Capítulo 4: Batalla en la zona militar
20/Octubre/2009 2:00 p.m.
Estuvimos bien durante más de un mes, Dayana y yo ya nos habíamos instalado en un cuarto, los demás en diferentes, me llevaba bien con Fernando, quien me estaba enseñando a disparar mejor, Dalia se había convertido en una muy buena amiga, ya conversaba más conmigo, inclusive me confesó que ya no le interesaba Fernando, ahora le gustaba Josué, lo cual me pareció genial, le dije lo que él sentía por ella.
Dalia: -¿En serio?-
Carlos: -Te ha amado por años-
Dalia: -Guau eso es… ahora es bueno para mí jeje, oye, desde hace ya bastantes días no hemos matado a ningún zombi, eso debe ser bueno ¿no?-
Carlos: -Si… sobre eso, quisiera contarte algo-
Le conté sobre el extraño humanoide que Dayana y yo vimos.
Dalia: -¿Por qué no nos habían dicho sobre eso?-
Carlos: -No queríamos alarmarlos-
Dalia: -Qué tal si, ¿Qué tal si los siguió?-
Carlos: -Lo dudo, ya pasó más de un mes y no hay señal de esa cosa-
Fernando se acercó corriendo, traía un papel quemado.
Fernando: -Esto les interesa, lo encontré en uno de los incineradores de por allá-
El papel, aunque en parte ilegible, decía:
## De Agosto de 2009
General Armando Martí####:
Le info###mos que todo está listo para empezar la ###ración Éxod# en Puebla, liberaremos ## #irus el ## de Agosto, esperemos que usted esté listo con los ## Extermina###es que le pedimos, mándelos a ###bla el 26 de Ago### para elimi### a ### posibles sobrevivient##, y prográmelos para regres#r a su base la noche de# 20 de Octubre, esp####mos todo salga de #####do al plan.
ATTE: Doctor #####l ####es
###sidente de Corporaciones #########
Palidecí al leer la fecha.
Carlos: -Oh mierda, hoy es 20 de Octubre- miré a Fernando a los ojos
Fernando: -¿Hay algo que quieras decirme?-
Le conté sobre el humanoide que vimos, que ahora resultaba ser un exterminador.
Fernando: -Genial, justo cuando pensé que estábamos a salvo, ¿y ahora qué, a correr de nuevo?, ¡Mierda!, ¡Estoy harto!-
Carlos: -Calma, Dalia, ¿podrías ir a buscar a Josué y a Day?-
Dalia: -Claro-
Carlos: -Deberíamos pelear, acabar con ellos, si nos vamos tal vez nos persigan hasta matarnos-
Fernando: -Sí, pero no sabemos cuántos son, podrían ser decenas, y por lo que me cuentas, son fuertes-
Carlos: -Tengo un par de ideas, qué tal si los hacemos estallar, hay muchos tanques de combustible por allá, deberíamos colocar un señuelo, y también hay que preparar uno de esos jeeps para huir si es necesario-
Fernando: -Si, hay que cargarlo con lo necesario, comida, agua…-
Llegaron Dayana, Josué y Dalia.
Dayana: - ¿Es cierto, vienen esas cosas?-
Carlos: -Me temo que si, Day-
Josué: -¿Qué haremos?-
Fernando les contó mi plan.
Dalia: -Bien, ¿qué estamos esperando?-
Comenzamos a trabajar, reunimos tanques de gasolina en 3 puntos estratégicos, y armamos muñecos para ponerlos cerca de ellos. Nos organizamos para escondernos y esperar el momento para estallarlos, y también preparamos el jeep, lo colocamos cerca de la entrada trasera, nos tomó toda la tarde preparar todo.
Mientras buscábamos provisiones encontramos 5 granadas de fragmentación, cada uno tomo una.
20/Octubre/2009 9:00 p.m.
Fernando: -Bien, ¿todos listos?, en caso de que muera… fue un gusto estar con ustedes-
Josué: -Lo mismo digo- y miró a Dalia preocupado
Dalia: -Igualmente-
Dayana: -Igualmente-
Carlos: -Claro, fue un gusto, amigos-
Fernando: -Será mejor tomar posiciones-
Dayana y yo nos escondimos debajo de un auto, Dalia y Josué dentro de un cuarto y Fernando subió al techo de otro.
Estuvimos esperando más de una hora, pensé que tal vez los exterminadores no habían sobrevivido, estaba equivocado.
Empezamos a escuchar muchos pasos acercarse, Dayana me tomó de la mano y me besó.
Dayana: -Te amo-
Carlos: -No hagas esto, no vamos a morir, te lo prometo-
Dayana: -Sólo… dime que me amas…-
Carlos: -Claro que te amo, eres lo mejor que me pudo haber pasado en la vida-
Dayana: -Tú también lo eres para mí-
Nos besamos por última vez.
23/Octubre/2009 6:00 a.m.
Finalmente la puerta ha caído, y empiezan a entrar corriendo, tomo mi pistola y derribo a 3 de ellos, siguen entrando atraídos por el olor de mi sangre, sigo disparando, caen 4 más y empiezan a atorarse en la puerta, la puerta de atrás sigue cerrada con llave, así que tomo mi revólver y le disparo a la cerradura, no pensé que fuera a funcionar pero se abre, 3 zombis más entran y me apresuro a dispararles aunque fallo un disparo, pateo la puerta y veo la carretera, sin dudarlo comienzo a correr hacia ella, detrás de mi vienen alrededor de 10 zombis, tomo mi granada, y se las arrojo, aunque esperé demasiado tiempo, estalla demasiado cerca de mí, arrojándome contra un poste en el que me golpeo y disloco el brazo izquierdo.
Grito de dolor, la pierna me sigue sangrando y empiezo a sentirme mareado… muy mareado, pero no moriré sin pelear.
3 zombis sobrevivieron, corren hacia mí, les disparo a dos en la cabeza pero al tercero sólo lo hiero en el cuerpo, ya que comienzo a ver borroso, cuando me doy cuenta ya lo tengo encima, me muerde en el brazo dislocado y grito nuevamente, lo golpeo con el puño derecho repetidas veces pero no le hago daño, entonces me muerde la muñeca derecha y pienso que es mi fin, pero recuerdo el revólver y lo desenfundo, pateo al zombi enviándolo lejos, me incorporo un poco y le apunto justo entre los ojos.
Carlos: -Yo no seré alimento de zombi, malnacido-
Le disparo, destrozándole completamente la cabeza, me dejo caer y miro las últimas estrellas del amanecer, no me queda nada… Dayana murió… seguramente moriré desangrado aquí… el dolor es intenso… no vale la pena seguir viviendo… tomo el revólver y apunto a mi cabeza.
Pienso en Dayana… en nuestro primer y en nuestro último beso… y aprieto el gatillo.
20/Octubre/2009 11:40 p.m.
La puerta delantera cayó de repente, y vi con horror que entraron 5 exterminadores, luego 4 más, algunos con heridas menores, provocadas por los infectados seguramente, todos iban vestidos con gabardinas negras.
Comenzaron a caminar hacia el centro, Fernando arrojó una piedra hacia uno de los muñecos, lo cual llamó su atención, todos se acercaron hacia el muñeco… y los barriles. Cuando estaban todos ahí, Fernando disparó a los barriles. Todo estalló y los exterminadores quedaron envueltos en llamas.
Fernando: -¡Siiiiiiiii! ¡Jajajajajajaja!-
Me arrastré hacia afuera y le dije a Dayana que se quedara debajo.
Carlos: -¡No cantes victoria aún Fer, esto apenas empieza!-
De las llamas salieron todos los exterminadores, todos quemándose.
Carlos: -¡Fuegoooooooooooooo!-
Josué y Dalia salieron de su escondite y comenzaron a disparar con sus pistolas, disparaban tanto como podían, Dayana también salió y disparó con su escopeta, Fernando saltó hacia abajo, cayendo con la precisión de un gato.
Las balas de pistola apenas y les hacían daño, las de escopeta parecían perturbarlos un poco.
Uno de los exterminadores comenzó a correr hacia Dalia y otro hacia Fernando.
Josué: -¡Cuidado Dalia!- sacó el rifle de asalto y le disparó todo el cargador al exterminador, debilitándolo mucho -¡Maldición, se acabaron las balas!-
Dalia sacó su escopeta y le disparó dos veces en el pecho y una en la cabeza, lo cual acabó con él.
Mientras tanto una bola de fuego corría hacia Fernando y lo golpeó, estrellándolo contra un muro.
Fernando: -¡AAA, mierda!-
El exterminador llegó y lo tomó por el cuello, luego lo levantó.
Fernando: -Quién… te has… creído…-
Tomó sus dos pistolas y le disparó muy rápidamente en la cara, aturdiéndolo he hiriéndolo de muerte.
El exterminador lo dejó caer y después se arrodilló, Fernando se incorporó, cargó sus dos pistolas y nuevamente le disparó en la cara, el monstruo finalmente sucumbió, Fernando volvió a recargar.
Fernando: -¡Ja!, creí que serían más resistentes-
Mientras tano Dayana y yo habíamos acabado con uno, sólo quedaban 6, estaban desorientados por el fuego, pude distinguir el rostro de uno de ellos, se veía como un demonio ardiendo, sus ojos se fijaron en los míos y comenzó a correr hacia nosotros, le disparamos tanto como pudimos, pero nos embistió a ambos, yo caí en el suelo, pero Dayana se golpeó en la cabeza con el jeep.
Dayana: -¡AAAAA!-
Carlos: -¡AAA, Nooo, Dayana! ¡Muere maldito!-
Desenfundé el revólver y le disparé cuatro veces, el arma era tan poderosa que eso bastó para derribarlo, corrí hacia Dayana.
Carlos: -¡No, Dayana, te golpeaste muy fuerte!-
Dayana: -¿Eres… tú Carlos?, ¿Qué sucedió…?-
Carlos: -Calma, espera aquí-
Me dirigí hacia los demás, ya habían acabado con 1 más, pero se le habían terminado las balas de escopeta a Dalia, sólo nos quedaban balas de pistola, pero eran prácticamente inútiles.
Uno de los exterminadores empujó a Dalia y a Josué, se disponía a alzar a ambos, pero llegó Fernando y le disparó en la cabeza por detrás, el exterminador se volteó y le asestó un golpe fatal en el estómago a Fernando, quien fue a caer encima de más tanques de gasolina.
Fernando: -uuumm… gulp… mal… dito…-
Carlos: -¡Nooo!- corrí hacia él, cuando me acerqué vi que estaba escupiendo sangre-
Fernando: -Creo… que hasta aquí llegué…-
Carlos: -No digas eso, aún puedes lograrlo- 3 exterminadores se nos acercaban –No te des por vencido-
Fernando: -Vete, amigo…, yo… me encargo de esto- me empujó
Carlos: -Fue un placer amigo- me alejé corriendo hacia donde estaban Josué y Dalia
Fernando sacó su granada, esperó a que llegaran los exterminadores y la activó.
Fernando: -¡Eso es! ¡Jajaja…jaja…JAJAJAJAJAJAJA!-
Estalló junto con los tanques, ningún exterminador sobrevivió, todos volaron en pedazos.
Dalia se incorporó un poco.
Dalia: -¿Dónde está el último?-
Inmediatamente pensé: ¡Dayana!
Volteé y ahí estaba, tomándola por el cuello
Carlos: -¡Nooooooooooooo!-
Corrí hacia ella, pero el exterminador la arrojó contra la pared, ésta se cuarteó y salieron volando varios pedazos de concreto.
Carlos: -¡Nooo mierda nooooooooooooooooooooo!-
Llegué y le disparé dos veces con el revólver, pero me embistió, golpeándome en el pecho y arrojándome cerca de Dayana.
Josué: -¡Juan Carlos!-
Dalia y Josué le empezaron a disparar, distrayéndolo.
Me acerqué a Dayana, y vi que tenía sangre en la boca… también tenía los ojos cerrados.
Carlos: -¿Dayana?- la moví un poco- ¿Dayana? –No escuchaba su respiración –No… no… Dayana… ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!-
Me levanté y corrí hacia el exterminador, Josué y Dalia dejaron de disparar, lo embestí con una fuerza que no sé de dónde saqué y lo derribé, arrojándolo hacia el fuego. Caí al suelo arrodillado.
Carlos: -Dayana está muerta-
Dalia: -¡¿Qué?!-
Josué: -No…-
Todos fuimos hacia ella, Dalia le apuntó, pero la detuve
Carlos: -No, ella no fue mordida-
De repente escuchamos un rugido y volteamos a ver, el exterminador surgía de las llamas, y no sólo eso: zombis empezaron a entrar por la puerta trasera.
Carlos: -Llévensela-
Josué: -¿Qué?-
Carlos: -Llévense a Dayana, huyan-
Dalia: -No, no podemos…-
Carlos: -No sobreviviremos a esto, váyanse en el jeep, yo me quedaré a distraerlos-
Josué: -No…-
Carlos: -¡Váyanse!-
Dalia: -Está bien, fue genial conocerte-
Josué: -Adiós, eres el mejor amigo que he tenido-
Subimos a Dayana al jeep, la besé en la frente y tomé la granada que tenía.
Carlos: -Bien, fuera de aquí-
Josué encendió el jeep y me miró por última vez, sonrió y Dalia me hizo una seña de despedida, luego se fueron a toda velocidad.
Volteé y el exterminador estaba ya muy cerca de mí, caminé hacia él, tomé la granada y se la arrojé a los zombis, muchos murieron, luego tomé la pistola y le disparé en la cara al exterminador, furioso me levantó y con una de sus manos me rasgó la pierna derecha.
Carlos: -AAAAAAAAA-
El exterminador me arrojó, empecé a arrastrarme y nuevamente me levantó, le apunté a un ojo y le disparé, rugió de dolor y se arrodilló, me soltó, vi que sólo me quedaba un cargador para la pistola, así que tomé mi bate.
Carlos: -Es patético que mueras con un simple bate de beisbol-
Lo tomé con fuerza y se lo enterré en el otro ojo, rugió una vez más y cayó muerto.
Vi que los zombis se acercaban lentamente, corrí como pude hacia la salida trasera, esquivándolos, seguí corriendo toda la noche, sin saber a dónde iba…
Caí dormido en alguna parte, al siguiente día seguí caminando sin rumbo, encontré algo de comida y agua en una tienda, luego seguí caminando y caminando, la pierna derecha me estaba matando, sangraba poco de vez en cuando. Un par de veces caí al suelo, incorporándome difícilmente.
22/Octubre/2009 4:00 p.m.
Seguía caminando, hasta que llegué a un pequeño poblado, para mi desgracia, me encontré con un grupo de infectados recientes… por lo tanto rápidos. Huí hacia una casa cercana a la carretera, y cómo pude tapié la puerta delantera, revisé la puerta trasera y estaba cerrada con llave.
Carlos: -Genial, mierda, acabo de encerrarme-
Me senté, a esperar…
Escuché como los zombis me buscaban afuera, tardaron bastante en darse cuenta de donde estaba…
Pasaron alrededor de doce horas…
