Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no nos pertenecen, son obra de Naoko Takeuchi, nosotras solo los utilizamos sin fines de lucro y para entretener solamente.
¡Hola niñas! Aquí el nuevo capítulo, notas finales abajo.
¡A leer!
Capítulo 3: Amor contra rencor.
En el capitulo anterior:
Su jefe la llamó para presentarle al presidente de la compañía que intentaban impresionar.
- Winston, te presento a Kenji Tsukino, dueño de "Textiles el milenio"-dijo con voz sería.
Los ojos de la rubia se abrieron como platos, sorprendida dudó en extender su mano, sobre todo porque la mirada del hombre que había sido su primer amor la recorría de pies a cabeza con una coqueta sonrisa en el rostro.
Capítulo actual:
La junta duro más o menos 2 horas en las cuales Kenji no dejo de verla ni un momento, los años le cayeron muy bien a Selene meditaba el hombre, maravillado del aplomo que mostraba ella, muy segura de sí misma y más hermosa que nunca.
- Esto es todo por hoy espero su pronta respuesta, para cualquier duda sobre el proyecto estoy a sus órdenes, gracias por su atención- finalizó la junta seguida de aplausos y es que no cabía duda que era toda una profesional y sabia los tejes y manejes del negocio, poco a poco los asistentes salieron de la sala de juntas, cada uno saludo a Selene respetuosamente y alabando su trabajo, Kenji espero hasta ser el último y así poder conversar con ella.
- Hola Selene ¿Cómo has estado?- pregunto Kenji nervioso.
- Muy bien, gracias -contesto Selene con amabilidad negando a las emociones que la embargaban en ese momento salir a flote -¿Tú cómo estás?-.
- Bien- contestó son simpleza.
El silencio se hizo presente, solo se veían, y es que ambos estaban nerviosos y estaban muy ocupados intentando que el otro no se diera cuenta.
- Te ves muy bien Selene, es una verdadera sorpresa el que nos hayamos encontrado en estas circunstancias ¿No crees?- comento él.
- Así lo creo- respondió ella deseando salir de ahí antes de que sus piernas no pudieran soportar la presión y cayera al piso cual adolescente hormonal.
- Te apetece tomar un café conmigo-.
La incredulidad se reflejo en el rostro de la rubia. Su pensamiento se plago de ideas encontradas. "Como se atreve este hombre a tratarme como su fuéramos dos amigos que no se ven en días y sobre todo porque demonios tenían que volver estas malditas sensaciones que me atormentaban cada vez que lo tenía cerca de mí ¿Por qué?" Pensaba frustradamente.
- Bueno Kenji, a mi también me dio mucho gusto ver que estas bien, que eres el hombre exitoso que siempre creí que serías…
- Pero- la interrumpió él.
- Pero no creo que sea prudente que acepte tu invitación, no cuando hay negocios de por medio- declaró ella con firmeza, él solo sonrió divertido.
- Somos amigos- argumento él.
- Fuimos amigos en el pasado, ahora si me disculpas, tengo mucho trabajo que hacer.
- Entonces la veo mañana señorita Winston, tengo muchas dudas que aclarar con usted sobre el proyecto- bromeó él.
La rubia entrecerró los ojos y sonrío- será un placer señor Tsukino, se dio la vuelta para abandonar el salón pero antes de retirarse giró de nuevo y su expresión desconcertó a Kenji.
- ¿Cómo esta Ikuko?- cuestionó convencida de que aún seguían juntos.
- De eso quisiera hablarte de manera privada- respondió con seriedad.
Selene negó con la cabeza y salió de ahí apresuradamente, negándose a incluir de nuevo a una parte de su pasado que ella creyó olvidar.
- El destino se empeña en juntarnos- murmuró Kenji con una sonrisa viendo como Selene que entraba a su oficina.
Mientras tanto la rubia entro a su oficina y se dejo caer en el suelo con una mezcla de emociones que parecían un torbellino a punto de nublar su claridad. No podía creer que él estaba ahí, en ese edificio justo en esos momentos y que lo hubiera rechazado y es que se sentía como una tonta, años creyendo que había superado su primer amor y al reencontrarse con él su cuerpo reacciona cual vil adolescente enamorada, frustrada se levanto de golpe ideando miles de maneras de evitar el estar cerca de Kenji, todas desechadas inmediatamente después de haber sido creadas, sabiendo que tenía mucho trabajo y que en esos momentos su mejor amiga no podía aconsejarla ya que estaba en una sesión de fotos, se dispuso a ponerse al día con su agenda, talvez así el tiempo pasaría más rápido y si no, al menos dejaría de pensar en Kenji Tsukino, o eso creía ella.
Y mientras Selene despejaba su mente en el trabajo, Kenji se encontraba en un restaurante cercano debatiendo sobre la propuesta presentada hacía unas horas y que de aceptarse causaría revuelo en la imagen de su compañía textilera. Claro que él no atendía la conversación, su mente estaba enfocada en la imagen de ella, estaba maravillado con la mujer en que se había convertido, sus negocios requerían pasar mucho tiempo en Nueva York, cierto que el proyecto sería sometido a votación por parte del consejo operativo, pero él era el presidente de la compañía y como tal tenía la ultima palabra, nunca había creído en el destino, pero al volver a verla, su perspectiva cambio, era una segunda oportunidad que le presentaba la vida y esta vez no iba a desaprovecharla.
Los días pasaron tranquilamente y sin novedades, para tranquilidad de Selene, a pesar de que había coincidido un par de veces con su amigo del pasado él no había vuelto a salirse del plano profesional lo cual a su vez la tenía decepcionada -"Ashhh, quién te entiende Winston", nada te perece"- la reprendió la voz de la consciencia.
El sonido del intercomunicador de su oficina la distrajo - ¿Qué pasa Mimet?-.
- Tienes una visita- anunció su secretaria.
- Dile al señor Tsukino que no puedo recibirlo-.
- No es el señor Tsukino- la risa de Mimet desconcertó a su jefa que se ruborizo en el acto- es Luna- corrigió.
- Ya salga- respondió irritada la rubia, recordando que saldría a comer con su amiga.
Al salir de la oficina la imagen frente a ella la sorprendió y a la vez la molestó Luna platicaba animadamente con Kenji, reían y Selene solo pensó que su amiga era una vil traidora.
- Hola Sel- saludó Luna percatándose de la presencia de su amiga.
- Hola, nos vamos ya- apuro la aludida ignorando al hombre.
- Pues- el semblante apenado de la pelinegra la puso en alerta- verás amiga, se me acaba de presentar un imprevisto, me necesitan en la agencia- informó con gesto fatalista –pero ve con Kenji, este caballerito seguro será una buena compañía para ti-.
Y ahí estaba el meollo del asunto pensó Selene furiosa, su pronto ex amiga la estaba lanzando de lleno contra su pasado.
- Pues muy bien Luna, igual tengo trabajo en la oficina, así que como aquí- comento con una gran sonrisa notando la desilusión en el rostro de Kenji y cierto brillo en la mirada de su amiga.
- Te lo dije amigo- dijo Luna- ella preferiría una cena a una comida- explicó.
- Entonces a las ocho de la noche paso por ustedes- comentó el con entusiasmo e ignorando a Selene que tenía la mandíbula apretada por el enojo.
- Pues yo no iré, y por mí se pueden ir al diablo- les gritó antes de darse la vuelta y entrar a su oficina tras dar un fuerte portazo.
- Creo que se enojo- se lamento él.
- Ya se le pasará- animo la pelinegra- pero, es mejor que nos esperes en el restaurante- recomendó la mujer sabiendo que para que su amiga acudiera a la cita tendría que utilizar toda la manipulación que poseía.
- Gracias- comentó el con sinceridad.
- No me agradezcas aún, la mejor parte es a partir de hoy, convencerla a ella, será más difícil-.
- Lo sé-.
El resto del día transcurrió demasiado rápido para su gusto, cuando la rubia llegó a su departamento su amiga ya se encontraba ahí, ignorándola Selene se dirigió directamente a su habitación.
- ¡LUNA!- gritó Selene.
La aludida entró muy tranquila y se situó frente a su amiga -¿Qué pasa? ¿Ya se te paso el berrinche?- ironizó.
- ¿Qué demonios es esto?- le gritó.
- Ropa- contesto encogiéndose de hombros.
- ¿Y qué hace en mi cama?- replico.
- Quiero que escojas lo que vas a usar en la cena- comentó sonriente.
- No voy a ir-.
- Claro que vamos a ir- corrigió la pelinegra.
Tras una breve discusión que incluyo chantaje sentimental, ambas mujeres decidieron poner manos a la obra y arreglarse para la cita ó "la fatídica salida" como le había llamado Selene.
En su habitación y después de un relajante baño, se dirigió hacia su cama y reparó entonces en las diferentes combinaciones que su experta amiga había elegido para ella, la verdad es que no sabía que ponerse, se sentía nerviosa, como si fuera la primera cita de todas su vida, siendo que a su edad, ya había salido con muchos hombres, no entendía porque él seguía alterándola así, poniendo sus emociones a flor de piel, débil, y "deseosa" y cansada de tantas vueltas al mismo tema, se decidió finalmente por un vestido negro, largo con una abertura en la pierna izquierda, la cual lucía sus piernas bien formadas y su esbelta figura, un escote que llegaba hasta el nacimiento de los senos y con unos tirantes delgados, escogió una zapatillas color plata de tiras y por ultimo unos accesorios que consistía en un juego de aretes largos y una pulsera de plata los cuales combinaban con las zapatilla y su bolso de mano de mismo color.
Eran las 7:30 cuando salió de su habitación encontrándose con su amiga quién le sonrío y levanto un pulgar indicándole que se veía perfecta, la guapa pelinegra lucía un vestido amarillo ajustado sin tirante y mangas, corto el cual estilizaba su figura, las zapatillas eran de color dorado, al igual que el bolso, el sus accesorios consistían en su inseparable reloj y unos discretos aretes tipo arracada.
- Ya es hora de irnos amiga, no queremos que el galán se impaciente ¿Verdad?- expresó bromista Luna.
- Solo voy porque me obligaste- bufó la rubia.
- Si claro, por eso te esmeraste tanto en arreglarte- ironizó la guapa pelinegra.
Selene estaba por replicar, pero para cuando las palabras adecuadas llegaron a su mente su amiga ya había salido del departamento, así que molesta y resoplando de indignación corrió para alcanzarla, no sin antes apagar las luces y cerrar bien su amado hogar. Al bajar noto que Luna ya había detenido un taxi, así que sin decir palabra alguna subió en él, con los nervios destrozándole el entusiasmo se concentro en no pensar ya cuando estuviera frente a él dejaría que las cosas fluyeran naturalmente, además Luna estaría con ellos, así que por conversación para la velada no tenía porque preocuparse.
Su amiga notaba la gran lucha interna, pero fiel a lo hablado con el protagonista de los pensamientos de Selene decidió esperar el momento oportuno para actuar.
Finalmente llegaron a su destino: "Rapsodia", era uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad y el favorito de Selene, la cual volvió a pensar la palabra traidora y observó a su amiga con recelo mientras esta solo se encogía de hombros. Al entrar a la recepción, por ser caras conocidas y clientes recurrentes fueron atendidas de inmediato.
- Señoritas Winston y Yang, un placer tenerla de nuevo por aquí- saludo con amabilidad el administrador del lugar.
- Gracias señor Adams- respondió Luna.
- ¿Quieren una mesa especial?- les pregunto, a sabiendas de que casi siempre olvidaban reservar y por ser clientes especiales siempre se les conseguía una no importando la circunstancia.
- No, de hecho hoy si tenemos reservación- aclaró la rubia, el hombre se desconcertó un poco y después volvió a sonreír.
- Ya veo, pasen entonces- les indico animándolas a entrar, ¿A nombre de quién esta la reservación?-.
- Kenji Tsukino- respondió Selene.
- Oh, claro, síganme por favor-.
Las condujo hacia la parte especial del restaurante, solo en ocasiones especiales el jardín de "Rapsodia" era ocupado y para sorpresa de las dos féminas hoy sería una de ellas, Luna sonrió y murmuró algo que Selene pensó en voz alta al ver Kenji que vestía un tuxedo negro con camisa blanca y un moño negro como corbata, Selene no podía quitarle la mirada de encima Kenji se veía muy guapo y él a su vez tampoco podía dejar de verla.
- Yo también creo que se ve espectacular- murmuró Luna al oído de su amiga haciéndola sonrojar.
El señor Adams, se retiro deseándoles una amena velada, dejando al trío en total privacidad.
-Buenas noches Selene, buenas noches Luna, se ven hermosas, espectaculares- comentó con admiración el castaño mientras retiraba las sillas para que ella tomaran asiento, cual caballero era.
- Nosotras también creemos que te ves espectacular ¿No Sel?-.
La rubia solo fulminó con la mirada a su amiga.
La conversación fue fluida en todo momento, para evitar complicaciones, ordenaron la especialidad de la casa y decidieron acompañar su cena con un vino blanco. Luna lucía bastante entretenida y fascinada con el castaño el para consternación de la rubia que prefería entretenerse jugando con su celular y manteniéndose en silencio.
- En un momento regreso, voy al tocador- anunció Luna desconcertando a su amiga.
- Te acompaño- dijo Selene.
- Selene-la reprendió su amiga- no seas mala y hazle compañía a nuestro guapo anfitrión- comentó haciendo notar que estaba molesta y guiñándole un ojo al aludido que solo sonrío discretamente.
- Y si en verdad necesito ir al baño- resopló indignada la rubia.
- Hubieras ido desde antes- argumentó la pelinegra retirándose rápidamente sin darle tiempo de replica a su amiga.
El silencio volvió a hacerse presente, pero Kenji un tanto irritado por la actitud de la joven decidió lazarse al ruedo.
- No pareces muy feliz con mi compañía, de haber sabido que mi presencia te era tan molesta no hubiera insistido tanto en la cena- comentó con tono de arrepentimiento el castaño.
Selene enfoco su vista en él y parpadeo sorprendida –no es eso- contesto apenada.
- ¿Entonces que?- le increpó irónico – explícame, pensé que éramos amigos, que yo te agradaba-.
Ella por su parte desvió la mirada, verlo con ese gesto de desilusión la hizo darse cuenta de que actuaba de forma inmadura y después de todo él tenía razón, habían sido buenos amigos, y aunque cada quien tuviera su vida, ella debía actuar de otra forma por los buenos tiempos, aunque su autocontrol estuviera a punto de un colapso nervioso.
- Discúlpame Kenji, me he comportado de una manera terrible contigo, es solo que…
- Esta bien Selene, no te preocupes- la radiante sonrisa que él el ofreció la deslumbro por unos segundos, mismos que el aprovecho para tomar su mano, la corriente eléctrica que desato este acto encendió las alarmas de terreno peligroso impuestas por la rubia.
- Gracias por no tomar de mala manera mis arranques de obstinación- comentó ella tratando de sonar bromista y retirando la mano.
- Sin esos arranques, no serías tu Sel- dijo riendo el castaño.
- Supongo- respondió ella sonrojada.
A lo lejos Luna observaba son una gran sonrisa a la pareja, sacó su celular y se dispuso a realizar una llamada posteriormente se unió a sus amigos que al verla llegar continuaron conversando ahora de manera más fluida, bromeando y recordando viejas anécdotas.
Al poco rato, el sonido del celular de la guapa pelinegra interrumpió la reunión, tras disculparse por tener un ligero contratiempo y ante la aterrada mirada de su amiga Luna se marchó dándoles a Selene y Kenji un toque más íntimo.
- Y dime Selene que has hecho en todo este tiempo- preguntó con curiosidad su acompañante mientras se introducía un trozo de tarta, el postre que se encontraban deleitando en ese momento.
- Pues, termine mi carrera, tengo éxito en lo que hago, me ha ido muy bien- concluyó.
- Y en los asuntos del corazón como estas- preguntó con Kenji con gran interés, logrando que Selene se atragantara, no se esperaba esa pregunta tan pronto.
- Me encuentro tranquila, hace algunos meses termine una relación, y me siento bien sola- dijo segura- y tú que has hecho- preguntó y es que a pesar de tener más de dos horas juntos, la plática no había sido tan personal, solo trabajo, bromas y recuerdos, siempre evitando a Ikuko, aunque se moría por saber que era de ella, si estaban juntos ó no.
- Pues yo estoy básicamente igual que tú- sonrío y ella lo imito aunque evidenciando nerviosismo -también estudie, a la muerte de mi padre tome la dirección de la empresa, me case y tengo dos maravillosos hijos de 7 años- respondió con naturalidad.
- Me alegro por ti, eres feliz, eso es lo que importa- comentó con un aire de nostalgia y es que en verdad él se merecía ser feliz, aunque interiormente le hubiera gustado que dijera que estaba libre, como pudo pensar que seria diferente, - Ikuko que ha pasado con ella- pregunto con gran curiosidad, a caso ella será la esposa y si es así por que no vino con él, pensó la rubia.
- Ella fue mi esposa Selene- el tono de pasado que empleo el castaño no se le escapo a la joven, pero decidió no interrumpir- nos casamos cinco años después de que te fuiste y es la madre de mis hijos, ella falleció hace cuatro, años, padecía una enfermedad de corazón- comentó Kenji mirando al horizonte y es que recordar su fugaz matrimonio en donde lo único eran sus hijos lo ponía melancólico, eso y los reproches de la que fuera su esposa por no amarla.
- Oh Kenji lo siento mucho, no quería que te sintieras mal- expresó ella triste y apenada, además de consternada, ya que su mejor amiga de la escuela falleció y ella ni enterada, aunque debía aceptar que desde su salida de Londres muchas cosas habían cambiado, incluyendo al amistad que la había unido a la peliazul.
- No te preocupes ya lo supere- dijo él sonriendo débilmente.
- No me disculpes, me siento pésima, ¿Cuándo supieron que estaba enferma?... Yo hable con ella meses después de llegar a Nueva York y se oía perfecta-.
El se sorprendió ante la revelación - ¿Hablaste con Ikuko?- cuestiono sorprendido.
- Si- afirmó ella- con Ikuko solo una vez, le pedí que saludara a todos y después en varias ocasiones, pero nunca se encontraba, siempre estaba contigo-apuntó suavemente.
- Nunca lo supe- contestó contrariado y viéndola a los ojos, "yo que pensé que nos habías olvidado", pensó.
- ¿Cuál es el nombre de tus hijos?- preguntó Selene tratando de cambiar el tema.
- Que distraído soy jeje- dijo poniendo su mano atrás de su cabeza- Mina y Andrew son mellizos- finalizó.
- Haz de extrañarlos mucho- el asintió - ¿Cuánto tiempo te vas aquedar en Nueva York?- pregunto- si se acepta el proyecto tardaría en realizarse de seis meses a un año, no creo que quieras estar separado de tus hijos por tanto tiempo-.
- Me quedaré el tiempo que sea necesario, ya que el proyecto ha sido fue aceptado por mi junta directiva y pues con respecto a mis hijos, ellos vendrán en unas semanas más, al finalizar el año escolar- ella sonrío- además tengo algo más que hacer aquí, y hasta no lograrlo, no me iré, no lo dejare pasar de nuevo- comentó él con seguridad y viéndola fijamente, ante este hecho Selene no puedo evitar sonrojarse.
- Me encantaría conocer a tus hijos- expresó emocionada la rubia y tratando de tranquilizar los latidos de sus corazón.
La cena transcurrió de manera amena, al finalizar decidieron dar un paseo por la bella ciudad neoyorquina, él decidió acompañarla a su departamento, el despidió caballerosamente con rumbo a su hotel con una gran sonrisa.
Durante la semana siguiente no se dejaron de frecuentar, ya que se veían en la agencia donde ella trabajaba, en las oficinas de él, por motivos de trabajo o salían juntos, su amistad y su atracción uno por otro era cada vez más evidente, esto ante la aprobación de Luna que estaba feliz por el brillo que los ojos de su amiga mostraban, algo que no había pasado desde la desilusión amorosa con Artemis.
El día de la llegada de los niños Tsukino, Kenji y Selene esperaban a los pequeños, la rubia había accedido ante la insistencia de él, el papá estaba muy emocionado por ver a sus hijos, los extrañaba demasiado, por otra parte Selene estaba inquieta e intranquila por ver a los hijos de Ikuko y Kenji, y es que desde que se habían vuelto a ver eran inseparables, las miradas de él y sus comentarios de un futuro que siempre la incluía a ella habían hecho despertar ese amor que ella había decido guardar, pero ahora, con una segunda oportunidad en frente iba a aprovecharla, esperaba que los niños la aceptarán como amiga, lo demás, el tiempo lo diría.
Dos pequeños rubios aparecieron y tras reconocer a su padre corrieron desesperados hacia él.
- Hola papi te extrañe mucho- dijo una niña de cabello rubio con un moño rojo amarrado en una media coleta y de ojos azules la cual lo abrazaba fuertemente.
- Yo también Mina, te extrañaba mi pequeña y tú Andrew, ¿Tú no me extrañaste?- pregunto al niño rubio de ojos verdes con fingido dolor.
- Claro papá, pero Mina me ganó- comentó Andrew haciendo puchero y abrazando a su papá.
- Eso no es cierto, tú no te apurabas- debatió enojada Mina.
- Ya no discutan, que les quiero presentar alguien- los interrumpió Kenji tomando la mano de Selene que hasta ahora se encontraba ajena a la conversación.
- Hola niños, mucho gusto mi nombre es Selene, amiga de sus padre y también de su madre- dijo agachándose a la altura de los niños con una sonrisa.
- ¿Tu eras amiga de mi mamá también?- preguntó Andrew con inocencia.
- Fuimos las mejores amigas en la escuela, cuando yo vivía en Londres- respondió.
- ¿Tú eras la amiga que también estaba enamorada de mi papá?- dijo Mina perspicaz y viéndola detenidamente "ella será la mujer que mamá decía que era mala", pensó la niña- oh, disculpa- comentó apenada- se me salió, no puedes ser tú, se ve que eres buena persona- alegó algo consternada la niña, Selene le sonrío nerviosa y recordando que les había comprado algo les tendió los obsequios.
La rubia estaba sorprendida por el comentario de Mina, quizás eso quería decir que Ikuko sabía lo que sentía por Kenji y ella no se dio cuenta. Y el padre de la pequeña solo atino a recordar el inicio de la relación con su fallecida esposa.
Flash back.
- ¿Por qué hiciste esto Ikuko?- dijo Kenji enojado separándose de ella.
- Porque te amo, que no te das cuenta-.
- Tú sabes que yo quiero a Selene - gritó preocupado viendo para todos lados.
- Ella no te ama como yo- dijo Ikuko enojada- y ni la busques que ella no va a venir, me dijo que tenía una cita con un chico que se le declaró ayer- mintió sabiendo que la chica no iba a regresar después de lo que había visto.
- ¿Qué?- murmuró sorprendido el chico.
- Por eso vine aquí, para hacerte compañía- expresó con una fingida dulzura.
- Eso no es cierto ella me lo hubiera dicho- comentó el castaño con tristeza.
- Como te lo iba a decir si ella sabe lo que sientes por ella, no quería lastimarte- él la miro sorprendido -crees que no se daba cuenta si se te nota mucho- volvió a besarlo y en esta ocasión el beso fue correspondido -inténtalo conmigo para que ella no se sienta mal, además no pierdes nada- susurró al oído del chico, sabía que debía usar a su conveniencia los confundidos sentimientos de Kenji.
- Está bien Ikuko lo vamos a intentar- respondió no muy convencido, no sabía que pensar, pero si era mentira lo que su ahora novia decía ¿Dónde estaba Selene?, ¿Por qué no había llegado?
Fin de flash back.
Kenji ahora entendía tantas cosas, los reproches de su esposa, su inseguridad por el recuerdo de su amiga, su molestia por preguntar por la rubia, y el hecho de que el no sabía nada de esa llamada que Selene le había comentado. Sus reflexiones tenían que esperar, pensó con entusiasmo, ya que si ella lo había amado, entonces conquistarla sería más fácil.
Niños en donde ésta Arthur- preguntó Kenji, el nombrado era su chofer en Londres y al único en que podía confiar el cuidado de sus hijos.
- Fue por las maletas, seguro no tarda –dijo Andrew apuntando al señor pelirrojo que venía con muchas maletas.
- También vino mi abuela- completó Mina mientras jugaba con la muñeca que le había obsequiado la rubia.
Berjerite Aino había viajado con sus nietos para asegurarse de que se establecieran tal como su estilo de vida lo requería, al acercarse después de resolver el papeleo con la aduana, vislumbro a la mujer que acompañaba al que consideraba su yerno, la rabia se apodero de su ser.
- "A sí que tan pronto te conseguiste a alguien que te calentará tu cama- pensó con ironía"-.
La sorpresa fue en aumento al descubrir la identidad de la joven, Selene amable extendió la mano para saludar a la madre de la que fuera su mejor amiga, aunque la mujer en un gesto de total antipatía ignoro a la chica mientras intercambiaba algunas palabras con el chofer sobre el equipaje y otras tonterías. Situación que solo la observadora de Mina notó.
- Bueno niños, es hora de irnos a nuestra nueva casa- anunció el castaño, todos salieron de aeropuerto rumbo al nuevo departamento que Kenji había adquirido durante su estancia en Nueva York, el cual estaba en el mismo edificio que el de Selene, era espacioso con cuatro habitaciones con su respectivos baños, cocina, sala, comedor y una hermosa terraza que daba vista a la hermosa ciudad, la rubia se había tomado la molestia de preparar un aperitivo por que tal y como comprobó los recién llegados estarían muy hambrientos, todos agradecieron el gesto, menos la señora Aino que se retiro a desempacar de muy mal humor.
- Papá me encanta- decía maravillada Mina viendo lo lindo que estaba el lugar - Andrew voy a ganar, escogeré el mejor cuarto, ducho esto salió corriendo rumbo a las habitaciones.
- No es justo Mina, nací primero, por lo tanto, debo de escoger primero- gritó Andrew corriendo atrás de su hermana.
- Señor yo también me retiro- dijo Arthur dirigiéndose hacia a la cocina.
- Kenji yo también me voy, para que disfrutes tu tiempo con tus hijos- comentó Selene dando la media vuelta caminando rumbo a la puerta.
- Espera- la detuvo él tomándola del brazo- es cierto lo que dijo Mina, tú estabas enamorada de mi- preguntó con voz casi inaudible.
- Para que quieres saber, el pasado es eso, ahora hay que vivir el presente respondió con tranquilidad.
- Me encuentro en tu presente- preguntó el acercándose a ella rozando sus labios.
- Quiero creer que sí, a menos que tú creas que es tarde y no hay un nosotros en tu vida- argumentó expectante.
- No Selene, aun no es tarde- dijo Kenji viéndola a los ojos- yo te amo, siempre lo he hecho- aseguró.
La rubia abrió los ojos sorprendida, no podía creer lo que Kenji le acaba de decir – porque nunca me lo dijiste- ahora fue ella quien preguntó.
- Cuando te lo iba a decir, fue cuando no llegaste al parque e Ikuko me dijo que te habías quedado de ver con un amigo que te gustaba- respondió algo contrariado.
- Ese día te iba a decir lo que sentía por ti, pero te vi con Ikuko besándose, así que me di la media vuelta y me aleje, no quería interferir en su relación- finalizó ella con un hilo de voz, recordando el dolor de ese tiempo.
- Por eso acepte a Ikuko, porque quería olvidarte, pero no pude, por más que quise amarla no lo logre, aun estando casados, tu siempre estabas presente en mis pensamientos- finalizó abrazándola.
- Yo también te amo, nunca pude olvidarte- comentó correspondiendo a su abrazo- por eso te huía cuando nos volvimos a ver, tenía miedo de que mis sentimientos que creía superados volvieran, de ilusionarme y sufrir- el beso sus manos y negó con la cabeza.
- Eso nunca pasará Selene, te quiero en mi vida para siempre- ella asintió derramando algunas lágrimas - aceptas ser mi novia- cuestiono Kenji emocionado y separándose para verla a los ojos, ella asintió y sellaron su noviazgo con un tierno beso en cual se demostraban lo sentían uno por el otro.
Ellos no notaron que Berjerite había visto y oído todo, sus ojos llenos de rencor se fijaban en la figura de la rubia, ella era una mujer rencorosa y la pérdida de su hija la había vuelto más amargada aún, así que si ellos pretendían estar juntos, los dejaría, pero al igual que Ikuko, Selene viviría con el peso del pasado y tenía un arma infalible para eso, sus nietos y el diario de su hija.
Los mellizos Tsukino también veían la escena sonrientes y con una mirada de picardía, ellos habían perdido a su madre cuando eran muy pequeños y tenían vagos recuerdos de ella, su padre se veía feliz y a ellos les había caído bien la joven, así que les parecía bien que su padre tuviera una novia.
Uno de esos días.
- La verdad hija, nunca creí que esta estupidez que escribías fuera de alguna utilidad- río- tú sabes que no es justo Ikuko, ella siempre estuvo entre ustedes dos, así que ahora tú serás la sombra que opacara su felicidad- declaró con una sonrisa.
Y es que Berjerite veía como la rubia ganaba terreno en el corazón de sus nietos, lo cual la ponía furiosa, por eso decidida hizo una jugada decisiva en la vida de los Tsukino.
- ¿Qué opinas de Selene Mina?- cuestionó mientras cepillaba el cabello de la niña.
- Nada-.
- Sabes que ella va casarse con tu padre ¿Verdad?-.
- La pequeña asintió –dijo que le iba a pedir eso, que se casará con él- comentó distraída.
- Entonces Selene va a ser tu nueva mamá- aseguró la mujer.
- No- gritó la pequeña rubia- será la esposa de papá- alegó, yo ya tuve una madre-.
- Lo se linda, pero tú sabes que cuando una esposa llega, se convierte en la madrastra de los hijos y después intenta ser la madre- comentó con un toque de dolor- quizás ya ni quiera que me llamen abuela.
La niña dudó unos segundos, pensaba en lo que su abuela decía.
- A Andrew le cae bien- dijo Mina algo contrariada.
- ¿Y a ti?-.
- No-.
- Eso es bueno, mi pequeña, ayúdame a mantener vivo el recuerdo de tu madre- suplico con un sollozo.
- Si abuela, yo te ayudaré-.
- Sabía que podía contar contigo-.
Los meses pasaron rápidamente, el noviazgo de Kenji y Selene iba muy bien, como ya estaba cerca de terminar el proyecto que los había reencontrado, el castaño decidió, que ya era hora de pedirle matrimonio, no podía aguantar las ganas de estar con ella día y noche, en cambio la relación de Selene con los mellizos no era de todo bien, Mina le decía cosas hirientes cuando no estaba Kenji cerca al igual que Andrew que se dejaba manejar por su hermana y abuela, ya que estas le decían: "Hay que sacar de nuestra vida a Selene, ella va ser la causante de que nuestro papá nos deje de querer". Esto confundía al pequeño rubio, no sabía qué hacer, Selene se había ganado su cariño pero no podía darle la espalda a su hermana.
Kenji invitó a cenar a Selene al mismo restaurante en donde habían cenado juntos, por primera vez cuando se rencontraron, ahí le pidió matrimonio, ella acepto muy emocionada, la velada fue muy romántica.
La boda se llevo a cabo 2 meses después, fue muy sencilla, pero elegante, entre los invitados se encontraban Mina y Andrew, Arthur, familiares lejanos de Kenji, socios, Luna y algunos amigos de Selene, la recepción fue en el hotel en donde Kenji estaba hospedado cuando recién llegó, Mina trato de aparentar que estaba contenta ante tal a acontecimiento, pero por dentro estaba que se moría, al igual que su abuela, solo que esta no ocultaba su molestia.
La novia se retiro discretamente para acudir al tocador y en el camino su amiga Luna decidió acompañarla.
- Te ves hermosa- dijo una suave voz a sus espaldas la cual conocía muy bien la rubia y que también logró sobresaltar a la pelinegra.
- ¿Artemis?- murmuró la rubia- ¿Qué haces aquí?- cuestiono alterada su amiga.
- Un gusto verlas de nuevo- ironizó él, ambas mujeres se sentían contrariadas por la presencia de él a la par que ofuscadas, después de todo él había destrozado el corazón de la rubia al casarse con otra.
- Vete- le exigió Selene- no te quiero en mi boda- espetó furiosa.
- No tienes vergüenza- secundo Luna.
- A sí que aquí estas primo- saludó alegre Kenji Tsukino- veo que ya conociste a mi esposa Selene y a su mejor amiga Luna- comentó sonriente.
- De hecho ya nos conocíamos- las aludidas se tensaron.
- El era fotógrafo en uno de mis desfiles- respondió rápidamente la ex modelo ahora, ya que se dedicaba por completo a su agencia en donde le iba muy bien.
- Oh vaya fue en tu época loca ¿No?- bromeó el castaño.
- Claro- respondió Artemis viendo con extrañeza a la mujer que había amado en su época loca.
Tras ese breve encuentro las miradas de su ex novio no dejaban de incomodar a Selene que sonreía con nerviosismo a todos sus invitados, cuando se anunció que era hora de retirarse para los novios, se dirigió a una habitación cercana en donde se cambiaría de ropa topándose con Artemis nuevamente.
- ¿Qué quieres le espeto derrotada?-.
- ¿Era él verdad?-cuestiono –Kenji era de quien estabas enamorada cuando te conocí- preguntó de nuevo sujetándola fuertemente de los hombros.
- Si- respondió segura.
- Que ironías de la vida, yo deseando verte de nuevo en cuanto pise esta ciudad y te encuentro casándote y con mi primo- ironizó el guapo hombre, apretándola contra él.
- Suéltame- exigió nerviosa –respétame- gritó intentando separarse de él.
El ni se inmuto por los gritos de ella y en un arrebato la beso apasionadamente ignorando el hecho de que no era correspondido y ocasionando que las lágrimas brotaran de esos hermosos orbes.
- Lo siento-murmuró apenado y alejándose de ella –aún te amo Selene- dijo antes de darse media vuelta para marcharse de ahí.
Confundida y llorosa la rubia entró rápidamente a la habitación recordando que su esposo la esperaba ansioso para su noche de bodas.
Y mientras esto pasaba en todo momento la presencia de Berjerite estuvo presente, sonriendo malévolamente.
Para fortuna de la rubia, el primo Artemis se había ido a Italia, en donde residía actualmente así que al regreso de su noche de bodas, tomo posesión de su lugar como la nueva señora de la casa, ante la molestia de la abuela de los pequeños y la furia de la pequeña Mina que ahora era todo un problema debido a su conducta rebelde, grosera y altanera para con la esposa de su padre.
El proyecto finalizó y después de él le siguió uno más y con mucho éxito, ya terminados, se decidió que regresarían a Londres, Selene renunció a su trabajo y se fue con su esposo, Luna se entristeció por la partida de su amiga, casi hermana, pero entendió que finalmente estaría con el amor de su vida y tras muchos consejos y hacer prometer a la rubia que seguirían en contacto la nueva familia Tsukino regresó a su país de origen.
Al poco tiempo de haber llegado a Londres Selene no se sentía muy bien, tenia nauseas y mareos, no sabía que lo causaba, así que fue al doctor y este le confirmó que estaba embarazada, tenía seis semanas de gestación, estaba feliz no tardo en ir a decirle a Kenji la nueva noticia, al comunicarle la noticia a los mellizos las cosas no pasaron como habían deseado.
- Papá que pasa- pregunto Mina con indiferencia- y es que el trato con la niña era muy difícil debido a sus desplantes y majaderías todo apoyado por su abuela.
- Hijos- haciendo una pausa - Selene y yo les tenemos una maravillosa noticia- dijo feliz y sosteniendo la mano de su esposa.
- Ya papá, dinos- decía Andrew emocionado.
- Van a tener un hermanito-dijo Kenji emocionado tocando el vientre de su esposa -Selene está embarazada- finalizó sonriente al igual que su esposa.
- ¡¿Qué?!... Yo no quiero un hermano, no y no- expresó Mina furiosa, tras su berrinche y verlos de mal manera, se fue corriendo a su recamara.
- Déjala papá, en una rato se le pasa, -concilió Andrew tranquilo- por fin voy a tener un hermanito- sonrío- ¿Qué va hacer?- dijo emocionado y abrazando a Selene.
- Todavía no lo sabemos hijo, es muy pronto para saberlo- respondió Kenji sorprendido y dolido por la actitud de su hija.
- Voy a ver a mi hermana –anunció el pequeño rubio saliendo de la sala.
- Al parecer Mina no tomo bien, la llegada del bebé- afirmó Selene preocupada.
- Solo dale tiempo- expresó algo consternado el futuro papá acariciando aún el plano vientre de su esposa, en donde la semilla de su amor crecía.
A unas semanas del anunció del embarazo de Selene la señora Berjerite sufrió una embolia cerebral que la mantenía convaleciente, ya que el resultado del ataque la había dejado sin poder caminar y con poca movilidad en su lado izquierdo del cuerpo, así que por sus hijos Kenji la tenía en su casa bajo los cuidados de una enfermera ya que la mujer no podía soportar la presencia de Selene a pesar de los esfuerzos de la rubia por cubrirla de sus atenciones.
Para consternación de Kenji, su hija se estaba convirtiendo en una pesadilla para su esposa, la culpaba de todo, inclusive de que su abuela estuviera enferma, y es que a pesar de que Berjerite hablaba poco en ese tiempo, en el pasado había llenado la cabeza de la pequeña rubia de ideas equivocadas sobre Selene, un día que el castaño la había visitado inclusive insinuó que la niña no era de él y le relato a su modo lo que ella había visto aquella vez en la recepción de la boda. Seguro del amor de su esposa y de que eran puros inventos de la señora enferma, él hizo oídos sordos a ese comentario, más no Mina que ahora tenía otro pretexto para no querer al bebé que crecía sano en el vientre de su madrastra.
Los meses pasaron rápidamente, un 31 de junio Selene había despertado algo incomoda, sentía unas incómodas punzadas en el vientre, no quería asustar a Kenji pero los dolores se fueron haciendo más agudos y con mayor frecuencia se encontraba caminando en su cuarto para tranquilizarse, cuando de repente se le rompe la fuente así que le hablo a su esposo diciéndole que estaba a punto de dar a luz, esto la llenaba de emoción ya que ambos querían tener a su bebé en sus brazos, Kenji llego lo más pronto que pudo a la casa y junto con Arthur, la llevo lo más rápido que pudo al hospital, estaba muy nervioso y emocionado, Selene estuvo varias horas en labor de parto, hasta el llanto de un bebé golpeó sus oídos e inundo su corazón de la calidez de la paternidad.
- Es una niña- anunció el doctor que la atendió- esta perfecta- agregó sonriente y pasando a la niña a los brazos de una enfermera para limpiarla.
- Quiero verla- pidió Selene visiblemente cansada, la enfermera coloco a la niña en su regazo- hola pequeñita, soy tu mamá- expresó emocionada y al borde del llanto- -hola mi amor no sabes cuánto tiempo de espere- decía, mientras le besaba la frente a la pequeña rubia que la había pateado apenas unas horas atrás en su interior, anunciando su llegada.
Unas horas después Kenji y los mellizos entraron a la habitación en donde se encontraba su esposa, con la bebé en brazos, el se acerco a ella y tras saludar a la mujer que amaba con un tierno beso en la frente tomo a la bebé en brazos.
- Niños, vengan a ver a su hermanita- los llamó, los dos fueron a donde estaba su padre y observaron a la bebé que se encontraba plácidamente dormida.
- Es muy linda mi hermanita- expresó con ternura Andrew acariciándole el rostro- como se va a llamar- pregunto.
- Su nombre es Serena-dijo Selene sonriéndole cariñosamente.
- Ella no es mi hermana, yo no la quiero-dijo Mina gritando y viéndola con coraje-la odio- agregó con voz fría.
- Mina no digas eso es tu hermana- le gritó Kenji asombrado por las crueles palabras de la niña.
- No papá, no la quiero y no me puedes obligar que la quiera- volvió gritar- me quiero ir a la casa-dijo viendo con odio a su padre – ahora- exigió cruzándose de brazos.
Selene sonrío a su esposo para reconfortarlo, a sabiendas de que para él no era fácil esta situación -está bien, le diré a Arthur que te lleve a casa, piensas bien lo que acabas de decir- la regañó saliendo de la habitación en busca de su hombre de confianza, Mina salió con Andrew tras de él azotando la puerta.
Al regresar su esposa veía fijamente por la ventana y la pequeña yacía dormida en su cunita -Selene amor- la llamó con cautela- discúlpala, no sé qué hacer con ella, cada vez está peor-expresó derrotado y preocupado mientras veía dormir a su pequeña hija.
- Calma, ya se le pasara ya sabes cómo son los niños, solo se siente desplazada por la bebé- reconfortó ella.
- Eso espero mi amor, eso espero- suspiró él.
Dos meses después del nacimiento de la pequeña Serena, la felicidad de los Tsukino, fue remplazada por la pena por la muerte de Berjerite Aino, la cual había tenido un infarto fulminante, extinguiendo así su vida. El testamento se leyó al siguiente día, todas sus posesiones, extrañamente fueron para su nieto Andrew, Mina se quedo con todos los artículos y posesiones personales que ella tenía.
Uno de esos días en que Mina había discutido acaloradamente con su madrastra por su comportamiento, se escondió en el desván de la casa y para entretenerse se puso a revisar las cosas de su abuela, encontrándose con un misterioso libro, el cual descubrió había pertenecido a su madre. Al pasar las hojas y leer cuidadosamente se fue adentrando en las emociones y sentimientos que ahí se expresaban llevándola a sentirse en cierto modo más cerca de su madre. La emoción que la embargó cuando comenzó a leer se transformo en furia, su madre había sufrido mucho por culpa de su amiga, la cual aparecía en muchas páginas como la causante de que Kenji no la amará. Se sentía sucia y traicionada, entonces ella no era producto del amor como esa mocosa que querían que quisiera, su hermano y ella eran solo algo que había pasado y ya, en el matrimonio de sus padres, solo una persona había amado y esa había sido la pobre de su madre.
Las intrigas de su abuela cuando vivía, la supuesta infidelidad de Selene, el amor que se profesaba la pareja, esa niña que había nacido producto de su asqueroso amor, hicieron de Mina una niña, resentida y amargada, con 10 años de edad, sabia lo que era bueno y malo, a pesar de sus castigos maltrataba mucho a Serena se portaba muy mal con ella y Selene, les gritaba, y vivía menospreciando a la pequeña, por lo tanto, Kenji tomo una decisión muy difícil.
- Mina ya no puedo tolerar tu comportamiento con Serena, ella es más pequeña que tu, en vez de lastimarla tendrías que cuidarla y más que eso, quererla, porque es tu hermana- habló con severidad, la aludida bufó disgustada -por lo tanto he tomado una decisión- dijo Kenji desencajado.
- Sabes muy bien que yo no quiero a esa niña- dijo enérgicamente.
- No sabes lo que dices es tu hermana- dijo enojado- por eso te voy a enviar a ti y a tu hermano a un internado- expresó firme.
- Papá no me puedes hacer eso, la quieres mas ella que a nosotros verdad-dijo llorando.
- Eso no es cierto y lo sabes, yo quiero a los tres por igual, pero tu comportamiento es imposible de tolerar- alegó intentando no quebrarse ante su hija.
- Te odio papá, te odio- gritó a todo pulmón, dicho esto salió corriendo del despacho del abatido hombre.
- Espero que me puedas perdonar algún día- dijo en voz baja –y que cambies tu actitud hacía ellas- agregó limpiándose un par de lágrimas.
Mina y Andrew se fueron a un prestigiado internado, ellos visitaban a su papá cada fin de semana, la decisión que tomo Kenji solo logro que el odio de Mina a Serena se hiciera más grande, aunque con el tiempo había aprendido a fingir y guardar sus actitudes para cuando se encontraba sola, ya que Andrew no compartía el odio por la pequeña, el si quería a su hermanita, nadie se imaginaba el monstruo en el que se había convertido la rubia de lazo rojo, manipuladora, mala y capaz de todo solo por rencor, una terrible enfermedad del corazón que su abuela había inyectado en su ser…¿Qué paradójica era la vida?...Pensar que alguna ves Mina logro ver en Selene a una amiga, ahora eso parecían imágenes difusas en lo poco que quedaba de razón en ella.
Han pasado diez años, Serena se había convertido en una hermosa niña de cabello dorado el cual solía peinar en dos coletas, las cuales la hacían lucir muy tierna, sus ojos como cielo eran muy expresivos y llenos de luz, estaba feliz hoy por fin volvería a ver a su hermanos y lo mejor es que ya no regresarían a ese horrible colegio, los tendría todo el día para ella, aunque sabe que Mina no la quiere, ella tiene la esperanza que algún día eso cambié.
La pequeña Serena se encontraba jugando en el jardín de su casa ante la atenta mirada de su nana, sus papás habían salido a una reunión de negocios, volverían en la tarde y sus hermanos no tardaban en llegar.
- Sere ya llegamos ¿En donde estas?-gritó un joven de 20 años, rubio de ojos verdes y de músculos bien marcados.
- Ay Andrew, no sé por qué quieres tanto a esa niña, si ella fue la causante de que papá nos enviara a ese internado- expreso con enfado una chica de cabello largo, rubio con un moño rojo y de cuerpo escultural.
- Mina tu bien sabes que eso no es cierto- respondió Andrew.
- Andrew, Mina, ya llegaron, los extrañe mucho-exclamó feliz Serena lanzándose a los brazos de su hermano.
- Yo también te extrañe pequeña-respondió el joven sin soltarla, los tres entraron a la casa, justo cuando Serena iba a abrazar su hermana, suena el teléfono.
- Voy a contestar- anunció la hermosa joven rubia, ignorando a Serena.
- No le hagas caso ya sabes cómo es-le bromeó Andrew para tranquilizarla y ella asintió.
- Andrew acaba de pasar algo terrible- comentó Mina con la mirada inexpresiva.
- ¿Qué pasa Mina me estas asustando?-cuestiono el joven preocupado.
- Papá y Selene tuvieron un accidente-dijo fríamente- tenemos que ir a reconocer los cuerpos- finalizó.
- Eso no puede ser- tartamudeo él, debe ser un error-.
- Andrew- lo llamó la niña ¿Qué pasa?-preguntó la pequeña que no entendía de lo que hablaba.
- Pasa que nuestro papá y tu madre acaban de morir niña-le respondió Mina de manera gélida sin demostrar alguna emoción.
La niña se quedo muda por la noticia, como asimilando las palabras de su hermana, parpadeo inexpresiva y se agarró la cabeza con ambas manos, sentía su cuerpo aguado y desfallecida se dejo caer en el piso -papá y mamá no pueden estar muertos- murmuró.
- Cálmate Serena- suplico su hermano viendo con molestia a su melliza la cual hablaba por teléfono en ese momento.
- No pueden estar muertos- murmuró de nuevo –no Andrew, íbamos a cenar en el restaurante favorito de Mina- aseguró en trance.
- Shhh linda, por favor, verás que es un error-.
- No lo es- aseguró Mina – al parecer fallaron los frenos y murieron-.
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!- exclamó la niña- mientes, eres una mentirosa- le gritó a la fría rubia que la veía con molestia.
- Puff- un fuerte impacto en su rostro la derribó- es mejor que te controles estúpida, en estos momentos no tengo tiempo para lidiar con tonterías- agregó Mina antes de retirarse de ahí dejando a una histérica rubia en el piso y a un Andrew consternado por la noticia, molesto por la actitud de su melliza y preocupado por su hermana menor.
A kilómetros de ahí.
Dos pelinegros con cara de preocupación se encontraban sentados en la sala de su casa viendo pasear en ella a su tío Neflyte una y otra vez con un semblante sombrío y apagado.
- ¿Qué pasa?- cuestionó un joven de 20 años, el mayor de los pelinegros, alto, moreno, de ojos azules.
- ¿Crees que Ray deba estar aquí?- murmuró una mujer morena y alta.
- Es necesario Setsuna- suspiro el hombre.
- ¿Qué sucede tío?- preguntó tímidamente una pequeña niña de 10 años aferrada a la mano de su hermano mayor.
- No saben lo que me el darles esta noticia- comentó pausadamente –sus padres tuvieron un accidente- suspiro.
- ¿Se encuentran bien?- preguntó rápidamente la niña- Neflyte desvió la mirada y al encontrarse con la de su esposa aspiro profundamente.
- Ustedes saben que habían ido a cerrar un negocio a Londres- ambos hermanos asintieron- iban por la carretera, el auto se estrelló- pauso- no se pudo hacer nada.
- Lo siento tanto- sollozo Setsuna abrazando a ambos hermanos, Ray empezó a llorar con fuerza y su hermano permaneció inmóvil y tragándose el dolor para poder darle fortaleza a lo único que quedaba de su familia, su hermana.
- ¿Sobrino?- cuestiono Neflyte- ¿Qué vas a hacer?-.
- Hacerme cargo de mi hermana tal como ellos hubieran querido- declaró con rotundidad antes de ser envuelto por los pequeños brazos de su hermana que buscaba consuelo.
Continuará…
¡Hola!
Volvimos…
Seeeeeee…
Comentarios, quejas, sugerencias, todo es bien recibido, inclusive críticas, solo que sean constructivas, mejorar ayuda, insultar es negativo, jejeje…
Una enorme disculpa por la demora, uno propone y el tiempo que no se tiene dispone, pero en fin, aquí el nuevo capítulo, espero que la duda de quien es hijo de quien haya sido resuelta, ya verán que falta poco para que la vida de nuestra parejita adorada se cruza y de que manera, jejeje…
Queremos agradecer a cada una de las alertas y favoritas historia: alexmorales, Seiya-Moon, Patty Ramirez de Chiba, Carmenn, Serena Ramos, Princess-serena-tsukino-any-17, usako tenoh, Cherri SA, mery malfoy, goordita, Neo Reyna Serenity, LITA JAPON.
Y a quienes nos dejaron su rws en el cap pasado: Cherri SA, Seiya-Moon, Neo Reyna Serenity, LITA JAPON
Un enorme beso de parte de Princess Moon-Light y de Sailor Lady.
Cuídense hasta pronto…bye
