Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon le pertenecen a Naoko Tekeuchi, nosotras los utilizamos sin fines de lucro y para entretener solamente.

Capítulo 2: Experiencias.

Habían pasado ya cuatro meses desde que Selene había llegado a Nueva York y a pesar de lo rápido que se habían adaptado al nuevo país, amigos y al estilo de vida que llevaban debido al nuevo trabajo de su padre, la chica se sentía nostálgica, igual había pasado 17 años viviendo en Londres y extrañaba a sus amigos, uno de esos días en los cuales se había reunido con Luna, su nueva amiga a pasar una tarde de chicas y por insistencia de su madre que intuía los sentimientos de la rubia y los comprendía, Selene llamó a la que aún consideraba su gran amiga.

- Hola- le contestaron.

- ¿Ikuko? Amiga, ¿Cómo estás?- cuestionó emocionada al escuchar la voz de la peliazul.

- ¿Selene?- le respondieron en tono dudoso.

- Sorpresa, te extrañaba horrores ¿Cómo haz estado?- chilló emocionada.

- Bien, extrañándote- respondió su "amiga" fingiendo alegría.

- ¿Cómo van las cosas en Londres?-.

- Pues…-.

- Ocurre algo- inquirió preocupada, ¿Todo bien con Kenji?-.

- Qué…No, todo bien con él, ay amiga, es un gran chico, no sabes como me hace feliz.

- Me da gusto amiga, en serio-.

- Lo sé, Sel- respondió en tono burlón, ¿Vuelves?-. -

Para nada y dudo en ir pronto a visitarlos, papá tiene demasiado trabajo y la verdad no creo que me den permiso de viajar hasta allá sola-.

- Cierto, que mal amiga-.

- Pero igual por teléfono seguimos en contacto-.

- Claro Selene-.

- Ahora tengo que irme, me dio gusto escucharte, me saludas a todos por allá ¿Si?-.

- Claro, descuida, yo les digo.

- Gracias, hasta pronto amiga-. -

Si… Adiós- el sonido del auricular indico la finalización de la llamada.

Ikuko suspiro, si Selene se había comunicado con ella igual podría hacerlo con Kenji, aunque pensándolo bien, ella solo pregunto por el y al final mando saludos en general, eso la tranquilizó, pero también le dejo bien claro que no por ello debía confiarse.

En Nueva York.

- No entiendo, porque te molestas en llamarla- comentó con desaprobación Luna –ella nunca te habla, según me contaste ni siquiera fue a tu fiesta de despedida, ó al aeropuerto, ó…-

- Si ya entendí- interrumpió Selene –es solo que sentí la necesidad de saber como estaba-.

- Aja y Kenji ¿No tiene nada que ver?-. - Oh, pues…-.

- Ay Selene, olvídate de eso, solo eran amigos y además el prefirió a Ikuko ¿No?-.

- Lo sé-. - Porque mejor no salimos por ahí en la noche, a bailar ¿Qué te parece?-.

- Está bien- contesto la chica tratando de sonar animada, a sabiendas de que su amiga siempre trataba de hacerla olvidar aunque fuera por momentos la frustración de su primer amor.

- Y si me invitas a dormir a tu casa-.

- Tengo opción-.

- La verdad no-.

Los días pasaron y Selene fiel a su amistad llamaba a Ikuko al menos una vez a la semana, para su desilusión nunca estaba o se encontraba fuera paseando con su novio, según la madre de la peliazul, Berjerite Aino.

En Londres.

- Esta niña no se cansa- comentó frustrada la señora Aino tras colgar el teléfono.

- Que más da que conteste- respondió su hija.

- Estás loca, si ella aparece en el mapa tú estas fuera de la vida de ese chico-.

- Mamá, pero yo-.

- No entiendo tus dudas Ikuko-.

- ¿De que hablas?-.

- Tu y Kenji ya no son pareja ¿Cierto?-.

- Y, ¿Eso que?, Se bien que no debo decírselo a Selene-.

- ¿Y si ella habla con el?-.

- No le hablara, la conozco, su lealtad hacía mi es grande-.

- Y si lo hace-.

- Mamá- respiró profundamente –la conozco, además Kenji cambia constantemente los números de su casa, por seguridad, ya sabes cosas de ricos-.

- Entiendo, y ¿Cuándo piensas lanzarte a conquistarlo?, Ya paso mucho tiempo, si dejas pasar la oportunidad talvez…- un suspiro de su hija la interrumpió-.

- Ay mamá…-

- Escúchame hija, es un gran partido, no debes dejar pasar la oportunidad, además recuerda que nuestra economía-.

- Deja de decirme eso, ya lo sé-.

- Eso espero, recuérdalo siempre-.

- Esperaré un poco y actuaré, le di un tiempo después de que rompimos para que creyera que me lastimo, dentro de poco intentare relacionarme más con él, ya viene el baile de fin de cursos, quizás me invite, no sé.

- Invítalo tú- exigió su madre desesperada, la joven solo rodó los ojos fastidiada.

- Bien, lo invitare, ¿Te parece?- añadió con ironía.

- Haz lo que tengas que hacer hija…Todo lo que sea necesario, ¿Si sabes a lo que me refiero? ¿No?...-.

- Lo tendré en cuenta madre-.

Semanas después, el baile de fin de curso era el tema de conversación de todos los estudiantes de la institución, ese día en particular, Kenji había invitado a Ikuko a comer, el chico se sentía profundamente aliviado de que a pesar de que el noviazgo no había funcionado, la peliazul había aceptado después de un tiempo razonable y prudente continuar con su amistad, convirtiéndose de nuevo en su mejor amiga, él sabía que ella no tenía pareja para el tan publicitado baile y ciertamente y sin ánimos para invitar a alguien más hizo lo que su razón le pidió, la invito a ella, Ikuko acepto gustosa y el gran día llegó.

- Luces preciosa- le dijo él con admiración, al contemplar a la chica que hacía su aparición en la sala de la casa Aino.

- Gracias Kenji- respondió sonrojada y es que a pesar de los sentimientos hacia el castaño al momento de conocerlo, lo cierto es que ahora la peliazul estaba realmente enamorada de él, aunque bien sabía que Selene seguía en la mente del chico.

- Es grandioso el que vayamos juntos al baile, ¿No crees?- la forma tan sincera de pronunciar esas palabras hicieron que el corazón de la chica palpitara aceleradamente.

- Si, no pensé que fueras a invitarme, a decir verdad me sorprendiste- expresó ella sonriente.

- Somos amigos- respondió él confundido y sin saber esa práctica respuesta había roto las ilusiones que habían empezado a crecer en la chica.

- Si, somos amigos- respondió en un murmullo.

Al llegar al gran salón donde se llevaría acabo el evento, la pareja llamó la atención, por lo bien que se veían juntos, él lucía un traje negro con corbata gris, enmarcando su ancha espalda y haciéndolo ver arrebatadoramente guapo, ella por su parte traía un vestido hasta la rodilla en color lila, con los hombros descubiertos, drapeado en la parte del busto con brillos en la parte de la cintura, era sencillo, pero a juego con el recogido que había decidido como peinado, el resultado era simplemente positivo, elegante, pero no ostentosa.

La noche fue excepcional, bailaron, bebieron, charlaron con los amigos, cuando fue momento de llevarla a casa, Kenji traía una gran sonrisa en su rostro, realmente se la había pasado bien con ella y la chica estaba igual, feliz y sobre todo ilusionada, no le habían pasado desapercibidas las miradas de su amigo hacia ella y ese era el momento ideal para coronar la noche.

- Me divertí mucho Ikuko- comentó el joven sonriente.

- Yo también, me la pase muy bien contigo- murmuró en tono coqueto, el cual fue notado por Kenji.

- Ikuko…

Los labios de la chica estampados con los suyos lo interrumpieron, talvez era el champagne, ó quizás la sensación tan agradable de tenerla cerca ó ambas cosas, pensó el chico correspondiendo con ímpetu el beso.

- Oh, lo siento- dijo apenada la joven separándose bruscamente.

- No lo sientas- replico él- ambos nos dejamos llevar-.

- No, discúlpame en verdad, es que yo…

- Shhh, esta bien linda, a mi me gusto-.

Ella sonrió y él también, volvieron a besarse esta vez de manera tierna, aunque terminaron cayendo en la pasión nuevamente, las luces de la casa, antes apagadas, se encendieron, sacándolos de su pequeño momento, tras desearse las buenas noches, Ikuko entró a la casa con la sonrisa del triunfo tatuada en el rostro.

- Muy bien hija, excelente trabajo- dijo su madre sobresaltándola un poco –cuéntame en que quedaron – apremio con urgencia.

- Ahora estoy cansada, te parece si mañana hablamos-.

Berjerite la observó confundida, pero tras dar un vistazo al reloj, comprobando que efectivamente era un poco tarde decidió que ir a dormir era lo mejor.

Ya en la privacidad de la habitación, Ikuko sacó del colchón de su cama una pequeña libreta, encendió una lámpara y casi en penumbra empezó a escribir.

Querido diario:

Hoy a sido un gran día, descubrí que AMO a Kenji, también que no le soy del todo indiferente, le gusto, pude verlo en sus ojos, tristemente pude comprobar que ella sigue entre nosotros, pero no importa a pesar de eso, tengo una oportunidad y no voy a desaprovecharla.

Algunas anotaciones más y la lámpara se apago, indicando que ya era tiempo de descansar y sobre todo de soñar con lo anhelado.

A unos kilómetros de ahí, un apuesto castaño reflexionaba sobre lo que acababa de ocurrir.

El paso del tiempo.

El tiempo siguió su marcha, con pesar Selene dejo de comunicarse a Londres, no tanto por sus frustrados intentos de hablar con Ikuko, más bien, por el dolor que sabía le causaría el saber que tan felices eran, no era egoísta ella les deseaba lo mejor a ambos de corazón, pero eso no quitaba que la pena por la realización del que fuera su primera vez fuera menor.

Selene y Luna eran grandes estudiantes, aunque la guapa modelo viajaba constantemente, la madre de Luna, Alisson, siempre la acompañaba a pesar de que la pelinegra era muy independiente, en uno de sus tantos viajes invitó a su amiga, debido a que el evento en el que participaría sería en Los Ángeles y tras múltiples, suplicas, el señor Winston accedió a dar su consentimiento para que su hija acompañara a la chica, eso sí tras escuchar millones de recomendaciones, consejos y advertencias.

El evento para el cual Luna había sido contratada era parte de un grupo de desfiles organizado por diversas firmas de ropa a nivel mundial, varios países se hacían presentes, Selene estaba maravillada al poder observar tan de cerca ese círculo que rodeaba la vida de su amiga.

Y mientras Luna trabajaba, Selene se paseaba por el lugar, veía para todos lados como si fuera el primer día de escuela, todo era nuevo, espectacular y grandioso para sus ojos, tanto así que ni siquiera veía bien el camino que andaba.

- Ouch- el quejido de una voz masculina la sobresaltó.

- Lo siento, disculpa, iba distraída- dijo en tono apenada la chica, -"como siempre"-pensó con sorna.

- Esta bien, no hay problema, además yo me cruce en tu camino- dijo despreocupadamente el joven frente a ella.

- Gracias- respondió tímidamente, sus mejillas se sonrojaron al observar lo guapo que era el joven, alto, cuerpo atlético, pelo casi plateado, ojos grises misteriosos y con una sonrisa extremadamente sexy, pensó la joven.

- ¿Qué hace una chica tan linda como tú, paseando por aquí sola?- cuestionó el con tono coqueto deleitándose con el sonrojo y belleza de la chica.

- Pues nada, entreteniéndome-.

- En serio- dijo sorprendido –pensé que eras modelo-.

- Oh no, yo solo acompaño a una, mi amiga Luna es la modela del equipo- bromeó.

- Ya veo-.

- Eh, bueno, tengo que irme, seguro que Alisson me esta buscando, nos vemos, adiós.

- Te despides sin haberte presentado- comentó él en tono divertido.

- Selene Winston- respondió automáticamente con una sonrisa a modo de disculpa.

- Un placer- dijo haciendo una reverencia y depositando un corto beso en la mejilla de la chica – Artemis Young.

Desde que la mano de Selene hizo contacto con la de Artemis, se sintió extraña y al sentir los labios del peliplateado posarse sobre su piel, calidez y una sensación experimentada en el pasado se hicieron presentes en todo su cuerpo. Sonrió de nuevo antes de continuar con su camino, dejando abrumado al recién conocido.

Al siguiente día Luna no trabajo y como tenían ocho días para entretenerse y disfrutar decidieron ir a la playa, el hotel en donde se hospedaban era muy lindo, no muy lujoso, pero si conocido y esto tenía maravillada a la joven londinense, debido a que era su primer viaje y ciertamente las playas en Estados Unidos eran algo muy diferente a lo que se acostumbraba en su país.

- Esta hermoso el día ¿No crees?-.

- Precioso- respondió radiante la modelo pelinegra - wow, apenas llegamos y somos el centro de atención- comentó Luna.

- ¿De que hablas?- cuestiono su amiga confusa mientras se untaba bronceador en su blanca piel.

- Esos chicos de allá, nos ven demasiado- indicó señalándolos.

- Luna eso no se hace- reprendió la chica, aunque miró sutilmente encontrándose con el mismo joven del día anterior.

- Es el chico con el que choque ayer- comentó encogiéndose de hombros.

- Que guapo- exclamó con júbilo.

- Si tú lo dices- respondió sin darle mucha importancia al asunto.

- Ashhhh Selene, que aburrida-.

- Y así me quieres ¿No?- respondió la aludida en tono burlón.

- Bueno, soy la única que te aguanta-.

Ambas rompieron en carcajadas decididas a relajarse y disfrutar, el apuesto chico quedo olvidado.

Los días siguientes fueron ajetreados para Luna y Alisson debido a que de última hora la chica había sido contratada por una firma diferente a la suya para remplazar a otra chica que se había enfermado, Selene para pasar el tiempo, paseo y se dedico a explorar la ciudad, después de todo debía aprovechar el viaje, dudaba que volvieran a darle permiso. Finalmente la diversión termino, cansadas y agotadas, regresaron a Nueva York a seguir con su vida normal.

Los estudios y el tiempo hicieron que Selene casi olvidara los lazos que tenía con Londres, a sabiendas que su única familia eran sus padres, decidió seguir viviendo.

Uno de esos días.

- Te tengo una sorpresa- anunció Luna en tono enigmático.

- ¿Qué pasa?, Ya se te declaro Antonie- cuestionó la chica entre confusa y emocionada.

- Eso esta en proceso- respondió despreocupadamente – es algo más- dudó- mejor dicho alguien más- añadió.

- Ah si- Selene enarco una ceja -¿De quién se trata?-.

- De mi- contestó una voz aterciopelada a sus espaldas.

- " Esa voz es de…. De ", pensó girando sobre sus talones para descubrir al recién llegado.

- Tú- gritó.

- Un gusto volver a verte Selene Winston-.

La joven balbuceó – pero como, tú, aquí- dijo tratando de hilar sus ideas-.

- Bueno Selene, creo que para enterarte de esa larga historia, necesitaras ir a tomar un café con él, después de clases, sería estupendo ¿No crees Artemis?-.

- Totalmente de acuerdo Luna-.

La rubia se quedo boquiabierta.

- Vamos a clases, no querrás que lleguemos tarde ¿Verdad?- comentó con voz cantarina su amiga.

- Tú vas a estudiar aquí- cuestiono asombrada al joven.

- Bueno, algo así-.

Luna veía sonriente la escena, después de todo ella sabía todas las respuestas a las preguntas de su amiga, pero sabía que la persona adecuada para sacarla de dudas era ese chico que a leguas se veía estaba interesado en su amiga.

- Te vemos en un rato- dijo la pelinegra sacando de su letargo a su amiga y caminando apuradamente, que si no, si llegarían tarde a clase.

Tal y como se había dicho, al finalizar las clases Selene y Artemis se fueron a tomar su café, resultó que el chico era fotógrafo, aunque su padre era un gran empresario textil, debido a eso se encontraba en el evento de los Ángeles, su familia no estaba muy de acuerdo con su elección de carrera, así que para darles gusto el peliplateado había decidido estudiar un diplomado sobre economía internacional en una prestigiosa universidad de Nueva York, aunque el tras fondo de todo eso era que en algún evento en donde el había prestado sus servicios como fotógrafo reconoció a Luna y decidió preguntar por Selene, ese mismo día con pretexto del curso, llegó hasta Nueva York con la firme convicción de conocer un poco más a la chica de la mirada dulce como el le había bautizado.

Artemis era atento, dulce, cariñoso y para sorpresa de la chica, Kenji había sido guardado en el baúl de los recuerdos, en el fondo de su corazón y su lugar lo ocupaba el guapo peliplateado, Luna ya lo había augurado que entre esos dos nacería algo más que amistad, y tras tres meses de conocerse y salidas inocentes, el chico decidió arriesgarse el todo por el todo.

- Hermoso atardecer ¿No crees?- comentó con admiración la chica mientras caminaban por Central Park.

- No es más hermoso que tú- respondió tiernamente el joven.

- Artemis – ella se detuvo de golpe para verlo a los ojos sonrojada.

- Es la verdad preciosa, vas a decirme que estoy loco y es que yo mismo creo que lo estoy- comentó nervioso –pero desde que te conocí me cautivaste, toda tu, tus ojos, tu sonrisa, ese brillo que desprende tu persona…-.

- Reconocimiento de fotógrafo- bromeó ella.

- No, es un reconocimiento de amor, estoy enamorado de ti- confesó acercándose a ella para perderse en el brillo de su mirada.

- Es que yo…

- No me respondas nada, se que quizás es pronto y bueno, no me conoces lo suficiente- tranquilizó él.

- También me gustas- confesó con timidez.

El sonrió al instante.

- ¿Quieres ser mi novia?- preguntó esperanzado.

- Antes de responder quiero que me prometas algo-.

- Lo que quieras-.

- Siempre se honesto conmigo, por muy dura que creas que es la verdad-.

- Siempre, te lo prometo-.

- Si quiero ser tu novia- respondió ella sonriendo.

El se acercó con cautela, abrazándola con delicadeza y aspirando el dulce olor de su perfume, de su esencia, embragándose con el sentimiento del amor que sentía por ella y que esperaba Selene sintiera por él, un tierno beso, selló ese compromiso de amor.

En Londres.

Querido Diario:

Hoy a pasado algo raro en mi vida, Kenji me besó y la nombró a ella, no se que clase de relación tengo con él, pero me queda claro que aunque yo le guste, su corazón aún late por ella, me duele, es horrible el dolor que se instala en mi pecho al ver sus sonrisas dirigidas a la nada, cuando se que son para ella, sus suspiros que igual le pertenecen, no es justo, yo estoy con él, acaso no le demuestro siempre lo que me importa, lo que lo amo, en fin, solo me queda esperar que pueda colarme en una rendija de su corazón para al menos deleitarme con algunas migajas de ese hermoso sentimiento que es el amor.

Ikuko suspiró audiblemente al terminar de escribir.

En Nueva York.

Un año había pasado, era el primer aniversario de su noviazgo con él, Selene estaba feliz y radiante, esto lo notaron sus padres apenas se sentó en la mesa a desayunar con ellos.

- El amor hace milagros verdad hija- comentó Ángela Winston con una radiante sonrisa.

La aludida sonrío con complicidad, su padre carraspeo incómodo.

- Me preocupa mucho dejarte sola, pero ese compromiso en Chicago es ineludible y aprovechando nuestro aniversario, pues…-

- Yo entiendo papá, no te preocupes, tú y mamá se merecen festejar, no todos los días se cumplen 20 años de casados-comentó la joven.

-En eso tienes razón-dijo su madre –con el compromiso de trabajo mataremos dos pájaros de un tiro-bromeó.

- Te quedaras con Luna verdad-cuestionó el señor Winston en tono preocupado.

- Si papá, la señora Alisson pasara por nosotros-respondió en tono cansado.

-¿Y tu noviecito?-preguntó serio.

- No tenemos planes, tiene un compromiso de trabajo-informó tranquila.

- Mmmm-fue la simple respuesta de su padre.

- Deja de molestarla Rodrigo, ese chico la respeta y la quiere, eso se nota a kilómetros- expresó en tono conciliador su esposa.

- Esta bien, te llevaré a la escuela hija, subiré tu maleta de una vez, despídete de tu madre, no se verán hasta dentro de cuatro días-semi ordeno dejando el periódico que leí en la mesa y poniéndose de pie-.

Apenas salió de la habitación –cuídate mucho Selene y dile a Artemis que deben ser responsables-comento guiñando un ojo.

- MAMÁ- exclamó sonrojada la joven -¿Cómo dices esas cosas?-cuestiono apenada.

- Por favor hija, quien te va a creer que justo el día de tu aniversario de un año de noviazgo, ese encantador chico te va a dejar sola, además si los suegros no están pues…

- Es hora Selene, llegaras tarde- gritó el padre de la joven salvándola de la situación.

- Te quiero mamá, disfruta del viaje y deja de pensar cosas-comentó la chica apurada y tras un fugaz beso y abrazo a su mamá dio fin a la conversación.

"El amor, el amor"-pensó la señora Winston sonriendo, después de todo, ella también tenía mucho que celebrar.

Selene llegó puntual a clases y tras despedirse de su padre, se dirigió a su salón en donde una sonriente Luna la esperaba ansiosa, se sentó con gesto indiferente a sabiendas de lo que le esperaba.

- ¿Y?- preguntó la pelinegra.

- ¿Y que?- contestó con aire inocente.

- No te hagas tonta Selene, ya sabes de lo que hablo ¿Qué planes tienes?-.

La rubia sonrío pícara –no estoy segura, pasará por mi a las ocho a tu casa ¿Crees que le moleste a Alisson?-.

- Claro que no, además ella saldrá con su nueva conquista-informó despreocupada.

- Siendo así- sonrío la chica.

- Oh Dios, voy a querer detalles-chilló emocionada Luna.

El profesor saludo al ingresar al aula y empezar la clase, dando fin a la conversación.

En Londres.

Querido diario:

Hoy las cosas han dado un giro inesperado, Kenji y yo estuvimos juntos, fue nuestra primera vez, lo sentí en mí, fui suya, fue la experiencia más irreal que he vivido, debo confesar que sabía que esto pasaría, nuestros besos y caricias se habían vuelto mas osadas en los últimos meses y su estado de ánimo por lo de sus padres me ayudo mucho, hoy él estaba tan disponible, tan cansado y necesitado de amor, que acepto totalmente todo lo que yo siempre he ofrecido, amo a ese hombre hoy hice una promesa, él será mió en todo el sentido de la palabra. Aunque también debo ser honesta cuando estamos en mi casa y sin que lo note lo he descubierto observando la última foto que me tome con Selene, aún piensa en ella y me duele, ¿Qué tiene ella de especial?, es una maldita, aún lejos me hace daño, por su culpa él no me ama como debería hacerlo, sobre todo después de lo que paso, lo único que me consuela es que nunca estarán juntos, ella perdió, hoy gane, hoy fui victoriosa, quisiera hablarle y contarle, pero se que no es una buena idea, lo mejor que pude hacer es cortar de raíz esa amistad, si la incluyo en mi vida de nuevo, perdería a Kenji y no puedo permitir eso. Nunca, estoy segura de que terminare siendo la señora Tsukino, tal y como mi mamá desea.

Nueva York.

Eran las ocho de la noche en punto y en el departamento de Luna el ambiente era tenso y con los nervios de una joven a flor de piel.

- Cálmate Sel, estará aquí pronto-comentó divertida la guapa modelo.

- Estoy calmada-respondió la aludida entre dientes.

- Si claro-contestó con ironía la primera.

El sonido del timbre anunció la llegada del dueño de los suspiros de Selene, Luna sonriendo se apresuro a abrir.

- Hola Romeo, tú Julieta esta a punto de tirarse por la ventana- saludo la joven.

- En ese caso debo apresurarme a impedirlo-bromeo él.

Al entrar los ojos del peliplateado abrió los ojos sorprendido.

- Wow Selene, estas hermosa- expresó asombrado y como no la aludida llevaba puesto un vestido corto en color negro que contrastaba con su blanca piel, tenía un sugerente escote en la espalda, era ajustado y hacía que la buena figura de ella fuera más estilizada.

- Gracias-contesto ella apenada –tú también estas muy guapo- y era la verdad, él lucía un traje negro sin corbata que contrastaba con su cabello y que lo hacía lucir muy sexy.

- Si yo fuera ustedes me iba ya, me imagino que tendrán muchoooo que hacer esta noche ¿No?-.

- LUNA-gritó la aludida.

- Vamos preciosa, tenemos una reservación en un lindo restaurante- ella asintió débilmente.

- Luna, si llaman mis padres-.

- No te preocupes, ya me se el plan-interrumpió ella.

Salieron rápidamente del departamento, Artemis reía a carcajada limpia y Selene ocultaba su rostro evidentemente apenada.

- No te preocupes por los comentarios de Luna hermosa-.

- Es que pues…Da por hecho que tú y yo-.

- Ssssstttt- callo a la joven con un fugaz beso –disfrutemos la noche, por eso no te preocupes, tenemos una vida por delante para demostrarnos nuestro amor-comentó él con voz seductora, ella asintió abrazándolo.

El restaurante elegido era un lugar en donde la comida italiana era la especialidad, Artemis eligió el menú y al iniciar la música ambos bailaron despacio y sin prisas, disfrutándose y disfrutando el momento. La noche apenas comenzaba y ambos eran conscientes, al terminar la cena decidieron caminar por Central Park, como un tributo al inició de la relación, ahí se habían declarado su amor. Los besos y las caricias eran constantes, la cercanía de sus cuerpos, el calor que emanaba de la piel de ambos combinada con el vino que habían tomado los llevo consientes de lo que eso significaba al departamento que el joven tenía en la ciudad.

- ¿Quieres tomar algo?-preguntó él a una tensa chica de pie junto a la puerta de su casa.

- Agua por favor-articuló nerviosamente, lo cual noto su novio.

- Si quieres te llevo a casa de Luna-.

- NO-exclamó ella.

- No quiero que pienses o hagas cosas que no quieras-comentó el viéndola a los ojos.

- Te amo Artemis-murmuró ella antes de besarlo apasionadamente.

El aludido se sorprendió en primer lugar no por el beso y la actitud impetuosa de ella, si no por las palabras. Al separarse ella tenía los ojos cerrados y sonreía.

- ¿Me amas?- cuestiono él sonriendo.

- Si-respondió ella sonrojada y abriendo los ojos, los cuales brillaban como él nunca antes los había visto.

- Yo también te amo Selene- y antes de que ella volviera a decir algo, el la beso apasionadamente.

El beso se fue intensificando, las manos de él exploraban debajo de su camiseta, acariciando la delicada piel de la joven, ella siendo más osada empezó a acariciarlo por encima de la camisa, al separarse a tomar aire, se veían a los ojos como pidiendo permiso para continuar al no haber rastro de duda en ninguno Artemis recostó a Selene en el sofá sin dejar de tocarla y acariciarla, el vestido de ella cayo hasta la cintura dejando al descubierto un lindo sostén de encaje, él gimió de excitación y ella desvió la mirada.

- Eres preciosa- murmuró –mírame- ordenó- quiero que me veas mientras te demuestro todo lo que te amo.

Ella sonrío y él se levanto para quitarse la camisa- esto debe ser especial- dijo y a continuación la alzo en brazos para llevarla al dormitorio.

Ya estando ahí, de pie junto a la cama el sin dejar de observarla deslizo con delicadeza el vestido que cayo a los pies de la joven, el la observó maravillándose del cuerpo de su novia, ella se cubrió con las manos, después de todo era su primera vez.

- No te tapes, eres hermosa, no se como más describirte, todo en ti es perfecto Selene-.

Y mientras se besaban el llevo las manos de ella a los botones de su camisa incitándola a desabrocharlos, tarea que ella llevo acabo con cierta torpeza, yendo un poco más lejos le quito la camisa y desabrocho su cinturón.

- Espera- dijo él con la voz entrecortada por la excitación –te quiero en la cama- y dicho esto la recostó mientras la besa con pasión, gimieron al unísono cuando sus pieles se tocaron, la erección de él presiono el sexo de la joven haciéndola gemir, Selene sintió como algo se deslizaba de entre sus pliegues, algo que le indicaba que siguiera, que quería más.

- Ahora si hermosa, prepárate-anunció él.

Artemis se puso de pie y se quito el pantalón y la ropa interior de un solo jalón, dejando ver su bien dotado miembro, Selene se ruborizo al contemplar al guapo joven totalmente desnudo.

- Te toca a ti- ella entendió el mensaje y desabrocho su sostén el cual tenía un ligero broche al frente dejando expuestos sus pechos y unos erguidos pezones que el joven introdujo con ahínco en su boca, chupándolos y lamiéndolos con desesperación, ella mientras tanto gemía y acariciaba el cuerpo desnudo de él.

En un hábil movimiento la tanga de la joven voló por la habitación, con los ojos cerrados ella solo era consciente del placer que la embargaba al sentir los besos y las caricias de él por todo su cuerpo, cuando llego a su feminidad se tenso, pero lo dejo pasar ya que las palabras de amor y ternura que el susurraba la tranquilizaban mientras el placer se encargaba de hacerla volar.

- ¿Qué hago para que tú sientas placer?- pregunto ella entrecortadamente.

- Sólo déjate llevar amor- dijo él, aun entre las piernas de ella mientras jugueteaba con su clítoris –estás toda mojada- indico mientras le lamía los pliegues interiores.

- ¿Y?-.

- Sigue lo mejor preciosa- dicho esto se situó en la entrada de la joven rozando la entrada con su pene –te va doler un poco-informó –tú debes decirme cuando parar ¿Si?-.

Ella asintió con un beso apasionado, la cordura de Artemis desapareció cuando la lengua de Selene se enroscó en la suya, penetrándola suavemente, esto causo que las uñas de la joven se clavaran en su espalda.

- Espera-suplico ella con ojos brillosos. El peliplateado beso sus parpados en un gesto tierno –te amo- repitió.

- Y yo a ti amor- dijo para después penetrarla completamente

El gritó de dolor de Selene hizo que el parara y la besara con ternura, unos instantes después ella lo tomo por los glúteos incitándolo a continuar, el se movía con ahínco, entraba y salía de ella, primero despacio y después cuando ella empezó a moverse también, el marco un ritmo más acelerado, los corazones de ambos latían desbocados, el amor estaba en el ambiente, los suspiros y gemidos de placer retumbaban en la habitación, las embestidas se hacían más violentas cada vez.

- Oh si, preciosa, si, si- siseaba él.

- Ahhh, ugggg, ¿Esto debe ser así?- pregunto ella.

- Y puede ser mejor- contestó él mientras aumentaba el ritmo y la fuerza de la embestidas ocasionando que ella se arqueara de placer, el tomo uno de sus pechos y lo succiono sintiendo como las paredes de la joven empezaban a contraerse.

- Estas a punto amor y yo también- ella gritó cuando el clímax la alcanzó y dos segundos después el joven la imito descargándose dentro de ella.

- Eres lo mejor que me pudo pasar en la vida-murmuró el agitado aún dentro de ella.

- Y tú eres lo que siempre anhele- respondió ella.

Se besaron con ternura, al sacar su pene Artemis gimió deseando más, pero sabía que quizá sería demasiado para su novia, así que simplemente la arropó con el edredón de la cama que ni siquiera se había molestado en quitar al iniciar la entrega, se abrazaron quedando frente a frente, sonreían cómplices, su relación había dado un gran paso, y ambos estaban felices por ello, las sonrisas en su rostro era una prueba más de que esa había sido una verdadera entrega de amor.

Dos meses después.

Una interesante conversación se llevaba acabo en un elegante y exclusivo restaurante, los protagonistas un apuesto peliplateado y un hombre alto, de cabello negro entre canoso muy parecido al primero pero con una expresión severa en el rostro.

- Ya decía yo que tú repentino interés en mi no era normal-dijo una voz en tono fastidiado.

- Soy tu padre, claro que me intereso en ti-expresó en tono grave –ahora tampoco estoy pidiendo algo tan horrible, es parte de tus obligaciones para con tu familia-informó con ironía.

- ¿Y mi vida?, Tengo un trabajo, una profesión y una vida aquí-contesto en tono molesto.

- Te necesitamos- afirmó.

- ¿Desde cuando?-cuestiono mirando fijamente al hombre frente a él- siempre te haz avergonzado de mi, de mis decisiones y sobre todo de mi forma de vida-cuestiono casi gritando.

- Respétame-exigió su padre- tus tíos murieron, tu primo esta muy verde para hacerse cargo de semejante responsabilidad-.

- Y yo estoy súper calificado ¿No?-ironizó el peliplateado.

- Estas preparado, no serás la cabeza principal, esa es mi responsabilidad, solo necesito que estés a mi lado, apoyándome-explicó.

El joven guardó silencio por varios minutos, sopesando la idea de su padre, era obvio que la vida laboral que se llevaba acabo dentro de una oficina nunca le había gustado, su vocación siempre había sido la fotografía, la libertad, eso era lo que lo llevo años atrás a tomar la decisión de vivir en un perfil bajo y alejado de la prestigiosa familia Young, uno nunca se desprende de la familia, pensó con frustración y su padre tenía razón, él tenía una responsabilidad, aunque no le gustará, el imperio que lo había llevado durante años a tener un nivel de vida desahogado no merecía que él fuera tan malagradecido e irresponsable, su abuelo le había enseñado a valorar lo que durante años le había tocado construir, además si el gran André Young se había presentado casi a suplicar su ayuda era porque estaba ó muy desesperado, lo cual dudaba ó como él decía él era lo que necesitaba para el puesto.

- No pienso pasar toda mi vida metido en una estúpida oficina-advirtió.

- Un año-negoció su interlocutor.

- Bien, si no me queda más remedio, debo renunciar a mi empleo, darme de baja en la universidad y hablar con mi futura esposa-.

- ¿Futura esposa?-cuestiono sorprendido- pensé que solo era una conquista más-se burló.

- Es la mujer que amo, con la que pienso casarme, en cuanto termine la universidad-.

- Te pareces mucho a tu madre, siempre dando por hecho tantas cosas-comentó en tono divertido.

- No voy a discutir ese asunto contigo-.

- ¿Cuándo llegas a Londres?-preguntó ansioso.

- En dos semanas-respondió secamente.

- Prepararé todo para tu regreso-respondió curvando una ligera sonrisa, ambos se levantaron y tras sostener la mirada clavada en el otro por varios segundos, se despidieron, uno a saborear su éxito, el otro a informarle a la dueña de su corazón de lo que les deparaba en el futuro, en un año para ser exactos.

Ese mismo día por la noche Artemis se presento en casa de su novia, había sido invitado a cenar y él había aceptado encantado, a pesar de que su suegro, el señor Winston era muy serio y estricto cuando salía con su novio, el chico se sentía halagado de que fuera aceptado como un miembro más de su familia, algo que en un futuro sería oficial.

Al llegar fue recibido por su sonriente novia que lo saludo con un fugaz beso en la mejilla, la cena transcurrió tranquilamente, conversaron amenamente y tras comer el postre el matrimonio se retiro a su habitación para darles tiempo a solas a los enamorados.

- Te noto preocupado- dijo ella.

- Lo estoy- respondió intranquilo.

- Me cuentas-suplico, imitando la voz de una niña pequeña, su novio empezó a reír.

- Tengo que hacerlo-suspiro, ella noto que el cambiaba su expresión risueña de siempre por una de melancolía, lo cual la preocupo.

- Mi padre vino a visitarme-comenzó y suspiro –no nos llevamos bien-añadió encogiéndose de hombros.

- Supongo que te extrañaba, tú me dijiste que solo se veían en los desfiles a los que asistes.

El negó con la cabeza –vino a más que eso-respondió en un murmullo –Selene, sabes que te amo, que cuando te conocí me pareciste una persona especial, por eso hice lo posible por verte de nuevo, me enamore de ti como un loco, pero tú sabes que además de ti-.

- Tienes una familia-completó ella -¿Te pidió que volvieras a casa verdad?- cuestiono melancólica – a Italia- afirmó.

- A Londres- corrigió él, Selene se tenso, hacía mucho que ya no pensaba en su ciudad natal- quiere que ocupe un puesto en la empresa familiar, eso es asunto de mi primo, pero él no esta listo, mi padre supone que yo si- explicó.

El se arrodilló para quedar frente a ella –hermosa, tengo que hacerlo, mi abuelo me inculco el amor por el trabajo, cierto que odio el encierro, pero se lo debo a él y a mi madre-.

- Lo sé-respondió con voz apagada- entonces es un hecho que te vas –el asintió -¿Cuándo?-.

- En dos semanas amor-.

- ¿Cuánto tiempo estarás lejos?-.

El corazón del aludido se estrangulo de pena, la sonrisa de su novia que tanto adoraba desapareció dando paso a un rostro lleno de tristeza –un año-.

- Te amo Artemis- expresó ella con lágrimas, él, la abrazó para confortarla.

- Yo también te amo Selene, no habrá día que no hablemos por teléfono y prometo venir cada que me sea posible, un año pasará rápido- ánimo, ella por su parte se aferró con más fuerza a los brazos de su amado.

Los días pasaron rápidamente, y aunque estuvieron juntos tanto tiempo como pudieron, la verdad es que no era suficiente, sobre todo cuando sabes que la persona amada se alejara de ti físicamente, ambos deseaban seguir con su relación, él porque, sabía que ella era la mujer de su vida y ella porque realmente se había enamorado de él.

Luna notaba como el semblante de su amiga era ahora sombrío y apagado, la había visto mostrarse serena y tranquila los días previos al viaje de su novio, pero apenas Artemis había subido al avión su amiga se había derrumbado, la escuela iba bien y salían con frecuencia, pero sus ojos delataban su estado de ánimo, lo cual fue muy evidente conforme pasaban los días y la comunicación del peliplateado de ser frecuente paso a ser casi nula, casi, porque a veces llamaba, solo que para frustración de la pareja, era cuando ella estaba fuera de casa ó dormida.

Y cuando se pensaba que las cosas no podían ser peor, un día al estar en clases, Luna y Selene fueron llamadas a la oficina del director, todos sus compañeros silbaron en señal de burla, las aludidas se miraban una a la otra confundidas, al llegar el semblante de seriedad de la secretaria las hizo saber que algo no andaba bien, al entrar a la oficina, la presencia de Alisson, la madre de Luna, las sorprendió.

- ¿Qué haces aquí mamá?-cuestiono sorprendida la pelinegra.

- ¿Pasa algo malo?- inquirió Selene.

Los presentes se miraban unos a otros, buscando la forma de dar fin a las dudas que aquejaban a las jovencitas.

- Selene, tienes que ser fuerte- comentó con cautela Alisson.

- ¿Qué pasa mamá?- preguntó Luna, la señora, la miró buscando algo de apoyo en ella.

- Señorita Winston, lo que vamos a decirle es un hecho confirmado-anunció el director.

- Hablen ya-demandó Luna.

- Tus padres sufrieron un accidente-soltó con voz entrecortada la madre de Luna.

- ¿Están bien?-preguntó dudosa.

- Selene- suspiró la mujer, Luna abrazo a su amiga temiendo lo que seguía –ellos no sobrevivieron-.

Y lo siguiente que la rubia supo es que su cabeza daba vueltas y una oscuridad empezó a envolverla.

El día del funeral compañeros de trabajo del señor Winston, vecinos, compañeros de la escuela, así como Luna y la madre de esta se daban cita en el panteón para dar el último adiós al matrimonio. Antes de retirarse todos expresaron sus condolencias a la joven, mostrando su apoyo, para sorpresa de Selene el jefe de su padre le había dicho que tenía una beca completa que cubría sus estudios universitarios, una compensación de varios miles de dólares por concepto de un seguro de vida y que además podía quedarse en el departamento ya que su padre lo había comprado, la beneficiaría en primer lugar era Ángela, pero al haber muerto también, la propiedad pasaba a ser suya. Aún de pie junto a la tumba, la chica se negaba a derramar alguna lágrima, parecía una zombi, deseaba dormir, despertar y notar que todo había sido un sueño, pero no, sabía que tenía que ser más fuerte que nunca y resignarse, estaba viviendo una horrible realidad, su realidad, ahora estaba sola.

- ¿Le avisaste a Artemis?-.

- No logre comunicarme con él-.

- ¿Te ha llamado?-.

La aludida negó con la cabeza.

- Mamá dice que no debes quedarte en tu casa sola- comentó- ¿Ven a la mía?-.

- Para que, tarde o temprano habré de hacer frente a mis problemas, es mejor hacerlo ya, postergarlo no me hará sentir mejor- expresó con voz firme.

- Selene-susurró Luna consternada.

- Tengo miedo-murmuró, su amiga la abrazo, ambas ahí paradas en medio de la tragedia estaban poniendo su amistad a prueba, porque la amistad no es solo una palabra, es dar comprensión, cariño y apoyo en los momentos adecuado, y también de vez en cuando decir aquello que necesitamos escuchar no solo lo que queremos oír.

- Sabes, tengo una oferta de trabajo-comentó la modelo con aire indiferente, la rubia la observo confundida mientras viajaban en el taxi rumbo al departamento de los Winston.

- ¿Y?-.

- Bueno, estaba pensando que podríamos ir juntas, se que estamos en escuela y eso, pero con tus calificaciones igual unos días fuera no afecta mucho…Creo-.

- No, gracias, ahora lo que menos me apetece es viajar, hay asuntos que tengo por resolver-.

- Es en Londres-dijo. La mandíbula de su amiga se tenso y desvió la vista hacia la ventana, pasaron minutos en silencio.

- Ya no le importo-murmuró- la pelinegra sabía que se refería a su aún novio –dijo que no importaba la distancia y si importo-comentó con voz apagada.

- Amiga-.

- Prometió nunca mentirme y me falló-.

- No deberías hacer conclusiones-justifico la pelinegra.

- Creo que es innecesario viajar hasta allá para comprobar lo que sé de sobra, pero lo haré-.

Los ojos de Luna se iluminaron –gracias, se que las cosas no son como las piensas, tu misma lo verás-.

- Gracias a ti, eres una gran amiga-.

Londres.

El vuelo hacia la ciudad que había visto nacer a Selene fue tranquilo, aunque ella internamente sentía una gran melancolía, había nacido ahí, sus padres también, no tenía familiares con quien compartir la pérdida de ellos y además iba en busca de su novio, ojala que las cosas salieran todo lo contrario de lo que ella esperaba.

- Puedes venir a la fiesta de gala, empezará como a las 9:00- invito la guapa modelo pelinegra antes de salir a su desfile.

- No gracias, tengo otros planes-.

- Mamá me llevara al evento y regresa por ti-informó-.

- Lo sé, cuídate y éxito-.

- Gracias-.

Unas horas más tarde, Luna estaba tras bambalinas a la espera de iniciar su actuación, lucía un hermoso mini vestido cuello halter rojo que dejaba al descubierto sus largas y torneadas piernas. Un cambio en la música ambiental indico que su turno había llegado, salió con una deslumbrante sonrisa dispuesta a dar lo mejor de sí en su trabajo. Su vista vagaba de forma divertida y sugerente con cada rostro en el que posaba sus ojos, al pararse justo en el centro del escenario para esperar a que las modelos que había iniciado el recorrido la acompañaran sus ojos se desorbitaron por la sorpresa, Artemis Young se encontraba ahí viéndola con miedo, los labios de la pelinegra curvaron una maliciosa sonrisa y continuó con el show. Ya entrada la noche el cockteil del diseñador cuyo desfile acababa de concluir con un éxito arrollador daba inició.

- Luces bien Artemis- comentó con voz seca la modelo –y estás muy bien acompañado –ironizó al hacer alusión a una guapa chica pelirroja que había visto del brazo del joven.

- Todo tiene una explicación- se excusó.

- La cual no debes darme a mí- debatió ella.

- ¿Cómo esta?- cuestiono nervioso.

- Acaso no lo sabes- comento con burla –me sorprendes-.

- Por favor- bufo él fastidiado de la forma de contestar de la chica.

- Estamos hospedadas en el hotel "Luz Plateada", habitación 105-.

- ¿Estamos?- repitió él.

- Vino conmigo- y sin dar tiempo a réplica la chica se alejo a disfrutar de lo que ella auguraba sería una gran noche.

Artemis sudo frío, sabía que tenía que arreglar las cosas con Selene, más no se sentía preparado para hacerlo aún.

Y mientras la fiesta seguía, en otro extremo de la ciudad.

Selene se encontraba justo enfrente de su antigua casa, derramaba lágrimas y como no evitarlo, la nostalgia se hizo presente. No podía tocar y decirles a los nuevos dueños que si le daban permiso de husmear por la casa, así que solo se dedico a admirar la sencilla construcción con melancolía. Finalmente decidió quedarse con los viejos recuerdos, las vivencias compartidas con sus padres y sobre todo la última imagen que aún tenía grabada en su mente: Ángela y Rodrigo con ella cerrando un capítulo de su vida al despedirse de ese lugar para dar paso a una nueva vida en Nueva York. Las remembranzas de su vida, la llevaron hasta unos metros de la casa de la que había considerado su mejor amiga tiempo atrás. Cuando se disponía a acortar la distancia, la puerta de la casa Aino se abrió para dar paso a un Kenji muy sonriente, el corazón de la rubia dio un vuelco inesperado, algo empezó a cosquillear en su interior, queriendo hacerse presente, Ikuko también apareció, ambos se abrazaron y besaron apasionadamente, una punzada de dolor la sobresalto, esa situación era algo superado pensó con irritación, ella amaba a Artemis, se recordó. La noche, testigo de la escena de los enamorados fue también silenciosa espectadora de cómo ella se dio la vuelta comprendiendo que nada tenía que hacer ahí.

Al llegar al hotel, el recepcionista le informo que alguien la esperaba en el bar del lugar.

Presurosa corrió al encuentro de la única persona que podía buscarla, de la única que ella quería ver en ese momento, su novio.

- Artemis- susurró a la espalda de un joven de cabellera plateada.

El aludido que estaba sentado en la barra del bar, volteo y le dirigió una media sonrisa.

- ¿Cómo estás hermosa?- saludó sin entusiasmo.

- No me abrazas-reprendió ella- te extrañe mucho-exclamó antes de lanzarse a sus brazos, Selene sintió como todo aquello que él le hacía sentir con el roce de sus cuerpos no apareció, el peliplateado apretó el agarre para deleitarse con el olor que desprendía la sedosa cabellera de la rubia.

- Selene- murmuró apartándose.

Ella observó la expresión de su rostro y en sí su actitud un tanto confundida -¿Cómo has estado?- cuestiono.

- No muy bien- contesto con sinceridad, tratando de descifrar la extraña mirada del apuesto joven.

- Me sorprendió saber que estabas aquí-.

- Tenía cosas que contarte- respondió rápidamente –aunque creo que tú también algo que decirme-.

-Yo-dudó él.

- Amor de lejos, amor de pensarse- bromeó la rubia.

- Te quiero Selene- afirmó viéndola con intensidad.

- Hasta hace poco decías que me amabas-contraataco.

El bufo exasperado –esperaba otra actitud de ti, estamos mal y tú estás con esa pasividad que fastidia, confróntame- exigió molesto.

- Lo único que te pedí es que me hablaras siempre con la verdad- suspiro –ahora te pregunto, vas a contarme- cuestiono calmada viéndolo con tristeza.

- Selene, yo-.

La madrugada sorprendió a Selene llorando, finalmente el dolor acumulado le estaba pasando factura. Luna y su madre que habían llegado del desfile, decidieron no preguntar nada y darle su espacio, Artemis llamó en varias ocasiones, mismas que nadie le dio respuesta a sus inquietudes, las cosas habían quedado muy claras entre ellos pensó la rubia con amargura, su amor no había sido tan fuerte.

Los días pasaron rápidamente y con ellos el anhelado regreso a casa, en el avión la joven con el corazón roto por el dolor sollozaba en silencio, la vida la había golpeado con la pérdida, la desilusión y el desamor, dejaba una vida atrás, con la esperanza de un mejor mañana.

Trece años habían pasado desde ese día, Selene estaba en la gran manzana viendo los diferentes aparadores de ropa, desde que la adultez la asaltó se obsesiono con las compras, ahora ella era una gran publicista, al igual que lo había sido su padre, pero la moda era su gran debilidad, tal vez su gran amiga Luna tenía que ver con eso, trabajaba en una gran compañía muy estable y le pagaban muy bien, con el tiempo la resignación por la muerte de sus padres había llegado, los recordaba a diario, y deseaba fervorosamente algún día formar una familia y que esta fuera tan feliz como ella lo había sido con ellos.

Vivía sola en un hermoso departamento con una gran vista a los grandes edificios de Manhattan, el que había heredado de sus padres, lo había vendido, no podía soportar los recuerdos que la agobian al pensar que estaba completamente sola, la amistad de Luna y el apoyo de la madre de ésta fueron cruciales en esos momentos de su vida, en la actualidad, se podía decir que lo tenía todo, excepto el amor, había intentado encontrar a alguien para ser feliz pero sin éxito.

Cierto día Selene tenía un día difícil, tenía que proponer un nuevo proyecto a un inversionista, estaba impaciente sentía que su vida iba a dar un giro de 180º.

Entro a un gran edificio con grandes ventanas saludando a todos a quienes se encontraba su buen humor no había cambiando. Entro a la sala de juntas todos estaban reunidos ahí se detuvo a observar a cada uno de los presentes reconociendo a la mayoría.

-Buenos días, soy Selene Winston- se presentó ella, vestía un traje formal de color negro con el cual se le notaba su cuerpo bien formado, una blusa beige de botones con un escote discreto, zapatillas negras altas, su cabello suelto el cual le llegaba a la media espalda- yo seré quien les imparte la junta-.

Su jefe la llamó para presentarle al presidente de la compañía que intentaban impresionar.

- Winston, te presento a Kenji Tsukino, dueño de "Textiles el milenio"-dijo con voz sería.

Los ojos de la rubia se abrieron como platos, sorprendida dudó en extender su mano, sobre todo porque la mirada del hombre que había sido su primer amor la recorría de pies a cabeza con una coqueta sonrisa en el rostro.

Continuará…


¡Hola chicas!

Princess Moon Light y Sailor Lady volvieron, jejeje.

Una enorme disculpa por la demora del capítulo, fueron causas de fuerza mayor, pero bueno, ya está aquí ahora les toca a ustedes juzgar, comentarios, críticas, sugerencias, ya saben denle click al botón verde.

Les avisamos que el próximo capítulo a más tardar en 15 días, si se puede antes, si no, ese será el tiempo límite para actualizar.

Cherri SA: gracias por tu apoyo, esperamos que te guste el cap.

BlairChiba: ya actualizamos, lo mejor viene ya verasjeje, gracias por tu rw.

Serenity233: gracias por tu apoyo, perdón la tardanza.

Neo Reyna Serenity: gracias si tratare de conectarme más seguido, espero que te guste el cap.

Seiya-Moon: gracias por tu apoyo, aquí está el ojala te guste.

Patty Ramirez de Chiba: gracias por el rw, nos alegrar que te haya gustado y esperamos tu rw.

Serena Ramos: más adelante se resolverán tus dudas te paciencia, gracias por tu comentario.

Princess-serena-stukino-any-17: gracias por el rw, espero que te guste el cap.

Usako tenoh: ya lo verasejeje, esperamos tu rw.