¡Hola chicas!

Aquí estoy de nuevo con otro capítulo recien salido del horno. Muchas gracias a Only Black Lover, Saiyuri11, Skull-chan, Tabata Weasley, a mi querida silvita Potter y a todos los que, aunque no dejen review, siguen la historia. (Se que no es el sitio más apropiado pero tengo que decirle a silviallison que le dejé un mensaje privado, para que lo vea)

Y sin más dilación, me complace presentarles el quinto capítulo de esta loca historia. ¡Espero vuestros Reviews!

¡Un Abrazo!

Jane

CAPÍTULO 5

LOS MERODEADORES

El expreso de color escarlata se detuvo nuevamente en la estación de Hogsmeade anunciando la inminente llegada a Hogwarts el 1 de septiembre de 1973. Las chicas se habían pasado todo el viaje hablando de sus vacaciones. Laura, les enseñó mil y una fotos de su viaje a Italia y les dio unos regalos que les había comprado. Los chicos por otra parte, tuvieron un único tema de conversación: El mapa secreto de Hogwarts que habían comenzado el curso pasado.

Al llegar al castillo, todos cogieron sus equipajes de los carruajes para dejarlos en el vestíbulo de la entrada como de costumbre.

- Por fin tu madre ha entrado en razón y te ha comprado un baúl más pequeño Pet – dijo Sirius recordando la caída al final del curso pasado por culpa del mismo.

- Pues sí. Me costó convencerla... – contestó Peter cargando su baúl, esta vez sin dificultad.

- He visto a mucha gente con mascotas este año – comentó Remus viendo que algunos alumnos llevaban sus propias lechuzas, gatos, ranas y otros animales.

- ¡Buah! Mascotas… ¿quien las quiere? – James intentaba colocarse bien la túnica, con la cual se había tropezado.

- Mirad, por allí viene Snivellus Snape – Sirius señaló a un chico de pelo negro grasiento – ¡Qué asco da!

- Lo que no entiendo es cómo Evans se puede llevar bien con ese personaje – James miraba a Severus con rabia.

- ¿Y eso a ti qué mas te da? – preguntó Peter extrañado por el comentario de James, pues él y Lily no se llevaban nada bien. James se encogió de hombros y siguieron subiendo por el camino.

Los chicos tenían mucha manía a Severus Snape. Era un chico de su mismo curso de Slytherin con el cual coincidían en algunas clases conjuntas. Severus tenía un carácter bastante misterioso y solitario. Él también, por su parte, odiaba a los cuatro Gryffindor. En especial a James.

- ¡Venga Mari! Que ya llegamos – animó Laura a la morena, la cual volvía a tener problemas con el peso de su equipaje.

- No me esperéis chicas. Ir cogiendo sitio en el comedor porque esto va para largo – Marian jadeaba por el esfuerzo mientras arrastraba a duras penas su baúl.

- ¡¿Seguro?! – gritó Lily desde arriba de las escaleras.

- ¡Sí, no os preocupéis!

¡Pero si llevas poco equipaje! James te ayudará, seguro… ¡Mamá no se entera de nada! protestaba Marian para sus adentros recordando las palabras de su madre con respecto a su equipaje. Un chico de Slytherin la estaba mirando. En realidad estaba esperando a que se quedara sola para ir a ayudarla, pero, al ver a los rebeldes de Gryffindor llegar por detrás, desistió en su intento rápidamente.

- Este año no tienes quien te ayude ¿Eh Potter? – dijo Peter con malicia, que en ese momento pasaba con James por su lado.

- ¡Déjame en paz Petigrew!

Aquella fue la primera frase que le dedicaba Marian a Peter Petigrew desde que le conoció el año pasado. No sabía porqué, pero aquel chico bajo y redondo no le caía nada bien. Marian se paró delante de las escaleras que llevaban a la puerta principal para tomar aliento. ¡Buah! ¿Y ahora tengo que subir todas estas escaleras? ¡Me va a dar algo!

- Anda hermanita, trae el baúl – James cogió el baúl de Marian y empezó a subirlo – lleva tú el mío, que pesa menos – le dijo. Ella asintió agradecida y se dispuso a coger el baúl de su hermano.

- ¡Pero si este pesa más Jimmy! – James comenzó a reírse de su hermana cuando ya había subido las escaleras. Sirius y Remus venían más atrás y miraban la escena divertidos.

- ¡Cómo se pasa James! – dijo Remus entre risas.

- ¡Es el mejor! – Sirius tampoco podía parar de reír – anda, espera con mi baúl que voy a ayu…

Sirius ya estaba soltando su equipaje para ir a ayudar a Marian, cuando vio que Remus ya iba hacia la chica así que se quedó abajo, observando. James acudió a mitad de las escaleras para ayudar a su hermana también.

- Ya ayudo yo a la enana Rem, baja a por tu baúl y subid, que debe estar a punto de comenzar el banquete. Peter ya ha ido a coger sitio en la mesa – dijo James.

- ¡Hola Remus! – saludó Marian – ¿qué tal el verano?

- Muy bien – contestó el castaño con una gran sonrisa – luego nos contamos con más calma.

Una vez que todos dejaron sus equipajes, pasaron al gran comedor donde esperaban los profesores ya sentados en la mesa pues la ceremonia de selección iba a dar comienzo en breve. Todo el mundo se estaba saludando y contándose las vacaciones de verano. El ambiente era muy festivo.

- Nos podemos sentar aquí mismo – Remus señalaba hacia unos sitios que quedaban libres.

- ¡Longbottom! – exclamó James cuando se encontró con Frank y sus amigos Seamus Fletcher y Kevin Slogan. – ¿Que tal el verano?

- Hola James – saludó él mientras se acercaba al corrillo – pues muy bien, aquí de vuelta otra vez.

- Me parece que mi hermana tiene intención de apuntarse este año al campeonato de ajedrez mágico – al final James se enteró de que fue Frank quien enseñó a su hermana a jugar – hemos estado practicando en verano y… - se acercó a Frank y bajó la voz – entre nosotros, es muy buena. La enseñaste bien – remató con un guiño.

Frank esbozó una sonrisa cómplice junto con Remus, pues él también ayudó a Marian a prepararse para la famosa partida contra Sirius del año pasado.

- Por cierto Potter. Ya me he enterado de la ampliación de estudios de tu hermana – dijo Seamos Fletcher mientras comía una gragea con sabor a espinacas. Frank, Remus, Peter e incluso Kevin, le miraban sin comprender a qué se refería exactamente mientras James ponía los ojos en blanco en señal de "Ah, sí, no me acordaba".

- ¿Cómo es eso? – acertó a decir Remus, que se había quedado pasmado como todos.

- Pues muy fácil Remus – se apresuró a contestar James con tono irritante, pues aún le fastidiaba un poco que su hermana fuera el centro de atención – a la chica le dieron el premio a la excelencia académica el año pasado, solicitó la ampliación de estudios y Dumbledore y el ministerio han dado su consentimiento. Así de sencillo.

- ¡Verás cuando se entere Sirius! – exclamó Peter sacudiendo su mano derecha – son enemigos declarados y…

- Ya lo sabe Pet - le interrumpió James – pasó todo el mes de agosto en mi casa y se lo dije.

- ¿Potter y Black en la misma casa? – preguntó incrédulo Kevin Slogan que hasta el momento no había hablado.

Él, como todo el colegio, sabía perfectamente de la rivalidad entre ambos Gryffindor. James asintió cansinamente pues se estaba empezando a hartar de que su hermana fuera el centro de atención de la conversación.

- Marian y Sirius bajo el mismo techo… ¿y sigue en pie la casa? – El tono sarcástico de Remus molestó un poco a James que puso cara de "Muy gracioso".

- O sea, que este año estará con vosotros en clase ¿no? – Preguntó esta vez Frank. James asintió con la cabeza y Remus lució una sonrisa satisfactoria. pues Marian siempre le había caído muy bien.

- ¿Quien estará con nosotros? – Sirius se acercaba en aquel momento al grupo con aires chulescos.

- La enana – contestó James arrastrando las palabras. Sirius torció el gesto.

- Veo que no te hace mucha gracia Sir - Remus le dio unas palmaditas en la espalda para hacer un poco de teatrillo.

- ¡Buah! Paso de la enana – dijo con desprecio – aunque tengo que reconocer que será divertido hacerla rabiar durante todo el día –Sirius pensó en alto y los demás le miraron cansinamente.

- ¡Ya estamos otra vez! - exclamaron todos levantando los brazos.

Mientras, las chicas observaban desde sus asientos. Estaban también pendientes de que apareciera Marian por la puerta para indicarla dónde estaban sentadas.

- Black se ha cortado el pelo – comentó Laura mientras miraba en su dirección.

- ¡Como si se pone una nariz nueva! – dijo Lily demostrando lo mucho que le interesaba el corte de pelo de Sirius.

- Pues a mí me parece que le queda mejor un poquito más largo, como el año pasado – apuntó Alice mirando al Gryffindor también.

- Como os oiga Marian os va a acusar de alta traición – Lily peinaba con las manos su suave y rojo pelo mientras miraba hacia la entrada del gran comedor.

- ¿Alta traición? – Laura abrió los ojos incrédula ante las palabras de Lily – ¡Pero si han pasado todo el mes de agosto juntos!

- Sí, y no se cómo han sobrevivido – intervino Alice – te lo aseguro Lauri. He estado dos semanas allí y les he oído decirse de todo menos piropos – Laura sonrió satisfecha.

- ¡Esa es mi Marian! – exclamó Lily dando un pequeño golpecito en la mesa.

- Mirad a Frank – Laura guió su dedo índice hacia el grupito de los chicos – Está muy cambiado ¿No crees Alice? – esta se puso como un tomate para variar. Ya se había fijado en él y en el cambio que había dado, pues era un año mayor que ella.

- No seas mala Laura… - le riñó Lily – pero es verdad que está muy cambiado.

- ¡Vale ya chicas! Empezáis pronto ¿eh? – Alice tenía la cabeza apunto de estallar por la vergüenza.

Un grupito de chicas de Ravenclaw que pasaba por el lado del grupo de los chicos en aquel momento, se pararon para saludarles. Bueno, en realidad querían saludar a dos personas en concreto.

- Hola Sirius… - dijo Issy Parker con una sonrisa pícara.

Issy iba a segundo curso y estaba loca por Sirius desde el año pasado. Tenía el pelo rizado y de color dorado. Era bastante alta para su edad, por lo tanto, casi parecía una barby ya que la chica era bastante guapa. Detrás de ella iban sus amigas: Sophie Amstrong de segundo curso y las hermanas Klein, Rose y Virginia de tercer curso.

- ¡Hola chicas! – saludó él – ¿qué tal todo? –

Ellas empezaron a contarle lo que habían hecho durante las vacaciones, pero en un momento en que Sirius miró para otro lado, se encontró con una estampa que le hizo evadirse de la conversación completamente. Solo oía un lejano Bla bla, bla bla…

- ¡Qué hay Regulus! – saludó Marian al Slytherin cuando estaba a punto de sentarse en su mesa. Él se giró para ver quien le hablaba y su sorpresa se hizo notar.

- ¡Hola Marian! – el chico tenía una sonrisa de oreja a oreja.

- Al final no nos despedimos el año pasado y no me diste tu dirección para escribirte – dijo Marian a la vez que pensaba que se la podía haber pedido a Sirius.

- Ah bueno, perdona. Es que tenía un poco de prisa… – él se quedó mirándola sin saber qué decir.

- Bueno, nos vemos mañana en clase ¿no? – el asintió con la cabeza y ella se fue directa a sentarse con sus amigas, las cuales la estaban esperando desde hacía un rato.

- Por cierto Marian – Regulus la agarró del brazo para detenerla – enhorabuena por la ampliación de estudios – quiso que su voz sonara más entusiasta, pero no fue así.

- ¡Muchas gracias!

Regulus se quedó mirando cómo se iba la chica corriendo hacia la mesa Gryffindor y por un momento, sus ojos negros se cruzaron con los grises de su hermano, el cual le miraba con ellos entornados y de forma desafiante. Regulus arqueó una ceja en señal de que la mirada de Sirius no le estaba intimidando lo más mínimo, pero en realidad, no era así.

Al acabar el banquete, todos los alumnos se fueron a sus respectivas salas comunes para seguir hablando y contando las vacaciones de verano. Marian estaba apunto de Marcharse con sus amigas, cuando una voz muy conocida la llamó de entre la multitud.

- ¡Señorita Potter! ¿Puede venir un momento por favor? – era la profesora McGonagall, que esperaba en la tarima con el director del colegio, Albus Dumbledore. La profesora hizo un gesto para que la chica fuera a su encuentro y Marian obedeció al instante.

- ¿Me esperáis arriba chicas? – ellas asintieron sabiendo de lo que iban a hablar. Bueno, empieza el espectáculo… pensó Marian mientras se dirigía con decisión hacia los profesores.

Después del banquete tradicional de Bienvenida, todos los alumnos fueron a sus respectivas salas comunes precedidos de los prefectos. La Señora Gorda seguía en el cuadro, tan enorme y fea como siempre. Otro año más, se empeñó en cantar delante de los alumnos, pero el prefecto de aquel año, no tenía tanta paciencia como Arthur Weasley así que no la hizo ni caso.

- ¡Piruletas! - dijo Thomas Arper, el prefecto de Gryffindor de aquel año.

- ¡Ay hijo! qué desagradable que eres… - protestó la mujer tirando su pañuelo al suelo del cuadro ofendida – ¿Dónde está mi Arthur? – preguntó el personaje del cuadro mirando a todas partes refiriéndose a Arthur Weasley.

- Ya se fue del colegio señora – contestó Remus.

- Sí y no sabe cuanto le echamos de menos – apuntó Peter.

Thomas no hizo caso de los comentarios y entró inmediatamente seguido por una fila de alumnos de primer curso. Sus caras mostraban asombro, pero con un punto de intriga también. Sir Nicholas, el fantasma de Gryffindor, fue saludando a los alumnos uno por uno al entrar en la sala común.

- ¡Hola Sir Nicholas! - saludó Sirius con voz alegre mientras corría a tirarse en su sofá preferido.

- ¡Hola Señor Black! ¿Que tal el verano?- preguntó el fantasma de Gryffindor muy educadamente.

- Muy bien, lo he pasado con Jimmy – contestó Sirius desde el sofá.

- Le queda muy bien ese corte de pelo Señor Black – comentó el fantasma.

- ¡Lo ves Jimmy! – exclamó Sirius señalando a Sir Nicholas – hasta Nick casi dec… digo, Sir Nicholas – rectificó - se ha dado cuenta de mi corte de pelo – James puso los ojos en blanco.

- ¡Un fallo lo tiene cualquiera Sir! – se disculpó el moreno.

- ¡Hola Sir Nicholas!- saludaron una vez que se sentaron James, Remus y Peter.

- ¡Hola mis queridos caballeros! – Sir Nicholas se agachó haciendo que los chicos se acercaran a él - ¿Van a seguir escrutando el castillo en busca de nuevos pasadizos este año también? - susurró Sir Nicholas suspicazmente.

Sir Nicholas al ser un fantasma, sabía perfectamente lo que tramaban los chavales, pero no se chivaba a Dumbledore porque le caían muy bien e incluso estaba pensando en invitarles a la fiesta del aniversario de su muerte.

- ¡La duda ofende Sir Nicholas! - exclamó Sirius rompiendo el circulo de confidencialidad que habían formado. Sir Nicholas comenzó a reír a carcajada limpia.

- ¡Por Merlín! Me parece que ustedes son unos dignos herederos de los hermanos Prewett - Sir Nicholas puso cara soñadora recordando a aquellos reveldes hermanos. Luego volvió en sí - Caballeros, ¡Están hechos unos MERODEADORES!

Y con aquella frase, el fantasma se alejó del sofá para saludar a otros alumnos mientras dejaba a los chicos muy pensativos. Estos se miraban entre sí analizando lo que les había llamado Sir Nicholas. Eran unos "Merodeadores"…

- ¡¡SOMOS LOS MERODEADORES!! – exclamaron a voz en grito para que les oyera toda la sala. Desde aquel momento se bautizaron con aquel nombre, sin saber ni siquiera qué significaba aquella palabra.

Las chicas entraron las últimas en la sala común. Iban hablando muy animadamente de sus vacaciones y de las nuevas asignaturas optativas. Lily cursaría Aritmancia y Runas antiguas, Laura cuidado de criaturas mágicas y Aritmancia junto con Lily mientras que Alice y Marian habían cogido cuidado de criaturas mágicas como Laura y adivinación. El motivo de coger esta asignatura era que les habían dicho que la profesora Trelawney ponía buenas notas sin hacer nada en clase. Lo único que hacía falta era tener buena imaginación y ojo interior y, aunque no lo tuvieran, Marian y Alice se lo inventaban si hacía falta. Estaban tan absortas en la conversación, que ni se percataron de que los cuatro Merodeadores estaban sentados en el sillón situado enfrente de la chimenea como de costumbre, mirándolas con malicia.

- ¡¡AY!! ¡¡Quítamelo, quítamelo!!– exclamó Lily revolviéndose el pelo con rapidez.

- ¿Que te pasa Lil? – dijo Laura sacudiéndole también el pelo a Lily y cogiendo de él lo que parecía un bicho feo y asqueroso – pero qué demonios…

- ¡Una rata! ¡Es una rata! – exclamó Alice señalando al animal.

Laura la tiró al suelo mientras Alice y Lily se subían a una silla. En cuanto tocó suelo, la rata se fue como una bala hacia el cuadro de la señora gorda. Los Merodeadores se estaban desternillando por los suelos de la risa.

- ¡¡AAAAHHHH!!

La voz de una chica de impresionantes ojos azules que acababa de cruzar el cuadro, se hizo eco en toda la sala. Cuando todos se voltearon para ver de quien eran aquellos gritos, se toparon con una chiquilla morena pisando muy enérgicamente el suelo.

- ¡Para Potter! ¡¡PARA!! – exclamó Peter saltando desde el sillón hacia la puerta con tan mala suerte de que se cayó intentando hacer la pirueta.

- ¡Quieta enana! – James saltó al igual que Peter pero sin ningún problema.

Marian había dejado de pisotear a la rata, creyendo que la había matado pero cual fue su sorpresa, al ver que era una rata móvil de broma.

- ¡Jolín Potter, que era nueva! – se lamentó Peter una vez que llegó al sitio.

- ¡Oh! Yo… - estaba a punto de disculparse, cuando alzó la vista y vio como casi todas las chicas estaban subidas a las sillas, sofás y mesas de la sala común. – ¡¡Sois unos gamberros!! – y con aire digno se dirigió al centro de la sala – la rata era de broma chicas. Parece que estos estúpidos quieren empezar bien el curso.

- Tal y como lo acabamos Potter – una voz chulesca resonó por detrás de ella – tal y como lo acabamos – era Sirius Black.

Marian puso los ojos en blanco e hizo un gesto a sus amigas para subir ha los dormitorios. Mañana iba a ser un día duro y tenían que estar descansadas. Mientras, Marian se iba quejando por el camino.

- Pues así todo el mes de agosto chicas… ¡¡TODO AGOSTO!! – Sirius guiñó un ojo a James y este le respondió encogiéndose de hombros.

- Da gusto volver a casa – Sirius se acomodó en el sofá cruzando los pies encima de la mesa y apoyando las manos en el cogote. James le sonrió, pues sabía perfectamente que Sirius consideraba Hogwarts como su verdadero hogar.

- Ya le vale a la enana…

Peter seguía lamentándose mientras intentaba averiguar cómo reparar su rata asquerosa. ¿Enana? a la enana solo la llamo enana yo… y Sirius pensó James para sí mismo. Sirius por su parte, estaba en las nubes rememorando el verano y todas las trastadas que habían echo James y él.

- Seguro que tiene arreglo – Remus cogió la rata de Peter y sacó su varita para intentar conjurar algún hechizo que pudiera reconstruirla.

- La próxima vez utilizamos otras cosas para gastar bromas ¿eh? – dijo Peter estirando el cuello para ver lo que hacía Remus con su Rata.

- ¡¡Un auténtico Merodeador nunca se arrepiente de sus bromas!! – Sirius salió de su ensimismamiento al oír aquella frase y su voz resonó en toda la sala.