Lamento mucho esta gran tardanza, demasiadas cosas importantes han pasado; además me quedé sin computadora por varias semanas, y tuve que mandarla arreglar. Malditos virus! Pero bueno, esto se acerca al final, quedan muy pocos capítulos.
Gracias a todas las personas que leen esta historia que traduzco y en especial a: Mei Fanel, Ryu-Lov, Alisse y okashira janet por tomar un momento de su tiempo en escribir un review.
Disclaimer: La historia y el fanfic pertenecen a sus respectivos autores, yo solo la traduzco para ustedes
Muchas gracias! Y ahora el capítulo...
Out of Time
Capítulo 27: El giro de la situación
1878
La luz de la luna medio elevada era débil, obscurecida por las tenues nubes que se deslizaban lentamente por el cielo azul de la noche. Aun así, era suficiente. Sus espadas brillaban en la tenue luz, y sus ojos parecían destellar. El área circundante era silenciosa. Ningún animal hizo un sonido. Incluso el viento parecía sostener su aliento. El ki de aquellos dos era una fuerza más imponente que la que se hubiera sentido ahí en una década. No era natural, e incluso aquellos dos no lo entendían, sabían que debían mantenerse fuera del camino.
Las nubes cambiaron, y la luna súbitamente brilló intensamente sobre las dos solitarias figuras. Dos frágiles seres atenta e infructuosamente disfrazados como un lobo y un demonio.
Saito estaba congelado en la posición de Gatotsu, viendo a Battousai quien permanecía listo para reaccionar en cualquier momento. Una débil sonrisa tocó los labios del lobo. "Adiós, Battousai."
La expresión del muchacho no cambió mientras sus estrechados ojos estudiaban al hombre delante de él. Esperando sentir su siguiente movimiento y reaccionar apropiadamente.
La espera no fue muy larga. Saito atacó.
Battousai desenvainó su espada y bloqueó el golpe de Saito fácilmente. Su propia espada cortó el aire sin esfuerzo, rozando contra la otra katana, y siguiendo su propio camino, cortando a través de la tela, y un poco de piel.
Estaban espalda con espalda. La expresión de Saito no había cambiado, e ignoró el lento sangrado de su hombro. Era un rasguño. No iba a perder su ventaja por un poco de sangre.
De nuevo, se giró para ver al muchacho ya en movimiento. Saito bloqueó, atacando. Su espada casi corta al muchacho. Casi sobrepasaba a la increíblemente rápida Katana de Battousai. Empujó otra vez, tan pronto como la espada del chico rozó por delante de él, cortando un poco más de tela, y un poco más de piel en el hombro contrario del lobo.
Saito solo logró quitar unos pocos mechones de cabello pelirrojos del muchacho. Apretó sus dientes. Eso era ridículo. Battousai revoloteaba alrededor como una mariposa. Aquí. Allá. Y el momento antes de que el lobo pudiera saltar, se había ido, en movimiento otra vez. El lobo estaba listo para sacar algo de sangre ahora, solo por hacer un golpe.
Su expresión era seria. Sus ojos permanecían fríos. Él ganaría esto. No había opción. Las probabilidades estaban contra él, pero no podía permitirle a este niño vivir en Meiji. Era demasiado peligroso en un tiempo como este. Los ojos de Saito se estrecharon. Y de todos modos, era cierto que quería enfrentar a Battousai una última vez, pero no así. Fue finalmente forzado a admitir a sí mismo el hecho que era al hombre mayor a quien quería enfrentar. Quería derrotar al hombre que había sobrevivido el cambio de era.
No había ninguna razón verdadera en derrotar a este muchacho, excepto demostrar que aún a los treinta y cinco, este lobo seguía siendo mortal. Pero ese no era el punto. Nunca lo había sido. Necesitaba enfrentar al Battousai mayor, porque necesitaba probarse a sí mismo que Meiji no había destruido a todos los que conoció. Necesitaba saber que al menos Battousai había mantenido al hombre de sus recuerdos.
La determinación endureció sus rasgos. Esa era la razón por la que necesitaba ganar. Porque si este chico no iba a casa. Si ese hombre moría en el pasado, Saito nunca la sabría.
Y eso era inaceptable.
El pelirrojo se mantuvo a distancia, su katana envainada, listo para un ataque rápido. Su mano estaba ya alcanzando la espada.
Los ojos del lobo se enfocaron en el brazo de la espada del muchacho. El ángulo ligeramente incomodo en el cual lo mantenía. Y el muy débil temblor de la mano que rozaba la empuñadura de la espada.
Quizás había una oportunidad después de todo...
1865
Kenshin mandó una última mirada cautelosa hacia Shishio, pero el hitokiri se mantenía fácilmente contra Usui. Kenshin sabía como terminaría. Shishio no necesitaría su ayuda. El pelirrojo se giró para enfocarse en su propio objetivo, el líder de la tercera unidad, Saito Hajime.
La frente de Kenshin se arrugó. "Dónde está tu unidad?"
Su pregunta casi pareció tomar al lobo por sorpresa. No estaba acostumbrado a las palabras antes de la batalla. Saito dudó un momento, antes de responder suavemente, "Están en otra parte. Esto es entre tú y yo. No hay razón para dejarles intervenir." Deslizó su espada fuera de su funda, y se preparó para luchar. "Terminaremos esto?"
El pelirrojo asintió brevemente, preparando su propia espada. Al menos este sería un duelo honorable. Sin embargo, no era bajo la mejor de las circunstancias. Estaba gravemente herido. El brazo de su espada se sentía débil e inestable. Su agarre era firme, pero no fuerte. También, estaban aun a una corta distancia del río, y Kenshin no estaba seguro si el río por si solo sería necesario para cambiar. Habría una forma en que pudiera dirigir a Saito en aquella dirección...?
No fue capaz de pensar en eso cuando Saito se movió, forzando a Kenshin a reaccionar. El pelirrojo desenvainó su sakabatou, logrando bloquear el poderoso ataque del lobo. Se permitió a sí mismo permanecer en movimiento un poco más de lo necesario, dirigiendo a ambos lejos de Shishio y Usui y hacia los puentes.
Saito golpeó de nuevo, y una vez más Kenshin estuvo en defensiva, bloqueando el golpe, y retrocediendo otra vez una corta distancia, moviéndolos más cerca del río, pero realmente nunca dirigiendo un ataque hacia su oponente.
El lobo frunció el ceño. "Tienes miedo de atacarme?" resopló. "Sabía que no eras el verdadero Battousai. Él no correría. Pelearía y, si fuera necesario, moriría honorablemente."
Tiene razón... El agarre de Kenshin se apretó sobre su sakabatou envainada. Si voy a tratar de convertirme en Battousai otra vez, aún por este corto tiempo, no puedo permanecer solo en defensiva. Tragó con fuerza, pero justo entonces tomó su decisión, su expresión fue firme. Tengo mi sakabatou. No lo mataré. Pero si no ataco, nunca iré a casa...
Ese pensamiento fue suficiente para calmarse. Esta vez recibió el Gatotsu de Saito con un golpe lateral suyo, rozando el brazo del líder de unidad. Antes de que Saito reaccionara apropiadamente, Kenshin estaba en el aire.
"Ryu Tsui Sen!"
El lobo había estado esperando esto, y saltó hacia atrás, con la espada lista y en defensiva. Apenas evitó ser lastimado, y siguió con su propia estocada izquierda. Kenshin salió del camino, pero no lo suficientemente rápido. La herida en su costado era superficial, y el pelirrojo no le prestó atención, atacando de nuevo.
Saito evadió. "Eres lento." Su propia espada apenas evitó golpear a Kenshin en el pecho. El pelirrojo giró al segundo siguiente, recibiendo una profunda, pero poco mortal herida en su costado.
Se detuvo brevemente, recuperando su aliento y estabilizándose. Su respiración era irregular, y se sintió un poco mareado por la perdida de sangre. No había comprendido la extensión de sus heridas hasta ese momento. Esto iba a tener que terminar pronto.
Saito miró al pelirrojo cautelosamente, preparado para todo.
Estaban cerca del puente ahora. Tan cerca que el rápido movimiento del río era claramente audible para ambos hombres, ahogando los sonidos distantes de la pelea de Shishio y Usui.
Sin embargo, el Puente era la última cosa en la mente del pelirrojo. La pérdida de sangre estaba molestándolo. O quizás era la vista alrededor de él en la nieve. Las memorias resurgían, inquietando su mente y cegándolo al presente. Cuando miró de vuelta a Saito a través de su suelto rojo-fuego cabello, el lobo obtuvo la vista de ámbar en los ojos de su oponente. Los ojos de un hitokiri.
Finalmente.
El lobo sonrió. Ahora estamos progresando...
1878
Kaoru y Sano corrían por las calles, determinados en encontrar a Battousai antes de que lograra matarse. La intranquilidad se reflejaba en sus ojos por el muchacho que en realidad nunca habían conocido, pero por el que para ambos, crecía el afecto.
Kaoru respiraba con fuerza. Echó un vistazo a Sano quien estaba solo a una corta distancia delante de ella. "Estás seguro de que estarán en los puentes?" dijo sin detenerse.
Sano asintió. "Confía en mí. Si Saito fue quien le dio ese mensaje, entonces va a querer enfrentar a Kenshin por el río."
"Saito está tratando de enviarlo de regreso?"
El luchador derrapó en una parada tan bruscamente que Kaoru corrió hacía él casi tirándolos a ambos en la calle. "Qué dijiste?"
Kaoru sacudió su cabeza, levantándose y comenzando a alejarse. "No tenemos tiempo para esto, Sano! Tenemos que irnos."
Ignoró las palabras, tomándola del brazo en un casi apretón. "Jou-chan, sólo qué dijiste?" la miró fijamente con incredulidad. "Estás tratando de decirme que sabes sobre él? Sabes lo que sucedió?"
"Desde luego!"
Saito sacudió su cabeza. "Cómo?"
"Él me lo dijo," rompió ella, tirando de su apretón. Su mirada era feroz. "Pero eso no importa ahora. Necesitamos llegar a él. Ya ha sido demasiado lastimado. No quiero verlo en más dolor."
"Jou-chan..."
Levantó la mirada hacia él. Sus ojos reflejaban su propia preocupación. "Él ha pasado por mucho, Sano. Y tanto como quiero a nuestro Kenshin de regreso, y que todo esté bien, no estoy dispuesta a ponerle en peligro de salir mucho más lastimado por Saito."
Sano vaciló, mirando la intensa mirada protectora de la chica. "Pero qué si es su único camino a casa? Digo... tampoco me gusta esto. Preferiría solo aventar a Battousai en el río y ver qué sucede, pero qué si es así? Podemos protegerlo ahora... pero ellos probablemente pelearían tarde o temprano."
Kaoru negó con su cabeza. "No puedo dejar que nadie le haga daño, Sano. No lo entiendes? Si me aparto y dejo que esto le pase, lo perderé para siempre, aún si él regresa."
Sanosuke solo la miró fijamente, confundido. "Lo que dices no tiene sentido..."
"Tú mismo lo dijiste. Necesito dejarle saber que acepto su pasado. Todas las partes de su pasado. Si le doy la espalda ahora solo para tener a mi rurouni de regreso, entonces no lo merezco." Se sacó obstinadamente las lágrimas de frustración. "Así que, has lo que quieras, Sanosuke, pero yo haré lo que pueda!" con esas palabras corrió de nuevo.
Sano le siguió cerca, no tan seguro de lo que ella decía. Pero no importaba. Todo lo que importaba ahora era asegurarse de que su amigo salió bien de esta. Era su culpa que Kenshin estuviera en este lío. Sano indudablemente iba a sacarlo de eso...
Solo resiste, Kenshin, pensó. Ambos... resistan. Ya vamos...
1865
Ushiro corrió a través de las sombras en su propia cacería. Había buscado por todas partes por casi una hora y media, sin suerte.
Dónde podría estar ese baka?
No ayudaba que Ushiro nunca hubiese pensado en preguntarle a Kenshin qué había sucedido para llevarlo ahí. Cómo pensaba ir a casa. Y ciertamente no ayudaba que Ushiro no supiera cómo pensaría esta versión mayor de su amigo...
O lo hacía? Este Kenshin mayor no era del todo diferente al muchacho que conocía, una vez que logras pasar todas las máscaras y escondites. A donde habría ido Battousai? Se detuvo y pensó por un momento. El chico era racional. Se habría dirigido directamente al lugar donde esto comenzó. Buscando pistas ahí. Así que dónde...?
Esto golpeó a Ushiro de repente y se puso en movimiento otra vez, corriendo hacía la orilla de Kyoto. Kenshin había estado perdido por un día entero cuando encontró a Ushiro esa noche. Había aparecido de nuevo cerca de las afueras de la ciudad durante la pelea con Okita y Saito. Eso tuvo que haber sido cuando ellos cambiaron...
Corrió fuerte, sabiendo que aún a esta velocidad, no llegaría a tiempo si Kenshin acababa contra los Shinsengumi.
El sudor brillo en su piel, congelándolo en el frío aire. Sus rodillas dolían. Sus heridas quemaban. Pero había olvidado todo aquello. Su atención estaba centrada en su amigo.
Después de todo lo que has pasado, mereces vivir en paz. No voy a dejar que mueras. No aquí... y definitivamente no ahora...
1878
Battousai casi no percibió llegar el Gatotsu, el lobo estaba moviéndose tan rápido, a pesar de sus heridas. Los ojos del chico lograron seguir sus movimientos. El ángulo estaba ligeramente movido. Saito no iba por un golpe mortal.
Qué estaba haciendo?
Battousai se alistó para bloquear el golpe, cuando de la nada el hombre mayor cambió su movimiento, lanzando al muchacho. Los ojos de Battousai se ensancharon, cuando el lobo forzó su estocada en un corte, rasgando de manera ascendente a través del cuerpo del muchacho, la espada terminó cortando profundamente la, ya existente herida, en su hombro. Saito giró la espada un poco, lo justo para debilitar el brazo, pero no exactamente demasiado para causar un daño permanente...
Al menos, Saito esperaba que no. Con este muchacho, uno nunca sabía...
Su espada se alejó de la carne de Battousai, centelleando de rojo con su sangre, cuando el asombrado lobo dio dos pasos hacia atrás, con una herida profunda en su propia pierna por la rápida respuesta del muchacho ante su ataque. La sangre fluyó libremente. Bloqueando el dolor, sostuvo una mano en la herida, mirando críticamente al muchacho frente a él.
Battousai estaba más herido. De pie al borde del río, balanceándose ligeramente. Respiraba con fuerza, con su mano izquierda tomando la rasgada piel de su hombro. Caía ligeramente hacia delante. Con sus ojos ensanchados.
Parpadeó una vez. Dos. Sacudió su cabeza para aclarar su mente. Y el filo estaba en sus ojos de vuelta. Estaba listo. Y ahora nada lo detendría.
1865
Los movimientos de Kenshin eran más rápidos ahora, más seguros. No le había permitido al hitokiri asumir completamente el control, pero podía sentirlo cerca de la superficie. Sin nada más, Kenshin sospechaba que esto le daba fuerza para luchar otra vez. No quería saber cuanto más duraría, pero esperaba que solo tuviera que luchar unos momentos más. Solo lo suficiente para colocarse en el puente. Solo lo suficiente para ir a casa.
Tiene que funcionar, pensó desesperadamente, esquivando el Gatotsu de nuevo. Tiene que...
Su espada se deslizó silenciosamente a través de la luz de luna, causando grandes trazos de luz cuando brilló. Logró golpear a Saito, directamente a través del pecho. Esto dejó sin aire al líder de la tercera unidad.
Kenshin vaciló, momentáneamente sobresaltado por la carencia de sangre, después horrorizado de que la hubiera esperado. El pelirrojo se alejó, tratando de enfocar su mente de nuevo. No puedo dejarme hundir tanto...
Envainó su espada otra vez, alistándose para otro ataque. Su mano buscó la empuñadura, deslizándose hacia la sakabatou, y continuando por el wakizashi. Sus dedos acababan de agarrarla cuando comprendió lo que estaba haciendo, y dejó caer su mano, liberando la espada como si se hubiera quemado.
Dificultosamente logró sacar su mente del borde otra vez. Pero se volvía más difícil con cada ataque. Caminaba en el orilla, indispuesto a caer.
Su expresión se endureció. Pero qué tan lejos tendría que ir?
Saito había atacado otra vez. Kenshin no lo notó hasta que era casi demasiado tarde, apenas sacó su espada lo suficientemente a tiempo para bloquear un golpe mortal. El río estaba ahora justo detrás de él. Sus pies de hecho tocaban un poco la orilla.
Aquella breve distracción fue todo. Saito empujó su espada hacía delante mientras Kenshin trataba de recuperar su equilibrio. El golpe de su katana fue lo suficientemente poderoso para hacer que Kenshin perdiera su equilibrio.
Antes de que pudiera reaccionar, había caído hacía atrás en el río. La fría agua cubrió su cabeza, cegándolo del lobo arriba de él. En su sorpresa, jadeó e inhaló agua. Kenshin luchó para ir a la superficie, pero su debilitado brazo derecho no cooperó en la fría agua, y solo se hundió.
Esto era todo.
Había acabado... y había perdido...
Kaoru...
Fue el último pensamiento de Kenshin antes de que todo se volviese negro.
1878
"Kenshin!"
El grito vino de la nada.
Battousai se giró para ver a Kaoru corriendo hacia él. Sano estaba cerca detrás. Qué están haciendo aquí? El corazón del muchacho saltó de golpe. Van a conseguir matarse. No puedo protegerlos así. Va a ser igual que en Otsu!"
"Jou-chan!"
Ella ignoró la desesperada voz de Sano y siguió corriendo.
Saito no había girado ante el sonido del nombre del muchacho. La voz de Kaoru captando la atención de Kenshin era todo lo que necesitaba. Sin vacilación, atacó, ignorando el ardor de sus heridas. El dolor de sus músculos.
El muchacho giró en un momento muy tarde. Su espada estaba solo levantada a la mitad cuando Saito lo cogió, tirando al herido joven en el río. Justo como lo había hecho trece años atrás.
Kaoru gritó. Y sonaba como si Sano hubiera gritado su nombre. Pero el agua estaba ahora sobre la cabeza del chico, y no podía encontrar la fuerza para lograr salir. El río amortiguaba todo, incluso como si entumecía sus miembros.
Lo siento...
Se sentía a sí mismo hundiéndose... sintiendo la fría agua entrando a su garganta.
Lo siento... no te veré en Meiji después de todo...
Kaoru...
Capítulo 28: Encrucijadas…
