Charlie se acababa de quedar dormido y tardaría unas cuantas horas en despertar, por lo que Don aprovecho para reunir a su equipo y contarle lo que había descubierto. "Irina se ha ido." Todos se mantuvieron en silencio, pues no sabían lo que decir al respecto después de lo que había hecho aquella mujer. "Pero me ha dejado un mensaje de voz. Ni siquiera se como ha conseguido mi número de teléfono, me preguntó de lo que será capaz."

"¿Qué decía el mensaje?" Don se dio la vuelta, no esperaba que su padre estuviera allí, escuchándole. Se había preocupado de mantener aquella información alejada de su hermano y esperaba poder hacer lo mismo con su padre.

Pero Alan le conocía demasiado bien, sabía que cuando se trataba de Charlie, Don haría todo lo que estuviera en su mano para protegerle, para mantenerle a salvo de cualquier peligro y sin ninguna duda, Irina era un gran peligro para su hijo pequeño.

Don puso encendió el altavoz de su teléfono móvil y sin decir nada más dejó que todos escucharan el mensaje. La voz de Irina sonaba muy tranquila, tal vez en exceso después de haber intentado matar a Charlie y haber tratado de romper su relación con Amita.

Don nunca hubiera pensando que se tratara de una mujer tan fría y calculadora, con tantal facilidad para hacer daño a otros, para llegar al asesinato si así conseguía sus propósitos, pero ahora se daba cuenta que apenas conocía a la madre de su hija.

"Hola Don, ¿Cómo te encuentras? No se, supongo que depende de cómo esté tu hermano. ¿Charlie sigue vivo? Me alegro si lo está, pero sino… al menos te estoy dando la sorpresa, si fui yo, yo le envenené y sólo fue un aviso, si quisiera matarle hubiera sido más contundente. Así que ya sabes, si quieres que tu hermano siga bien, no vengas a por mi, deja mis negocios tranquilos y por supuesto quiero a mi gente fuera de la cárcel. Por cierto, eso también va por tu hija, por nuestra hija, se como llegar a ella y no me gustaría que tuviera que pagar por tus errores."

"Será desgraciada, se trata de su hija y dice que sería capaz de matarla. Eso no es propio de un ser humano." Dijo Alan en voz alta, aunque se trataba de un pensamiento común de todos los que allí estaban."

"¿Sabemos desde fue echa la llamada?" Preguntó David, intentando mantener la tranquilidad, no era nada fácil.

"No, es demasiado lista para eso, se trataba de un teléfono prepago, no estaba registrado y lo tiró a la basura. Necesitamos algo más." Don se apoyó en la pared y cerró un momento los ojos. Se sentía como un completo idiota, había estado enamorado de aquella mujer y resultaba ser, en el mejor de los casos una asesina sin escrúpulos. "Pero la encontraré y no permitiré que se acerque a mi familia. Si lo hubiera sabido antes."

"No se te ocurra sentirte culpable por lo que ha hecho Irina. No tienes nada que ver con que tu hermano esté en esa habitación, si has de culpar a alguien, hazlo con Irina y preocúpate de cuidar a Charlie, por ten por seguro, que te va necesitar."

Don se quedó mirando a su padre. Todavía se sorprendía que aquel hombre que lo había visto crecer durante toda su vida lo conociera tanto, incluso supiera cuales eran todos sus sentimientos en cada momento. Si, era cierto, se sentía culpable porque Charlie hubiera sido envenenado, porque le costara moverse, porque fuera a tardar en andar unos cuantos días, porque su hija estuviera en peligro. Pero tenía que superarlo, pues tal y como había dicho Alan, su familia y sobretodo Charlie le necesitaban más que nunca.

"Papá ¿podrías quedarte con Maggie esta noche? Necesito pensar con claridad sobre todo esto."

Alan asintió en silencio, no hacía falta decir nada más. Llevaba todo el día con la niña en sus brazos, no quería soltarla, era la única forma en la que estaba seguro que su nieta estaba protegida. Además la niña estaba cómoda y tranquila con él, continuamente durmiendo, hasta que de vez en cuando se despertaba y miraba todos, con sus preciosos ojos castaños, a los presentes como si comprendiera de verdad lo que estaban diciendo.

"David, Megan, necesito que busquéis toda la información posible sobre Irina y su relación con Morrison, seguramente habrá usado nombres falsos, tendrá más de una identidad y este no será su primer crimen."

Los dos agentes miraron a su jefe. Don lo estaba superando, o al menos estaba poniendo, como solía hacer en esas circunstancias, un muro entre sus sentimientos y el trabajo y estaba convirtiendo el ataque a su hermano como un caso más.

"Don." El mayor de los hermanos se dio vuelta y al principio tan sólo vio alguien corriendo hacia él y tras esa persona a Colby. Cuando ya la tenía cerca, reconoció la expresión asustada, aterrorizada incluso de Amita. "Dime que Charlie está bien, dime que esa maldita… no le ha hecho nada." Apenas podía respirar, pues desde que había bajado del coche del federal no había parado de correr.

Se abrazó a Don con fuerza y este la rodeó con sus brazos, intentando calmarla, aunque era difícil cuando él mismo tenía los nervios a flor de piel. "Vamos tranquila, Charlie está bien, bueno lo estará en dos o tres días."

"Pero Irina…"

"Si fue Irina, pero conseguí llegar a tiempo e impedir que Charlie…" Don se mordió la lengua antes de seguir hablando. Si, había impedido que su hermano muriera, pero no se podía quitar de la cabeza, la imagen de Charlie en su despacho, en el suelo, pálido como si estuviera muerto; inmóvil, totalmente quieto, tanto que Don había pensado lo peor.

"Charlie, vamos despierta, acabo de llamar a emergencias y estarán aquí en cinco minutos. Puedes aguantar ¿verdad que si hermanito?" Por más que intentaba apartarla de su cabeza, todavía estaba allí la visión del cuerpo de Charlie en sus brazos."

"Don." El federal se volvió a fijar en Amita, que seguía junto a él.

"Lo siento estaba pensando. Vamos, Charlie está durmiendo y tardará un rato en volver en si, pero se sentirá muy contento de verte a su lado." Puso la mano sobre el hombro de su amiga y le sonrió con cierta amargura; Irina había estado a punto de romper la relación que tanto que tiempo le había costado formar a su hermano, seguro que Amita se sentía fatal ahora.

"No se que voy a decirle cuando me vea. Charlie piensa que me siento traicionada por lo que vi, pero no es así, no después de lo que me contó Colby. Charlie necesita reposo, no sentirse mal por lo que ni siquiera hizo."

"Amita cariño, ¿quieres a Charlie?" La chica asintió ante la pregunta de Alan. "Entonces no lo pienses más, entra en la habitación, quédate a su lado y cuando despierte, intenta hacerle sentir cómodo. Es todo lo que necesita mi hijo en este momento."

- o -

Las cuatro horas que Charlie permaneció inconsciente fueron suficientes para que Amita pudiera pensar con calma. Charlie le quería, lo había visto en su mirada desde la primera vez que había conocido al profesor Epps, lo había leído en sus ojos, la forma tan dulce que tenía de hablar con ella cuando sólo era su alumna y ahora más que nunca, sabía que ella misma se sentía igual.

Nada más sentarse junto a la cama, cogió la mano de Charlie entre las suyas, esperando notar algún movimiento, algún cambio en él, pero nada paso en las siguientes horas.

"Amita." La chica levantó la cabeza, no sabía cuando se había quedado dormida con la cabeza apoyada en la cama del profesor. Ahora por fin sabía que todo iba a salir bien, pues todo lo que necesitaba era ver los ojos de Charlie, verlo despierto, aunque tuviera aspecto cansado, aunque le costara hablar, tan sólo quería saber que los ojos de él no mostraban ningún rencor por haberle dejado abandonado en el despacho.

"Charlie, mi amor lo siento mucho. Si no me hubiera ido, si te hubiera dejado explicarte." Se sentó en la cama y le besó en los labios, mientras buscaba las palabras apropiadas para expresar lo que sentía. "Si hubiera estado allí contigo, en lugar de dejarte con ella, esto no habría ocurrido."

"Tienes razón." Le dijo él, acariciándole el cabello, con movimientos tremendamente lentos, pues era todo lo que podía hacer con unas extremidades doloridas y demasiado pesadas. "Si hubieras estado allí, todo habría sido distinto y a lo mejor, ahora estarías muerta porque Irina te hubiera matado o tal vez hubiera conseguido envenenarte también a ti y hubieras perdido al bebé."

Charlie se estremeció al pensar en todas aquellas horribles posibilidades. No le dijo nada a Amita, pero una gran parte de él, pensaba que aquello no había sido tan malo después de todo, que sacrificarse por la mujer a la que amaba y salvarla, merecía la pena.

"No digas eso, de haberlo sabido hubiera llamado a tu hermano." Charlie tiró de la mano de ella para que se acercara y poder besarla. No necesitaba palabras, no quería saber lo podría haber pasado o lo que podría haber cambiado. Él estaba en el hospital, le dolía todo el cuerpo y se preguntaba cuando podría moverse con normalidad otra vez. Amita, por otro lado, estaba bien y Maggie…

"Maggie… Irina quiere hacerle daño."

Amita le acarició el rostro cariñosamente y sonrió. "Tranquilo, la niña está bien, con tu padre y Colby que se ha ofrecido para quedarse con ellos. Ahora que Don lo sabe todo, tiene a todo el equipo trabajando en el caso para encontrar a Irina cuanto antes, no creo que pueda estar escondida por mucho tiempo."

"Gracias." Dijo él en poco más que un susurro, pues ya estaba otra vez agotado.

"Por estar aquí, conmigo, no podría soportar la idea de saber que te había perdido."

Amita se acercó a su oído y le susurró, como si estuvieran rodeados de mucha gente y no quisiera que nadie más le escuchara. "Nunca me vas a perder, vamos a ser una familia y vamos a tener un bebé precioso."

Al separarse, escuchó la respiración tranquila y profunda de Charlie y se dio cuenta que se había quedado dormido, como si su voz hubiera sido una canción de cuna que le hubiera tranquilizado.

- o -

"Don esto ha llegado el correo de esta mañana." David el entregó el sobre. "¿Crees que es de Irina?"

"Vamos a verlo." Don lo abrió y en su interior encontró una nota y una foto. "Será desgraciada." Le dio la nota a sus compañeros y se encaminó hacia su mesa, donde se dejó caer en su silla.

"Esto tan sólo fue el primer aviso, la próxima vez no será una foto, sino que recibirás algo más personal de tu hermano. ¿Qué te parecería recibir a tu hermano por entregas?"

David terminó de leer la nota en voz alta y fue hasta la mesa de su jefe, seguido de Megan. Ninguno de los dos dijo nada, al ver la imagen de Charlie en su despacho, justo cuando Irina lo había dejado, dándolo por muerto.

"Vamos a cogerla Don." Dijo finalmente David, pero el federal no contestó pues tenía la vista puesta en la foto. No iba permitir que algo así volviera a ocurrir y mucho menos después de aquella horrible amenaza.

Se preguntó, si llegado el caso, sería capaz de matar a Irina, pero cada vez se fijaba en la foto, se daba cuenta que haría todo lo necesario para mantener a salvo a su familia.