¡¡Holas a todos!!

Muchísimas gracias por todos sus ánimos en sus review, y se creo como un debate…si apoyan a Leo o a los chicos…

Yo personalmente entiendo ambas posturas…Leo esta medio desesperado porque tiene recuerdos… ¿cómo no preocuparse por alguien que fue tan importante?

Por otra parte los chicos no apoyan a su hermano mayor, sencillamente porque no tienen recuerdos, ¿cómo pueden apoyar algo que no recuerden?.

Acá les entrego el tercer capitulo...en donde recuerdos volverán a la actualidad…en donde sueños se harán realidad.

Espero que les agrade y dejen review para saber que les pareció

Renuncia: las Tortugas ninjas y todo lo relacionado a su comic, películas y dibujo animado no me pertenecen (que más quisiera yo).

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Capitulo 3: "Reencuentro efímero"

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Leonardo salio a la calle y sintió la brisa helada que había en la ciudad. Miro el cielo que estaba cada vez con más nubes.

"Genial, falta que llueva ahora" pensó mirando ahora el suelo.

Caminando por la ciudad y oculto en la capucha de su chaqueta, pensaba en que había pasado para que se peleara a tal punto con sus hermanos, sabia que sus recuerdos lo hacían diferente, porque él ansiaba encontrarse con alguien que sus hermanos no conocían…mas bien dicho no recordaban.

Inmerso en sus pensamientos llego a Central Park, compro un hot dog de un puesto ambulante y se sentó en la banca que se encontraba lo más al rincón del parque. Miro nuevamente el cielo, que cada vez estaba con más nubes amenazantes.

Respiro para poder tranquilizar esa rabia que aun tenia en sus venas, pero que no podía controlar, recordó el consejo que el maestro Splinter le dio cuando discutiera con sus hermanos.

"Antes de encerarte en tu opción, analiza el porque de la distinta opción de tus hermanos"

Suspiro, he intento entender a sus hermanos…ellos no tenias recuerdos, entonces no sabían lo buena que su madre había sido, por lo tanto no anhelaban tanto el reencuentro con ella. Si se encontraran con ella nuevamente, para ellos seria una mascota no podrían verla de otra forma… porque no tenían recuerdos.

Suspiro nuevamente mas triste, ahora ya con la cabeza fría, entendía a sus hermanos…a ellos les traería una confusión enorme. A diferencia de él que le traería un alivio enorme, por el solo hecho de saber que esta bien. Talvez Rafael tenía razón y debía olvidarse, sea como sea, nunca la volverían a ver.

Debía hablar con sus hermanos ahora que los entendía…el problema es que él no sabía si lo entenderían. Pero ahora esto no era el tema, el tema era hacer las pases con sus hermanos y no pelear mas con ellos por esta cuestión, ya que, ambos tenían una posición muy bien argumentada y muy cierta para cada lado.

Tomo el comunicador para llamar a los chicos, pero este sonó antes. Contesto y se vio la imagen de Donatelo que estaba del otro lado, se veía un poco nervioso.

- Ehh…hola leo – le dijo temeroso – ¿como te sientes?…¿estas mas calmado? -

- Si, polvorita – se vio detrás de él a Rafa.

- ¡Cállate Rafa!, no compliques las cosas quieres – le dijo Don apartándolo de la imagen.

- Si, porque el polvorita eres tú – se escucho de algún lado a Mike.

- ¿Quien te crees que eres? – se escucho un molesto Rafa – ven acá -

Mike se vio corriendo seguido por Rafa, atrás de Donatelo.

- Chicos no me ayudan en nada – suspiro Donatelo – Leo…lo siento, lo que pasa es que queremos hablar contigo -

Leo lo miro extrañado.

- Lo que pasa es que entendemos tu postura sobre el tema y queremos que entiendas la nuestr…-

- La entiendo Donnie – le dijo Leo.

- …para que comprendas…- miro sorprendido a Leo – ¿lo entiendes?... ¿pero como?-

- El venir a respirar aire puro es bueno para pensar – sonrió Leo.

- Que bueno bro, no nos gusta estar enojados contigo – sonrió aliviado Don

Mike apareció detrás de Don

- Excepto Rafa, que le encanta hacerte enojar y enojarse él por supuesto –

- ¡Hey! – apareció Rafa al lado de él.

- Ok, ok…- Mike le sonrió inocente – ¿celebremos el reencuentro con una helado con crema?-

Rafa y Don lo miraron sorprendidos.

- Que acaso no ves que ahora no es el momento- le dijo Rafa

- Tú solo piensas en comida – añadio Don.

Al ver el rechazo de sus hermanos, Mike miro a Leo.

- ¿Qué opinas? – sonrió.

Leonardo suspiro resignado.

- Me parece buena idea – sonrió.

Sus tres hermanos sonrieron, si Leo decía eso en esta situación, es porque realmente estaba tranquilo.

- Ok, en la heladería de siempre – le dijo Don.

- Si, me parece bien –

- Pero en una hora más, ves que como es de día, debemos ponernos ropa de humano…y por cierto pretensioso debemos esperar un tanto – Don miro a Rafael.

- ¿Y yo que hice? –

- Nada pretensioso – rió Mike, pero recibió un zape de Rafa.

- Entonces en eso quedamos chicos, nos vemos –

- Nos vemos – les dijeron sus tres hermanos con una sonrisa en los labios.

Leonardo corto la comunicación y sonrió, ya había vuelto todo a la normalidad con sus hermanos, simplemente debían respetar que tenían posturas distintas.

Se estiro y decidió caminar un poco antes de ir a encontrarse con sus hermanos, total tenia una hora.

Salio de Central Park, y comenzó a ver las diferentes tiendas que se encontraban allí, ropa de moda, música, etc. Avanzando noto un callejón pequeño que llevaba a otra calle mas oculta, por curiosidad cruzo este callejón llegando a una calle llega de almacenes de antigüedades.

Se sorprendió al ver la gran cantidad de antigüedades orientales que había. Al llegar a la última tienda noto una gran katana que se encontraba en el interior de la tienda, era hermosa.

Miro hacia atrás rápidamente, sintió que alguien lo seguía. Pero no había nada.

Se encogió de hombros y decidió entrar a la tienda para ver tan espectacular katana. Se acerco a esta, la observo con detenimiento y las manos hacia atras. Los detalles eran hermosos, en el mango estaba impresos unos kanjis japoneses dorados, la hoja brillante y curvada reflejando el gran filo que tenia. La funda era aun más hermosa que la propia katana, tenía unos kanjis rojos impresos en forma de llamas de fuego.

Estaba tan inmerso viendo la katana, que no se dio cuenta que alguien estaba detrás de él.

- Veo que eres un gran conocedor de katanas -.

Leonardo se dio vuelta y vio que el dueño de la tienda era quien le había hablado. Era un hombre de edad que lo miraba apaciblemente.

- ¿Y ud. como sabe que…? - apenas dijo.

- Porque eres el único que ha visto por tanto tiempo la katana en sus mínimos detalles y no has preguntado si podías jugar con ella –

- No se debe jugar con ellas – dijo Leo decidido – son armas-

- Exacto – sonrió el vendedor – ves que eres un conocedor del tema –

- Bueno…digamos que me han enseñado mucho sobre estas artes –

- Que interesante – dijo curioso el vendedor – pero lamento informarte que no esta en venta -

- En todo caso no tengo dinero – respondió resignado Leo.

- Aunque lo hayas tenido, es parte de la tienda…lleva muchos años, desde una tienda anterior que tenia –

- ¿Si? – Leo ahora era el curioso – ¿era de armas japonesas? –

El vendedor negó con la cabeza.

- Era de una tienda de animales -

Leonardo lo miro extrañadísimo, ¿que hacia una katana en una tienda de animales? El vendedor rió al ver la expresión de Leo.

- Lo que pasa es que esa tienda estaba inspirada en un ambiente oriental…por eso…pero las cosas no funcionaron y lo único que quedo de eso fue esta katana y la mascota de esta tienda –

- ¿Mascota?-

- Si, esa mascota tiene 21 años aproximadamente, es una pequeña tortuga…pero es tan mañosa que nadie la quiso, entonces me la quede yo –

"…tortuga…"

- ¿Pero no que las tortugas eran dóciles? – dijo Leo un poco distraído.

- Si, pero es una historia triste, era muy dócil…pero cuando se llevaron a sus 4 crías, nunca mas fue la misma…-

"…4 crías…esto no puede ser…debo estar sugestionándome" pensó Leo, el corazón le comenzó a latir con mas fuerza.

- Que triste – dijo Leo, intentado no reflejar sus nervios.

- Su nombre es Midori – miro a Leo – tu que sabes de estos temas ¿sabes que significa ese nombre?-

- Midori significa verde en japonés, pero mas que el color su nombre también significa paz, tranquilidad -

- Así es – asintió el vendedor – era tranquila al principio, pero cambió cuando se llevaron a sus crías – pensó un poco – si…hace 18 años que se llevaron sus crías…hace 18 años que es una mañosita – le sonrió a Leo.

Leonardo le devolvió la sonrisa nervioso.

"18 años..." pensó Leo, los años exactos que tenia él… "No puede ser…son solos coincidencias…seguramente como lo tengo en la cabeza todo lo relaciono…eso...eso debe ser" pensaba para autoconvencerse.

- ¿Y donde esta?…es que a mi me encantan las tortugas – le dijo Leonardo.

- Alla esta – indico un rincón.

Leonardo vio un cubículo de vidrio en un rincón.

- ¿Puedo…?- le pregunto al vendedor.

- Por supuesto ve – entro gente y fue a atenderla – pero ten cuidado que muerde –

Se acerco lentamente, esto no podía ser real, seguramente era algo que él estaba inventado.

Llego al cubículo de vidrio y pudo ver a la pequeña tortuga, mejor dicho el caparazón de la tortuga, ya que estaba oculta en su interior. Se sentía familiar, claro era un tortuga…pero era algo mas…no sabía bien como explicarlo.

Acerco su mano al caparazón de la pequeña tortuga, estaba a unos centímetros, cuando la tortuga saco rápidamente la cabeza como oliendo algo hacia arriba. Leo detuvo su mano y vio como la pequeña tortuga se le acercaba.

Pensó temeroso que le iba a morder, sin embargo, en vez de eso acerco su pequeña cabeza y comenzó a acariciar la mano de Leo.

Leo sentía que el corazón se le iba a salir, esa misma forma de acariciar…esos mismos movimientos con la cabeza…estaban en sus sueños…estaban en ella…

"No puede ser…"

- Veo que le caíste bien a Midori – dijo el vendedor atrás de él, sobresaltando a Leo – es increíble…se comportaba así solo con sus crías…-

- Pero si se puso tan mañosa sin sus crías… ¿porque no tuvo más? – apenas dijo Leo que estaba inmerso en sus confusos pensamientos.

- Lo pensé, pero llego el mismo chico que había comprado las crías y me dijo que se le habían caído por las alcantarillas…por un accidente con un camión o algo así ...y que quería mas – lo miro serio – por supuesto que no iba a dejar que Midori se pusiera mas mañosa por hacerle crías a un chiquillo irresponsable –

Leonardo escucho esto inmerso en sus pensamientos, sintió que alguien entraba a la tienda, pero no le importaba, la historia contada por el vendedor era demasiado conocida para él, era su reflejo de vida. No sabia que pensar…

Tomo a la pequeña tortuga en su mano, la cual no dejaba de acariciar con su cabeza su dedo.

- ¿Eres tú? – susurro inseguro - no puede ser-

La puso a la altura de su rostro…la pequeña tortuga lo miro.

Leonardo sintió que se le salía todo el aire…si antes tenia dudas estas se habían disipado…sus ojos, esos ojos grises, tan trasparentes…tan puros…esos ojos únicos que solo estaban en sus recuerdos…

No tenia duda alguna ahora…

Se había reencontrado con su madre.

-Mamá – dijo Leonardo.

Esta palabra sobresalto al vendedor y a una persona que se encontraba muy cerca de Leo mirando distraídamente un objeto.

- ¿Mamá? – pregunto el vendedor

Leonardo no se había dado cuenta que el vendedor estaba cerca

- Lo que pasa es que mi madre, tenia una tortuga muy parecida a esta – dijo para evadir el tema – digamos que eran muy unidas – sonrió.

- Ahhh – dijo aliviado el vendedor – por un momento pensé que le decías mamá a la tortuga – rió.

- No, como se le ocurre – rió nervioso Leo.

- Es increíble lo dócil que esta contigo…es como si te conociera de toda una vida…toma dale de comer por favor – le pasa un pedazo de lechuga - por mientras que yo atiendo a los clientes-

Leo asintió y le acerco el trozo de lechuga a la tortuga que era su madre, esta comenzó a comer rápidamente.

- Parece que te han cuidado bien – susurro sonriendo Leo – es un alivio saber que estas en buenas condiciones – la pequeña tortuga seguía comiendo – como quisiera que pudieras hablar mi idioma… pero es imposible -

Había una persona que se acercaba más a Leo.

- Pero con tal que me hayas reconocido…para mí es suficiente- sonrió.

El vendedor nuevamente se acerco a Leo y observo que Midori comía rápidamente.

- Simplemente no entiendo como puede estar tan a gusto contigo – dijo, miro serio a una persona que estaba detrás de Leo. La persona nota que estaba siendo observada por el vendedor y sale rápidamente de la tienda.

- Debes tener cuidado…mmm...¿cual es tu nombre? –

- Leonardo…-

- Debes tener mas cuidado Leonardo, había un hombre que estaba vigilándote, seguramente te quería robar algo-

Leonardo miro atrás, pero el tipo ya se había ido.

El vendedor nuevamente vio la escena sonriendo y tomo una decisión.

- ¿Porque no te la llevas? …esta tan a gusto contigo que me da pena que se separen-

Leonardo lo miro sorprendido.

- Pero ud ha estado 21 años…-

- Si sé, la extrañare mucho, pero esta muy feliz contigo…eso es lo mas importante para mi – sonrió.

La primera respuesta que vino a su mente fue un si rotundo…pero antes de decir esto…simplemente pensó en sus hermanos.

Si se la llevaba él seria muy feliz…pero sus hermanos no lo serian…estarían incómodos y frustrados… no podía hacer que ellos estuvieran tristes en su propia casa.

Miro triste la pequeña tortuga.

- No, no puedo – suspiro triste - en mi casa no le gustan las "mascotas"…no funcionaria…podrían descuidarla - lo miro – en cambio ud. aquí la tiene muy bien cuidada, es mejor que se quede aquí en un ambiente mas tranquilo-

- Tienes razón, si va a estar en un ambiente hostil…es mejor que se quede acá –

- Pero…- Leo lo miro inseguro – ¿puedo venir a diario a verla? – pregunto expectante.

- Lo mismo te iba a preguntar yo – sonrió el vendedor – ven a darle de comer a esta hora a la pequeña Midori –

Leo asintió con una enorme sonrisa.

- Bueno Leonardo, ahora debo cerrar – van a ser las 6 de la tarde -

- ¡La 6 de la tarde! – se sobresalto Leo

- ¿Debías juntarte con alguien? –

- Mis hermanos – dijo impaciente, odiaba ser impuntual.

- Ok, iré a cerrar por mientras que te despides –

El vendedor se alejo.

Leonardo dejo con sumo cuidado a Midori en su cubículo…esta al notar que la mano de Leo se alejaba…siguió su rastro lo mas rápido que podía.

La miro con ternura.

- No puedes venir conmigo mamá – susurro – pero te prometo venir a verte todos los días – le acaricio la cabeza.

Como si le hubiera entendido, la pequeña miro a Leo y se escondió en su caparazón.

- Duerme mamá – de ahora en adelante todo estará bien – sonrió.

Leonardo se alejo del cubículo, y se acerco al vendedor.

- Nos vemos señor…-

- William –

- Nos vemos Don William – Leonardo le estiro la mano.

- Nos vemos Leonardo – le estrecho la mano – gracias por venir a acompañar a Midori.

Al alejarse de la tienda, Leo sentía que una parte de él se quedaba allí…pero sabía que estando allí, todos estarían bien.

Su madre estaría bien, por los cuidados de Don William. Sus hermanos estarían bien ya que no sabrían su existencia por lo tanto no los dañaría. Y por último él, que iría a verla seguido para no dejarla sola.

No podía creer las coincidencias de la vida, ¿los sueños habrán sido una especie de premonición? Pero esto ya no importaba, lo que importaba ahora es que ella esta bien.

Estos pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes y unos ruidos de cristales rotos…seguido por un grito…pero no era cualquier grito, era Don William.

Leonardo se dio vuelta y corrió llegando a la tienda.

La vitrina estaba rota, Leo salto al interior ya que la puerta estaba cerrada con llave, pero estaba todo en su lugar...excepto que no estaba la katana.

En el interior vio al señor William tirado en el piso aturdido. Leo acudió rápidamente hacia él.

- ¿Señor William que demonios paso? – pregunto preocupado.

- El tipo…el tipo que estaba detrás de ti se la llevo…-

- Si se señor…se llevo la katana…-

- No…eso no es lo único…- lo miro triste – se llevo…se llevo a Midori –

Leonardo sintió como toda la felicidad que había tenido momentos antes se había convertido en temor y desesperación.

Se levanto rápidamente y se acerco al cubículo, pero no había ningún ser en su interior.

El señor William se paro con dificultad y lo miro.

- Se fue en dirección al callejón largo de la entrada, si eres rápido lo encontraras – dijo agitado.

Leonardo lo miro preocupado.

- No te preocupes por mi, yo estaré bien…es un tipo con abrigo negro largo-

Leonardo asintió y salió corriendo de la tienda a más no poder.

Cruzo por la calle y un auto casi lo golpea, pero eso no lo detuvo, debía correr lo más rápido que le dieran sus piernas.

Debía rescatarla.

Ahora que por fin la había encontrado…

No podia permitirse volverla a perder…

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Y así queda este capitulo, espero que les haya gustado.

¿Leonardo alcanzara a rescatar a su madre?...suspenso…

Gracias por leer mi fics.

Espero sus reviews

Cloeh.