tenían en mente que la casa iba a quedar en ruinas sólo por atreverse a ponerle las manos encima a su nakama, aunque solamente fuera para llevarla hasta allí.

Continuará…

Espero que os haya gustado. En el próximo capi habrá lemon… ¡es el reencuentro de Zoro y Nami XD!

Gracias por los reviews.

Niebla: si se baña con lejía se quedaría sin piel y ya no sería nuestro Zoro , pero bañar ya se bañó a conciencia jajaja

Ayame: ya veremos que pasa con Arane cuando Nami esté libre… jejeje

Mish1: prepárate porque va a ver otro lemon directo y sin tapujos… jajaja

Nos vemos. Besos para todos.