Lamento la tardanza…
Nami comienza a contar su plan de venganza hacia Arane… ¿dará resultado?
Capítulo 19 – ¿Arruinar a Arane?
Nami, aún furiosa, se dirigió a la cocina en dónde sabía que estaban sus nakamas. Apenas miró a Zoro, el cual la seguía en silencio. El único sonido que los acompañaba era el roce de las katanas del espadachín y el sonido pesado de sus botas.
El leve murmullo del interior de la cocina se disipó cuando ambos nakamas entraron.
- ¿Habéis hecho las paces? – se atrevió a preguntar Luffy mientras se balanceaba con las patas de la silla.
La fría mirada de la navegante más un enérgico "no" hizo que el capitán de los mugiwara decidiera no abrir más la boca.
Zoro tomó asiento en uno de los bancos y esperó a que Nami comenzara a explicar su plan. Franky apareció acompañado de Chopper.
- ¿Qué ocurre, nee-chan? – le dijo el cyborg sin dejarse amedrentar por aquella gélida mirada.
- Vamos a vengarnos de Arane. – Nami también había tomado asiento y miraba a todos sus nakamas excepto a Zoro, al cuál aún no era capaz de enfrentarse.
- Eso es evidente – le dijo Robin. - No esperarías que no íbamos a tomar represalias contra ella, ¿verdad, navegante?
- Somos piratas – rió Luffy.
- Quiero llevarme todo lo que tenga valor para ella – continuó la pelirroja – incluido lo sentimental. Hay buenos cuadros y piezas, y seguro que tiene joyas y mucho dinero escondido en alguna caja fuerte. Quiero dejarla con lo puesto.
- Se recuperará enseguida – interrumpió Zoro.
- Me da igual. Pero me encantará quemar sus cosas delante de ella. Sus vestidos… Todo irá al fuego.
- Pe-pero ella tiene poder en esta is-isla – tartamudeó Usopp a la vez que las piernas comenzaban a temblarle.
- No voy a dejar que se ría de mí.
- Se ha reído de todos nosotros – habló Luffy poniéndose en pie. – Iremos esta noche. No se esperará que vayamos tan rápido a vengarnos.
- ¿Y cómo nos llevamos todo? – quiso saber Chopper. – El barco aún no está arreglado de todo.
- No nos lo llevaremos, por lo menos no todo – la sonrisa de Nami era escalofriante, a saber qué andaba a pasar por su mente en aquel momento. – Le prenderemos fuego a la casa.
- ¡¿Quééééé?! – la exclamación de perplejidad fue unánime.
- Ese no es un buen plan, nee-chan – le dijo Franky. – Las culpas caerán sobre nosotros al momento. Somos nosotros los extranjeros y somos nosotros los que hicimos que Zoro rompiera la promesa.
El espadachín hizo un gesto malhumorado ante la mención de la famosa promesa. No había hecho más que traerle problemas.
- Ahora es el mejor momento, Franky – Nami seguía en sus trece – El dinero y las joyas nos vendrían bien para futuras reparaciones del Sunny, y el resto… me apetece hacer una hoguera hoy.
- Llamaremos la atención de todo el pueblo, Nami-san – decidió intervenir Sanji tras escuchar con atención lo que se discutía y tras observar a sus dos nakamas por un largo rato.
- ¡Lo haré yo sola si no me apoyais! – gritó perdiendo los nervios y tirando la silla al suelo con el impulso al ponerse en pie.
- Sabes que te apoyamos, nee-chan – el cyborg intentaba calmarla – pero es precipitarse.
- Lo mejor sería esperar a que el Sunny estuviera casi reparado del todo – le tocó el turno de intervenir a Zoro. – Si atacamos ya nos exponemos a un linchamiento por parte de todo el pueblo.
- El marimo tiene razón, Nami-san – el cocinero encendió un cigarrillo a la vez que iba hacia la cafetera. – No cuesta nada esperar.
- Pero… - Nami tomó asiento pesadamente en la silla y hundió los hombros, derrotada.
Zoro tenía ganas de ir junto ella y abrazarla, pero tras sus palabras y su reacción decidió permanecer dónde estaba. No quería empeorar más las cosas.
Así pues decidieron que tras unos días arrasarían la casa de Arane, tomándose así la venganza.
Espero que os haya gustado. Sé que es corto, pero por problemas no he podido subirlo antes.
Gracias por los reviews.
