Hola gente

kaoru layer: gracias por tu review y disculpa la tardanza, pero aquí está el capítulo!

Satinee: bueno, aquí están Kaoru, Battousai y algo de acercamiento entre ellos, saludos!

Lady Asuky: jajaja Aquí te enterarás si le dice algo feo a Battousai, y ya viene la parte interesante de cómo regresarán esos dos a sus respectivas épocas

hit-chan: Muchas gracias! Espero traer más historias pero aún no he buscado alguna otra que pueda traducirles, y sigue leyendo

Mei Fanel: bueno aquel si fue un poco corto, pero aquí está la continuación no te preocupes y te enterarás si Battousai comienza o no a sentir algo por ella

okashira janet: Hey you! Es cierto, Saito es genial! xD y he aquí la reacción de Kaoru ante el lindo pelirrojo de ojos dorados. Muchas gracias por seguir leyendo!

Saludos a todos

Out of Time

Capítulo 25: El gato y el ratón

1878

La hoja casi no hizo ningún ruido cuando se deslizó de su funda. El peso desequilibró un poco a Kaoru. Estaba acostumbrada al ligero bokken. La punta de la espada cayó, clavándose en la impureza y la nieve a sus pies.

Y fue cuando notó lo que estaba sosteniendo.

Lentamente levantó sus ojos para encontrar los suyos. Surcaron su rostro, buscando su expresión, buscando alguna prueba de que esto no era real. Pero su juventud solo confirmó lo que ya había estado arraigado en su mente. Arraigado mucho antes de que hubiera estado dispuesta a ponerle nombre a esto. Volteó la mirada de regreso a la espada.

"Oh..."

"Kaoru-dono?" Sonó asustado. Tenía miedo de algo...

Ella levantó sus ojos hacia los suyos. "Kenshin?" susurró.

Su frente se arrugó. "Si... Kenshin..." Entonces en un último momento, añadió, "Hitokiri Battousai."

Ella acercó la mano y gentilmente tocó su mejilla, alarmándolo y causando que se moviera bruscamente hacia atrás. Pero ella no retrocedió, desplazando sus dedos a través de unos mechones de su largo y rojo-fuego cabello.

"Pensé que tu cabello lucía diferente," se emocionó.

Él parpadeó hacía ella. "Ara?"

La mandíbula de Kaoru cayó un poco. "Qué dijiste?" Casi había sido un 'oro'?

Sacudió su cabeza. "Qué? Qué dije?" Lució tan confundido como ella lo sintió.

Kaoru no contestó, mirándolo silenciosamente. "Kenshin..." finalmente susurró de nuevo. "Cuándo...?"

Volteó la mirada brevemente. Esto no iba como había esperado. Ella estaba cerrándose. Alejándose de él... O era solo que tenía tanto miedo de que ella lo hiciera, que se imaginaba que ella estaba...? "Cuando caí en el río. Cuando estaba con Sanosuke..."

"Realmente eres..." Tragó con fuerza e intento otra vez. "Realmente eres Battousai? Como puedes serlo? No puedes serlo..."

Sonrió forzadamente, un frío entendimiento se instaló en el hueco de su estomago. " dijiste que yo lo era. Si puedes verlo, entonces como puede no ser verdad?"

"Pueden cambiar de regreso?"

Se giró hacia ella, su mirada fría y sin expresión de nuevo. "Si supiera eso, no estaría aquí, Kaoru-dono. Por qué me quedaría?"

Él trató de ignorar el dolor en sus ojos. Así que la había herido. Era mejor de este modo.

De todas maneras... ella lo había herido...

"Preferirías estar en el Bakumatsu…?

Se estremeció. Como se suponía que respondiera eso? "Crees que estoy loco?"

"Qué?"

Su oscura mirada aguantó la de ella. "Me escuchaste. Debes pensar que estoy loco para querer estar ahí. Pero tengo obligaciones..."

Kaoru tragó con fuerza. "Ella es bonita?"

Solo la miró fijamente, ante la perdida del habla. De que estaba hablando? Ya no estaban teniendo la misma conversación?

Kaoru desvió la mirada, lágrimas en sus ojos. "La amas, cierto? Es por eso que quieres volver..."

"De qué estás hablando!" finalmente exclamó él, exasperado. "Quién es bonita? Quiero volver, porqué tú quieres deshacerte de mí!" Vaciló ante la afligida expresión de ella. "...Verdad?"

Ambos voltearon la mirada en un torpe silencio, tratando de armarse de valor para que hablaran sus corazones. Infortunadamente ambos recuperaron su coraje al mismo tiempo.

"Quieres deshacerte de mí o no?

"No tienes a una chica esperando por ti?"

Él sacudió su cabeza. "Una chica? Crees que un asesino tiene una chica esperando por él?" Resopló. "Nadie espera por mí excepto Katsura."

"Entonces quién es Tomoe...?"

Se calló. "Quién.. Dónde escuchaste ese nombre?" se levantó en agitación, y caminó hacía un árbol, recargándose contra su tronco.

"Lo dijiste en tu sueño," susurró Kaoru. "Así que... ella realmente significa algo para ti." Su voz no estaba exactamente acusando, pero al menos había un tono casi traicionado escondido en una profunda tristeza.

El pelirrojo miró al tardío sol finalmente comenzar a hundirse delante de la línea del árbol. "Tomoe..." Pausó. Shinomori tenía razón? Debería él dejarla descansar? Tenía a Kaoru justo en frente de él. Tomoe solo quería que fuera feliz al final. No querría ella esto?

La tristeza oscureció sus ojos.

Entonces de nuevo, realmente no tenía a Kaoru en absoluto. Tendría que regresar, quisiera o no. Pasaría un largo tiempo antes de que viera a esta chica de nuevo...

"Kenshin?"

Salió de sus pensamientos ante la vacilante voz de ella. Su expresión era preocupada cuando se giró hacia ella.

"Lo siento," susurró. "No debí haberla recordado. Si no quieres hablar sobre ella..."

Battousai suspiró, tomando su decisión. Le sonrió gentilmente, caminado de regreso hacía ella y sentándose a su lado. Tomó sus manos entre las suyas. "No hiciste nada malo, Kaoru-dono. Por favor, no te disculpes. Tomoe es... complicada. No estoy listo para explicarte sobre ella. No creo que esté listo para mostrártela. No creo que esté listo para dejarla ir. No aún." Continuó apresuradamente antes de que ella pudiera interrumpir. "Sin embargo, Creo que diez años serán suficiente tiempo." Pausó, dejando que sus palabras penetraran. "Dame hasta entonces. Por favor." Su voz era suave, y sus ojos llorosos. "Dame hasta Meiji."

"Kenshin..."

Y antes de que supiera que estaba pasando, ella tenía sus brazos alrededor de él, abrazándolo de cerca. "Desde luego que esperare ese tiempo. Una persona puede hacer lo que sea por alguien a quien ella..." Kaoru calló, enrojeciendo un poco por lo que estuvo a punto de decir.

Battousai fue incapaz de contestar. Alguien se acercaba. Cuidadosamente, la alejó de él, enviándole una rápida sonrisa antes de girar para ver a Okon acercándose. La mujer ninja sonrió reservadamente a ambos antes de girar específicamente hacia Battousai. "Himura-san," dijo, extendiendo su mano. Sostuvo un papel doblado. "Me fue entregado con instrucciones de asegurarme que lo recibieras."

Le envió una mirada perpleja. "Quien lo entregó?" preguntó, desdoblando el papel.

Okon sacudió su cabeza. "Una chica joven. Corrió antes de que pudiera preguntarle algo más."

Battousai solo asintió, leyendo el papel. Su expresión se oscureció brevemente, dobló la nota, y la deslizó en su hakama. "Gracias..." dijo, levantado. "Me encargaré de esto."

Okon simplemente giró su cabeza y los dejó solos.

"Kenshin?" preguntó Kaoru, sonando un poco alarmada. "Que es eso?"

Se giró hacia ella, su expresión se ablandó de nuevo. "No te preocupes, Kaoru-dono. No es nada de importancia."

Sus palabras no la reconfortaron. "Es algo malo, cierto? Cuando recibes mensajes, siempre es algo malo..."

Solo la miró fijamente, el sol poniéndose tras él, lanzando su rostro hacia la sombra, así ella no podría leer su expresión. "Está bien, Kaoru-dono. Solo tengo que salir por un ratito. Pero regresaré pronto, bien?"

Kaoru no pareció convencida, su mirada azul viendo fija y profundamente la suya. "Prometes que regresarás? No vas a abandonarme de nuevo?"

Su sonrisa era apenas visible en la dispersa oscuridad. "Lo prometo. Regresaré. No te preocupes."

Ella asintió, suspirando un poco en alivio. "Bien, entonces. Esperaré por ti. Pero no por mucho. Será mejor que regreses pronto."

"No tomará mucho tiempo." Con eso, dio la vuelta y se fue, dejando a Kaoru con sus propios pensamientos.

Él tenía sus propios problemas con que tratar. Las palabras de la nota fluyeron en su mente de nuevo:

Terminaremos nuestro duelo, Battousai, de una forma u otra. Nos encontraremos en los puentes cerca de las afueras de la ciudad esta noche, o te buscaré yo mismo, y pelearemos en la posada de tus amigos. La decisión es tuya.

Saito


1865

Ushiro se sentó solo en su habitación, mirando fijamente fuera de la ventana. El cuarto era oscuro, la única luz venía de la luz de luna corriendo a través de la ventana abierta. Debería estar descansando. Había hablado con Katsura esa tarde, y sabía que estaría en una misión de nuevo al día siguiente más o menos, pero por alguna razón, era incapaz de dormir. En cambio, estaba mirando las estrellas y dejando a su mente vagar.

Por qué necesitaba mi wakizashi?

Ushiro no había hecho preguntas cuando Kenshin fue por la espada. Fue obvio que el pelirrojo no quería discutir eso, y honestamente, Ryu estaba honrado que Kenshin hubiera confiado en él lo suficiente para ir y tomar prestada su espada, así que mantuvo su boca cerrada. Pero algo no estaba bien. Kenshin no parecía él mismo, y eso era inquietante. Dos veces ya, Ryu había ido a la habitación de su camarada a verlo, y dos veces apenas había logrado convencerse que estaba dejando vagar su imaginación con él. Nada estaba mal. Kenshin probablemente solo necesitaba la espada porque finalmente había comprendido que la gente lo notaría. Y notarían si Battousai omitiera una espada. Eso era lógico.

Entonces por qué eso no lo hizo sentirse mejor?

Suspiró finalmente levantándose sobre sus pies. No iba conseguir nada de sueño hasta que estuviese seguro de que Kenshin estaba bien, así que era mejor solo terminar con eso.

Antes de que hubiera dado aún un paso, hubo un golpe en su puerta, alarmándolo. Lo primero que pensó es que debía ser el pelirrojo, ahorrándole un viaje, pero después de un momento y un segundo golpe, comprendió que el sonido era muy tímido. Era alguien más.

"Si?" llamó.

Hubo una pausa. Después una suave voz vino del otro lado de la puerta. "Ushiro-san... puedo hablar contigo?"

El pelirrojo se sonrojó un poco, tirando de su gi, poniéndose presentable. "Nozomi-chan! Si... desde luego. Pasa por favor."

La puerta se deslizó, y la chica dio un paso adentro. Todas las tentativas de Ushiro de hacerse presentable no funcionaron. Sus ojos fueron al piso. Se inclinó extremadamente, y se levantó en silencio, solamente en la entrada.

Ushiro esperó un momento, aguardando que ella hablara. Cuando no lo hizo, aclaró su garganta un poco nervios y preguntó, "Necesitabas algo, Nozomi-chan?"

Ella levantó la vista un momento. "Ushiro-san." Su voz era tan calmada, que casi tuvo que inclinarse para escucharla. "Ushiro-san... Lamento molestarte tan tarde. Pero no sabía con quién hablar. No me atreví a despertar a Katsura-san..."

Los ojos del espadachín se ensancharon. "Katsura-san! Para que tendrías que despertarlo a él? Qué ha pasado?"

Parecía apenada. "Es Battousai-san… fui a su habitación a llevarle algo de cenar, y..." Se sonrojó un poco. "Se ha ido. No se qué le ha pasado. No me preocuparía, pero su futón estaba doblado, y la habitación fue limpiada. Parece como si solo se marchó." Finalmente miró directamente en sus ojos. "Ushiro-san. Estaba mal herido. Escuché al doctor hablando con Katsura-san la otra noche. Su brazo solo se curará si le deja descansar." Parecía estar cerca de las lágrimas. "Tengo miedo... Qué si él...?" Tragó, y continuó en una voz ligeramente más tranquila. "No quiero que muera, Ushiro-san. Si ha salido, y el Shinsengumi lo encuentra..."

No necesitaba acabar. Ushiro ya había tomado su katana y estaba en movimiento. "Kuso," juró suavemente. "Ese baka. Sabía que iba a hacer algo estupido! Va a tratar de regresar a casa... El Baka."

"Ushiro-san?"

Se giró para ver a la chica con los ojos muy abiertos, y enviarle una apacible sonrisa. "Nozomi-chan, gracias por decirme. Lo traeré de regreso. No te preocupes. Estará bien. No voy a dejar que consiga matarse. Bien?"

Sin esperar aún por su respuesta, caminó a zancadas hacia la puerta.

"Ushiro-san!" Exclamó ella, apresurándose por el pasillo. Pero él ya había girado la esquina y no la escuchó.

"Ushiro-san..." su voz era un susurro. "Ten cuidado, también..."


En otra parte de Kyoto, la luna brilló sobre una muy diferente escena. Un hombre solo de pie en las escaleras de un templo. El aire fresco revolvió su largo cabello mientras limpiaba su espada. Entonces, después de envainarla, se giró y bajó las escaleras, sin ser consciente del cuerpo abandonado cerca de la cima. Era todo. Y una vez que sus victimas estaban muertas, perdían la importancia.

El cuerpo. La sangre. No significaban nada para él ahora. Siguió andando pasadas las escaleras. No importaba... nada de eso importaba.

Los oscuros ojos de Shishio se estrecharon mientras hacía su camino por las principales calles de Kyoto. Había un fuerte ki tras él. Alguien estaba siguiéndolo.

Claramente alguien más tenía un deseo de morir...


Kenshin suspiró, deslizándose por las sombras. Esto era ridículo. En cualquier otro momento, el Shinsengumi habría estado sobre él. Ahora que él quería enfrentarlos, no estaban? Había andado por todas sus rutas normales, pero no se veían por ninguna parte.

Su valor ya estaba escaseando. No estaba seguro cuanto más de esto podría soportar. Pero si dejaba que sus frustraciones tomaran el mando, entonces perdería su atención, condenándolo a la muerte. No era tiempo para el pánico.

Y así siguió moviéndose por las calles, buscando por el hombre que podría salvarlo o destruirlo. El frío aire le hizo temblar un poco, y su hombro dolió peor que nunca. Pero estaba relativamente seguro que podría usarlo, al menos por un tiempo. Finalmente se estaba curando. Mientras no se forzara demasiado en esta pelea, sería capaz de continuar usándolo en la era Meiji.

Sonrió secamente y abandonó aquel tren de pensamientos. No quería forzar su suerte...

El pelirrojo giró otra esquina. Sumergiéndose en otra sombra. Era un baile lleno de gracia. Como parte de un elaborado espectáculo. En el primer acto, suavemente se deslizaba dentro y fuera de las sombras. Luego venía la acción. La matanza. Y finalmente la limpieza... de su propia sangre, o de sus victimas. Era enfermo. De pronto comprendió el por qué no tenía interés en ver algún espectáculo cuando Kaoru-dono le invitaba.

Kenshin paró en las sombras de una posada cerca de las afueras de la ciudad por un momento. Kaoru-dono. Necesitaba enfocar sus pensamiento en alguna otra cosa. Cualquier otra cosa. Porque si estaba tratando de emparejar sus pensamientos con su joven yo, entonces Kaoru-dono tendría que ser la última cosa en su mente. Battousai no pensaría en ella...

Suspiró. Había pensado que la parte más difícil sería ponerse la wakizashi. Obviamente se había equivocado...

Su rostro estaba firmemente grabado en su mente. Estaba haciendo esto por ella. Regresando por ella. Si no fuera por Kaoru-dono, no tendría nada porque regresar a casa. Como podría liberar su mente de ella?

No le dieron la posibilidad para pensar demasiado por mucho tiempo. De pronto hubo un fuerte ki radiando de cerca. Lo suficientemente cerca para sumir que quienquiera que fuera sabía que Kenshin estaba ahí. El rurouni deslizó su mano sobre la empuñadura de su espada, asegurándose cuidadosamente que fuera su sakabatou la que agarraba.

Quién era? No era el Shinsengumi... de eso estaba muy seguro...

No tuvo que preguntarse por mucho tiempo. Una elegante figura estuvo de pronto a su visa. El hombre llevaba un gi azul oscuro y negro. Su cabello recogido en una corta coleta. Su espada aún no estaba desenvainada, pero Kenshin sospechó que esto era solo porqué el espadachín había estudiado a Battousai, e intentaba usar un battou-jutsu contra él.

El agarre de Kenshin se apretó sobre su sakabatou.

Estuvieron inmóviles por un largo momento, enfrentándose en silencio. Cada uno esperando por el otro para hacer un movimiento.

Lo que era más desconcertante sobre el hombre eran sus ojos. Grande y penetrante azul. Parecían ver fijamente muy dentro del alma de Kenshin.

Otro momento de calma. Entonces finalmente hubo desplazamiento.

Fue Uonuma Usui, el anti-asesino, quien hizo el primer movimiento.


Capítulo 26: Confrotamiento

Dewa mata!