Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Antes que nada esta historia es un poquito subidita de tono, digo para los inocentes que andan por ahí, sin embargo no hay escenas explícitas ni nada de eso, espero que no hiera alguna sencibilidad y gracias por leerme.

Disfruten.

Solo tu me haces sonreir.

Capitulo 6: Fragmentos perdidos.


"Hace unos años, ella estaba ahí frente a mi, me miro como siempre que la hallaba yo, haciendo alguna cosa rara, con sus bellos ojos azules desorbitados y tratando de mirar a cualquier parte, menos a mi.

¿Helga que haces aquí? – Le pregunte, viendola parada junto a mi cama, mientras yo entraba después de ir al baño.

¡Que, este es un país libre Arnoldo, puedo andar donde se me pegue la gana! –Me contesto cruzandose de brazos.

Si eso es verdad pero… – Voltee a ver alrededor. – este es mi cuarto. – Le replique con una sonrisa. No se que me dio aquella vez, se supone que yo debería estar enojado por encontrarla ahí pero, en realidad me sentía feliz, de estarla mirando.

¡Creí que estarías dormido y …es que… – Hablo por fin. – como no has ido a la escuela… pensé que podría…

¿Que? – Le dije mientras me acercaba un poco a ella.

Ella me miro de reojo, pude ver que se sonrojo, pero su expresión cambio, carraspeo y luego… – Tu sabes venir a fastidiarte un poco, tarado. – Expreso muy segura.

Con eso logro que me alejara de ella y caminara a mi cama. – ¡Ah, solo por eso! – Exprese sentandome pesadamente.

Ella me miro de lado. – ¿Como te sientes hoy? – Pregunto con algo de preocupación en su voz, seguro estaba intranquila, pues la gripa que me dio, estuvo bastante fuerte.

Yo subí la mirada otra vez para verla, hacia mucho que ella y yo no estábamos a solas. – El lunes ya podré ir a la escuela, gracias por preguntar.

¡Pues mas te vale… es solo… que sin ti, no tengo a quien molestar, cabeza de chorlito! – Dice comenzando a tomar camino, para subir por la escalera de la azotea.

¿Helga, cuantas veces has entrado a mi cuarto, sin que yo lo sepa?– Le solte de repente, lo que casi la hace caer.

¿QUE? – Dijo mirandome nerviosamente. – ¡Yo… yo… veras… la verdad… no sé! – Me dijo sincera, jugando con sus manos y viendo el piso.

Yo solo le sonreí. – ¡Siempre has sido bienvenida, entonces! – Ella me miro sorprendida, no parecía entender bien lo que quise decir, así que solo sonrío por un instante y subió las escaleras. – ¡Adiós maniática! – Le grite cuando ya estaba arriba.

Ella se asoma por la ventana y me sonríe. – ¡Adiós ñoño! – Me saco la lengua, haciendo una trompetilla y después desapareció, solo quedo el cielo.

¿Cuantas veces, ella estuvo en mi cuarto, sin que yo lo supiera?"


Helga acababa de abrir los ojos, cuando escucho sonar el teléfono en Sunset Arms.

– ¡¡¡Helga cariñó, tu hermana Olga te llama por teléfono!!! – Eso la puso tan alerta, que aún sin cambiarse de ropa, bajo a contestar el teléfono.

– ¡Gracias Stella! ¡Bueno!

– ¡Hola Hermanita Bebe! – Escucha la voz de su hermana

– ¡Hola Olga, te oyes alegre, ¿como esta Devon?!

– ¡Maravillosamente, la bala dio en el abdomen pero no daño ningún órgano, lo que si es que tardaron varias horas en sacarla de su cuerpo, pero ahora esta mucho mejor, de hecho papi y mami están con él ahora!

– ¡No sabes como me alegra eso Olga!

– ¡Gracias ya mami me platico que querías venir, pero fue mejor así, de todas formas se supone que podremos viajar el jueves para llegar a tu graduación!

– ¿Devon puede viajar?

– ¡Oh si, el medico le dijo que no hay problema, su herida no es tan grave y con algunos cuidados extra, puede viajar tranquilamente, ademas el mismo dice que no se perdería tu graduación, por nada del mundo!

– ¡Que lindo es, saludalo de mi parte y dile que lo quiero mucho!

– El también te quiere mucho… linda, ¿puedo pedirte un favor?

– Claro, ¿que necesitas?

– ¡Veras con las prisas papi, olvido unos papeles míos y de Devon que debió haber traído, podrías ir a buscarlos en la casa, solo que papá, no sabe donde quedaron, si en su alcoba o en su estudio, y después tendrías que mandarnoslos por paquetería urgente!

– ¡Claro, pero te llegarían el lunes o martes!

– ¡Si no te preocupes, espero que puedas hallarlos, tal vez Arnold te pueda ayudar a buscar!

– ¿Arnold? – En ese momento lo ve bajar por la escalera y sonreirle. – ¡Si yo creo que si!

– ¡Gracias hermanita! Yo te hablo al rato para saber si los encontraron, es una carpeta que dice Olga y Devon.

– Olga y Devon, si lógico, cuidate mucho, adiós.

– ¡Adiós bebe! Click!

Helga se queda pensando un momento, y luego mira a Arnold que tiene un pan en la mano.

– Tengo que buscar unos papeles en mi casa, ¿me ayudarías a buscarlos? – Le pregunta ella con interés.

– ¡Si claro! – Dice el despreocupado y mordiendo su pan.

– ¡Bueno pues vamonos por que les urgen! – Dice ella dirigiendose a la puerta.

– ¿Helga? – Dice Arnold deteniendola por el brazo.

– ¿Que? – Voltea molesta.

El se inquieta un poco, pero luego explica. – ¿Te piensas ir en pijama? – Señalando su vestimenta.

Helga nota que va en camisón, lo que la hace sonrojar y cubrirse con uno de sus brazos, acto seguido corre escaleras arriba, mientras le grita a Arnold. – ¡Tarado, debiste decirmelo antes!

– ¡Lo siento, es que te ves muy linda así! – Grita el en respuesta, con una sonrisa muy grande.


Helga y Arnold llegan a la casa de los Pataki, y ella le dice lo que buscan.

– ¿Te parece si tu buscas en el estudio y yo busco en el cuarto de mis padres?

– ¡Esta bien, supongo que tu papá debió dejarlos a la mano, así que no tendremos que esculcar mucho! – Dice él, un poco apenado por irrumpir ese lugar.

– Imagino que debe ser así, Arnold. – Asiente ella y después sube a la parte de arriba.

Arnold comienza su búsqueda mirando los libreros del estudio de Bob…

– ¡Wow, tiene puros libros de contabilidad! – Se burla un poco. Sigue mirando hasta que encuentra un folder amarillo. – ¿Será este? … – Arnold se queda pasmado al leer el titulo de esa carpeta. – "Para Arnold" ¿Que tipo de broma es esta? – Dice comenzando a hojear los documentos dentro de la misma. Recortes, cartas, fotocopias, "reportes de investigación", un dibujo parecido al mapa que tiene el diario de su padre. – ¿Que es todo esto? – Intrigado guarda el folder bajo su camisa y lo cubre con su chamarra, suerte que esa mañana hacia frío. Continua buscando los papeles de Olga y encuentra la carpeta. Helga aparece en ese momento.

– No encontré nada allá arriba.

– ¡Yo si, aquí están! – Le dice mostrando el archivador que tiene la leyenda "Olga y Devon"

– ¡Que bien! Entonces hay que llevarlos a la paquetería. – Dice ella tomandolos y hojeando lo que contiene. – ¿Me acompañas?

– Eh… de hecho, había olvidado que tengo que ir a ver a Gerald. – Dice tocando su nuca.

– Ah, esta bien, te agradezco que me hayas ayudado. – Dice ella sonriendo.

Arnold se siente mal por mentirle, pero esas cosas que encontró, le han provocado una gran inquietud.


Arnold esta frente a su escritorio, dudando si hizo bien o no, en guardar ese folder, decía que era para él pero, no estaba seguro que estuviera bien, haberlo tomado sin permiso. Al final de cuentas el se sienta y comienza a hojearlo nuevamente, encuentra entre todas las cosas, una libreta, la abre y lee.

" Hoy escribo esto para recordar la promesa que le hice a mi hija Helga, por lo regular no me interesaría olvidar algo que le haya prometido, pero esta vez, me lo pidió con tanta necesidad, es la primera vez que la veo tan triste y desesperada, y todo por culpa de ese huérfano, Alfred… No, no, es Arnold, debo recordarlo, bien, Helga me pidió que encontráramos a los padres de ese niño, el tiene la esperanza de que ellos aún se encuentren vivos en una selva centroamericana, ella lo quiere ayudar, claro sin que el lo sepa, ¿porque? simple, ella lo quiere, lo note aquel día en que ellos salvaron el barrio, y por adición a mi, la vi mirarlo, es mi hija y lo sentí, a pesar de que siempre parezco tan alejado de ella, la verdad es que a veces me da un poco de miedo, ella se parece tanto a mi, en fin como dije, ella lo quiere, no se que tanto, pero a juzgar por todas las locuras que hace por él, me parece que bastante, ahora bien, tenemos que ser lo mas discretos posible con esta situación, Helga quedo en buscar todo lo necesario para localizar su rastro, y también me dijo que ella pagaría todo, de sus ahorros y su sueldo en la tienda de localizadores, solo necesitaba mi apoyo, y no dude en brindarselo, no esta vez, porque esta vez es muy importante para ella, y tal vez para su futuro con ese niño." – Todo eso decía, solo la primera hoja de aquel pequeño diario.

– ¡Ah, Helga! – Suspira emocionado Arnold, descubriendo ese pequeño secreto, que ella guardaba de él. Cambia la hoja de la libreta y encuentra otro pequeño fragmento narrado por Bob Pataki.

" Hoy esa niña llego contentísima, había logrado copiar el mapa de la ultima localización de los padres del huérfano, la pobre llego cubierta de polvo, no se que tubo que hacer para obtenerlo, pero gracias a eso y a que he podido localizar a un tal Eduardo que era con quien, ellos se habían marchado poco antes de desaparecer, estamos acercandonos mas a localizar a esas personas."

Arnold sonríe al recordar, cuando vio a Helga saliendo del callejón, junto a Sunset Arms, totalmente cubierta de polvo, en aquel momento ellos estaban distanciados, por lo sucedido en Industrias Futuro, así que solo se miraron, y ella salió corriendo de ahí, tanto como sus piernas pudieron soportar.

El sigue hojeando la bitácora. " Hoy recibí una llamada de Eduardo, localizaron la avioneta que transportaba a Miles y Stella Shortman, ellos viajaban de regreso cuando desaparecieron, esta en una parte muy difícil de explorar en medio de la selva, no había cuerpos dentro de ella, así que es posible que estén vivos cerca de ahí. Eso espero, por la tranquilidad de mi niña." – Cambio de hoja. – " Helga y yo nos alistamos para salir, hacia Centroamérica, al parecer han localizado a los padres de ese niño, por fin, tod parece indicar un final feliz."

Arnold cierra la libreta sabe lo que seguía después, trata de entender como fue que ella, supo lo de sus padres, el no se lo pudo haber contado, los únicos que sabían eran sus abuelos y Gerald, tal vez… en aquel momento…

~0~

Una tarde en el parque él y Gerald hablaban sobre el asunto de sus padres.

¡Viejo nadie, va a dejar que unos niños, viajen a un país peligroso, solo para buscar a tus padres!

¡Gracias Gerald, siempre tan optimista!

¡Soy realista hermano! Lo siento…

RRAAASSSSHHH!!!! PACKK!! – Auch!!! – Exclama Helga al rebotar con el suelo.

Arnold y Gerald la miran sorprendidos.

¿Que me ven bobos? – Exclama Helga levantandose y sacudiendo su vestido.

¿Que hacías ahí Helga? – Expresa Arnold mirando el árbol del cual cayo.

Helga pone cara de pocos amigos. – ¡Que te importa cabeza de balón! – Dice empujandolo a un lado y caminando con decisión hacia el frente sin mirar atrás.

¡Pataki esta cada vez mas extraña, ¿No crees viejo?! – Dice Gerald.

Arnold la mira con nostalgia y asiente a su amigo.

~0~

Unos golpes en su puerta lo sacan de sus recuerdos. – ¡Voy! – Dice levantandose y guardando cuidadosamente el folder.

Helga entra graciosamente al cuarto, acostumbrada como esta, a ser bienvenida en el. – ¡Listo, melenudo, ya envíe a Londres, el paquete dijeron que el lunes llega y… – Helga se queda callada al sentir como los brazos de Arnold se cierran alrededor e su cuerpo. – Arnold… ¿que?

– ¡Cada día que pasa Helga, te amo mas! – Le dice con lagrimas en los ojos.

Ella lo mira incrédula, pero esta vez hay algo diferente en el tono de voz de él, algo que la hace mirarlo a los ojos, que a pesar de sus lagrimas la miran con dulzura y vuelve a hacer la misma pregunta. – ¿Por que?

El sonríe y la besa sin miedo, ella siente algo distinto, no entiende que, pero se siente bien, después del beso, el la mira a los ojos. – ¡Porque solo tú me haces sonreír, y me refiero a realmente sonreír, por la felicidad que siempre me has dado! – Le contesta con toda la sinceridad de la que es capaz.

Helga sonríe, por alguna extraña razón siente que eso, es todo lo que quería escuchar de él. – Arnold.

El la abraza con ternura y fuerza a la vez, no es como siempre con desesperación, no, esta vez, parece ser un sentimiento que le llega muy hondo, algo que incluso le provoca ese llanto. – ¡Helga, mi Helga, perdoname, perdoname, debí saberlo siempre, debí entenderlo!

– ¿De que hablas Arnold? – Pregunta ella intrigada y comenzando a sollozar contagiada.

El acaricia sus mejillas, están sonrosadas, el las besa. – De lo mucho que siempre me has amado.

– ¿Que? – Dice ella sin terminar de entender.

El sabe que mostrarle eso es un arma de dos filos, pero desde ahora tratara de ser, aún mas sincero con ella y de confiar en su buen juicio. Saca el folder de donde lo había guardado y se lo muestra. Helga al leer las palabras escritas, entiende de que se trata.

– Papá… – Ella luce un poco extraña, solo atina a sentarse en la cama, mientras Arnold la mira. – ¡Supongo que decir que no te amo, ya no es una opción! – Dice con la mirada inquieta.

El niega con la cabeza, sonríe y se acuclilla frente a ella. – ¡Y supongo que, el que tú no me creas que yo te amo, tampoco!

Helga recarga su frente en la de él. – Mi corazón te cree, Arnold, por primera vez, no se que pasa, pero esta vez te creo! – Dice sonriente.

El la abraza, es increíble lo que esta sucediendo. – ¡Te amo Helga!

– ¡Y yo a ti Arnold!

Por primera vez ellos no sienten una necesidad carnal al primer contacto, es mas bien como si hubieran encontrado su punto medio, sus verdaderos sentimientos acaban de florecer.

Ese sentimiento escondido ha sido liberado con unas palabras sinceras, Arnold ha logrado convencer a Helga, pero que dirá Bob cuando regrese, ¿Acaso el dejo ese archivero a propósito? ¿Se molestara de que él lo haya tomado?¿Helga se quedara en Hillwood o se ira a Europa?

Continuara…

Sin comentarios, a mi me gusto mucho, gracias por sus reviews y a Chave5001, gracias por tus comentarios de mis dibujos, cuando quieras hablamos de uno,si quieres un avatar o algo así, el nombre de mi marido es Jose Maria, Andrew es un nombre muy bonito que a mi me encanta desde siempre y si te das cuenta me fascinan los nombres con "A"; Anillus, te prometo que saco el de "campamento" y nos ponemos de acuerdo para mandartelo. Cuidense y Nos seguimos leyendo.

Love Arnold y Helga