"Amita vamos, abre la puerta." Colby había perdido la cuenta de las veces que había dicho eso ya durante los últimos minutos. Sabía perfectamente que al otro lado de la puerta estaba ella, la estaba escuchando llorar y moverse de un sitio para otro, pero por mucho que el federal le estaba insistiendo, la chica no quería abrir la puerta. "Amita por favor, te lo puedo explicar."
"No tienes que decirme nada, se lo que vi. ¡Dios! ¿Cómo pudo hacerme algo así Charlie? Creía que no era un de esos tíos y menos ahora que vamos a tener un hijo. Al menos podría haberme dicho que estaba con otra."
"Amita, cariño, escúchame porque esta vez si que vale lo de "no es lo que parece." Porque no lo es y si me dejas te lo puedo explicar." Colby se apoyó en la pared. Estaba cansado, hacía mas de veinticuatro horas que no pegaba ojo y por lo que parecía, todavía faltaba un buen rato hasta que pudiera dormir.
"No hay nada que explicar. Charlie es como todos los tíos cuando ha tenido la menor oportunidad, me la ha pegado con otra." Dijo Amita si apenas poder respirar por la congestión nasal.
"Charlie no te estaba siendo infiel. ¿Viste quien era ella?" Colby no estaba seguro si decirle la verdad iba a hacerle más daño todavía a su amiga, pero Amita tenía que conocer la realidad y saber, que al menos, Charlie la seguía queriendo y estaba enamorado de ella como el primer día.
"No me hace falta, en realidad tampoco quiero saberlo. Me da igual quien sea ella, al fin y al cabo sigue siendo la mujer con la que se estaba besando Charlie."
"No la estaba besando."
"¿Cómo que no si yo los vi?"
"Claro que los viste, pero no viste el principio de la escena." Amita comenzó a decir algo, pero Colby continuó hablando y le cortó. Amita por favor, esto es muy serio. Charlie no te ha puesto los cuernos eso te lo puedo asegurar yo."
"¿Cómo estás tan seguro de eso?"
"Porque la mujer era Irina y justo un momento antes de tu llegada, envenenó a Charlie. Charlie estaba inmovilizado. Es muy largo de contar, pero es totalmente cierto, no hizo nada por su propia voluntad, jamás te hubiera hecho algo así a ti y lo sabes tan bien como yo."
El silencio dominó el otro lado de la puerta durante un momento, instantes en los que Colby se preguntó si no había otra puerta en la habitación por la que Amita pudiera haberse marchado. Pero entonces la escuchó.
"¿Irina la madre de Maggie?"
"Si, Charlie ya me dijo que esa mujer no era trigo limpio, pero por respeto a su hermano y a Maggie no le dijo nada a Don. Creo que le llegó a amenazar y durante mucho tiempo estuvo jugando con él, hasta que supongo que anoche decidió saltar al siguiente nivel."
La puerta del cuarto se abrió en ese momento y Amita pareció entre las sombras, con los ojos rasgados por las lágrimas y la mirada más triste que Colby hubiera visto nunca en ella.
"Oh, dios mío. Si eso es cierto… ¿Charlie está…? Oh dios, no me digas que… Cuando has dicho que esto era muy serio no querías decir que Charlie… dime que está bien por favor." Amita comenzó a temblar, no era capaz de decir una frase completa sin sentir que se le rompía el alma. "¿Cómo he podido desconfiar de Charlie? Estamos hablando de Charlie y yo he pensado que me estaba siendo infiel. No me extrañaría nada que me odiara por esto."
De repente Colby abrazó a la joven profesora para intentar calmarla y aunque no fue fácil, al menos dejó de temblar, pero rompió a llorar como no lo había hecho nunca. "Charlie está bien, dentro de lo que cabe. Está en el hospital, recuperándose, aunque con la dosis tan fuerte que le puso para que le hiciera efecto antes, tardará unos días a estar en plena forma otra vez."
"Pero lo importante es que está vivo."
"¿Te llevo al hospital? No creo que estés en condiciones de conducir tu misma." Colby esperó unos segundos a que su amiga contestara y por fin la vio sonreír, aunque sólo fuera levemente y luego asentir con un tímido movimiento de cabeza. "Eso es, vamos al hospital que el profesor Epps te está esperando."
- o -
Abrir los ojos era una verdadera tortura para Charlie. Jamás había sentido ese dolor en su cuerpo, incluso se preguntaba si realmente estaba consciente o se trataba de un sueño en el que estaba sufriendo tanto. Entonces escuchaba las voces. Con los ojos todavía cerrados, estaba seguro de escuchar a su padre y a Larry y cada pocos minutos aparecía Don en la habitación, preguntando si estado había cambiado.
Por eso quería abrir los ojos, para decirle a su hermano que no se preocupara por él, que se podría bien muy pronto, para decirle a su padre que tenía que descansar y para decirle a Larry que había encontrado la solución a aquel algoritmo que les había dejado dos noches enteras sin dormir.
Quería decirles tantas cosas que la cabeza también comenzó a dolerle con fuerza, casi tanto como el pecho cuando respiraba o el estómago a cada segundo.
"Don." Dijo por fin, sin estar del todo seguro si había hablado en voz alta o simplemente había vuelto a pensar lo que quería decir. Sin embargo, al escuchar la respuesta de su hermano a su llamada, se dio cuenta que había sido algo real.
"Charlie, ¿Cómo estás? No te imaginas el susto que nos has dado a todos." La cama se hundió a la derecha del profesor y supuso que alguien se había sentado allí. Entonces notó la mano de su hermano sobre su frente y sonrió.
"¿Cuánto ha pasado desde que quedé inconsciente?" Por suerte para los otros hombres, Charlie mantuvo los ojos cerrados y no vio la mirada que intercambiaron los tres.
"Más del que nos hubiera gustado para no preocuparnos, pero lo importante es que ahora estás bien y todo va volver a la normalidad. Tu ahora descansa que es lo importante." Dijo Alan intentando sonar todo lo tranquilo que pudo.
"Eh, Charlie, ¿Por qué no abres un momento los ojos y miras quien ha venido a ver a su tío favorito también?" Antes incluso de hacerlo, como si hubiera notado que estaban hablando de ella, Maggie hizo uno de sus ruiditos tan carismáticos y Charlie sonrió, desde luego aquello le daba fuerzas para enfrentarse a la luz del día, por mucho que la cabeza le fuera a doler.
Al principio no vio nada, su vista tuvo que ajustarse a la terrible luz que comenzó a taladrarle la sién, pero lo aguantó y sintió que parte del dolor desaparecía cuando se encontró delante de sus ojos a la niña.
"Maggie, hola preciosa." Intentó alargar los brazos hacia su sobrina, pero sus miembros apenas le respondieron. Miró a su hermano en busca de auxilio y una respuesta que le pudiera ayudar. "¿Don que me ocurre?"
"Tranquilo, no te alteres, esto pasará antes de que te des cuenta, tu descansa y duerme un poco, ya verás como luego te sientes mejor."
"Don por favor." Charlie volvió a intentar incorporarse, pero todo el cuerpo le dolía demasiado a cada movimiento. "No me mientas, ahora no."
"Charlie, la droga que esa mujer uso contigo, fue muy fuerte." Dijo por fin Alan acercándose a la cama y ayudando a su hijo a acomodarse de nuevo. "Y usó una cantidad muy fuerte para conseguir su propósito. Tu cuerpo la está expulsando, pero le costará hacerlo. Mientras tanto, puede que notes el cuerpo algo pesado."
"¿Algo pesado? Papá, apenas puedo moverme y pretendéis que esté tranquilo. Estoy encerrado en mi propio cuerpo, no puedo descansar y dormir tal y como me pedís que lo haga." De nuevo los tres hombres se miraron, sólo que ahora, Charlie si que los vio.
"Charles, el médico ha dicho que serán dos días, tres a lo sumo, hasta que vuelvas a tener todas las funciones de tu cuerpo funcionando con normalidad." Larry se apartó nada más decir eso. No era fácil darle ese tipo de información a alguien que le miraba con aquellos ojos de cachorrillo abandonado.
"Bueno, Larry y yo nos vamos a bajar a por unos cafés y volveremos en media hora." Como ya habían preparado ese momento, resultó algo bastante espontáneo y convincente, tanto que Charlie no se dio cuenta.
"Charlie, necesito que me digas algo. ¿Quién lo hizo? ¿Quién es la mujer a la que vio Amita besándote?" Charlie tragó saliva, ¿Cómo podía decirle la verdad, sin ponerle en peligro a él o a Maggie, después de lo que le había hecho a él mismo, ¿Cómo podía estar seguro que no les ocurriría nada malo a ellos?
"No lo se, no la vi hasta que me envenenó." Aunque no se le daba demasiado bien mentir, no le salió demasiado mal en ese momento.
"Charlie, por favor, tengo que saber quien lo hizo para poder hacer que pague por lo que hizo. No se puede quedar impune después de haber intentado matarte sin más." Don acarició la mano de su hermano con cuidado y entonces notó que empezaba a temblar. "¿Charlie?"
"No lo se ¿vale? No se quien lo hizo." Con un gran esfuerzo, Charlie dio la vuelta y se quedó de medio lado, para intentar que su hermano no pudiera mirarle a la cara, si veía la ansiedad en su mirada, seguramente, acabaría sacándole lo que quería saber.
Entonces Don hizo lo que Charlie más temía. De repente habían vuelto a su infancia, al Charlie de cinco años, que tumbado en la cama no podía dormir porque tenía miedo a la oscuridad y a su hermano de diez que se tumbaba a su lado y le hablaba al oído hasta que se quedaba dormido.
"Charlie no voy a permitir que esa mujer sea quien sea te haga daño y quede libre. Ha estado a punto de matarte. ¿Sabes lo que sentí cuando te encontré en el suelo? Estabas tan pálido que parecías muerto. Charlie lo digo en serio, pocas veces he pasado tanto miedo. Por favor, dímelo, si sabes quien ha sido, necesito saberlo."
"Pero no quiero poneros en peligro."
"¿Ponernos, a quien?"
"A Maggie y a ti."
"¿Por qué dices eso? Esa mujer te atacó a ti ¿Qué tiene que ver conmigo y con mi hija? Además, no tienes de que preocuparte, soy un federal y tengo un gran equipo, esa mujer, quien sea no le va a poner una mano encima a mi hija por mucho que lo intente."
"Fue Irina." Dijo Charlie entre sollozos. "Fue Irina, para intentar arruinar mi relación con Amita y ya de paso quitarme de en medio. Fue Irina." Dijo por última vez, imaginando la expresión de Don en ese momento, que en silencio lo miraba sin poder creerse que aquello estuviera ocurriendo de verdad en su familia.
