Disculpen la tardanza! La verdad me he demorado demasiado en colocar los capítulos y aunque tengo razones no las usaré como excusa.

Mei Fanel: aquí sabrás si diste en el blanco sobre en quién piensa Battousai, gracias por leer y por tu review!

Okashira janet: ya verás como hacen estos dos para ponerse de acuerdo, muchos saludos y suerte con tus historias

Alisse: Si, la ley de Murphy persigue al pobre de Kenshin, incluso en el anime/manga mismo, pero esperemos que le vaya mejor o que se haga una limpia xD

Espero que todos estén bien y que sigan leyendo, falta poco para el final!

Out of Time

Capítulo 26: Enfrentamiento

1878

El sol se había puesto completamente al momento en que Battousai se deslizaba por Kyoto y se aproximaba a los puentes. Su mente era un lío. Sabía que necesitaba enfocarse en su batalla con Saito, pero no podía sacar a Kaoru, o a la preocupación en sus ojos, de su mente. Ella realmente se preocupaba por él. Por su bienestar.

Suspiró, sabiendo que ella estaría molesta cuando averiguara lo que había hecho. Que la había abandonado para ir a luchar con Saito otra vez. Pero se negaba a arriesgar las inocentes vidas de la gente en la Aoi-ya. Aún aquellas que difícilmente vio. Aquellos que no conocía. Si permitiera a Saito ir y enfrentarlo ahí, fácilmente se convertiría en un baño de sangre.

Y Kaoru… que tal si saltaba en el camino de nuevo? Podría él protegerla una segunda vez? No podría soportar la idea de su muerte como la que tuvo Tomoe... al final de una espada dirigida por él.

No. Esto era mejor. Estaría más segura allí. Solo esperaba que no lo siguiera...

La reprimió de su mente. No. necesitaba enfocarse ahora mismo. Los puentes estaban a la vista, y si perdía su concentración, podría terminar muerto. Eso sería inaceptable, muerto por la espada. Tenía una promesa que mantener. Más de una promesa, en realidad... pensó, recordando su súplica de que Kaoru esperara por él.

Sus preocupaciones fueron poderosamente borradas de su mente ante la vista del hombre casualmente apoyado contra el pasamanos del puente como si nada estuviera mal. Giró ante el acercamiento de Battousai. El tiempo aparentemente había cambiado a Saito, pero los ojos de lobo seguían ardiendo tan claramente como lo hacían hace diez años. Este hombre era tan lobo como siempre.

El pelirrojo se tensó un poco. Sería un tonto al tomar a Saito ligeramente, incluso si estaba comenzando a envejecer...

"Así que decidiste venir después de todo," dijo Saito suavemente. Había un cigarrillo pendiendo de sus labios.

Battousai lo miró fijamente por un momento, notando la manera con que Saito hablaba fácilmente con aquello. Claramente el lobo se había aficionado a fumar mucho. Lo manejaba como si fuera parte de él. Battousai se encontró a si mismo preguntándose por qué. Un pensamiento estupido quizás, pero ese pequeño vicio repentinamente le dio a Saito un filo humano que el joven nunca antes fue capaz de ver. Y un inconfortable pensamiento finalmente forzó su camino en su mente.

Es solo un hombre. Nada más que carne y sangre. Saito Hajime no es un lobo. No más demonio de lo que yo soy. Es solo una persona, y si lo mato, estará muerto. Otro cuerpo para enterrar. Otra profanación sobre mi alma.

Su mascara debió deslizarte ligeramente cuando aquellos pensamientos traspasaron su mente, porque de pronto Saito tiró el cigarrillo de su boca, con sus ojos estrechándose. "Has estado aquí mucho tiempo, Battousai. Estas dejándote suavizar. Me temo que eso no es aceptable."

El chico no respondió.

El alto y delgado hombre dio un paso adelante, arrojando el cigarrillo entre las sombras. Una tenue brisa despeinó su cabello, pero aparte de eso, no hubo ningún sonido. Ningún movimiento más que el lento acercamiento del lobo. Unos pasos más, y Battousai estaría forzado a actuar, defender o atacar. Pero Saito paró un pelo antes de lo necesario. "Así que, Battousai. Terminaremos esto?" Desenvainó su espada y se deslizó en la posición del Gatotsu.

Battousai seguía sin moverse. "Solo dime una cosa," dijo el muchacho suavemente. "Por qué estamos peleando? Peleábamos por una causa en el pasado. Éramos parecidos en ese modo. Me rehúso a pensar que has cambiado tanto. Así que, qué he hecho? Sigo oponiéndome a ti en Meiji? Lucho contra el gobierno? Te he hecho algo personalmente?" Sus ojos se oscurecieron. "Por qué?"

Saito se mofó. "Por qué? Tienes que preguntarme por qué? Cuándo has necesitado alguna vez una razón?" Resopló. "Lo pondré en términos que puedas entender. Estoy tratando de proteger a alguien. Eres una amenaza para su existencia. Así que estoy eliminándote. Es esa suficiente explicación para ti."

"No estoy aquí para asesinar a nadie," respondió el muchacho.

La sonrisa del lobo era fría y mortal. "No importa si eso es a lo que viniste. Si continúas aquí, exactamente eso es lo que va a suceder. Ahora..." sus dedos se deslizaron a través de la espada, su afilado borde brillando en la pálida luz de luna. "Como dije antes... terminemos esto."

Esta vez Battousai no discutió más, simplemente inclinó su cabeza, preparándose para la batalla.


Kaoru estaba sentada en el jardín, mirando la puesta de sol cuando Sano regresó a la Aoi-ya. Verla sentada ahí sola le tomó por sorpresa, y el luchador se detuvo un momento para mirarla. Había esperado que estuviera dentro con Battousai. Que sucedía? Que se había perdido durante su conversación con Saito, y la larga caminata pensativa que había seguido?

Después de mirarla por un rato, finalmente se acercó. "Jou-chan?"

Ella se giró. "Sanosuke?"

Miró alrededor de nuevo. "Qué estás haciendo aquí sola, Jou-chan? Cómo está Kenshin?"

Con eso ella se ruborizó un poco.

Extraño, pensó. Por qué era aquello algo que no se sentía del todo bien?

"Está despierto," dijo ella suavemente.

"Está levantado?" exclamó Sano. Se acercó a la Aoi-ya. "Desde cuando? Está bien? Dónde está? Debo hablar con él."

"No puedes!" llamó Kaoru, saltando y corriendo tras él.

Sano vaciló y miró de regreso hacia ella, tratando que la urgencia no se mostrara en sus ojos. "No voy a lastimarlo. Solo tengo que decirle algo. Es importante. Sobre Saito."

Ante aquellas palabras, los azules ojos de la chica se ensancharon, y dio un paso atrás. "Saito...?" preguntó, su voz vacilando un poco. "Qué pasa con Saito?"

Dio la vuelta. "No te preocupes por eso, Jou-chan. No es nada. Solo necesito hablar con Kenshin."

Antes de que supiera lo que estaba haciendo, ella había cerrado la distancia entre ellos, y tomaba su manga. "Sanosuke, por favor. Qué pasa con Saito?"

Sano se estremeció, tratando de voltear la mirada. Odiaba cuando ella lo miraba así. Era muy difícil decirle no. "Es mejor si no lo sabes, Jou-chan. Solo déjame ir a la Aoi-ya para hablar con él."

"Pero él no está ahí!"

El arrebato de ella finalmente irrumpió claramente en su mente. "Él... qué? Él está qué? Dónde...?"

Negó con su cabeza, aún agarrando su manga. La preocupación en sus ojos fue abrumada ahora por el miedo. El entendimiento estaba amaneciendo, y no era una bonita vista. Sano solo esperaba que supiera lo que ella hacía.

La tomó por los hombros y la sacudió un poco. "Dónde está él, Kaoru? Qué sucedió?"

"Se fue hace un momento. Alguien le dejó una nota, y él solo se marchó después de leerla. Dijo que regresaría pronto y fue todo."

"Demonios," juró Sano. Qué demonios estaba pensando? A donde diablos pudo haber ido ese baka? Sano no quería pensar que su amigo pudiera ser tan estupido como para aceptar un desafío en su condición. Especialmente de Saito. De nuevo, Kenshin tenía un irritante hábito de salvar a todos los demás antes de preocuparse por una pequeñez como su propia vida. Y si Saito le había dado una nota... ese lobo no era estupido. Si quería que Battousai fuera, no tendría ningún límite. "Maldito baka!" juró de nuevo. "Va a luchar otra vez!"

"Qué!"

Sano parpadeó en sorpresa hacia Kaoru. Casi olvidó que estaba sosteniéndola frente a él. Finalmente la soltó, con sus brazos caídos a su costado. Gimió, cerrando sus ojos un momento. "Saito... quiere enfrentar a Kenshin de nuevo. Nunca soñé que le mandaría decir tan pronto. Debió enviarle a Kenshin esa nota tan pronto como me fui. Maldito! Si hubiese venido directamente aquí, hubiese sido capaz de detenerlo. Es mi culpa. Si él muere, será mi culpa..."

No tuvo una oportunidad de terminar el pensamiento cuando de repente algo chocó a través de su cabeza. "Ow! Que demonios!" gritó, sus ojos abriéndose bruscamente.

Kaoru estaba de pie delante de él con su bokken desenvainado. "'El qué si' no va a salvarlo, Sanosuke. Mientras mas estés aquí llorando sobre eso, menos probabilidad tendrá de salir vivo de ahí."

"No estoy llorando!" gritó.

"Lo estarás si no te controlas," contestó ella, fulminándolo de regreso. "Ahora, sabes donde podrían estar?"

"Probablemente cerca de los puentes a las afueras de la ciudad. Pero..." parpadeó en sorpresa cuando algo le sobrevino finalmente. "Hey, estás actuando como tú de nuevo. Sucedió algo mientras me fui?"

Kaoru lo miró por un momento, después finalmente respondió. "Él regresó a mí."

Antes de que Sano tuviera oportunidad de contestar, ella estaba corriendo, y fue forzado a seguirla.


1865

La espada de Usui rozó a Kenshin por apenas una pulgada. Solo la asombrosa velocidad de Kenshin lo salvó. Pero el anti-asesino era rápido también, y en el momento en que la espada de Kenshin estaba afuera y lista, Usui ya lo había rodeado de nuevo.

Kenshin gruñó cuando bloqueó el golpe, apretando sus dientes ante el dolor en su hombro. Al menos esto se mantenía firme por ahora. Pero por cuanto más tiempo?

Probablemente no tanto como necesitaba. Ciertamente no tanto como quería... De nuevo, el pelirrojo evadió, esta vez lanzándose en un contraataque, golpeando al hombre directamente en la espalda.

Tal golpe al menos debería haberlo hecho más lento, pero su oponente era como un hombre enloquecido, ciegamente ignorando el dolor e impactando para completar su único objetivo. Destruir.

La frente de Kenshin se arrugó cuando trató de enfocar su concentración. Era difícil leer el ki de este hombre. Había mucha agresión enfocada, pero ninguna de eso era útil. Nada que pudiera usar para predecir los movimientos de Usui. Era casi como si la concentración de Usui... su motivación y obsesivo deseo para ganar, cegara a Kenshin de sus ataques. No era asombroso que fuera un asesino tan exitoso.

El alto hombre atacó con otra estocada, y Kenshin de nuevo bloqueó satisfactoriamente el golpe, seguido de un movimiento que desvió la Katana de Usui. La espada desviada tocó el hombro herido de Kenshin.

El dolor era increíble. Su hombro curado estaba todavía demasiado entumecido para moverse de ese modo, y la herida añadida, aunque superficial como era, solo intensificaba la agonía. La sakabatou casi cayó de su mano, y fue forzado a envainarla por un momento para recuperarse.

Piensa por delante del dolor... Solo ignóralo. Lo has hecho antes. Puedes hacerlo ahora.

Levantó la vista para ver la sonrisa maliciosa del otro hombre.

"Así que, Battousai, dime... Cómo se siente saber que vas a morir?"

"No me entierres aún," gruñó Kenshin a través de los dientes apretados, sus profundos ojos azul violeta destellando.

Usui solamente rió. "Por supuesto que no." Su sonrisa se extendió, cuando se impulsó hacia delante.

Por un momento, Kenshin se confundió. Era el mismo movimiento que había fallado antes. Por qué repetirlo? Entendió poco después, cuando una vez más, la espada de Usui tocó su hombro. Solo esta vez, el anti-asesino lanzó toda su fuerza detrás del golpe desviado, cortando las vendas restantes y la carne.

Esta vez Kenshin dejó caer la espada, su brazo debilitado enormemente por el golpe. Gotas de sangre carmesí punteando la nieve debajo de él. Cayó en una rodilla, agarrando su hombro. Sus dedos rozaban la roja nieve medio derretida, a pulgadas de su espada. Pero también ser una milla...

No puedo morir aquí… el pensamiento estaba fuerte dentro de su mente y se forzó a ponerse en pie. Pero esta vez no podría usar el Amakakeru Ryu no Hirameki como un ataque. Y solo el pensamiento no sería suficiente para salvarlo.

"Adiós, Battousai."

No moriré por tu mano! La mano izquierda sangrada cayó en su cadera. Lentamente flexionó los dedos de la derecha. Seguían moviéndose. Podía sentirlos. Eso era bueno. Quizás no había perdido aún...

Los movimientos de Usui eran rápidos y fluidos. Era casi parte de las sombras, su destellante espada y sus brillantes ojos eran las únicas cosas que centellaban en la pálida luz de luna.

La espada era casi difusa. Otro minuto y esto acabaría.

La espada cortó el hombro de Kenshin justo cuando salió del camino. El corte era superficial, y el golpe lateral de Usui fue cortado un poco por un fuerte golpe al lado de su cabeza.

El hombre tambaleó hacía atrás, tratando de recuperar su concentración. Tratando de entender lo que acababa de pasar.

Kenshin de pie jadeando a corta distancia, pedazos de la garrafa de sake ensuciando el piso a su alrededor. Algunos pequeños pedazos seguían en la carne de Usui. El pelirrojo dejó caer lo que permanecía del inesperado regalo de su shishou.

Usui escupió algo de sangre en la nieve. "No estás tú lleno de sorpresas?" gruñó, con una peligrosa luz en sus ojos.

"Casi tantas sorpresas como tengo yo," vino una suave voz desde las sombras.

El anti-asesino giró justo a tiempo para bloquear la katana cortando hacia él.

Usui se mofó. "Estás aquí para salvar a tu camarada?" gruñó al intruso. "O es solo que no puedes esperar tu turno para morir?"

Los ojos de Shishio nunca abandonaron el rostro de Usui, con su expresión fría y mortal. "Mira bien. Soy la muerte. Y seré la última cosa que verás." Solo entonces sus ojos giraron brevemente a Kenshin, quien estaba ahora de pie, con espada en mano.

"Shishio..."

El asesino asintió brevemente hacia él. "Me encargaré de este. Tendrás problemas con que lidiar para ti solo dentro de poco. Me siguieron..."

Shishio no terminó. Usui finalmente se ubicó de nuevo y rodeó al intruso, su verdadero objetivo. Pero Kenshin no necesitaba escuchar la advertencia de Shishio para saber a quien iba a enfrentar.

Este ki era fuerte y claro.

Lentamente, Kenshin giró, con sus ojos enfocándose en la figura de ojos ambarinos en las sombras.

Saito.


Capítulo 27: El giro de la situación