Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Antes que nada esta historia es un poquito subidita de tono, digo para los inocentes que andan por ahí, sin embargo no hay escenas explícitas ni nada de eso, espero que no hiera alguna sencibilidad y gracias por leerme.

Disfruten.

Solo tu me haces sonreir.

Capitulo 2: En la obscuridad.


Moción de entrada: Los pensamientos de Arnold y Helga, sirven como introduccion, pero voy a seguir escribiendo en tercera persona el resto de la trama para no confundirlos, gracias.

"Pasión, deseo, locura, tenura, amor… Todo eso siento por ella."

"Hace algunos años ella me dijo que me amaba, mas yo la aparte de mi, le dije que eso no podía ser verdad, pero, que se podía esperar de un niño de nueve años, a la que su atormentadora personal se le declara, es decir, creía que podría tratarme como basura y luego venir y decirme que me ama, así de improviso, aquella vez le dije que ella en realidad me odiaba y al final ella lo acepto, supongo que era mas fácil para ella dejarmelo pensar de esa forma y que tal vez yo lo olvidara."

"¡Pero mi corazón no lo olvidó, simplemente no pude deshacerme de ese pensamiento y fue así como un sentimiento comenzó a crecer en mi desde aquella confesión, yo me enamore de Helga, y durante mucho tiempo la ame en silencio, sin atreverme a decirle nada! Ella me evadía todo el tiempo, huía cuando teníamos que hacer algo juntos en la escuela y eso solo logro hacer que mi amor por ella acrecentara mas, ¿o tal vez era una obsesión? ¡No lo sé! ¡Pero yo jamas se lo insinúe, ni lo comente con nadie y se que eso le ha hecho daño, porque aunque ella no lo quiere aceptar, aún siente algo por mi!"

"Un día sin embargo, mi vida cambio, mis padres, quienes se hallaban perdidos en la selva fueron rescatados y regresaron, y su amistad con los padres de Helga, me acercaron a ella, y nos fuimos haciendo muy cercanos, al grado que compartíamos todo, ella se abrió a mi, me dejo ver lo que guardaba en su interior, logrando que yo la amara mas y mas."

"De pronto, ella dejo de ser una abusona con el resto del mundo, y yo comenze a ser mas mundano, la amistad llego a un punto de confianza tal, que decidimos que, algún día, nuestra primera vez seria entre nosotros, y una noche en que una tormenta nos atrapo después de una salida con los amigos, llegamos empapados a mi cuarto, y sin embargo reíamos como locos, comenzamos a bromear, cuando ella se puso mi camisa, y pretendía ser yo, en ese momento no había segundas intenciones pero, ella comenzó a hacerme cosquillas, era solo un juego, sin embargo yo correspondi, al final el calor de sus manos y su cuerpo, me atrajeron y mis labios buscaron los suyos, un beso, y el resto fue lo de menos, para entonces, hacerle el amor, fue para mi, como tomar su vida o al menos eso senti yo.– ¡Te amo, Arnold, te amo! – No lo imagine, lo escuche salir de sus labios, esa primera vez y las demás, cuando ella esta entre mis brazos lo admite, pero solo en esos momentos… "


Aquella mañana en la escuela, cuando Helga vio a Arnold trato de evadirlo, y el procuro no acercarse a ella, sin embargo, solo era una estrategia para atraparla, cuando ella no lo esperara.

A la hora del almuerzo, ella lucia mas tranquila y platicaba con Phoebe, estaba tan distraída que solo noto a Arnold, cuando el la estaba abrazando por la espalda.

– ¡Hola mi amor! – Dice el cariñoso.

Helga esta sonrojada, ahora mismo no puede hacer una escena frente a sus compañeros, así que le sonríe, aunque su mirada dice, "¿Que demonios te pasa?" – ¡Hola, no te había visto! – Dice nerviosa, a lo que Phoebe suelta una risita.

– ¡He andado por ahí! – Le contesta sin dejar de abrazarla y oler su cabello.

– ¿Arnold… podrías? – Dice un poco incomoda luchando por soltarse.

– No, no puedo. – Dice tranquilo. Sin embargo la suelta y se sienta junto a ella. – ¡Hola Phoebe! – Saluda a su amiga con cortesía.

– ¡Hola Arnold! – Responde ella. – ¿No has visto a Gerald?

– ¡Mh, si estaba en el salón de arte con Nina!

– Ah – Dice la pequeña oriental, con tristeza.

Helga mira con reproche a Arnold, que se da cuenta de lo que hizo. – ¡P-pero solo estaban terminando su trabajo de fin de curso!

– No me lo expliques Arnold, ya sé lo que estaban haciendo, y de todas formas no me importa. – Dice Phoebe, mirando el piso.

Arnold voltea a ver a Helga, que mueve la cabeza en signo de negación.

– ¡Recordé, que tengo que ir a la biblioteca, a buscar un libro, ahora vuelvo! – Dice la pelinegra tomando su bandeja y retirandose del lugar.

– ¡Bien hecho cabeza de burbuja! – Reclama Helga dandole un zape.

– ¡Lo siento, es que estaba tan enfocado en ti, que ni lo note! – Dice el ruborizado.

– Pobre Phoebe, si ese tonto no le dice pronto, lo que siente por ella lo va a lamentar. – Recrimina ella, mientras toma un poco de su bebida.

Arnold se reclina sobre su mano en la mesa. – Yo te he dicho lo que siento por ti, y aún así, creo que cada vez pretendes alejarme mas.

Ella lo mira y deja su comida. – Arnold estamos bien, como estamos, ya te dije que no necesito que me digas, esas mentiras.

– ¿Porque crees, que es mentira lo que siento por ti? – Replica el acercandose a ella.

Helga lo mira. – ¡Dejalo así Arnold, por favor!

El la toma de la cara y la besa con ansiedad, con dulzura, con amor. Ella corresponde al beso, y como no hacerlo, si ese a quien esta besando, es el amor de su vida. Cuando el beso termina Helga dibuja una sonrisa linda en su rostro.

– ¡Ah! ¡Solo tú logras hacerme sonreír de esta manera, con tus besos! – Dice ella sincera.

Arnold la mira. – ¡Eso es por que te amo, aunque tu no quieras creerme!

Ella baja la mirada triste. – ¿Arnold? ¿Y ya decidiste a donde iras a estudiar? – Pregunta evidentemente, cambiando de tema.

– Me quedare a estudiar aquí, no podría ir a otro lugar.

– Entiendo…

–¿Que pasa?

– ¡Nada! – Dice ella nerviosa haciendo ademanes con las manos. – ¿Oye?

– Dime.

Helga lo rodea con sus brazos y se muerde un poco el labio antes de hablar. – Mis papas no van a estar en casa hoy, regresan hasta mañana, y yo… – Esta sonrojada.

Arnold se sonroja también, pero sonríe con ternura. – ¿Tienes ganas?

Ella se sonroja bastante mas. – ¡Arnoldo, no me lo digas así! – Dice ella golpeando su hombro.

El la abraza con fuerza. – ¡Perdón, es solo que esto me emociona!

Ella sonríe al sentir el cuerpo de Arnold tan cerca. – A mi también.


"Esto es solo sexo, él me ve solo como una muñeca, a la cual puede usar cuando le place y yo nunca he pedido mas, lo amo, por mucho tiempo soñé con que él me amara, me gustaría que fuera verdad lo que él me dijo pero, no puede ser, solo me ve como su amiga, lo que ha pasado entre él y yo, es algo especial para mi, pero no para él, se siente culpable, ¡si es eso! , se siente apenado, por nuestros encuentros y cree que diciendome que me ama, su alma estará tranquila, no importa yo voy a estar a su lado, mientras el me quiera cerca, aunque sea solo por mi cuerpo. " – Eso piensa Helga mientras arregla su cuarto para una velada al lado de su único amor.

Cuando llega Arnold no hay preámbulos, ellos se necesitan, urgen a la entrega, sus cuerpos no temen, se conocen, se integran, en esos instantes no existe nadie mas, solo ellos amandose bajo unas sabanas suaves, que cubren su intercambio de amor, aunque ella no quiera admitirlo. Palabras entrecortadas, suspiros y roces.

El lo escucha tenuemente poco antes de llegar a la cima. – ¡Te amo Arnold, te amo! – El siente como su piel se enchina, al escuchar esas palabras, su corazón se llena de una sensación indescriptible, sabe bien que es el amor que siente por ella, lo quema por dentro, y ese amor, lo entrega en ese instante.

– ¡Te amo Helga! – Dice suavemente cerca de su oído, haciendola estremecer.

Después que todo termina él la tiene acurrucada en sus brazos, besa su frente, ella esta dormida, eso suele pasar continuamente, ella parece entregarse tanto que termina rendida. Arnold sonríe ante la vista, quisiera tenerla así por siempre.

Después de un rato, ella se despierta y actúa como siempre, cariñosa y ruda, fresca y tímida, así es ella, un enigma y un libro abierto, tan ambigua. Cenan algo rico y se ponen a ver películas, bromean, se enojan y luego otra entrega, al final, la mañana suele descubrirlos aún abrazados.

– ¡Helga, pequeña despierta! – Dice Arnold tratando de despertar a su compañera, pues ya es algo tarde.

– ¡Mh, no quiero, dejame dormir otro rato! – Responde ella metiendo la cabeza debajo de la almohada.

De pronto un sonido en la parte de abajo de la casa alerta a Arnold. – ¿Helga, a que hora llegaban tus papas? - Le pregunta asustado.

– ¿Que? – Dice ella despertando completamente, y sentandose a escuchar en la cama.

No parece haber ningún sonido.

De pronto la puerta de la recamara se abre, y Big Bob Pataki asoma la cabeza, solo para ver a su hija y su mejor amigo desnudos en la misma cama. – ¡¡¡Helga!!! ¿¿¿Pero que rayos esta pasando aquí???

Continuara…

Muy bien espero ir resolviendo dudas con esta historia, que no cuenta con otra cosa, mas que el recurso de los pensamientos complejos, para no decirlo mas feo, es decir, lo que el piensa el es una cosa y lo que dice ella otra, desencuentros por el "no me quiere en realidad" y el "nunca me va a perdonar" ademas de las intervenciones de terceros, ¿creen que lleguen al punto medio? , ¡gracias por sus reviews! y nos seguimos leyendo. Love Love, AxH.

ReiHikaruChiba.