Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Antes que nada esta historia es un poquito subidita de tono, digo para los inocentes que andan por ahí, sin embargo no hay escenas explícitas ni nada de eso, espero que no hiera alguna sensibilidad y gracias por leerme.

Disfruten.

Solo tu me haces sonreir.

Capitulo Extra: ¿Adivina que?

"Hay una luz alumbrando mi camino y esa luz es tu mirada, hay una esperanza en mi destino, y es tu corazón latiendo junto al mío"

Arnold, camina por las tiendas buscando el lugar que Helga le dijo, la verdad es que detesta este tipo de encargos, pero la otra verdad es que hasta mataría por ella, aunque no le gusta pensar en esa forma.

Cuando llega al lugar observa bien cada uno de los productos específicos que venden, pero no ve lo que ella describió, así que le pregunta a una empleada que lo lleva adentro y le muestra el que ya estaba apartado y él asiente, pagando el total, con el fruto de su primer empleo. La enorme caja en que viene, es un poco mas grande de lo que esperaba, por lo que llama a casa, y pide a su padre que vaya por él, ya que anda por ahí, compra un pastel de cerezas, para su casa, pero en especial para Helga, conociendola le va a encantar, Miles llega y al ver la enorme caja, sonríe y felicita a su hijo, que luce entusiasmado.

– ¡Phoebe quiero, cerezas, de hecho quiero pastel de cerezas! – Exclama Helga desde el sillón.

Phoebe solo la mira con una sonrisa.– ¡Cuando lleguen los señores, les pedimos que vuelvan a ir, te parece!

– ¡Eso seria fantástico! – Dice la rubia entusiasmada.

– ¡Ya llegamos! – Se escucha la voz de Arnold, desde la puerta.

Helga se levanta emocionada del sillón. – ¡Quiero verla, quiero verla! – Expresa jubilosa al verlos entrar con la tremenda caja.

– ¡Amor, no se va a ver hasta que la armemos! – Replica Arnold.

Helga solo frunce los labios y hace un puchero.

– Je, je pero si esperas un ratito la armo de una vez. – Dice él complaciente, lo que logra que Helga ría de buena gana.

– ¡Hola, hola hay alguien! – Se escucha la combinación de una voz profunda y una suave.

– ¡Papá, Mamá! – Grita Helga abrazando a su padre del cuello y luego dandole un beso a su madre, en la mejilla. – ¿Que hacen aquí?

– Miles me llamo, dice que la caja de esa cosa es enorme y que seguramente… – Mira la caja y se rasca la cabeza. – ¡Si es enorme! ¿La armamos? – Pregunta a Miles y Arnold.

– ¡Podemos comenzar, pues también le hable a Gerald y ya no debe tardar! – Contesta Arnold dandole un paquete a Phoebe.

– ¿Que es esto? – Dice la joven asiática.

– ¡Pastel de cerezas para comer, dale un poco a Helga primero! – Dice sonriente.

– ¡Si! – Exclama Helga tomando a su amiga de un brazo.

– Arnold, cada vez que esto pasa, me da miedo que te estés volviendo adivino, ¡Helga justamente quería eso!

Su padre y su suegro lo miran asombrados, y él solo ríe, con soltura.

En cuanto miden el lugar donde va a quedar, comienzan a armar, Gerald que ha llegado se encarga de dirigir las piezas en su lugar, Arnold maneja diestramente las herramientas de precisión, su padre y Bob, se encargan de las piezas grandes, así en un trabajo entre todos, logran por fin terminar.

Stella y Miryam son las primeras en verlo, luego bajan para avisarle a todos los que están abajo, incluidos Olga y Devon, que llegaron de curiosos.

Helga al llegar mira aquel objeto, se ve perfecto, tal como lo vio en la tienda, y le encanta, le da un beso a Miles, otro a Gerald, uno mas a su padre, y uno mas largo a Arnold.

– ¿No es la cuna mas perfecta del mundo? – Dice ella tocando las barras del mueble.

– ¡Lo es por que tú la escogiste amor! – Dice Arnold abrazandola.

– ¿Bueno, bueno,y a todo esto, como le van a poner a mi nieto? – Dice Bob, tocando el abdomen de su hija menor, que ostenta una bella pancita de 7 meses.

– ¡¡Phil!! – Expresan los dos al mismo tiempo.

– ¡Ah si el nombre del viejo!

– ¿A quien le dices viejo? – Exclama el anciano hombre de 93 años.

– ¡Creo que te lo dijo a ti! – Dice su querida esposa burlandose de él.

Todo ríen, al ver una vez mas, y a pesar de la edad, una de las acaloradas discusiones del par de abuelos.

– ¡No creo tener el mismo aguante que mi abuelo, Helga! – Dice Arnold bromeando, y recibiendo por respuesta un suave golpe en el brazo, a modo de protesta.

Mas tarde todos se retiran y Helga devora en la cocina, el ultimo pedazo de pastel.

– ¡Vas a tener que comprarme mas de este pastel mañana!

– Lo que mi princesa quiere ella, lo tiene. –Le responde feliz.

– ¿Arnold no te arrepientes de dejar la escuela, por culpa de nuestro tropezón? – Dice Helga, señalando a su pancita.

El niega con la cabeza. – ¡Mi vida, tu padre nos esta apoyando, al darme un empleo bien pagado y mis papas nos apoyan con lo de la vivienda, creo que la tenemos fácil, y ese bebé es una bendición, ademas en cuanto, ahorremos un poco voy a volver a la universidad, de verdad quiero ser profesor, y tú también vas a terminar tu carrera, ese bebe, solo va a nacer un poquito antes de lo que debía!

Helga sonríe y toma de la mano a su marido. – ¡Te voy a amar por siempre, Arnold!

– ¡Y yo a ti, mi vida! – Un beso dulce y apasionado, surge entre los dos.

– ¡¿Arnie, que quieres, ponerle los ojitos?! – Replica ella al sentir las manos de su esposo, en su cuerpo.

– ¡Lo siento pero, no puedo evitarlo, eres tan sexi con ese abdomen abultado! – Dice burlón.

– ¡Tarado, Jaja! – Expresa Helga riendo a carcajadas.

Arnold se contagia de la risa de su mujer y así ríen un buen rato.

– ¡Solo tu me haces sonreír Arnold! – Le dice Helga con amor.

– ¡Y solo tu me haces sonreír a mi Helga! – Le contesta con todo el corazón, dandole un beso, antes de irse a descansar, pues al otro día, él tenia que ir a trabajar, con todo el animo del mundo, por ella y por el pequeño fruto de su amor, que próximamente seria el motivo de sus desvelos.

Fin. Ahora si.

Espero que les guste, la verdad es que no tenia pensado nada mas para esta historia, pero hubo muchos pedidos, y ya que andaba por aquí, pues a ver como salió, gracias y nos seguimos leyendo.

PD, este es el capitulo arreglado, cometí un pequeño error que ya corregí, espero que les haya gustado, gracias.

ReiHikaruChiba. LoveLove Arnold y Helga.