Irina llegó antes de lo que Charlie había previsto, por lo que no pudo hablar con su hermano y no pudo decirle lo que había pasado con ella. Cuando ella llamó al timbre, Charlie acababa de levantarse, había estado toda la noche hablando con Amita del tema y había tardado mucho en dormirse.

Desde lo alto de las escaleras vio a su hermano abrazando a la madre de su hija y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Casi había conseguido olvidar las palabras tan amenazantes que le había dicho ella antes de desaparecer y ahora regresaban a su mente, como si se las hubiera dicho el día anterior.

"Tu hermano es un buen tío y no se merece saber que su novio ha intentado tirarse a su hermano y mucho menos que te está haciendo un pequeño chantaje." Le acarició el rostro con una de sus largas uñas. "Así que, Charlie, si quieres a tu hermano, no le dirás nada de lo que he hecho, de lo contrario tu hermano no lo va a pasar muy bien." Se acercó a su oído al ver aparecer en la puerta a Don y mientras lo abrazaba, aparentando cariñosa, continuó hablándole. "Estoy embarazaba, es de tu hermano y si le dices algo, si le dices algo de la gente con la que trabajo, nunca verá a su hija… si es una niña. Su destino depende de ti."

Charlie se sujetó con fuerza a la barandilla y respiró profundamente. Tenía que aparentar normalidad con una mujer a la que odiaba con toda su alma; tenía que hacerlo por su hermano y sobretodo por Maggie.

"¡Charlie! Cuanto tiempo, yo que pensaba que ya te habrían dado el premio Novel." Charlie descendió las escaleras con naturalidad, toda la que pudo encontrar en su interior y la abrazó.

"Irina, ¿Cómo estás?" Cuando su hermano se fue en busca de Maggie, Charlie dejó de actuar y la miró con dureza. "¿Qué haces aquí? Me prometiste que si no decía nada, dejarías en paz a mi familia."

"Tengo ganas de ver a mi hija. Es normal que una madre eche de menos a su propia hija." Irina sonrió con maldad, pero Charlie consiguió contenerse y no decirle nada al respecto, ya sabía que a esa mujer le encantaba jugar con él y con sus sentimientos.

"No mientas, Maggie te da igual, si no la hubieras dejado en la puerta del apartamento de Don sin dar ninguna explicación." Charlie se quedó callado un momento, mientras estaba diciendo eso, el mismo se dio cuenta de lo que Irina pretendía y le pareció tan retorcido que no fue capaz de decirlo en voz alta.

"Por tu mirada, diría que sigues siendo un chico muy listo Charlie, porque si piensas que quiero utilizar a mi propia hija como escudo contra Don y sus chicos del FBI, estás en lo correcto y si piensas que quiero sacar de la cárcel a mi marido, chantajeando a tu hermano con la vida de la niña; también tienes razón."

"No voy a permitir que lo hagas. Que me amenazaras a mi, es una cosa, pero no vas a usar a Maggie para tus oscuros propósitos."

"Sabes, tu novia me parece encantadora y es una gran noticia lo de su embaraza, seguro que vais a ser muy felices… siempre y cuando no le pase nada malo a ella desde luego." Charlie abrió la boca para contestarle, pero la aparición de Don por las escaleras, le impidió hacerlo.

Irina se volvió a convertir en la dulce chica que todos creían que era, tan educada, que nunca levantaba la voz, radiante, con aquella hermosa sonrisa en los labios. Para todos los demás, Irina, sería la mujer perfecta, pero para Charlie era poco menos que un verdadero monstruo.

"Hola, cariño." Le dijo Irina a Maggie cuando Don la puso en sus brazos. Charlie miró a su hermano, se le veía tan feliz. Hasta ese momento no se había parado a pensar nunca en lo mucho que su hermano quería tener una familia, una mujer e hijos. Por eso, ahora más que nunca, Charlie se convenció que no podía decirle a su hermano todo lo que sabía sobre Irina. "¿Has echado de menos a mamá? Seguro que no, porque papá y el tío Charlie te cuidan muy bien.

El resto de la mañana, la pasaron tranquilamente en casa, Don había pedido el día libre, de los mucho que le debían, para estar "con sus dos mujeres" tal y como había dicho él. Estaba feliz, con su niña en brazos y hablando con Irina del tiempo que habían estado juntos. Luego Irina le puso el día de lo que había hecho estando fuera, aunque Charlie supuso que no sería más que una gran mentira, por lo que no pudo aguantarlo durante mucho tiempo.

"Tengo mucho trabajo pendiente, mejor me voy a la universidad." Dijo mientras ya se acercaba a la puerta para marcharse.

"Vamos Charlie, seguro que puede esperar hasta mañana. Quédate un rato más, tenemos que poner a Irina al día de todo lo que a cambiado Maggie, y ella nos tiene que contar muchas cosas."

"Lo siento, pero no tengo tiempo para sus historias." Y sin decir nada más cerró la puerta tras de él.

"Charlie espera." Don salió de la casa con rapidez detrás de su hermano y justo cuando iba a subir al coche se detuvo. "¿Se puede saber que te pasa hoy? No has hecho más que ver a Irina y ya te has puesto de mal humor." Charlie se mordió la lengua para no decirle lo que realmente le ocurría lo que le estaba destrozando por dentro, pero consiguió contenerse.

"Estoy bien, es sólo que han sido muchas cosas últimamente. Supongo que me he pasado haciéndome cargo de Maggie, con el trabajo y ahora con la noticia de que voy a ser padre. Supongo que se ha acumulado todo. Lo siento, intentaré que no vuelva a pasar."

"Charlie no es eso. No quiero que dejes de contarme cosas. Si hay algo que te preocupe y necesitas hablar de ello, estoy aquí por ti, ya lo sabes. Que ahora tenga a Maggie, no significa que tenga perderte a ti." Don puso una mano sobre el hombro de su hermano y esperó.

"Ya lo se, pero tranquilo, que si me ocurre algo realmente grave serás el primero en saberlo." Charlie se dio la vuelta y abrió la puerta del coche, pero la mano firme de su hermano sobre su hombro no le dejó entrar.

"No hace falta que sea nada grave. Soy tu hermano y quiero ayudarte."

"Claro." Se abrazaron y por fin Charlie se metió en el coche. Se alejó de la casa unos cuantos metros, los suficientes para que Don no pudiera verlo desde la casa y detuvo el coche en el arcén, para coger el teléfono móvil.

Se lo quedó mirando un momento. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era una auténtica locura, pero no veía muchas soluciones para evitar que terminara ocurriendo una desgracia y no poner más en peligro a su familia.

Respiró hondo y finalmente marcó el número. "Charlie, que sorpresa. ¿Va todo bien verdad? Lo digo porque no es normal que me llames y menos fuera del horario laboral." Colby le cabía bien, desde que había entrado a trabajar con su hermano, le había costado poco convertirse en uno de sus mejores amigos y una de las pocas personas en las que ahora sabía que podía confiar para que le ayudaran.

"Si, de momento todo está bien, pero no creo dure mucho." Colby le escuchó con atención, conocía perfectamente el tono preocupado del profesor y sabía que había algo que le preocupaba de verdad. "¿Sabes que ha vuelto Irina?"

"¿La ex de Don? Querrá ver a su hija, es normal después de todo por lo que ha pasado la niña, su madre la echará de menos." Cuando Charlie se quedó callado durante unos segundos demasiado largos, Colby supo que algo no iba bien. "Vale, ahora ya tienes toda mi atención, ¿Qué es lo que esconde Irina y que te tiene tan preocupado?"

"Te lo diré pero tienes que prometerme que, de momento, no se lo dirás a nadie, no quiero poner en peligro a Don y mucho menos a Maggie."

"Charlie ya me conoces, me has visto guardar secretos mucho más comprometedores…"

"Te digo que de este puede depender la vida de mi hermano y la de su hija. No se trata de un juego Colby. Irina es peligrosa, así que necesito que me prometas que no se va a enterar que te he dicho esto."

"Muy bien, te lo prometo."

Charlie puso al día de todo lo que sabía a Colby, las primeras amenazas de Irina, lo que había dicho aquella misma mañana y sobretodo remarcó que el líder de la banda que había intentado llevarse a Maggie era ahora el marido de Irina.

Colby escuchó en completo silencio y aunque cuando aquella conversación había comenzado, estaba medio dormido, todo lo que el profesor le había dicho le había despertado por completo.

"Deberías hablar con Don."

"¡No!, si lo hago, Irina lo sabrá y hará algo en lo que no quiero no pensar. Sabe que Amita está embarazada, lo sabe todo sobre nosotros y no dudo que encontrara cualquier punto para hacernos daño. Está muy perturbada Colby."

"Vale, vale, no diré nada, pero quiero que me vayas poniendo al corriente de todo lo que ocurre. Yo intentaré vigilarla sin ser descubierto, al fin y al cabo apenas me conoce, no creo que me reconozca."

"Gracias, se que harás lo mejor." Charlie suspiró, se sentía liberado de un gran peso que llevaba dos días oprimiéndole el pecho, sobretodo ahora que acababa de descubrir que Amita también estaba en el punto de mirar. "Gracias de verdad. Don ya sospecha que le estoy escondiendo algo y si yo seguía así, terminaría por explotar."

"No te preocupes, Irina te va a estar vigilando, así que intenta llevar una vida normal y no hagas nada que delate. Con que empieces a hablarle de alguna de tus últimas teorías seguro que te deja en paz." Escuchar una pequeña risa al otro lado del teléfono, le demostró a Colby que estaba ayudando a su amigo. "Lo digo en serio, ella te conoce como el matemático, pues actúa como tal y no hagas nada, deja que yo me encargue todo. Cuando tenga alguna información te avisaré. Eso si, ni se te ocurra hacer ninguna heroicidad."

"Gracias otra vez, eres un gran amigo."

"Y por lo que veo tu vas a ser un gran padre. ¿Qué ya podrías habérmelo dicho de otra manera?" Charlie se quedó sorprendido al escuchar aquello, pero había estado tan preocupado por Irina que no se había dado cuenta ni de lo que había dicho en todo ese rato.

"Tío lo siento mucho, queríamos decíroslo a todos a la vez, pero veo que ya no va ser una sorpresa para ti."

"No, es broma, me alegro mucho por vosotros, llevabais ya un tiempo intentándolo y ya os tocaba. Además creo que podré guardar un secreto más."

Los dos amigos se despidieron y Charlie se fue directo a la universidad, para intentar, tal y como le había dicho Colby, llevar una vida normal y esperar que el federal le dijera lo siguiente que debía hacer para proteger a su familia.