Capítulo 3: Una ciudad en ruinas
1/Septiembre/20091:00 p.m.
Caminamos durante bastantes días, enfrentamos a varias hordas de zombis, y todos nos habíamos salvado la vida más de una vez, pero cada vez Josué y Fernando se quedaban con menos balas, Dalia ya no tenía una sola.
Por fin llegamos a Atlixco, después de tanto tiempo, pero mis temores estaban acertados.
Alma: -¿Este desastre es Atlixco?-
Josué: -Así es-
Carlos: -Este desastre solía ser Atlixco-
Frente a nosotros sólo había una ciudad en ruinas, había columnas de humo por todas partes, y no había señales de vida, sentí que se me iban las fuerzas y me arrodillé, Dayana se me acercó, se agachó y me miró.
Dayana: -Tranquilo, no todo está perdido-
Carlos: -¿De qué hablas?, mira mi ciudad natal, no queda nada, ¿y ahora que haré?, lo he perdido todo, no me queda nada, absolutamente nada…-
Dayana: -¿Qué hay de mí?-
La miré, estaba muy cerca de mí, por un momento pensé en besarla.
Carlos: -Cierto, perdóname Day, me desesperé, gracias-
Alma: -AAAAAHHH-
Todos volteamos a ver a Alma., estaba señalando a un grupo de zombis y perros infectados, que venían hacia nosotros.
Fernando: -Oh mierda, ahora si se pondrá bueno-
Josué: -Dalia toma- le aventó su última caja de balas –úsalas bien, tú y Fernando encárguense de los perros- luego tomó un machete que llevaba consigo –Bien, Carlos, Day ¿listos?- Day y yo asentimos- Alma, ¿crees que puedas pelear ya?-
Alma: -No… pue…do, mu…cho …miedo-
Fernando: -Olvídala, es un caso perdido- disparó a uno de los perros en la cabeza, matándolo –¡Jajajaja, siiiii!-
Un perro saltó hacia Josué, pero él le acertó un certero machetazo en el cuello, el perro cayó al suelo, aún no moría, Dalia se acercó y le dio el tiro de gracia. Mientras tanto, yo ya había despachado a un par de zombis y Dayana también, de repente un zombi saltó hacia mí y me rasguñó la mejilla.
Carlos: -¡Ahhh, maldito!-
Dayana se acercó y golpeó al zombi en la cabeza.
Dayana: -¡Desgraciado!, ¿Estás bien Carlos?-
Carlos: -Es sólo un rasguño-
Un perro salió de los escombros y saltó hacia Alma.
Alma: -¡AAAAAAAAHHHH!- el perro la mordió en el brazo, arrancándole un buen pedazo de carne -¡AAAAHH, mi brazoooo!-
Fernando: -¡Muere apestoso!- le disparó varias veces, luego se acercó y le aplastó la cabeza -¡Maldición Alma, PELEA!- Alma empezó a llorar -¡Genial, sólo eso faltaba!-
Un zombi logró morderle la mano a Dalia.
Dalia: -¡Ahh mierda!-
Josué: -Noo- corrió y decapitó al zombí.
Los zombis seguían llegando, quedaban un par de perros, Fernando los aniquiló de un disparo cada uno, tenía muy buena puntería.
Un zombi también rasguñó un brazo de Dayana.
Dayana: -¡Aaa, toma esto!- y destrozó su cabeza con el bate.
Dos zombis se me acercaron, maté a uno, pero el otro me mordió el brazo.
Carlos: -¡Aaahhhh, maldición, maldición!-
Dayana: -¡Carloooos!-
Dalia le disparó al zombi en la cabeza.
Carlos: -Gracias, te debo una-
Dalia: -No es nada- Miró a su alrededor -Estos zombis nos están ganando-
Fernando: -Tienes razón, creo que perdimos esta batalla-
Detrás de él Alma seguía llorando y gritando. Un zombi llegó corriendo y la sujetó, luego le mordió el cuello.
Alma: -¡AAAA! ¡Argggg…!-
Alma finalmente sucumbió, cerró los ojos y cayó al suelo, el zombi también bajó y comenzó a devorarla. Dayana apartó la mirada y Josué también.
Fernando: -Estúpida, le dije que peleara- le apuntó al zombi y le voló los sesos.
A lo lejos más zombis seguían llegando.
Dayana: -Parece que todos los zombis de Atlixco quieren darnos la bienvenida, será mejor correr-
Josué: -Andando-
Corrimos, la mayoría de los zombis que nos seguían caminaban rápido pero torpemente, sólo algunos corrían y rugían. Fernando y Dalia se encargaban de ellos.
Después de un rato los perdimos.
1/Septiembre/20094:00 p.m.
Llegamos a un parque, no había señales de zombis. Estábamos muy agotados, Josué, Dalia y Fernando se sentaron en una banca, Dayana y yo en otra.
Carlos: -¿Y ahora qué haremos?-
Dayana: -¿Aún quieres ir a tu casa?-
Carlos: -Sí, tal vez mi familia dejó una nota-
Fernando: -Calma amigo, tal vez quieras ir a una misión suicida, pero yo no pienso seguirte-
Carlos: -Nunca te pedí que vinieras-
Fernando me miró molesto, se levantó.
Fernando: -Perfecto, ¿entonces qué estas esperando?-
Carlos: -Bien, me voy, alguien viene conmigo-
Dayana: -Claro que yo-
Dalia: -Eres buen chavo, pero muy arriesgado, me quedo, lo siento-
Josué no parecía decidirse, pero yo sabía que su amor por Dalia iba a determinar su decisión.
Josué: -Lo siento Carlos, yo…-
Carlos: -No hay problema, pero he pensado, deberíamos ir a la zona militar de Atlixco, ahí muy seguramente hay armas, ustedes deberían rodear Atlixco para llegar, que les parece si nos vemos ahí mañana-
Dalia: -Me parece bien-
Carlos: -De acuerdo, suerte-
Josué: -Suerte a ustedes también-
Dayana y yo nos fuimos, caminamos y al anochecer llegamos a mi casa, pero ahora todo de verdad se oscurecía, el alumbrado público había dejado de funcionar. Algo extraño sucedió durante el trayecto, vimos a una persona muy alta y corpulenta pasar corriendo a lo lejos, pero como estaba oscureciendo no distinguimos bien, qué o quién era.
1/Septiembre/20099:00 p.m.
Carlos: -Bien, evidentemente la casa está vacía, todo está oscuro dentro-
Dayana: -Menos mal que traje unas linternas, vamos- me lanzó una linterna
Abrí la puerta con mi llave, y al entrar me alivié de no encontrar cadáveres, como lo sospechaba, había una nota para mí en mi cuarto:
"Carlos, los militares nos informaron que un extraño virus se está propagando por Puebla y van a evacuar a cuanta gente puedan de Atlixco, no podemos ir a buscarte debido a que tienen a Puebla en cuarentena, y no dejan entrar o salir a nadie, hemos intentado llamarte pero las líneas están saturadas, nos iremos con ellos a un lugar seguro, no sabemos dónde, ojalá llegues a leer esto, en cuanto puedas, comunícate con nosotros, te queremos
Tus padres"
Una profunda sensación de alivio e incertidumbre me invadió, ¿habían logrado salir de la ciudad?, y si era así ¿dónde estaban? Tenía que averiguarlo.
Dayana: -¿Los vas a buscar?-
Carlos: -Claro, será mejor que pasemos la noche aquí, muero de hambre, por aquí está mi cuarto-
Dayana: -Vamos, estoy muy agotada-
Entramos y saqué unas bolsas de galletas y unos jugos, le di a Dayana su ración y después de un rato terminamos.
Carlos: -Siento que has reprimido mucho lo de tu padre, ¿segura que no quieres hablar?-
Dayana: -Créeme, siempre he sido fuerte sentimentalmente, y ya derramé lagrimas por él, estoy bien- me miró fijamente
Carlos: -Me alegro Day- estaba muy cerca de mí y mi corazón empezó a palpitar muy rápido
Dayana: -¿Sabes?, ahora que mi padre murió eres todo lo que tengo, te has convertido en alguien muy especial para mí- me dijo mientras se me acercaba.
Carlos: -Después de todo lo que hemos pasado juntos, también eres muy especial para mí, Day- y también me le acerqué un poco.
Antes de darme cuenta, Dayana me estaba besando, yo apenas podía creerlo, sólo cerré los ojos y…
Empezamos a escuchar pasos pesados en el techo de mi casa, algo GRANDE caminaba arriba, nos pusimos alertas y tomamos nuestros bates.
Carlos: -Cómo desearía tener un arma ahora mismo, ¿qué será eso, un maldito superzombi?-
Dayana: -Ni idea, será mejor…-
De repente el techo empezó a colapsarse.
Dayana: -¡Corre!-
Salimos corriendo de mi casa, pero dejamos las lámparas dentro.
Carlos: -No sólo es grande, es MUY fuerte-
Dayana: -Yo digo que sigamos corriendo- ahora la puerta delantera salió disparada hacia Dayana, casi le golpea la cabeza
Carlos: -Te apoyo- y comenzamos a correr como poseídos
Tuvimos que acostumbrarnos a la oscuridad, pero aún así nos íbamos topando con algunas cosas, mientras tanto, escuchábamos los pasos que nos iban siguiendo, se escuchaba muy pesado e inmediatamente pensé en Némesis, lo cual hizo que casi me desmayara. Intenté ver hacia atrás pero sólo conseguía ver una silueta grande. De una esquina salió corriendo un zombi e intentó atacarlo, pero esa cosa lo envió por los aires con un brazo.
Sólo se me ocurrió una cosa, empecé a golpear todo lo que me encontraba.
Dayana: -¡¿Qué haces?!-
Carlos: -Llamando la atención-
Y resultó: Algunos zombis escucharon los golpes y se acercaron, y nuestra suerte fue tanta que sólo un par de ellos nos atacaron, los demás se fueron contra esa extraña silueta, distrayéndola. Después de eliminar a los zombis que nos atacaban huimos, nos refugiamos en una tienda de ropa, yo aproveché para cambiarme.
Dayana: -Eso estuvo para morirse del susto, ¿qué era eso?, parecía un humanoide-
Carlos: -Si, oye, ya estoy harto de apalear zombis con bates, necesitamos armas de verdad, ojalá mañana las consigamos-
Dayana: -Yo ya estoy harta de correr para todos lados como una vil rata-
Carlos: -jajaja, yo también …oye, no he descansado nada… en más de un día… es…toy…- caí dormido
Dayana: -Sí, yo tam…- y también se durmió
2/Septiembre/200911:00 a.m.
Dayana me despertó zarandeándome.
Dayana: -Oye, ya es muy tarde, son las 11-
Carlos: -Rayos, hay que empezar a moverse-
Salimos y a lo lejos vimos los cuerpos de los zombis que atacaron al humanoide. Caminamos en dirección hacia lo zona militar, llegaríamos en 3 horas aproximadamente, seguía recordando el beso que Dayana me dio la noche anterior, pero temía hablar del tema, y al parecer ella también, ya que procuraba no mirarme a los ojos cuando hablábamos.
2/Septiembre/20091:25 p.m.
Por fin llegamos, era muy grande y tenía muros muy resistentes, pensé que podríamos instalarnos ahí, entramos con cuidado y vimos una pequeña pila de cadáveres de soldados, de un cuarto salieron Josué y Fernando cargando otro cadáver, tenía un disparo en la cabeza. Fernando nos vio.
Fernando: -Hasta que se les ocurre llegar, qué diablos estaban haciendo, ¿niños?-
Dayana se sonrojó un poco.
Carlos: -Cierra la boca, ¿qué sucede aquí?-
Josué: -Llegamos en la madrugada, hemos estado limpiando el lugar desde entonces, éste es el último zombi que encontramos-
Dalia salió del mismo cuarto, cargando algunas armas.
Carlos: -Genial, de eso estaba hablando, ¿qué tenemos aquí?-
Fernando: -3 pistolas 9 mm, 2 escopetas, 1 rifle de asalto y 1 Revólver, más de 200 balas para las pistolas, 30 cartuchos para escopetas, 1 cargador para el rifle de asalto y 1 cargador para el revólver, es mejor que nada-
Josué: -Habrá que repartirlas, Dayana y Carlos tomen una pistola, ¿la otra quién la quiere?-
Fernando: -Claro que yo, no necesito más-
Carlos: -Si no les importa, quiero el revólver-
Dayana: -Yo una escopeta-
Dalia: -Yo también-
Josué: -Genial, yo el rifle de asalto-
Nos repartimos todas las balas.
Carlos: -Había pensado que deberíamos instalarnos aquí un tiempo, esperar a que llegue ayuda, ¿qué opinan?-
Dalia: -Lo que ustedes decidan, yo simplemente los sigo-
Josué: -Claro, está bien reforzado y sólo hay 2 entradas-
Fernando: -Seguro-
Dayana: -Me parece bien-
Josué: -Por fin encontramos agua, me muero de ganas por darme un buen baño, ya estoy harto de limpiarme durante una semana-
Dayana: -¡Genial! Yo también quisiera darme un baño-
Carlos: -¿Quién me ayuda a poner unas barricadas en la puerta principal?-
Dalia: -Yo-
Fernando: -Yo pondré unas en la entrada trasera-
Empezamos a colocar grandes barras de madera y metales en la puerta, reforzándola lo más posible, acabamos después de unas horas.
Carlos: -Siento lo de tu familia Dalia-
Dalia: -Gracias, no quiero hablar de eso-
Carlos: -Está bien, listo, ya quedó esto, ¿vamos a ayudarle a Fernando?-
Dalia: -Si no te importa, necesito un baño también-
Carlos: -Claro, adelante-
Fui hacia la puerta trasera, recorrí aproximadamente 300 metros, al llegar, Fernando estaba disparando hacia afuera.
Carlos: -¿Qué sucede?-
Fernando: -No es obvio, infectados, aunque no muchos- con una gran precisión, Fernando les disparaba en la cabeza, cayeron uno por uno –Hay algo extraño, desde hace un par de días se han vuelto lentos, ¿no crees?-
Carlos: -Cierto, están pudriéndose más y más, en unas semanas seguramente todos estarán muertos-
Fernando: -Si, y adiós zombis-
"Adiós zombis", pensé, pero qué había del humanoide que Dayana y yo vimos.
Fernando: -Bien, sólo hay que colocar un par de tablas más y listo, también me urge un baño, apesto peor que un zombi-
Carlos: -Jajaja, si, todos lo hacemos-
Ambos comenzamos a reír.
Fernando: -Perdona por no haber sido tan cortés antes-
Carlos: -No importa, todos hemos sufrido mucha tensión- coloqué la última tabla, y la fije con unos clavos –Anda, muero de hambre también-
2/Septiembre/200910:00 p.m.
Finalmente después de tantos días, pudimos cenar tranquilamente, ahora sí habíamos cocinado, y ahora estábamos en una mesa a la luz de las velas, ya que seguíamos sin corriente eléctrica. Conversamos y reímos mucho rato, hasta nos habíamos vestido casi formalmente. Dayana se veía muy bien, no podía dejar de mirarla.
Alrededor de las 11:30, Dayana y yo nos separamos del grupo, y caminamos tranquilamente por la zona, estaba llena de árboles, y a la luz de la luna llena le dije que la amaba, ella me correspondió y nos besamos, nunca olvidaré esa noche.
23/Octubre/20095:40 a.m.
La puerta está a punto de ceder, ya han derribado la mayoría de las tablas, analizo la situación, sólo tengo 15 balas de pistola, 2 en el revólver y una granada de fragmentación. Recuerdo el rostro de Dayana, tan bella esa noche… y me culpo por haberla dejado morir.
Escucho los rugidos furiosos de los zombis afuera.
Por suerte Fernando me enseñó a disparar, afiné muy bien mi puntería, Fernando… también murió por mi culpa.
Una tabla más cae al suelo, me preparo, cierro los ojos y respiro profundamente.
Otra tabla cae al suelo.
2/Septiembre/200911:50 p.m.
Dayana: -Prométeme que nunca me vas a dejar-
Carlos: -Claro que no, prométemelo también- y la besé otra vez, después me abrazó
Dayana: -Lo prometo, ¿Crees que todo salga bien?-
Carlos: -Espero que sí-
Nos quedamos un rato observando la luna.
