Amita se acurrucó en la cama. La noche era especialmente fría para ser primeros de septiembre y aunque ya se había hecho casi de día, el tiempo no parecía que fuera a mejorar, igual que la situación en la convulsionada mente de Charlie.

La joven profesora estaba emocionada desde que había recibido la noticia de que estaba embarazaba. La respiración de Charlie le hizo pensar que su novio estaba dormido, pero al notar que le acariciaba el brazo, se dio cuenta que no era así.

"¿Tu tampoco puedes dormir? Todavía no me lo puedo creer, vamos a ser padres cuando ayer pensábamos que no podríamos tener hijos. ¿No es increíble?" Pero el profesor no contestó. Amita se incorporó un poco, apoyándose en el pecho de él. "Cariño ¿Qué te ocurre? Parece que estés en otro mundo."

"Tienes razón, es increíble, de repente Don y yo somos padres. Papá va a estar contento para mucho tiempo." Mentir no era su fuerte y mucho menos intentar hacer creer a Amita que no le ocurría nada, cuando su cabeza estaba perdida.

"Charlie… vamos dime lo que te ocurre, ¿En que estás pensando?" Charlie bajó la mirada hasta ella y sonrió tímidamente. La besó en la frente y se preguntó si era el mejor momento para contarle aquello que le estaba atormentando. "¿Es por el bebé? Todo va a salir bien, ya lo verás."

"De eso no me cabe la menor duda. Es, otra cosa." Amita esperó en silencio, conocía demasiado bien a Charlie como para saber que no debía presionarle si quería que le contara algo. "Es por Don e Irina. Él cree que la madre de su hijo es una persona, pero es alguien muy diferente… mucho peor en realidad."

"Creo que me acabo de perder y eso que normalmente te sigo en todas tus teorías."

"Ojalá fuera una teoría. Irina es una de las peores personas que he conocido en mi vida, pero también es una actriz como pocas. Si no tuviera que haber estado mintiendo durante todos estos meses. Creo que Don me matará cuando lo sepa."

Amita se sentó en la cama, su expresión seria no era habitual en ella. Se quedó mirando a Charlie, sin comprender nada de lo que le estaba diciendo y como si al mirarle a los ojos pudiera sacar lo que había en el interior de su mente, esperó a que Charlie continuara hablando.

"Lo siento, se que debí decírtelo hace mucho tiempo, pero tenía miedo ¿vale? Tenía miedo que esa psicópata te hiciera daño, o la pagara con mi hermano. No podía arriesgarme."

"Charlie, por favor, nada de lo que estás diciendo tiene sentido. Se quien es Irina, es una mujer encantadora y seguro que ahora se siente liberada porque nadie podrá ir a matarla."

"¿Matarla?" Charlie se levantó de la cama como un rayo y se sentó en el sillón que siempre tenía puesto junto a la ventana. Desde allí podía ver la tranquilidad del barrio por la noche, allí se sentaba a pensar cuando su mente no era capaz de solucionar un problema. Pero ahora todo era demasiado complicado para que eso funcionara. "Amita, cariño, Irina trabajaba con ellos."

"¿Entonces?"

"Vale, creo que debería contártelo todo para que lo comprendieras. Antes de conocer a Don, Irina me conoció a mi. Supongo que todo estaba planeado, nos necesitaban a uno de los hermanos para que el otro hiciera lo que ellos quisieran. Intentó seducirme, por decirlo de alguna manera." Una pequeña risilla salió de Amita, aunque él no le prestó atención. "Pero la rechacé, obviamente."

Amita hizo memoria. En el momento en el que Irina llegó a sus vidas, Charlie ya se había decidido a tener una relación seria con ella. Irina era una mujer muy guapa; pese a haberla visto pocas veces, sabía que podía ser perfectamente el tipo de Charlie; pero también sabía que su novio jamás la traicionaría con otra mujer.

Fue hasta él y sin decir nada se sentó en sus rodillas, esperando a que continuara hablando, mientras, al ver su expresión que mezclaba miedo y malos recuerdos; comenzó a acariciarle el cabello como si de un gatito se tratara.

"No os dije nada a nadie, porque pensé que no era importante, que se había colgado por mi, pero que me dejaría en paz. Que equivocado estaba. Estuvo más de un mes, día y noche llamándome; ni siquiera me pregunté entonces como había conseguido mi número de teléfono. Un día vi que estaba con Don y entonces me di cuenta que yo había cometido un terrible error."

"¿Por qué?"

"Porque mi hermano se había enamorado. Ella parecía la mujer más dulce y cariñosa del mundo, justo con la que todo hombre desearía pasar el resto de su vida. No le dije nada de que había sido mi acosadora, no le di importancia; por lo mismo que no te lo dije a ti. Tampoco le di importancia a que apareciera la bande de Dogson en esos mismos días. Supuse que ella los conocía, que les debía dinero. Que gran actriz es esa mujer."

Charlie estaba tenso, contar hasta ese momento había sido fácil, pero ahora venía la parte dura, la que había intentado olvidar durante más de un año y que esperaba no tener que encontrarse nunca más.

"¿Recuerdas el día que te dije que me había caído de la bicicleta y que el corte en el brazo no era nada importante?"

Amita hizo un poco de memoria, aunque no le costó llegar a ese momento. Le había parecido bastante raro la historia del coche que no le había visto y de caída, pero obviamente había confiado en él y le había creído.

"Fue Irina. La noche anterior, papá estaba en el teatro y Don tenía que trabajar hasta tarde. Yo, agotado después de corregir demasiados exámenes, me fui a dormir pronto. No se a que hora de la madrugaba, escuché un ruido y me desperté. Recuerdo ver a Irina en la puerta, que se acercó a mi, se tumbó a mi lado y me susurró al oído… Todavía podemos estar juntos, siempre he pensado que sería maravilloso tener un hijo contigo. Volví a decirle que no, empezaba a pensar que estaba un poco trastornada, pero cuando vi que sacaba el cuchillo y me amenazaba, comprendí que estaba completamente loca."

"¿Por qué no nos lo dijiste? Esa mujer podía haberte matado."

"Simplemente me amenazó con matar a Don cualquier noche. Dijo que tenía grandes planes para nosotros y que puesto que yo iba descubrirlo tarde o temprano; no quería que estropeara sus planes."

"Esto tan sólo es un aviso Charlie. dentro de poco verás que las cosas van a cambiar y no vas a hacer nada por evitarlo."

"Sentí el cuchillo contra mi cuello y por un momento me temí lo peor. Pero lo movió hasta el brazo y me cortó. Me dijo que no haría nada contra la banda de Dogson o mi hermano sufriría. Pero ya era tarde, porque casi estaba desmantelada. Nunca que pensé que fuera a ser tan retorcida como para quedarse embarazada de mi hermano para obligarle a cooperar. Ahora que todo el grupo está en la cárcel, me da miedo pensar cuales puedan ser sus planes para la niña."

"Dijo que no quería llevársela."

"Estoy seguro que miente."

Al fijarse de nuevo en Charlie, Amita se dio cuenta que el profesor estaba temblando. Se acercó un poco más a él y le besó con ternura. Apoyó la cabeza en su pecho y se quedó allí, escuchando su corazón que latía con más fuerza que nunca. Realmente estaba asustado.

"Deberías hablar con tu hermano, por muy enamorado que estuviera de Irina, tu sigues siendo la persona en quien más confía. Tienes que decirle todo esto."

"¿Crees que no he pensado hacerlo? Pero estoy convencido que Irina ya habrá pensado en eso."

"Pues vas a tener que hacer algo, o si no voy a tener que vérmelas con esa bruja para que no le vuelva a tocar un solo pelo a mi hombre." Charlie se echó a reír al ver la expresión de superheroína en la cara de Amita y la forma tan típica de los comics de cruzarse de cruzarse de brazos.

No podía quererla más, siempre a su lado, siempre intentando hacerle sentir mejor, era la novia perfecta, no podía pensar en otra mujer con la que pasar su vida y mucho menos podía pensar en que alguien como Irina, pudiera tomar represalias contra ella, pero no dijo nada y simplemente sonrío.

"Hola chicos, espero no interrumpir nada." Los dos se volvieron hacia la puerta. Allí estaba Don, con una expresión que estaba allá de la felicidad. "Lo siento, pero papá no ha podido guardar el secreto y me lo ha dicho." En cuanto los dos matemáticos se levantaron, Don fue hasta su hermano y lo abrazó con fuerza. "Felicidades hermanito, vas a ser el mejor padre del mundo."

Charlie le devolvió el abrazo, justo cuando se había decidido a decirle a su hermano todo lo que había ocurrido con Irina, se daba cuenta que no era el mejor momento para hacerlo. Don estaba feliz, él tenía la mejor novia del mundo y estaba a punto de ser padre; no podía estropearlo con algo así.