Tan sólo era un niño cuando Charlie había comenzado su carrera universitaria lejos de la familia y lejos de su hermano. Don lo echaba de menos cada día. Miraba sus fotos y sentía que le faltaba algo en su vida; hablaba con él por teléfono y quería decirle que estaba muy orgulloso de él, pero en lugar de ello tenía que intentar no entristecer a Charlie por echarle en falta.
Toda la vida, Don se había dedicado a proteger a Charlie casi desde que había nacido, desde el mismo momento en el que había demostrado una inteligencia muy superior a la media. Los niños siempre se habían dedicado a meterse con él, a decirle todo tipo de cosas que hacían llorar al menor de los hermanos y Don, siempre presente, siempre el protector de Charlie había estado preparado para protegerlo.
No sería la primera pelea que había tenido por Charlie, ni la primera vez que había terminado en el despacho del director porque una bronca había llegado a las manos. Porque Charlie era lo primero, Charlie era su vida, desde el mismo momento de su nacimiento, Don se había prometido a si mismo que Charlie nunca sufriría por su culpa.
Pero ahora sentía que le había fallado, al verlo despertar por fin en la cama de hospital, Don sentía que le había fallado, que le había roto el corazón, que por su culpa había estado a punto de morir.
No quería que el profesor se diera cuenta, no quería le viera llorar, no quería preocuparle en su estado, pero no podía evitarlo. Hacía esperado tres días para ver despertar a su hermano, había esperado un milagro y el milagro por fin había pasado y ahora tenía que mirarle a los ojos y decirle que todo estaba bien.
"Don…"
"Eh Charlie, bienvenido hermanito, no sabes el susto que nos has dado."
"¿Qué ha pasado? Lo último que recuerdo es…" Suspiró con fuerza y cerró los ojos, incluso el simple hecho de tener que recordar algo lo estaba dejando agotado.
"Vamos no te esfuerces, tu sólo descansa ¿vale?" Aún llevando a Maggie en brazos, Don se acercó a la cama y se sentó junto a su hermano. "La doctora dijo que en cuanto despertaras todo sería más fácil y que en unos días estarías como nuevo."
"Pero Don…" Charlie trató de incorporarse pero no pudo, no sólo su cuerpo era su cuerpo el que no se lo iba a permitir sino que además la mano de Don sobre su pecho le hizo dejarse caer otra vez sobre la cama. "Vale tu ganas."
"Llamaré a Amita para darle las noticias, estaba muy preocupada pero al final ha tenido que irse al trabajo." Alan se despidió de sus hijos, mucho más tranquilo ahora que veía que las cosas empezaban a arreglarse por fin, ahora sólo esperaba que David y los demás, atraparan a Irina y toda la pesadilla terminara de una vez.
"Espera papá, llévate a Maggie."
"No Don, quédate con ella." Don abrió la boca para decirle a su padre que no podía hacerle eso, que Maggie necesitaba estar con alguien que pudiera ocuparse de ella, que el hospital no era lugar para la niña.
Pero no lo hizo, no dijo nada, pues entonces Charlie descubriría que no había sido el mejor padre del mundo durante esos días y le echaría la bronca, una vez que estuviera recuperado.
"Muy bien, pero esta noche…"
"No quiero que te quedes esta noche." Los dos hombres miraron a Charlie sorprendidos. "No soy tonto y no estoy tan sedado como para no darme cuenta."
"¿Charlie, de que estás hablando?" Maggie se removió en los brazos de su padre, seguramente estaba teniendo algún mal sueño. Don la acunó con cuidado, mientras esperaba la respuesta de su hermano.
"Estás agotado, ¿Cuánto llevas sin dormir? ¿los mismos días que llevo yo inconsciente? No me hace falta ser matemático para saber que siempre te estás desviviendo por mi, pero ahora tienes una hija, un bebé que te necesita mucho más que yo. Así que haz de padre y cuida de ella."
Decir aquello había supuesto no terrible esfuerzo para él, por lo que Charlie tuvo que detenerse un momento y tomar aire. La cabeza le dolía y se sentía como si le hubieran dado una terrible paliza, pero al menos estaba vivo.
"Papá se puede quedar con ella."
"No, hoy no." Don fulminó a su padre con la mirada, pues ya se imaginaba lo que iba a decir Charlie un segundo más tarde, porque si su hermano era bueno en algo era en deducir.
"¿Cuánto hace que no estás con Maggie?"
"Charlie por favor."
"Don, soy tu hermano, te conozco desde que nací y te sigo desde entonces, conozco todos tus gestos y tus miradas. ¿Cuánto hace que no estás con tu hija?" Charlie se incorporó ligeramente y su padre le ayudó a quedar casi sentado en al cama.
"Charlie, no lo entiendes. Irina está por ahí suelta y podría venir a hacerte daño. Mi trabajo es protegerte y eso es lo que estoy haciendo." Don continuó acunando, inconscientemente ahora a su hija que por fin se había vuelto a relajar.
"Entonces te relevo de ese puesto, dile a Colby que venga y se quede conmigo esta noche o a David, dile a uno de los dos que venga, porque no quiero que estés aquí."
Don se echó a reír, pero al ver que Charlie continuaba serio, se dio cuenta que su hermano estaba hablando completamente en serio. Pocas veces había visto aquella expresión tan dura en el rostro de su hermano, casi nunca había estado tan cabreado con él, como para mirarlo así. Por un segundo, Don pensó que lo había hecho todo mal, pero un momento más tarde Charlie se calmó y alargó la mano hacia él.
"Charlie lo siento, supongo que no estoy acostumbrado a ser padre, ni a que a ti te ocurra algo malo, no estoy preparado parte verte en una cama de hospital y por más que lo intento, no puedo pensar con claridad si pienso que puedo perderte por un error que yo mismo he provocado."
"¿De que error estás hablando Donnie?" Dijo Alan al ver que Charlie se había quedado callado.
"Irina siempre ha sido cosa mía, yo salí con ella y nunca vi quien era en realidad, ahora que ha vuelto yo la he impulsado a volverse contra nosotros. Si hubiera actuado de otra forma, tal vez podría haber hablado con ella, no se todo habría sido diferente ahora." Apretó la mano de Charlie con fuerza. "No se lo que ha pasado con Irina, pero antes no era así."
De repente Don notó que Charlie se ponía tenso y que con un movimiento rápido de la mirada la pasaba a su padre. Le estaban ocultando algo, algo de lo que no tenía ni idea y eso no le gustaba nada.
"¿Qué es lo que no me habéis dicho?"
"Chicos, me marcho, creo que Amita merece que le digamos ya lo ocurrido." Por mucho que hubiera querido hacerlo, Don no detuvo a su padre, al fin y al cabo tenía razón, Amita necesitaba saber las noticias sobre Charlie y sobretodo que este estaba mejorando.
"Don, creo que no conocías a Irina tan bien como tu creías."
"¿Por qué dices eso Charlie?"
A cada momento que pasaba el menor de los hermanos se sentía más cansado, no sabía lo que le había ocurrido, ni porque todos estaban tan preocupados por él, pero si no podía notar que su cuerpo no era el mismo y que por mucho que intentaba que no se notara necesitaba descansar.
Sin embargo, con el paso de los años había aprendido a esconder ciertas cosas a su hermano, igual que lo había conseguido con la verdadera naturaleza de Irina, lo había conseguido con su estado de salud. Por eso consiguió poner la mejor cara posible y ocultar el terrible dolor de cabeza y las ganas de vomitar.
"Charlie, por favor dime lo que sabes."
"No quería decírtelo para no preocuparte, para que no hicieras ninguna locura y menos ahora que Maggie está en tu vida."
"Charlie por favor…"
"No es la primera vez que Irina me amenaza." Don se quedó paralizado, había esperado escuchar muchas cosas, pero eso no era una de ellas.
Creía conocer a Irina, al menos a la Irina con la que había salido un año antes, con la que había tenido a la criatura que ahora tenía durmiendo entre los brazos y desde luego no podía creer que esa mujer hubiera lastimado de alguna forma a su hermano.
"¿Dices que Irina te ha amenazado antes? ¡Charlie! ¿Por qué no me lo has dicho antes?"
"¿Qué querías que te dijera que la mujer a la querías intentó seducirme para ponerme en tu contra, para aprovecharse de mi? Don, eras feliz, nunca te había visto así por una chica, nunca. No podía ser yo el que te rompiera el corazón otra vez."
Charlie cerró los ojos con fuerza y apretó la mano de Don, hasta hacerle daño. No dijo nada, no quería preocuparle más, pero estaba en el límite de sus fuerzas y todo lo que quería en ese momento era dormir.
La mano templada de su hermano sobre la frente le hizo suspirar y recordar cuando era pequeño, las veces que Don se había quedado con él hasta que se había dormido cuando sus padres los habían dejado solos.
Don le besó la frente. "Lo siento hermanito. Tu no te preocupes, nada de esto es tu culpa. Tu sólo descansa, que mañana será otro día. Y por esta noche no te preocupes, Colby estará aquí y cuidará de ti y de Amita, que supongo que vendrá."
"Gracias." Terminó diciendo Charlie en un intenso supiro, antes de quedarse dormido.
