Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.
Antes que nada esta historia es un poquito subidita de tono, digo para los inocentes que andan por ahí, sin embargo no hay escenas explícitas ni nada de eso, espero que no hiera alguna sencibilidad y gracias por leerme.
Disfruten.
Solo tu me haces sonreir.
Capitulo 4: Ser tuya.
"Tengo una tormenta en mi cerebro, no se que hacer, como lograr algo, como lo que me han propuesto, como puedo convencer a BigBob de que amo a Helga, y como hacerle entender a Helga misma, que la amo mas que nadie en este mundo, ¿Como lo voy a lograr?"
– ¿Quieres decir que el te puso de plazo solo hasta la graduación?– Replica Gerald al otro lado del teléfono, después que Arnold lo enterara de todo.
– ¡Si Gerald solo hasta ese día,y hasta este momento no se me ha ocurrido nada, ¿Como le demuestro los sentimientos que tengo por Helga? ¿De que manera le pruebo, que estoy enamorado de ella?
– ¡Viejo le pides pan al hambre! Ustedes son muy cercanos, digo, incluso han tenido… bueno tú sabes, en cambio, yo ni siquiera he podido acercarme, lo suficiente, a Phoebe para disculparme por lo que sucedió aquella vez.
– Si Gerald, lo se, pero eres mi mejor amigo, algo se te puede ocurrir, ademas lo de ustedes no es tan difícil, y de hecho, no tienen un plazo, pero lo de Helga y yo, pues no es por parecer egoísta, pero urge.
– ¡Tranquilo viejo! Pues por el momento no se me ocurre nada, a excepción de que trates de parecer respetuoso frente a tu suegro, – Arnold ríe a la acepción.– es decir, no sé, promete que por este tiempo, tú y Helga no harán nada, y me refiero a tener relaciones, pienso que eso seria un buen punto para ti, demostraría que ella no es solo un cuerpo para ti.
– ¡Si creo que tienes razón pero, es que…
– ¿Que acaso pensabas en seguir como hasta ahora con ella? Hermano, con razón ni ella te cree, seguro Pataki , también piensa que la estas utilizando.
– ¡Es diferente de eso, Gerald, es que la amo tanto que prácticamente, no puedo separarme de ella!
– Amigo estas perdido, pero ese es el único concejo que se me ocurre por ahora, así que tu decides, habla con ella, a ver que piensa.
– ¡Creo que tienes razón viejo, ya ves como si das excelentes concejos!
– Si solo desearía tener uno para mi mismo.
– Lo siento Gerald, yo te he dicho que deberías ser sincero con Phoebe, es la única solución, pero pues tú no te decides.
– Creo que lo nuestro no tiene caso, pero pues así es la vida, bueno viejo te dejo, mi mama me esta llamando para cenar.
– ¡Si viejo, hasta mañana!
– ¡Hasta mañana Arnold! CLICK!
Arnold cuelga el auricular, se dirige a su cama y se tira en ella boca abajo totalmente desguazado.
– ¡Ah! – Suspira. – Si tan solo no la amara tanto, ese concejo no seria tan difícil de seguir, pero es que no es solo por, su cuerpo, es ella completa, me fascina su carácter, sus modos, su sonrisa, su pasión, su dulzura, todo en ella es tan adictivo, que tan siquiera pensar, en dejar de acariciarla, abrazarla o besarla, rayos, solo de pensar en ella, tengo un…
TOC TOC!
– ¿Hombre pequeño puedo pasar?– Se oye al otro lado de la puerta, la voz del abuelo de Arnold.
Arnold se levanta de la cama, de inmediato y se acomoda. – ¡Si abuelo pasa!
– ¡Hola Arni, ¿como estas?! – Le dice este al ingresar al cuarto.
– Pues… no tan bien. – Responde Arnold, viendo al aún fuerte viejo a pesar de sus 89 años
– Tus padres me dijeron lo que les paso a ti y a la damita de rosa, con su padre.
Arnold mira el piso sonrojado. – Es que, bueno, es…
– Nosotros ya sabíamos que esto estaba sucediendo. – Le dice el anciano sentandose junto a el.
Arnold mira de reojo a su abuelo muy apenado. – ¿De verdad?
– Bueno hijo, es que a veces eran muy ruidosos. Jia, jia. – Dice burlón.
– ¡Abuelo! – Recrimina Arnold rojisimo.
– Ya fuera de broma, creímos que ya eran novios y conociendo a la juventud, pues no podíamos, ni queríamos hablar sobre eso con ustedes, pensamos que ya estaban bastante grandesitos, para saber lo que hacían, pero, no esperábamos eso, de que ustedes son solo, ¿amigos?
– ¡Es difícil abuelo, yo amo a Helga, pero lo que sucedió, pues sucedió y luego no pudimos parar y hace poco que yo le declare mis sentimientos, pero ella no quiere creerme, por que yo la desprecie antes!
– Eran solo unos niños y tú estabas confundido, aunque, yo siempre te dije que ella, era muy importante para ti, recuerdo que tuvimos que hablar por muchas horas, cuando llegaste todo turbado, por que ella te había dicho que te amaba, el día que salvaron el vecindario.
– Y tu me dijiste que siempre lo habías sabido, y que yo era un tonto por no aceptarla, porque nadie me querría nunca, como ella lo hacia.
– Y ahora te digo que fue una equivocación, que ustedes se hayan comido la fruta sin quitarle la cascara, tú sabes sin aclarar sus sentimientos, eso solo le ha creado a ella, la errónea idea, que solo te gusta… bueno tu entiendes, "eso". – Dice el anciano un poco sonrojado.
Arnold sonríe y abraza a su abuelo. – ¡Sabes abuelo, tu eres mi mejor amigo, pero no se lo digas a Gerald!
– ¡Claro que no, ese niño es muy rencoroso! – Sonríe con complicidad. – ¡Vamos a cenar hombre pequeño!
– ¡Si abuelo, vamos! – Dice Arnold, con una idea certera en su pensamiento.
Si a los engaños dieran premios
hubiera varios ya ganado,
No me interesa tener novio
eso es historia ya lo sé todo
A quien crees que engañas
el es lo que tu mas quieres
ocultarlo tratas
es hermoso lo que sientes
(ohhh nooo)
no lo disimules
bien sabemos donde esta tu corazon...
No van a oir que lo diga (no, no)
(tu sueño es no lo niegues uhoo)
Jamas lo hare no hablare de mi amor.
Creia ya haber aprendido
siempre el inicio es hermoso
mi mente dice ten cuidado
por que no todo es maravilloso
ya lo entendemos que lo quieres y lo extrañas
no lo aceptaremos date cuenta que lo amas
trata de admitirlo, tienes que aceptarlo muy
enamorada estas
(noooo)
No van a oir que lo diga (no, no)
(ya admite que)
tu sonrisa es de amor.
no insistan mas, no dire que es amor
(quieras o no lucha por el amor)
no pidan mas que lo diga
no haran jamas que lo diga
(su orgullo no deja que hable de amor)
ohhhhh
Nadie sabra...no hablare de mi amor
Helga abre los ojos esa mañana, con pesadez. – ¡Criminal! ¡Otra vez soñé que soy Megara, en la película de Hércules! – Se dice levantandose de la cama y mirandose al espejo. ¡Odio esa película! ¡Ahh, aunque Arnold se ve tan guapo, como Hércules! – Se dice emocionada por el sueño y sonriendo ilusionada, pero su expresión cambia al recordar el convenio entre su padre y Arnold, atinando solo a comenzar a asearse, para ir a la escuela.
– ¡Oye niña ya baja! – Escucha que la llama su padre, después de un rato.
– ¡Ya voy! – Dice casi terminando de arreglarse.
Helga baja las escaleras y por poco y se cae al ver a Arnold, parado al final de la escalera.
– ¿Y tú que haces aquí?
– ¡Tu noviecito vino decentemente a hablar conmigo y a llevarte a la escuela, como debe ser! – Dice Bob seriamente.
– ¿Que, hablar de qué? – Pregunta mirando a ambos.
– ¡Hablamos de eso luego, ahora vayanse porque se esta haciendo tarde! – Dice Bob. – ¡Y mas te vale cumplir tu promesa muchachito!
– ¡Puede estar seguro Sr Pataki! – Exclama Arnold en tanto Helga los mira intrigada.
Helga camina sintiendo un extraño presentimiento en su corazón. – ¿Me dirás de que hablaste con Bob?
– ¡Le hice una promesa! – Contesta el tranquilo.
– ¿Promesa, que promesa? – Dice sintiendo su corazón palpitar aceleradamente.
Arnold voltea a verla y la toma por los hombros, mirandola profundamente, suspira y suelta. – ¡Nada de sexo!
Helga enarca una ceja y lo mira con extrañeza. – ¿Como?
– Le prometí que no te tocaría, como muestra del amor que siento por ti. No habrá mas sexo entre nosotros hasta que yo logre convencerlo. Bueno y tal vez hasta que nos casemos… – Dice el muy seguro con lo primero, mas no tanto con lo segundo.
Helga lo mira asombrada, esto es algo que no esperaba, sigue caminando, piensa, desde que ellos comenzaron a tener relaciones, (hacia ya mas de un año) el tiempo máximo de no tocarse era de tres días, y eso era cuando ella no podía, pero que el soportara tantos días sin, nada de nada, la hacia dudar de sus propias convicciones. "¡Un momento… ¿casemos? ¿Acaso el había dicho, eso?!"
– ¡Vamos Helga el autobús nos deja! – Dice jalandola de la mano y echando a correr, hacia el autobús que ya había parado.
A la hora del almuerzo, Helga tiene los brazos cruzados sobre la cabeza, esta totalmente agachada sobre la mesa y Phoebe la mira sonriente.
– ¡Te dije que Arnold es sincero en sus sentimientos hacia ti!
– ¡Phoebe, trato de creerlo pero por mas que mi mente me grita, creelo, creelo, mi corazón vocifera, él no te ama, recuerda como te rechazo!
– ¡Helga pero eso fue hace años!
– Lo sé, lo sé, pero es que recuerdo su cara de asco y miedo y me dan nauseas.
– ¿Y a pesar de eso, tú te entregaste a él y él a ti?
– Fue diferente, se que a él le encanta mi cuerpo, y pensé, si no puedo tener su corazón, al menos seré suya, pero ahora que Bob salió con esta estupidez, ¡ah! no sé que pensar, a veces quisiera creer que él me ama, ¿pero sabes que me dijo cuando le pregunte, que porque me amaba?
– No.
– ¡Por que si! ¿Que estúpida clase de respuesta es esa? Por que si. Ja.– Dice volviendo a ocultar su rostro en la mesa.
– Una sincera, y que tal vez englobaba todo lo que siente por ti. – Explica Phoebe. – ¡Tal vez solo debas hablar bien con él y sincerarte, decirle que de verdad lo amas y que lo que mas te preocupa es, no ser correspondida!
Helga levanta levemente la cabeza para ver a Phoebe, y le sonríe tenuemente.– ¡Supongo que no perdería nada si lo intento! Pero es muy difícil.
– ¡Hola señoritas bonitas ¿como están?! – Manifiesta Gerald, llegando sonriente, junto con Arnold que saluda con la mano.
– ¡Muy bien Gerald! – Articula Phoebe, poniendo su cara mas amable.
– ¡Hola Geraldo! – Responde Helga, soplando su flequillo, que se había bajado sobre su cara, haciendo sonrojar a Arnold que adora esa costumbre de ella.
– ¿Quieren ir a tomar algo esta tarde? – Replica el joven moreno.
– ¡No podemos, el cabeza de balón y yo tenemos que acabar el trabajo de literatura! – Responde Helga, mirando a Arnold que se pone tenso al escuchar, lo ultimo. – ¿Porque no van Phoebe y tú? Según sé, tienen algunos asuntos que arreglar. – Formula por ultimo.
Phoebe y Gerald se miran entre si, y se sonrojan un poco.
– Tal vez Helga tiene razón Gerald. – Opina Phoebe con esperanza.
El la mira y sonríe con gusto. – ¡Si entonces nos vamos juntos a la hora de la salida,¿te parece?!
Phoebe asiente con la cabeza, mientras el timbre del receso zumba y todos deben dirigirse a sus clases.
– ¡Listo! – Expresa contenta Helga juntando las hojas, que contienen el trabajo final de Literatura, que han hecho entre ella y Arnold en las ultimas semanas. – Creo que es un estupendo ensayo, de seguro el profesor Andrew (no pude evitar introducir a mi amado personaje, perdón), nos pondrá un diez.
– ¡Si, je,je! – Dice Arnold nervioso por estar solos, en el cuarto de ella.
– ¿Que te pasa? – Pregunta ella, guardando todo en un folder.
– N-Nada… ¿por qué?
– Te ves nervioso. – Dice ella poniendo su mano, en la rodilla de él.
Arnold se pone mas nervioso aún y se levanta de la silla, para alejarse un poco de ella, que se ofusca ante la acción.
– ¿Que… – Trata de decir ella.
– ¡Es muy difícil, Helga, te lo juro, estar cerca de ti, sin poder… es muy difícil! – Grita el con la mirada baja y tomandose la cabeza con ambas manos.
Helga sonríe y se levanta para ir junto a él, toma sus manos con las suyas y luego lo mira de frente. – ¿Quiero saber, exactamente el momento en que se supone, tú comenzaste a amarme?
El la mira profundamente. – Fue… poco después de que tu me confesaste, lo que sentías por mi.
– Entiendo… – Expresa ella sentandose en la cama.
– ¿Que significa ese, "entiendo"? – Pregunta el indignado.
– Siempre fuiste un chico tan dulce y amable, es lógico que te sintieras mal por haberle roto el corazón a una chica, aunque haya sido yo. – Explica.
– ¡No me sentí mal por eso, eras mala conmigo! No me enamore de ti, por culpa, fue por ti, siempre supe que eras diferente, pero después de ese día me fije mas en ti, vi todas las locuras y tonterías, que hacías para salir de los problemas, en los que siempre andabas metida, me encantas Helga, me fascinas, eres tan loca, maniática, y rara, que me traes de un ala, ¡maldición! – Dice el sentandose en la cama también.
Helga lo mira antes de plantear su siguiente pregunta. – ¿Entonces porque seguías detrás de Lila?
Arnold abre mucho los ojos, con asombro, entonces pone una cara de desolación tremenda. – Yo… yo no estaba detrás de ella, Helga, ella me aconsejaba sobre ti.
– ¿Perdón?
– Lila fue mi único paño de lagrimas, ademas de mi abuelo, por que yo no podía contarle a Gerald, lo que había pasado entre tú y yo, ella se alegro mucho, de saber que te habías animado a decirme, pero se puso muy triste cuando, le dije lo que te había hecho, y lo peor de todo fue que ella, me dijo las mismas palabras que me había dicho mi abuelo cuando le conte, "¡Eres un tonto Arnold, nadie te va a querer como ella!", y yo lo sabia, porque lo había sentido.
Helga casi no puede entender lo que le pasa a su mente, su corazón parece a punto de estallar, por todo lo que ella había pensado en aquellos tiempos.– ¿Porque no me lo dijiste desde el principio?
– Tenia miedo, Helga, mucho miedo, tú te habías alejado mucho y parecías no querer verme ni en pintura, mientras que en mi alma, te metías cada vez mas, luego cuando llegaron mis padres todo cambio, te transformaste en mi mejor amiga, yo no podía arruinar eso y pensé que ya no me querías, pero paso esa maravillosa entrega y descubrí que aún era importante para ti, pero sentí temor de que tú te alejaras, y lo oculte hasta que no pude mas y ahora de pronto todo se complica y ahora mi mas grande temor es perderte.
Helga a estado escuchando todo ese discurso y de verdad que quiere creer en el, pero una duda, todavía corroe su alma. – ¿Si tú no supieras que yo siento, algo por ti, sentirías ese amor que dices tenerme?
Arnold toma aire y suelta. – ¡Si, porque tu eras importante para mi, desde que recuerdo! Nunca me enoje contigo realmente, me sentía a gusto, cuando te abrazaba si me sentía feliz por algo, incluso soñé que me casaba contigo y que no era tan malo, ¿recuerdas cuando Rhonda hizo su corona de adivinacion? Lamento mucho haberte rechazado, por que yo debí saber que tú, siempre fuiste mi destino.
Helga a comenzado a soltar unas cuantas lagrimas de sus ojos. – ¡Eres un tonto Arnold!
Arnold la abraza. – ¿Me crees que te amo?
Helga niega con la cabeza gacha. – Yo no puedo, lo siento.
El hace una cara triste. – ¡Voy a seguir insistiendo, te lo prometo!
Helga sube el rostro y le sonríe amargamente. – ¡Yo también Arnold, voy a tratar de dejar de sentir esta inseguridad!
El se inclina un poco para besarla, pero no lo hace sabe que tras un simple beso, puede venir una serie de caricias impropias por el momento, pues el tiene una promesa que cumplir, así que solo le da un beso en la frente. – Te amo Helga y no me voy a cansar de repetirtelo, hasta que me creas y también voy a convencer a tu padre porque quiero que te quedes a mi lado por siempre.
Ellos se quedan abrazados por un rato mas, sin sospechar que alguien los ha estado observando detenidamente, detrás de la puerta entreabierta.
Continuara…
Ay dios, espero que este capitulo les agrade, de verdad, bueno el capitulo 17 de ¡Como hemos cambiado! Ya esta casi a punto, igual los dibujos de Andrew, Helga y Arnold que pronto subiré a deviantart, yo les mando las noticias próximamente, y gracias por leerme.
ReiHikaruChiba. Love Love Arnold y Helga.
