Out of Time

Hola! Perdón por el gran retraso!! Lo siento mucho ha habido muchos inconvenientes... no se preocupen, la traducción de esta historia continua.

Oh si pueden, lean el otro fanfic que traduje, Drinking buddies, es para pasar un rato de diversión y es muy bueno!

Los agradecimientos a todos, y a las siguientes personas por dejar un pequeño review:

InUaO35: muchas gracias por tu comentario, y ojalá sigas leyendo el fic.

Maat Sejmet: Muchas gracias, sip a mi también me gusta esa relación aunque en esta historia no se maneja de forma tan directa como en otras que hay por aquí, espero que te guste el capítulo

Lady Asuky: Perdón! Tanto que te costó leer el fic y yo con mis retrasos pff ojalá leas este capítulo y los que faltan! Y muchas gracias!

okashira janet: A mi también me gusta por eso, y Saito me cae muy bien jajaja su personaje es muy complejo ya que no puedes decir que es "malo" o "bueno" por completo, y gracias!

k.kidda.: Muchas gracias por leer y ojalá puedas seguir leyendo la historia

Ahora si:

Out of Time

Capítulo 22: Decisiones

1878

Battousai seguía tendido sobre el futon. Sus ojos cerrados. Su respiración regular. Parecía haber caído finalmente en un sueño pacifico. Para aquellos quienes no podían leer el ki, esto era un alivio. Significaba que quizás saldría de eso y estaría bien.

Aoshi les permitió creerlo. Cuando todos los demás fueron a otra habitación a comer, había ido a visitar a Battousai. El momento en que entró a la habitación, sintió el agitado ki del chico. Era como él había esperado. El rostro relajado solo significaba que el hitokiri había deslizado una mascara, aún en su sueño. Su mente seguía perdida y confundida.

El ninja se sentó cerca de la pared, mirando al chico. "Así que, tu eres el demonio de Kyoto..." murmuró, recogiendo la espada de Battousai, la cual había colocado al alcance inmediato del hitokiri. Deslizó la hoja de su funda. Extraño imaginar a Battousai con una verdadera katana. Resopló. En realidad, extraño que esto fuera extraño...

"Si me hubieras atacado con esto en cualquiera de nuestras peleas, Battousai, estaría muerto ahora." Paró de hablar. Esta probablemente no era la mejor cosa que decir cuando el chico de cualquier forma podría escuchar. Pero de una extraña manera, las palabras parecían relajar un poco al turbulento ki del chico. Como si las palabras de lucha y muerte fueran familiares y confortables.

Y luego hubo un cambio en su conciencia, tan repentino que tomó a Aoshi por sorpresa. No hubo cambio en la expresión de Battousai, ni su respiración. Pero estaba despierto ahora. Solo así. Despierto y sintiendo un ki extraño en la habitación.

Aoshi se preguntó que tan rápido sería antes de que el Hitokiri fuera por la espada que no estaba ahí. Deslizó la espada de vuelta en la funda, y la puso a su lado.

Con el sonido de la espada, los ojos del joven se abrieron. Con mucho dolor se levantó con su brazo bueno y miró alrededor del cuarto, sus ojos cayeron en el silencioso hombre cerca de la pared. Hubo desconfianza en sus ojos cuando sintió el ki del hombre. Aoshi no estaba sorprendido. Eran amigos ahora, él y la contraparte mayor de este chico. Pero una pequeña parte de la mente del ninja querría siempre enfrentarlo.

"Quién eres tú?" la voz de Battousai era ronca.

"Shinomori Aoshi."

El joven lo miró fijamente, evaluando. "Shinomori Aoshi... Nunca he escuchado sobre ti."

No había sorpresa en eso. La mirada azul claro de Aoshi miró fijamente en la azul violeta medianoche del Hitokiri. Es mejor terminar con esto. "Has escuchado de los Oniwaban-shu?" preguntó cuidadosamente.

"Ninjas," fue la oscura respuesta de Battousai. El comportamiento entero del pelirrojo había cambiado. De nuevo, inesperado. Aoshi no entendió el dolor detrás de esa palabra. Si, el Oniwaban se había opuesto a este chico y sus camaradas, pero había algo sobre el modo que el chico dijo la palabra que le hizo pensar a Aoshi que los ninjas eran más para él que enemigos de su causa.

"Si," contestó Aoshi. "Ninjas. Soy parte del Oniwaban."

Battousai no se movió, excepto por un leve estrechamiento de sus ojos.

"Durante el Bakumatsu, fui Okashira del grupo encargado de defender Edo para el Shogunado."

Algo parpadeó a través del rostro del chico. Entendiendo. Se acercó por su katana, pero no estaba. Fue solo entonces que pareció comprender que la espada al lado del ninja era la suya. "Entonces tienes la intención de matarme," dijo suavemente, resignación en su voz.

Esto era más con lo que Aoshi pudiera estar cómodo. La depresión en su ki era una cosa. Pero Battousai difícilmente parecía tener la voluntad de vivir. Esta no podría ser la misma persona que enfrentó en Kyoto. El hombre quien le había convencido de enfocarse en la vida en vez de la muerte. Tanto lo habían cambiado los años? "Si tuviera la intención de matarte, estarías muerto," dijo Aoshi simplemente. "Valoro una lucha justa, pero también estoy consciente de tus habilidades, Hitokir Battousai." Recogió la espada y se la dio al muchacho. "Tómala si te hará sentir más cómodo."

El joven cautelosamente alcanzó su espada, sosteniéndola como si fuera su salvavidas.

"Solamente te observaba para confirmar mis sospechas."

El chico parpadeó, sus ojos ensanchados. "Tus sospechas... entonces tu sabes..."

"Si."

"Cómo?"

"Tu ki. Tu rostro. Realmente importa eso?"

Battousai no contestó, retrayéndose en sí mismo.

Aoshi lo estudió. Este muchacho quien era el más fuerte del Bakumatsu... este niño quien de alguna manera sobrevivió los fuegos de la revolución con su cuerpo y alma aún intactos. El chico era silencioso. Serio. Su cuerpo tenso y esperando por alguna señal... alguna prueba de que Aoshi fuera una amenaza. Era solo un niño. Pero su mirada era experimentada, cansada. Vieja. Ha visto más de lo que alguien de su edad debería experimentar. El es en lo que traté de evitar que Misao se convirtiese. El ex-okashira finalmente se forzó para voltear la mirada, incomodo. No es asombroso que haya perdido la voluntad de vivir. Qué más ha perdido? Entonces un repentino pensamiento lo golpeó cuando comprendió.

Levantó la mirada a este chico, difícilmente mayor que Misao. "Quién es Tomoe?" preguntó.

Los ojos de Battousai se ensancharon "Qué?"

"Estuviste hablando en sueños, Battousai." Pausó un momento. "Es alguien a quien amas?"

"Ella está muerta." Voz plana. Ya no estaba haciendo contacto visual, en su lugar llevó su mano hacia el vendaje sobre su mejilla.

Aoshi no omitió esto, pero aún así continuó, sabiendo que estaba caminando en terreno peligroso. Que la mente sorprendentemente frágil estuviera a su merced. Tendría que ser cuidadoso. "Alguien que alguna vez amaste, entonces."

La voz del muchacho fue repentinamente fuerte y fría. "Ella es alguien a quien maté."

Algo dentro del ninja se congeló con aquellas palabras, y todo lo que logró decir fue, "Ya veo... no lo sabía..."

Battousai estaba en silencio. Sus ojos eran de un peligroso ámbar. El poder en ellos apenas enmascarando el frío dolor. Claramente la conversación fue terminada. Aoshi tendría que estar loco para continuar. Especialmente cuando el Hitokiri estaba una vez más armado.

Pero estaba acercándose a una idea, y la mente de este chico, y posiblemente su alma estaban en juego. Battousai una vez salvó a Aoshi cuando estuvo en el borde, aún cuando casi le costó al pelirrojo su vida. El ninja le debía al menos lo mismo. "No querías matarla, cierto?"

Battousai se estremeció ligeramente, algo del ámbar desvaneciendose.

"Estoy seguro que ella te perdonaría si la dejaras."

"No necesito perdón," dijo el joven bruscamente, examinando su katana en lugar de hacer contacto visual. "De todas maneras," continuó suavemente, "No soy lo suficientemente tonto para esperarlo..."

"No es verdad. Tú no aceptarás perdón. Hay una diferencia." Ante la expresión asustada del muchacho, añadió. "Te dije que hablas en tus sueño. Ella frecuenta tus sueños, esta Tomoe..." miró a Battousai directamente a los ojos. "Se como te sientes. He perdido a gente que me importaba. Ellos trataron de salvarme. La pérdida y la culpa estuvieron cerca de volverme loco. Casi haciéndome perder lo que tenía justo frente a mí." Suspiró. "No dejes que te atormente, Battousai. No la condenes a vagar a tu lado y forzarla a ver tu dolor. Un hombre fuerte una vez me enseñó esto, y parece apropiado que te de estas palabras a ti." Se levantó. "Piensa en eso, Battousai, te dejaré ahora."

El joven lo miró fijamente. "Shinomori..." dijo con suavidad. "Quien fue el hombre que te dijo eso?"

Aoshi vaciló en la puerta, su espalda hacia Battousai. "Alguien quien tuvo que sobrevivir al infierno antes de que pudiera ver el cielo," respondió.

Con eso, Aoshi salió del cuarto, dejando a Battousai con sus pensamientos.


1865

Kenshin se sentó frente a Katsura, silenciosamente compartiendo sake, y tratando fuertemente de no parecer impaciente. Pero casi nada había sido dicho en los pasados diez minutos, y aún la eterna paciencia de Kenshin comenzaba finalmente a agotarse. "Katsura-san," dijo finalmente Kenshin suavemente. "No me llamó solamente aquí para compartir sake, cierto? Había algo que quería discutir conmigo?"

El comandante sonrió. "Astuto como siempre," respondió. "Pero más dispuesto a mostrar tu frustración conmigo. Nunca habrías hecho esto mientras fuiste mi Hitokiri." Rió ante la afligida expresión de Kenshin. "Relájate, Himura," dijo amablemente. "No estoy molesto. De hecho, lo encuentro refrescante. Solo prueba lo mucho que has cambiado. Que tanto has crecido. Eres más fuerte ahora."

Kenshin sacudió su cabeza. "Me temo que está en un error, Katsura-san. Estoy lejos de mi nivel principal."

Katsura tomó un sorbo de su sake, levantando una ceja. "Hay algo más fuerte que el poder físico. Estoy seguro que has aprendido eso hasta ahora. Por favor no me menosprecies implicando que no tengo razón."

El rurouni inclinó su cabeza. "Desde luego, Katsura-san. Lo siento."

Katsura sonrió de nuevo y cambió el tema. "He estado pensando en nuestra situación, Himura. Quería presentarte algunas ideas."

La cabeza de Kenshin se levantó de golpe, y dejó la copa con un repique. "Encontró una forma de enviarme a casa?"

"Dije que tengo ideas," contestó su comandante. "Eso es todo. Pero hay detalles que no me sientan bien." su frente se arrugó. "Ese chico, por ejemplo. Pareces convencido que encontrar a ese muchacho te enviará a casa, pero estoy en desacuerdo."

"Qué?" los ojos de Kenshin se ensancharon. "Pero que más podría ser? La coincidencia es muy grande. Y después de anoche... se quien es ese muchacho. Estuvo conmigo esa noche en ambos tiempos."

Katsura suspiró. "No niego que jugó su parte, pero si ese chico era tu conexión, entonces explícame esto. Porqué él no viajó a través del tiempo también?"

El Rurouni lo miró fijamente. "Yo... yo nunca pensé en eso." Su mirada turbada encontró los ojos de Katsura. "Así que era yo? Algo especifico de mí lo que causó esto?"

"Pienso que eso fue." Hubo una pausa pensativa antes de que Katsura continuara. "Creo que fue una combinación. Tu te marchaste del mismo rio con la misma persona en el mismo rio congelado." Su expresión era pensativa. "Creo que todo era importante, pero la llave fuiste . Tu mente en el momento."

"Mi mente?" Kenshin parpadeó hacía él. "Pero no soy el mismo que fui hace trece años. Lo dijo usted mismo. Como pudo mi mente-?"

"Dijiste que tenías retrocesos a veces. Es por eso, que estar aquí es difícil para ti." El hombre mayor se inclinó hacia delante, su oscura mirada seria. "Piensa, Himura. Que estaba en tu mente cuando caíste en ese río? Eras tu mismo, o estabas teniendo un retroceso?"

Kenshin se estremeció, recordando. "El muchacho, recordé al muchacho. Tienes razón, Katsura-san. Era Battousai en ese momento."

Katsura asintió. "Entonces parece que si quieres regresar, necesitarás estar en la mente de Battousai. Teniendo los mismos pensamientos en una situación similar.

El pelirrojo se levantó, sus manos apretadas, y comenzó a caminar, la tensión de la situación lo forzó a inusitadamente dejar caer su mascara y permitir a sus frustraciones vagar libres. "Pero como podré hacer eso? No se donde va a estar Battousai. En que situaciones se encontrará. No recuerdo nada de este incidente. Es solo un punto blanco en mi mente."

"Lo siento, Himura. Te dije que no tenía respuestas, solo ideas."

El rurouni tomó un largo respiro. "No. Lo siento. Me salí de la línea." Se inclinó. "No tengo derecho de hablarle de esa manera. Sessha lo siente. Yo..." volteó la mirada. "Si está bien para usted, me gustaría un tiempo a solas para pensar."

"Adelante."

Kenshin dejó la habitación, deslizando la puerta detrás de él.

Los oscuros ojos del comandante estaban preocupados y su expresión se volvió distante. "Espero que pueda ayudarte a regresar a casa, Himura. Quizás de esa forma pueda expiar algo por lo que te he hecho."


Hijikata estaba escribiendo cuando hubo un golpe en su puerta. Suspiró en frustración, corriendo sus manos sobre su rostro. Esta era la tercer perdida de tiempo que alguien lo había interrumpido en la pasada media hora. "Escucha, Shinpachi, no se cuando se levantará Sanosuke," rompió. Y si entras en mi cuarto una vez más para molestarme con tus atolondradas teorías sobre Battousai en realidad siendo un demonio, te enviaré yo mismo al infierno para averiguarlo!"

Hubo una pausa.

"Entiendo, Nagakura ha estado en su habitual, yo encantador." La voz definitivamente no era la de Shinpachi.

"Mierda," gruñó Hijikata. Hajime. Quién clamó que no era Battousai en absoluto. Mucho mejor. "Entra."

La puerta se deslizó abierta, y Saito entró, pareciendo ligeramente divertido. Bajó la mirada al papel en el que Hijikata había estado trabajando en "Haiku?"

"Estabas aquí por una razón, Hajime?" el vice-comandante rompió.

La diversión se descoloró de los ojos de Saito. "Solo vine de ver a Harada."

"Y?"

"Y... quiero llevar a mi unidad contra Battousai."

Hijikata se giró. "No."

Hubo un largo momento hasta antes de que Saito hablara. "Por qué?"

"La razón debería ser obvia."

"Por qué?"

Hijikata se levantó y miró con enojo al líder de la tercera unidad. "Porque, Hajime, ni siquiera crees que este hombre es Battousai. Como puedo confiar en ti para eliminarlo? Esto no es un juego. Sabes tan bien como yo que este era uno de nuestros esfuerzos para salvar a Kyoto durante el asunto Ikedaya que nos ganara algo de respeto aquí. Si queremos mantener a Kyoto para el Shogunado, entonces necesitamos eliminar a los asesinos de Choshu. No puedo arriesgar que rechaces hacer el trabajo."

"Intenté matarlo. No estaba seguro sobre él antes. Pero atacó a Harada. Es claramente un enemigo."

El vice-comandante resopló. "Y no era un enemigo cuando te atacó a ti o a Souji? No era un enemigo cuando permitió a Takasugi salir de Kyoto?"

La voz de Saito era tranquila. "Él no trataba de matar. Tuvo su oportunidad de matarme entonces, y no la tomó. Pero el ataque que utilizó contra Harada podría haberlo matado. Eso cambia las cosas."

Hijikata no respondió.

"'Esto no es un juego', dijiste. Entonces como te arriesgas mandando a alguien quien no está preparado para enfrentar a Battousai? Solo Okita y yo lo hemos enfrentado y hemos salido andando. Sabes eso. Envía nuestras unidades, y tendremos una oportunidad. Envía a los otros, y tendrás un baño de sangre. Es simple."

El vice-comandante apretó sus dientes. Porque demonios era esto de que él tenía siempre que encargarse de estas cosas? Cómo hacía Kondo para salirse de eso? "Bien." gruñó. "Esta noche. Tenemos la palabra que el anti-asesino apuntará a Hitokiri Shishio esta noche. Tu trabajo es asegurarte de que tenga éxito. Battousai no debe meterse en el camino. Está entendido?"

Saito se inclinó. Entendido, Hijikata-san. Battousai debe ser eliminado."


Capítulo 23: Sabias palabras...