Charlie no recordaba haber estado tan nervioso nunca antes en su vida, ni en los exámenes finales de Princetone, ni para pedirle la primera cita a Amita. Su corazón nunca había latido a esa velocidad, su respiración nunca había sido tan acelerada y nunca antes en su vida había estado tan callado.
Desde el asiento contiguo, Don lo miró con preocupación, sabía que no había sido una buena idea dejarle ir, pero tampoco dejarle atrás para que esperara noticias hubiera sido la mejor solución del mundo, con tener a su padre preocupado por lo que pudiera ocurrirle a Maggie o a Amita, ya era suficiente, como para encima dejar igual a su hermano.
"Quiero que te quedes en el coche, y me esperes, los chicos y yo las traeremos de vuelta." Puso mano sobre el hombro de su hermano y sonrió de la forma más sincera que pudo imaginar, aunque no fuera nada fácil.
"¿Estarán bien verdad?" Don asintió en silencio. Con los años había aprendido que esa era una pregunta a la que nunca se debía responder, por mucho que se ansiara que fuera verdad. Bien porque pudiera gafar la misión o bien por no dar falsas esperanzas, era mejor dejar que los acontecimientos ocurrieran solos.
"Volveré lo antes posible." Con la mirada asustada y temerosa de su hermano puesta en él, Don se bajó por fin del coche, comprobó que tenía su arma y mentalmente dijo todas aquellas plegarias que conocía para que su hija estuviera bien.
El resto del equipo se reunió con él, dispusieron las posiciones que cada uno tenía que tomar y sin más dilaciones, se dispusieron a llevar a cabo la misión que les había llevado allí. Aterrado por lo que pudiera ocurrir, Charlie se concentró en pensar que el tiempo pasaba lo más rápido posible y que antes de darse cuenta, Don estaba de vuelta, con Maggie en sus brazos y Amita caminando a su lado.
Pero no fue así, cada segundo duraba una eternidad y el terrible silencio que le rodeaba, le hacía sentirse más inseguro todavía. Entonces lo escuchó. Al principio pensó que se trataba del aire, pero cuando aquel grito se volvió a repetir, todas sus dudas desaparecieron, pues reconocía demasiado bien aquella voz.
"Maggie no, deja a la niña, tu no eres su padre." Amita estaba en problemas y por lo que parecía, Maggie también.
Charlie dio gracias porque su hermano le hubiera dejado una radio cerca para poder contactar con él. "Don, están en el sur de la nave y creo que alguien va a intentar escaparse con Maggie." Nadie contestó al otro lado, como si algo estuviera produciendo interferencias. "Mierda, lo tienen todo bien planeado."
No se lo pensó mucho, no había mucho que pensar. Don había sido muy claro, no quería que se metiera en medio, que se metiera en medio de la misión, pero algo le decía que si no lo hacía, era muy posible que no volvieran a ver a Maggie nunca, porque alguien se la llevaría lejos y perderían su pista.
Por fin se bajo del SUV y mientras volvió a intentar usar la radio. "¿Alguien puede escucharme? Es importante, es Maggie." Dijo en voz tan baja que dudó que alguien pudiera realmente oírle.
"Te recibo Charlie, ¿Qué ocurre con Maggie?" Charlie sonrió al escuchar la voz de David al otro lado de la radio.
"Alguien intenta llevársela por el lado de sur de la nave, date prisa por favor." David le dio las gracias por la información y dijo que se encaminaba hacia allí. Charlie comenzó a sentirse más seguro, o tal vez se trataba de que necesitaba sentirse más seguro. Pensó que ya no era necesario meterse me dio de toda la acción ahora que David estaba al tanto de la nueva información.
Pero entonces volvió a escuchar a Amita gritar, mezclado con los sonidos algo lejanos de la entrada de su hermano y el resto de su equipo en el gran almacén. Amita estaba peligro y seguro que con todo aquel alboroto, nadie se había dado cuenta todavía y cuando llegaran podía ser demasiado tarde.
En ese momento Charlie se sintió peor que nunca, pero no había mucho que pensar ni mucho tiempo que perder. Comenzó a correr, pues estaba seguro que no iba a poder andar sin más. Sacó de su mente todas las historias que le había contado su hermano durante los últimos años de lo que puede salir mal en el rescate de un secuestro, pensando que era su novia la que estaba en apuros.
Por suerte para él, encontró una puerta trasera, que no estaba vigilando nadie. Dentro, gracias a que en exterior era de día y la luz entraba por las enormes ventanas, todo estaba muy iluminado y de un solo vistazo, vio que de momento tenía el camino libre.
Dio unos primeros pasos. "Suéltame." Charlie levantó la cabeza hacia el lugar del que provenían las voces y allí la vio. En medio de una enorme pasarela, estaba Amita mientras un hombre la empujaba para que caminara hacia donde él quería. "Dijisteis que me dejaríais en paz cuando esto terminara."
"¿Y desde cuando tienes que fiarte de uno de los tíos que te ha secuestrado? El FBI está aquí y no me quiero marchar sin probar lo que escondes."
Al ver como Amita forcejeaba por soltarse, Charlie volvió a correr, pronto encontró unas escaleras que lo llevaban a donde estaban ella y el hombre. Amita nunca había sido una de esas chicas que se ven en las películas, de las que se ponen a gritar cuando llegan las situaciones difíciles, por eso consiguió darle un empujón al tipo antes de consiguiera cerrar su horrible abrazo alrededor de su cuerpo.
"Maldita… Es igual, ya encontraré a otra. Es una lástima que tenga que matarte, podríamos habernos divertido mucho." La plataforma no era nada segura y cuando el hombre se acercó a ella, comenzó a tambalearse. Amita dio un par de pasos hacia atrás, hasta que dio con la barandilla y allí se quedó sabiendo que le final estaba cerca.
Entonces sonó la explosión, la puerta principal había reventado y todo comenzó a temblar. La pasarela se zarandeó y el hombre sonrió. "Adiós guapa, no voy a gastar ni una sola bala contigo cuando puedo hacer esto." El hombre fue hasta Amita y tras forcejear unos segundos, y gracias a ser mucho más grande que ella, consiguió empujarla por la barandilla.
Charlie gritó al ver la escena, pero su voz quedó ahogada por los disparos que ya se oían cada vez más cerca. En un segundo el hombre había desaparecido y Amita se sujetaba como podía a la barandilla, no se iba a dejar caer con tanta facilidad, no era un chica que se rindiera sin pelear.
De nuevo, Charlie corrió y en pocos segundos consiguió alcanzar la mano de ella. La sujetó con toda la fuerza que pudo, pero no fue capaz de subirla al piso, aunque tampoco iba a soltarla. "Aguanta un poco más mi amor." Gimió entre terribles esfuerzos por no dejarla ir.
"¡Charlie cuidado!" Cuando Charlie se dio la vuelta, mirando hacia donde ella le había señalado con la mirad aterrada, el hombre había regresado y le golpeó para hacerle perder el equilibro.
Charlie cayó de rodillas al suelo, pero no soltó a Amita. "Puede que nos metáis en la cárcel esta noche pero tus amigos irán de funeral mañana." El hombre sonrió con maldad, cogió una barra de hierro que encontró cerca y se dispuso a golpear con ella a Charlie.
El profesor levantó el brazo con el que no sostenía el peso de su novia e intentó protegerse pero no consiguió mucho pues cuando sintió el terrible dolor en el brazo, cayó al suelo, prácticamente derrotado.
"Será divertido ver como quedan vuestros cuerpos después de la caída. Es una pena porque la chica está muy buena y podría haberme divertido con ella."
A Charlie le dolía todo el cuerpo. Cerró los ojos, esperando el golpe final o el momento en el que el hombre lo empujaría hacia el piso inferior. Esperaba morir rápido, enterarse de lo menos posible cuando llegara el momento. Pero también pensó en Amita, apenas podía sostenerla ya; también ella iba a morir con él y eso era lo que menos podía soportar.
Aunque tenía a aquel hombre allí, se acercó al borde de la pasarela y se quedó mirando a Amita, que lo observaba con una mezcla de ternura y miedo. "Te quiero mi amor." Dijo ella mientras comenzaba a llorar.
"Yo también te quiero, pase lo que pase."
"Que tierno, es una lástima que nadie más haya podido escuchar vuestras últimas palabras, tortolitos." El hombre levantó de nuevo la barra, estaba a punto de rematar a la presa moribunda y con un poco de suerte podría salir de allí sin que los de FBI lo vieran.
"Yo si las he oído y te puedo asegurar que no han sido sus últimas palabras ni mucho menos." El hombre se volvió hacia la voz y allí se encontró a Colby, le estaba apuntando dispuesto a disparar en cuanto viera peligrar todavía más la vida de sus amigos. "Deja esa barra en el suelo, arrodíllate y pon las manos detrás de la cabeza."
"Crees que tus amigos aguantarán mucho más, tal vez si sigo hablando el príncipe azul suelte a su princesa." Colby miró por un momento a Charlie, que un gesto de la cabeza le dijo que estaba bien, que no siguiera el juego del tipo.
"He dicho que sueltes la barra, te arrodilles y pongas las manos detrás de la cabeza. ¡Rápido!" Colby se fue acercando al hombre. Este todavía tardó unos segundos en obedecer, pero finalmente, le hizo caso al federal.
Una vez que lo tuvo esposado, lo dejó allí, en el suelo y fue hasta sus amigos. Sin embargo, agotado por el dolor en el brazo con el que estaba sujetando a Amita y por el del otro brazo que le abrasaba a causa del golpe, Charlie cayó inconsciente, justo en el momento en el que Colby, agarraba la mano de Amita y comenzaba a subirle a la plataforma.
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Aunque les había costado un poco atravesar a los primeros tres hombres, Don y el resto de su equipo, pudieron entrar en la nave, allí se enfrentaron a otros dos y cuando los hubieron superado con un par de sus hombres heridos, Don comenzó a buscar a las chicas.
Mientras lo hacía, le llegó por radio la voz de David. "Tengo a Maggie está bien, el tipo que la tenía estaba intentando escapar pero lo he parado a tiempo, en seguida me reúno con vosotros." Don suspiró aliviado, al menos eso había salido bien, ahora sólo quedaba encontrar a Amita.
"Te quiero mi amor." Escuchó desde lo alto y al mirar, no pudo creer lo que estaba viendo. No sabía cuando había entrado Charlie en el almacén pero mucho menos sabía como había podido acabar allí, sujetando a Amita para evitar que cayera al vacío y con un hombre, empuñando una barra de hierro dispuesto a matarlo.
Se había quedado sin palabras, pero sabía lo que tenía que hacer, sabía que desde esa distancia y con Charlie y Amita de por medio, intentar dispararle al hombre no era algo muy acertado. Por eso echó a correr, buscando unas escaleras de su vida.
Sin embargo, al hacerlo perdió toda visión de su hermano. Tan sólo transcurrieron un par de minutos hasta que llegó pero la escena había cambiado por completo. El hombre estaba esposado en el suelo, Colby estaba terminando de subir a Amita y ponerla a salvo, pero su hermano, Charlie estaba en el suelo, inmóvil e inconsciente.
"Charlie. ¿Qué ha pasado?" Llegó hasta él y lo abrazó escuchándolo gemir cuando le tocó el brazo herido. "Le dije que se quedara en el coche, no tenía que haberse metido en medio."
"Me ha salvado la vida, sino fuera por él ya estaría muerta." Amita sonrió sin quitarle la vista de encima a Charlie, esperando que se recuperara pronto.
"Maggie, Maggie, ¿Dónde está Maggie?" Charlie se removió pero Don lo sostuvo con fuerza, para evitar que se hiciera más daño.
"Maggie está bien y tu necesitas tranquilizarte. Colby pide una ambulancia y dile a David que traiga a la niña." Volvió a abrazar a su hermano pequeño.
Aunque no sin dificultad, Don había conseguido hacerse a la idea de haber estado a punto perder a Maggie y a Amita, pero ahora que casi estaba acunando a su hermano para que se sintiera bien, no podía pensar lo que hubiera hecho si se hubiera encontrado muerto a Charlie.
