En busca del destino
por Alondra
**Una sidestory de FANFIC WARS**
Capítulo 3: "Memorias II"
Flashback - Planeta Kokyu - hace seis años...
El planeta Kokyu forma parte del cinturón de planetas cercano a las estrellas Castor y Polux, en la galaxia del norte. Es un planeta pequeño, pero es muy conocido porque es centro de los maestros de las artes místicas y marciales como el Karate, Kun-fu, Jiu-jitsu, Judo, Ninjutsu, Kendo, Iaido, Taichi-chuan y el Aikido. De aquí salieron los más grandes maestros marciales cuando Kokyu abrió sus fronteras al resto de la galaxia. Kokyu no forma parte de la República ya que se considera un planeta neutral y la ciudad de KAN, es la más importante del planeta...
Alondra caminaba por las calles de Kan, seguida muy de cerca por su nueva pupila. Habían viajado tres días desde la tierra para llegar a la ciudad que según la jedi, era el lugar más adecuado para entrenar a su nueva discípula. Panty observaba admirada las casas de la ciudad y en todo momento se detenía a observar los puestos donde vendían objetos místicos de donde emanaba un aroma a incienso muy agradable, junto con pirámides mágicas, aceites esenciales que se quemaban lentamente en hornitos con extrañas inscripciones. Panty se puso a observar las hermosas pirámides de cuarzo y los árboles de la fortuna. Una señora con apariencia hindú la atendió...
"Dime, linda... ¿cuál es tu estrella?" -- preguntó la mujer amablemente.
"¿Mi estrella?.. bueno, no lo sé... pero soy del signo Tauro..." -- contestó la niña.
"Entonces tu piedra es el jade..." -- dijo la mujer mostrándole una hermosa piedra verde que hizo que los ojos de Panty brillaran -- "El jade significa esperanza y a ti te queda perfecta... tan verde como tus ojos..."
"Es muy hermosa... pero..." -- dijo la niña, cuando sintió una mano en su hombro.
"Veo que te gustan las piedras, a mi también... yo soy Aries y mi piedra es el cuarzo rosado, significa "amor y sabiduría" "-- dijo Alondra.
"Maestra Alondra, es un placer verla de vuelta... ha pasado mucho tiempo..." -- dijo la vendedora contenta.
"Yo también me alegro de haber regresado. Esta pequeña es Panty y será mi nueva pupila, así que la verás más seguido..."
"En ese caso... pequeña, déjame obsequiarte esta pirámide de jade... es mi obsequio de bienvenida..." -- dijo la vendedora dándole la piedra a la niña.
"Ah... muchas gracias, señora..." -- agradeció Panty.
"Bueno, Panty... después podrás conocer la ciudad. Ahora sigamos con nuestro camino..." -- dijo la jedi.
"¿A dónde iremos, señorita jedi?"
"A un lugar muy especial... y deja de llamarme señorita jedi... desde ahora seré tu maestra y me llamarás así, entendiste?"
"Si, maestra..." -- dijo la niña.
Alondra asintió y continuaron caminando hasta llegar a una especie de Templo, que no era muy grande, pero de donde se respiraba un ambiente de paz y quietud. Ambas entraron y justo en la entrada fueron recibidas por un chico de contextura gruesa, rasgos orientales y vistiendo un traje compuesto por un saco y pantalón blanco muy holgado...
"Bienvenida, Alondra Mariátegui... ha pasado mucho tiempo..." -- saludó el muchacho.
"Lo mismo digo, Toshiro... pero no seas tan formal conmigo, me haces sentir muy vieja... ¿estará sensei Arce o en todo caso el maestro Siberius?"
"Están todos adentro en el Dojo... el sensei Arce tuvo la corazonada de alguien vendría y me mandó a esperar a la entrada del Templo" -- contestó el chico poniéndose de pie. -- "¿Quién es la niña que viene contigo?"
"Se llama Panty Kurosawa y desde ahora es mi pupila..." -- dijo la maestra sonriendo.
"En ese caso, eres bienvenida Panty... por favor, pasen..."
Maestra y alumna siguieron a Toshiro a través de los corredores hasta llegar a una amplia sala, en donde había un gran número de personas de todas las razas y edades, practicando entre ellos. Panty se sorprendió al ver los movimientos que hacían, idénticos a los que le hizo hacer a ella la jedi, sólo que los practicantes de lanzaban y se levantaban como si nada, sin sufrir ningún tipo de dolor...
"Vaya...ese colchón donde practican debe de ser muy blando para que no se lastimen..." - pensaba Panty, en tanto que Alondra saludó a algunos de los practicantes que estaban cerca y al rato regresó con uno de ellos. Era un hombre joven alto de tez blanca, ojos amarillos, cabello blanco muy largo que casi parecía una melena recogido de una cola y una estrella de cuatro puntas en la frente... su apariencia era imponente, pero de miraba amable. Panty al verlo se asustó un poco...
"No tengas miedo, pequeña... no te voy a morder, ¡¡jajaja!!" -- sonrió el sujeto al ver el temor de la pequeña.
"Panty... te presento a Siberius, maestro aiki y tercer dan en aikido..." -- luego le dijo a su amigo -- "Esta es la niña que te dije, quiero que entrene aquí..."
"Alondra... conoces las reglas. Ningún habitante de Kokyu quiere tener problemas con la República ni sus líos con los sith. Si me estás diciendo que quieres que esta niña sea una jedi, entonces no tienes porqué traerla aquí..." -- dijo el sujeto muy serio.
"Lo que a mí me parece es que eres un egoísta, amigo... y por si no lo recuerdas yo también me entrené aquí tanto en el aikido y como jedi..." -- dijo Alondra en tono enojado.
"Tu caso fue diferente... eras especial..." -- respondió cerrando los ojos.
"¿Y acaso esta niña no puede serlo también?... ¡escucha, tiene un nivel de midiclorianos de 11,100!"
"¡¿En serio?!... ¡¡eso es imposible!!... me parece que tu aparato se descompuso, hermana" -- dijo una voz a sus espaldas.
"¿¿Alex??..." - dijo la jedi dándose vuelta.
Alex Mariátegui, hermano menor de Alondra y caballero jedi, había aparecido de improviso. Era un joven más o menos de unos 16 años, de cabello castaño alborotado, ojos oscuros y una pícara sonrisa en el rostro...
"¿¿Pero qué haces aquí??... yo te imaginaba en el planeta Titán junto con el resto de jedis!!" -- dijo la jedi no muy contenta por la súbita aparición de su hermano.(Titán es el planeta sede el Consejo de los jedis)
"Me aburrí, así que decidí tomarme un descanso aquí... este lugar es muy bonito por lo que sé y según veo también viniste de vacaciones,¿ no?" -- dijo el chico cruzándose de brazos sin dejar de sonreír.
"¡¡Pues eso que hiciste fue algo muy irresponsable de tu parte!!... se supone que eres un jedi y como tal tienes obligaciones importantes y único que veo es a un niño tonto..." -- contestó Alondra.
"Y hablando de niños, veo que viniste con una..." -- dijo Alex acercándose a Panty que lo miraba tímidamente -- "Parece que estás cambiando de amistades, pero debo decirte que esta niña es muy bonita... ¿cómo estás, muñequita?" -- la saludó el jedi con una sonrisa muy carismática.
"¡¡Ya deja de molestarla, idiota!!... a partir de hoy es mi padawan y entrenará aquí..."
"¿Y le enseñarás Aikido?... uuyyy, pobrecita. Oye, Panty... ¿no quieres aprender mejor Karate conmigo?... es más emocionante que estar tirándote de un lado a otro como una tonta... AUCH!!!!" -- Alex gritó de dolor por el porrazo que recibió de Alondra y que le dejó un hermoso chinchón de adorno. A Panty le salió una gota de sudor...
"Lo siento, Alexito... pero ella ya decidió aprender Aikido, así que mejor regresa a Titán... ¡¡SI NO QUIERES QUE TE MANDE VÍA AÉREA DE UNA PATADA!!!"
"Bueno, bueno... está bien, me voy. Oye, por cierto... ¿cuánto tiempo te piensas quedar?.. el Consejo estaba preguntando por ti la última vez..." -- dijo Alex cambiando de expresión a una más seria.
"Mira... diles que me quedaré aquí en Kokyu entrenando a esta niña y eso será por tiempo indefinido... por ahora..."
"Pero... ¿acaso estás loca?.. ¡¡no puedes actuar por tu propia cuenta sin la aprobación del consejo!!... además esta niña todavía no ha sido evaluada... ni siquiera sabemos si podrá convertirse en jedi..."
"Alex tiene razón, Alondra..." -- intervino Siberius -- "Sería mejor que esperaras un poco, además si lo que planeas es lo que pienso... pasará mucho tiempo para eso" -- ante sus palabras la jedi cerró los ojos y dijo a su hermano...
"Alex... dile al consejo que la niña que voy a entrenar... es la hija de Ryo Kurosawa, el jedi que murió hace unos días en un enfrentamiento al parecer con un Sith."
"¿¿Dijiste un sith??... ¡¡eso no puede ser!!" -- dijo el chico muy sorprendido, expresión que compartió Siberius...
"Tal y como lo oyes... ¿sino como te explicas que haya matado a un jedi tan fácilmente?... ¡¡su hija lo vio con sus propios ojos!!" -- dijo Alondra, en tanto que Panty bajó la cabeza apenada. La maestra continuó... -- "Y siendo así, esta niña tiene toda la capacidad de ser una jedi... ese es mi mensaje para el consejo, ellos lo entenderán."
"Como quieras, allá tú... después no digas que no te lo advertí. Nos vemos, hermana..." -- dijo Alex saliendo por la puerta del dojo.
"Adiós, Alex... cuídate..." -- se despidió de su hermano.
Panty había observado todo en silencio y también al peculiar hermano de su maestra. Pensaba que estar en ese sitio iba a ser algo muy extraño, pero a la vez... interesante...
Fin del Flashback
Panty abrió los ojos y observó a su alrededor, el sol brillaba y soplaba un viento delicioso. Lo que más le gustaba hacer para relajar sus penas y su alma era venir a pasear al parque de la ciudad. Recordaba todas las experiencias que había vivido en el planeta Kokyu, la gente que había conocido y que se habían ganado su corazón. Pero por otro lado sentía un extraño temor... ella sabía del peligro que los amenazaba con la llegada de los Siths y sus malvados aliados... esas terribles bestias... esos Zergs...
Sacudió su cabeza... ya no quería pensar en eso, entonces otros pensamientos volvieron a su mente y la hicieron volver atrás, nuevamente...
Flashback - Planeta Kokyu - hace seis años...
En entrenamiento de Panty había sido aprobado por sensei Arce, la máxima figura del Aikido en el planeta. El había sido maestro de Alondra y sabía del origen de la muchacha, así que la dejó seguir...
Durante casi tres días, Alondra estuvo enseñando a Panty los principios básicos del aikido y lo primero que tenía que aprender todos los ukemis, que son los rodamientos especiales del aikido y el primer paso para aprender las demás técnicas. Panty obedeció lo que decía su maestra pensando que pronto estaría manejando un sable, pero el tiempo pasaba y lo único que hacía era rodar y rodar. Uno de esos días ya harta de todo ese asunto, se levantó de su práctica y le dijo...
"¡¡Maestra!!... ¿no cree que ya está bien de jugar, eh?" -- la encaró la niña. Alondra estaba con su traje tradicional que consistía en el uniforme blanco del aikido y un jakama (que son como unos pantalones largo y anchos de color azul, parecidos a los que se usan en Kendo) y estaba sentada en una postura con las rodillas dobladas llamada seisa, que es como se sientan los japoneses. Abrió los ojos la miró de frente...
"¿Y quién está jugando?... aquí todo es práctica, nada de juego..." -- respondió la maestra muy tranquila.
"¡¡Por favor, no se haga la tonta!!... desde que llegué aquí lo único que he hecho es rodar y rodar como si fuera una niña boba... ¡¡ya está bien de juegos, enséñeme técnicas de pelea!!" -- exigió Panty.
"¿Y quién te dijo que aquí hay peleas?... entiende una cosa muy importante, Panty... el Aikido no es pelear, sino aprender a trabajar con el compañero para juntos avanzar..."
"¡¿Ah sí?!... ¿entonces qué me dice de todos ellos que están peleando entre sí y se tiran con tantas ganas?.. tienen suerte que el colchón sea tan blando..."
"¿Crees que es blando?... sabes, lo que me parece es que la única tonta e ingenua eres tú..." -- Alondra se puso de pie y llamó a dos de los jóvenes practicantes que estaban muy cerca de allí -- "¡Karin!... ¡Toshiro!... vengan aquí un momento!"
Los dos muchachos se acercaron, y uno de ellos, Karin, era una jovencita un poco mayor que Panty, de cabello negro y larga cola de caballo. Alondra les dijo...
"Toshiro... lanza a Karin en una técnica de proyección en el aire... en el piso..."
"¿En el piso?... bueno, como usted diga sensei" -- contestó el chico.
"¡¡¿¿Qué??!!... oiga, maestra, no puede dejar que ese chico le haga eso... ¡¡la lastimará!!" -- dijo Panty alterada, a lo que Alondra sonrió y dijo...
"Vamos, Toshiro... ¡¡Lánzala!!" -- y a la orden, el chico lanzó a Karin contra el suelo y la chica cayó suavemente como una pluma haciendo un rodamiento sin siquiera golpearse.
"Pe... pero... cómo... es decir..." -- Panty tartamudeó sin poder creerlo. Cualquier otra persona hubiera salido gravemente lastimada.
"Karin no se lastimó porque sabe rodar correctamente y también caer... ¿tú crees poder hacerlo ya?" -- preguntó Alondra a su pupila.
"Eeehh... sí, claro..." -- mintió -- "Entonces... ¿podría enseñarme las técnicas de pelea?"
"De acuerdo, Panty... pero antes de eso veremos si es cierto lo que dices... Karin!.. lanza a Panty de las maneras que conozcas, pero no la lastimes mucho..."
"De acuerdo... ¿lista, amiga?" -- dijo Karin saludando a un confundida Panty que ya no podía dar marcha atrás...
Al cabo de un rato, Panty yacía en el suelo del dojo totalmente golpeada luego de la paliza que había recibido, ya que cada vez que ella atacaba a Karin, toda su fuerza era devuelta fácilmente por la delgada chica de cabello largo y la única lastimada era Panty. Cuando Alondra vio que Panty ya no podía ni moverse, se acercó a ella y dijo...
"Si no tienes paciencia y no sigues mis instrucciones, nada de esto te hubiera pasado..." -- frunció el ceño -- "Prepara tus cosas... mañana regresamos a la Tierra"
"¿¿Cómo??... pero todavía no he aprendido lo necesario..." -- dijo Panty sorprendida.
"El aikido puede aprenderse en un año, un mes, una semana, un día, una hora, un minuto... ¡o nunca!... y por lo que veo tú no tienes deseos de aprender, sólo quieres demostrar que eres fuerte.. y eso no sirve aquí en el dojo... ya te he dicho muchas veces que el aikido no es un arte marcial, es una disciplina y aquí no existen los rivales... ya que tu único enemigo, eres tú misma..."
"Pero es que esa chica es muy fuerte... todos aquí son muy fuertes..." -- se quejó.
"Nadie es más fuerte... sólo saben cómo utilizar el ki. Pero para qué me molesto en hablarlo contigo si nunca lo entenderás... ¡ya vámonos!" -- dijo Alondra saliendo del dojo ante la mirada sorprendida de los demás practicantes. Panty permaneció con la cabeza baja, pero en un instante se levantó y detuvo a su maestra por el traje...
"¡¡ESPERE SENSEI!!... ¡¡POR FAVOR, NO ME HAGA REGRESAR!!" -- suplicó -- "Lamento mi comportamiento... es sólo que todavía no lo entiendo y siempre que recuerdo lo que le hicieron a mi padre, pierdo en control y me desespero por ser una jedi pronto y vengar su muerte... pero se lo ruego... ¡¡Quiero aprender, enséñeme!!... prometo no volver a quejarme..."
"Ten en claro una cosa... el aikido es una forma de vida y conforme vayas ascendiendo de grado deberás olvidarte de todo... cuando estés en el dojo sólo te concentrarás en dominarte a ti misma y una vez que lo hagas aprenderás un poco más. Todo esto que ves a tu alrededor no es un juego, así nos preparamos para que una técnica resulte bien, ambos practicantes deben ayudarse entre ellos para no lastimarse. Cuando Toshiro lanzó a Karin el estuvo preocupado en todo momento en su seguridad, así es como funciona el sistema... aquí no hay perdedores ni vencedores... el aikido es el encuentro de dos fuerzas que interactúan dinámicamente para resolver un conflicto sin oponerse; al contrario, estas fuerzas se integran hasta agotar su capacidad destructiva, permitiendo que emerja una fuerza positiva que es la fuerza de la vida..."
"Pero... ¿y si tenemos que pelear?... porque como jedis..."-- preguntó la chica. Alondra sonrió...
"Esto que te voy a decir nunca lo olvides... la mejor defensa es evitar una pelea, pero si tienes que pelear, deja que tu adversario ataque. Entonces tú tendrás todo el derecho moral y legal de defenderte y además gozas de la ventaja táctica... hay un concepto muy errado... la mejor defensa no es el ataque, sino el contraataque... el hombre que está preparado gana, no el que ataca primero..."
Panty bajó la cabeza avergonzada... su maestra tenía toda la razón, la única tonta había sido ella y todavía le faltaba mucho por aprender. Miró a sus compañeros y al ver la sonrisa de ellos, ella también sonrió...
"Comprendo perfectamente, maestra... y prometo seguir sus consejos sin darme nunca por vencida..." -- dijo Panty.
"Recuerda Panty... el entrenamiento no es sencillo y tomará mucho tiempo. Tal vez en algún momento te sientas desesperada y quieras arrojar todo a la basura. Tú eres libre de irte cuando quieras y si deseas cambiar de opinión..."
"No... ya estoy decidida... me quedaré, maestra Alondra." -- dijo la niña sin querer dar señales de irse. -- "Karin... ¿me ayudarías con mi entrenamiento?"
"Claro... ¡empecemos!" -- sonrió la chica.
Alondra asintió y observó a su nueva pupila. En tanto, en un extremo de la sala el maestro Siberius que había sido testigo de toda la escena sonrió y se retiró rumbo al interior del Templo, pensando que la decisión de Alondra con respecto a esa niña había sido muy acertada... y que llegaría muy lejos.
Fin del Flashback
El ruido del vuelo de una nave regresó a Panty a la realidad. Pensaba en cuanto había cambiado su vida desde que aceptó entrenarse en el Aikido y también como jedi. Le debía mucho a su maestra... y no sabía cómo compensar todo el bien que le había hecho. Recordó la pentición que le hiciera hace días, y recordó a su madre... observó su reloj y cayó en cuenta que se había tardado mucho en lo que le encargó su madre, así que poniéndose de pie corrió hacia la Capsule Corp...sin darse cuenta que detrás de unos árboles, una sombra negra la había estado observando...
"Jedi..." murmuró la figura y desapareció entre los arbustos.
Por otro lado, en la Corporación, Alondra continuaba con su relato a la madre de Panty que no podía creer todo lo que había pasado y que se había perdido en todos esos años de ausencia de su hija...
"¿Otras habilidades?... ¿y cuáles son?" -- preguntó Bulma mientras escuchaba el relato de Alondra.
"Si... dentro del entrenamiento cada padawan tiene un talento especial y a Panty le correspondería la habilidad del aikido, pero hay que tener en cuenta que el aikido no es una habilidad sino una disciplina... entonces eso no se puede considerar..."
"¿Entonces?" -- volvió a preguntar la inventora.
"Existen los que son verdaderos talentos... por ejemplo, yo puedo usar la Acupuntura para curar y también las agujas que uso para eso pueden servir como armas en algunos casos si uno tiene una buena puntería... y en el caso de Panty ella usa el Shiatsú... que es casi lo mismo que la acupuntura, sólo que curando con la presión de los dedos... es casi tan efectivo como la acupuntura y también menos doloroso..." -- sonrió la jedi.
"Eso me da mucho gusto... qué lástima que mi hija no quiera compartirlo conmigo..."
"Todo a su tiempo, Bulma-san" -- dijo Alondra poniéndose de pie -- "Ya es tiempo de que me marche... fue un gusto visitarla y recuerde lo que le dije sobre Panty..."
"Pero... ¿no desea verla?... ella regresará muy pronto..."
"No, por ahora no es conveniente..." -- pero al ver la confusión en el rostro de Bulma agregó -- "Yo volveré en unos días, hay otras cosas más importantes... y por favor, no le diga a Panty que estuve aquí, se preocuparía en vano y no quiero eso... Hasta pronto..." -- dijo saliendo por la puerta principal y sin decir nada más subió a su nave alejándose de la capital. Bulma suspiró...
"Es una persona muy extraña... pero no sé porque siento seguridad en sus palabras..."
Justo en ese momento Panty llegaba con las cosas que le había encargado su madre. Se extrañó al verla parada en la puerta, pero otra vez cambió su expresión por una de frialdad y preguntó...
"¿Quien vino?"
"Oh... nadie importante, querida... era... eh... sólo un cliente que venía a preguntar sobre una nave..." -- mintió Bulma recordando las palabras de Alondra.
"Ya veo... tus clientes... como siempre..." -- se acercó a ella y le extendió un paquete -- "Aquí está lo que querías... me retiro, madre..."
"Muchas gracias, hija... ¿no deseas tomar algo?"
"No... permiso." -- y luego de decirlo se retiró rumbo al cuarto de huéspedes que ocupaba. Bulma inclinó la cabeza apenada pensando que nunca conseguiría el perdón de su hija.
Luego de entrenarse un rato en el jardín con su sable... Panty tomó una ducha y durante ese tiempo todavía los recuerdos seguían atormentándola. Necesitaba relajarse y se sentó en la sala de estar a meditar un poco... eso siempre la animaba...
"Princesa..." -- se escuchó una voz levemente. Panty volvió la cabeza, pero no vio a nadie, tal vez su imaginación le estaba jugando una mala pasada.
"Pequeña guerrera..." -- volvió a escuchar. Panty comenzó a ponerse muy nerviosa y en eso le pareció que algo se movía a sus espaldas. Dirigió su vista a la escalera y notó como si alguien estuviera subiendo, peor la sombra desapareció... "¿Fantasmas?... eso no puede ser... "-- pensaba la joven confundida. En eso recordó las palabras que había escuchado y sus ojos se posaron en la fotografía que estaba desde siempre en la mesa de centro... de ella y su padre...
Flashback
Una pequeña niña de unos 2 años más o menos de cabello negro gateaba en medio de un enorme jardín observando las mariposas que revoloteaban cerca de ella. No muy lejos, un hombre de cabello de punta e indumentaria jedi la observaba y a su lado una mujer de cabellos violetas reparaba una nave y de cuando en cuando observaba a la pequeña...
"Está muy grande, ¿cierto?... parece que fue ayer el día que la tuve en mis brazos cuando nació..." -- dijo la mujer limpiándose la grasa de las manos. El hombre sonrió...
"Si... es toda una princesa... ¡ven aqui, Panty!" -- la llamó.
"Vamos, Ryo... aún es muy pequeña, no le pidas que camine..."
"Bulma... ella puede hacerlo perfectamente... ¡¡vamos pequeña, ven aquí!!"
A su llamado, a la pequeña se le iluminó el rostro y poniéndose de pie caminó lentamente hacia donde estaba su padre y al llegar donde él, la cargó muy orgulloso de los progresos de su pequeña. Miró a su esposa y dijo...
"¿Que te dije?... mi hija es una pequeña guerrera, ¿lo ves?... ¡Muy bien, princesa!" -- y levantó a Panty en el aire haciendo que riera. Bulma sólo sacudió la cabeza y sonrió...
Una lágrima corrió por el rostro de Panty... esos recuerdos nunca la abandonarían. Pero nuevamente tuvo esa extraña sensación de que algo la llamaba y venía de la planta alta de la casa. Ella había tratado de alejarse de ese lugar porque no quería enfrentar de nuevo esos recuerdos y temores… pero más fue la curiosidad por saber el origen de esas causas extrañas. Lentamente subió la escalera aún temerosa y por un momento quiso volverse atrás, pero ya estaba más de la mitad de subida y no podía regresar. Una vez arriba observó por el corredor y nuevamente una figura transparente atravesó una de las puertas desapareciendo. Panty se acercó y con horror cayó que era la puerta de su habitación... el lugar que más temía y que abandonó hace seis años. Tuvo la corazonada de que alguien quería que regresara a ese lugar, al lugar de sus recuerdos. Panty respiró profundamente y dando vuelta a la perilla entró en su habitación...
Una vez dentro tuvo esa sensación entraña de nuevo y su corazón comenzó a latir rápidamente... todo estaba igual, nada había cambiado tal y como lo había dejado y lo recordaba hace años. Sus objetos más preciados, sus tesoros, sus muñecos... todo estaba en su sitio como si el tiempo se hubiera detenido en ese sitio. Se acercó a su espejo de tocador y se observó... ella había cambiado mucho, no sólo físicamente sino también en su pensamiento, pero los recuerdos eran los mismos. Cada lugar y rincón de la habitación tenía un recuerdo diferente... en cada sitio que miraba, parecía ver a su padre... como cuando le daba las buenas noches cada día al acostarse... o cuando se quedó atrapada en su ropero sin poder salir y su padre la rescató en medio de muchas risas... Panty puso una mano en su boca para contener el llanto, quería llorar como nunca y echar fuera toda la desesperación y angustia que tuvo guardada durante tantos años... pero su orgullo no le permitía llorar, debía ser fuerte.
De pronto algo llamó su atención en su ropero y se acercó a ver... era un traje negro entallado que cubría todo el cuerpo. Lo tomó observándolo fijamente y otros recuerdos volvieron a aflorar en su memoria...
Flashback
Panty, de 12 años, observaba curiosa la conversación de sus padres, y tal parece que su mamá estaba un poco enojada...
"¿¿Pero acaso enloqueciste??... ¡¡RYO!!... ¡¡¿cómo se te ocurre comprarle algo así?!!" -- gritó Bulma muy molesta con su esposo que no se inmutaba en los más mínimo y la miraba con su ceñuda expresión de siempre...
"Vamos, mujer... no seas escandalosa, ni que fuera para tanto..." -- dijo muy tranquilo.
"¡¿Y lo consideras poco?!... ¿¿acaso crees que dejaré que mi hija se ponga un traje entallado como si fuera una pandillera??... ¡¡Ni de broma!!"
"No sé por qué te quejas si nunca has prestado atención en lo que usa o no... me gustó porque está muy bien diseñado para el combate y da mayor facilidad de movimientos al ser entallado... eso es lo que he podido ver en las mujeres guerreras de otros planetas... además sobresalía entre las demás baratijas que venden y por eso lo compré... te gusta, ¿verdad princesa?" -- preguntó a su hija que asintió sonriendo.
"Si, papá... mucho... me lo pondré ahora mismo..." -- pero antes que lo tomara Bulma se lo arrebató de las manos.
"Ni siquiera lo pienses, Panty... todavía eres muy pequeña para usar trajes como estos, en todo caso yo podría usarlo..."
"No entrarías en él ni aunque bajaras veinte kilos..." -- dijo el jedi burlón.
"Exacto porque... ¡¡OYE!! ¡¡¿¿QUÉ FUE LO QUE DIJISTE??!!" -- reaccionó furiosa a causa del comentario de su esposo que la observaba divertido.
"No te enojes, linda... es broma. Claro que te queda..." -- dijo tomándola de la cintura y dándole un beso en la frente -- "Entonces hagamos algo... que lo guarde aquí hasta que crezca y le quede... ¿estás de acuerdo?... ¿y tú qué dices Panty?
"Está bien, papá... y gracias por el regalo, te quiero..." -- dijo la pequeña abrazándose a su padre y al ver la imagen de los tres, era como una hermosa estampa familiar...
Panty cayó de rodillas abrazándose al traje que le regalara su padre y que también fue poco antes de que él muriera... su último obsequio. Era mucho dolor para su corazón y no podía soportarlo. Un llanto ahogado escapó de su garganta...
"¿Por qué, papá?... ¿por qué tuviste que morir?... no es justo que me hallas dejado sola... ¡¡PAPÁ!!" -- gritó a la vez que abundantes lágrimas escapaban de sus ojos y ella no hacía ningún intento por detenerlas. En eso sintió un par de cálidas manos en sus hombros y volteó confundida. Era su madre...
"Ya no guardes nada dentro de tu corazón, hija..." -- dijo Bulma también con lágrimas -- "Yo también tuve mucho tiempo para llorar y aún no se secan las lágrimas de mis ojos a pesar de los años... amaba a tu padre como nunca amé a alguien en este mundo... y su muerte también dejó un gran vacío en mi corazón..."
"Ma... mamá..." -- musitó Panty.
"Ahora quiero que saques todo ese dolor que guardas dentro de ti... ya no te contengas porque todos somos mortales y algún día tendremos que partir de este mundo... como lo hizo tu padre..."
"Mamá... yo... yo no quería... ¡¡perdóname!!" -- sollozó Panty abrazándose a su madre y soltando todo el llanto que tenía guardado y que la había atormentado por tantos años. Bulma también la abrazó llorando...
"Yo soy la que debe pedirte perdón, hija... te abandoné cuando más me necesitabas y nunca estuve a tu lado. En verdad la que merecía morir era yo y no tu padre... no supe ser una madre contigo y estoy arrepentida... y si no deseas perdonarme, lo entenderé..."
"No, mamá... yo estaba equivocada. La culpa no fue tuya, sólo cometiste un error y yo me cerré en mi orgullo creyendo que tenía la razón, pero en parte también estaba actuando mal y tuve muchos años para pensar... después de todo somos seres humanos y podemos equivocarnos... "
"Gracias, hija mía..." -- y después de decirlo madre e hija se abrazaron y continuaron desahogándose. Por fin, el hielo había sido roto... y en una de las esquinas de la habitación, una figura fantasmal observaba todo y esbozando una sonrisa, desapareció a través del muro.
Lejos de allí, en el Templo Sagrado...
La nave de Alondra aterrizó en la plataforma del Templo, siendo recibida por Krilin y otro guerrero que curiosamente tenía tres ojos. La jedi saludo al salir de la nave...
"Me da gusto verlos de nuevo, amigos... ¿qué sucede, por qué esas caras?" -- preguntó extrañada. Krilin bajó la cabeza y cerró los ojos...
"Yamcha... ¡¡está muerto!!" -- sin poder contener su dolor, sentimiento que compartió el otro guerrero. Alondra estaba atónita...
"Pero... ¡¡¿¿DE QUÉ DIABLOS ESTÁS HABLANDO, KRILIN??!!... ¡¿CÓMO PASÓ?!" -- le dijo tomándolo de los hombros.
"Es cierto, Alondra... fueron los Sith..." -- dijo el tríclope muy serio.
"Ten shin han... eso... no puede ser, no me digas que..." -- volteó a verlo.
"Sí... ya están aquí..." -- dijo el guerrero frunciendo el ceño y apretando los puños ante el silencio y estupor de los otros jedis...
La muerte de Yamcha dejó impactados a los otros jedis. Los siths están entre ellos... ¿Ahora qué sucederá con Panty y su maestra? ¿Y quién era ese extraño fantasma?... Próximo capítulo... UN EXTRAÑO DESTINO...
