CAPÍTULO 6

HORARIOS Y OPTATIVAS

         Marian tendría que hacer un esfuerzo doble aquel año ya que iba a cursar segundo y tercer curso a la vez. Eso implicaba tener la mitad de las asignaturas con la clase de sus amigas, su hermano y los amigos de este y la otra mitad con sus compañeros del año pasado. Iba a ser difícil, pero el profesor Dumbledore confiaba en ella y no podía fallarle.

         Al día siguiente todos bajaron a desayunar. Marian estaba un poco nerviosa, pues no sabía como se iban a tomar los alumnos de tercero el que ella estuviera en su clase. Al entrar en el gran comedor con sus amigas, no pudo evitar sentir las miradas de los Gryffindor sobre ella. Algunos la miraban con admiración, otros con expectación y curiosidad y otros… con cierta envidia. Las cuatro chicas fueron directas al final de la mesa donde estaban sentados Frank Longbottom, Seamus Fletcher y Kevin Slogan.

- ¡Buenos días chicos! – saludó Laura tan contenta como siempre.

- ¡Buenos días! – contestaron ellos haciéndoles sitio inmediatamente en la mesa. Frank miraba a Alice detenidamente, como si encontrara algo raro en ella, lo que provocó que la cara de la chica se tornara del color de pelo de Lily.

- ¿Estas nerviosa Potter? – preguntó Kevin mientras se untaba mermelada en una tostada. Esa pregunta pilló de improviso a Marian pues no había tenido casi trato con aquel chico.

- Eeee… - dudó un poco, pero al ver que los chicos hacían aparición por la puerta y que sus amigas esperaban su respuesta mirándola, se le disiparon todas las dudas – No. En realidad tengo muchas ganas de empezar – Kevin arqueó las dos cejas, pero no dijo nada – y llámame Marian por favor – él sonrió y asintió con la cabeza.

- ¡Pues te deseamos todo tipo de suerte! – dijo Seamus atragantándose con los cereales, lo cual provocó las risas del grupo.

- ¿Qué tal se levantó mi premio a la excelencia académica esta mañana? – preguntó James a la vez que le daba un beso cariñoso a Marian en el pelo, gesto que a la chica le sorprendió bastante.

- No es tu premio a la excelencia académica, Potter – dijo Lily sin levantar la vista de su manzana, la cual pelaba con un poco de agresividad.

- Ya está la lista que todo lo sabe… ¿Nunca cambiarás Evans? – preguntó James sarcásticamente mientras tomaba asiento al igual que sus tres amigos.

- Cambiaré cuando haga calor en Enero – contestó la pelirroja dando por zanjada la discusión, lo que provocó las risas de los presentes y la ira de James, hecho que no le pasó inadvertido a Sirius.

- Estás muy ingeniosa esta mañana ¿No Evans? – comentó Sirius en tono desafiante mientras se sentaba.

- ¡Piérdete Black! – le espetó ella, haciendo que Marian levantara la cabeza de su cuenco de leche y su mirada se cruzara con la de Sirius.

- Cambia de repertorio Evans, porque esa respuesta ya tiene dueña – contestó el moreno sin apartar la vista de Marian, la cual puso los ojos en blanco.

     En aquel momento, el director Dumbledore se levantó de su asiento para pedir atención al alumnado, pues se iban a repartir los horarios.

- ¡Buenos días alumnos! – comenzó en tono jovial – comenzamos un nuevo curso cargados de energías así que solo me queda recordarles que están aquí para convertirse en magos de provecho de cara a un futuro no muy lejano. Lo que no aprendan en Hogwarts, no lo aprenderán en otro lado, y no me refiero única y exclusivamente a la parte académica, sino también a la humana y moral…

- Ya está con el discurso de siempre – bufó Peter.

- Schss – le mandó callar Remus.

- … Sean consecuentes con lo que hacen y espero que los resultados a final de curso estén acordes con su esfuerzo y dedicación. Ahora me gustaría que diéramos una calurosa bienvenida al nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, Rufus Scrimgeour – todos los alumnos aplaudieron - Debo comentar también que el profesor Wikelson que impartía clase de pociones… - casi todos los alumnos fueron abriendo los ojos progresivamente esperando la gran noticia - … no estará con nosotros este año desgraciadamente – en las caras de los alumnos se dibujaron unas amplias sonrisas que no pasaron desapercibidas para el director, el cual les miró con dureza ante aquella actitud – en su lugar estará el profesor Jason Backer, que llegará de un momento a otro. Así que como veis, este es un año de cambios. Sin más, le cedo la palabra a la profesora McGonagall. Cuando quieras Minerva.

- Bien, vamos a proceder a repartir los horarios para este curso – comenzó la profesora con semblante serio, el cual chocaba con el buen humor de Dumbledore – cada jefe de casa irá pasando por las mesas para darles a cada uno un horario. Las clases comienzan como ya saben a las nueve de la mañana y la impuntualidad a las mismas se penalizará con la pérdida de puntos para sus respectivas casas – los alumnos ya la estaban mirando con aburrimiento – que tengan un buen curso.

- ¡Qué bien! – exclamó Sirius levantándose del banco – ¡a tomar viento Wikelson!

- Ya ves… ese vejestorio la tenía tomada con nosotros – dijo James chocando la mano de su mejor amigo.

- Pues a mi no me parecía tan malo - comentó Remus mientras leía "El Profeta".

- Eres demasiado inocente Rem – Sirius se acercó a él y le pellizcó el carrillo.

- ¡Quita Sir! – protestó Remus apartándole la mano.

- ¡Es la mejor noticia que nos podían haber dado! – sentenció Peter levantándose al igual que Sirius.

     A los alumnos les sorprendió más el cambio del profesor de pociones que el de defensa contra las artes oscuras pues, de todos era bien sabido, que aquel puesto tenía una especie de maldición ya que ningún profesor a partir de los años setenta había podido conservar el puesto por más de un año.

     Marian comenzó a mirar su horario como todos los alumnos. La diferencia, era que a ella le habían hecho uno especial para los dos cursos. Su primera clase era cuidado de criaturas mágicas de tercero y conjunta con Hufflepaff, Ravenclaw y Slytherin. En un primer momento, Marian miró hacia la mesa Slytherin buscando a Regulus, pero al darse cuenta de que era una asignatura de tercero, se giró inmediatamente hacia su hermano Sirius y no pudo más que suspirar.

- ¡Excelente comienzo! - exclamó James mirando la hoja de horarios - tenemos clase de cuidado de criaturas mágicas – a James le encantaba todo lo referente a personajes fantásticos. Luego miró detenidamente el papel – Es conjunta con Ravenclaw, Hufflepaff y … ¡Buah! – exclamó tirando el horario encima de la mesa – y Slytherin.

- Gué adco m dan loz de Slytherin – Sirius hablaba con la boca llena de cereales salpicando toda la mesa.

- ¡Qué asco me estas dando tú ahora mismo! - dijo Remus de guasa.

- Por cierto Rem, ¿tú que optativas te cogiste al final? – preguntó James ya que sabía que Remus las había cogido diferentes a las de ellos.

- Runas antiguas y Aritmancia – contestó el chico sin darle importancia. James y Sirius pusieron los ojos en blanco.

- Mira que te complicas la vida Rem – Sirius le miraba sin entender cómo se podían llevar tan bien con aquel chico, pues era casi opuesto a ellos.

- Prefiero que no me devore nada. Además, las criaturas mágicas no son ningún secreto para mí – Remus, enmudeció repentinamente, como si hubiera dicho algo prohibido. James y Sirius le miraron suspicazmente.

- Pues a ver cómo es esta asignatura de las criaturas mágicas– comentó Peter limpiándose la boca con la manga de la túnica. Remus agradeció la interrupción – solo espero que no nos coma un dragón o algo así – Peter solo se había apuntado a las mismas optativas que James y Sirius para no estar solo.

- Mira que eres gallina Petigrew – le espetó Laura secamente.

- Cierra el pico Meyer – James salió en defensa de su amigo haciendo que la chica les diera la espalda para juntarse con sus amigas.

- No les soporto. Vámonos – sentenció Lily mirando a James con cara de asco. Las cuatro amigas se fueron hacia sus respectivas clases.

- ¿No le toca también a tu hermana esta clase Jimmy? - preguntó Sirius, leyendo "El profeta" de Remus despreocupadamente.

- ¿Marian?... ¡es verdad! Todo el curso con la enana… ¡Buf! – James recordó en aquel momento, que ni siquiera sabía qué asignaturas optativas iba a estudiar Marian.

- Qué alegría me das… - dijo Sirius con voz pasiva y sin retirar la vista del periódico.

- ¿Qué optativas ha cogido Marian para tercero? – preguntó Remus bastante curioso. A James le daba vergüenza no poder contestar pero menos mal que Sirius siempre estaba allí para sacarle del apuro.

- Cuidado de criaturas mágicas y adivinación – contestó el moreno cansinamente – las mismas que nosotros… ¿se puede tener peor suerte?

- ¿Y cómo es que tú sabes las optativas de Marian y James no? – En contra de lo que había pensado James, Remus le caló desde el principio.

- Pues porque ayer las oí en el expreso – contestó Sirius como si fuera la mayor tontería del mundo mientras seguía leyendo.

- ¿Y qué hacías tú donde las chicas? – atacó James molesto porque Sirius supiera más que él sobre su hermana.

- Fui al baño y las oí… ¿pero que narices te pasa Jimmy? – Sirius cerró el periódico de sopetón pues ya se estaba empezando a hartar de esos dos.

- Lo siento tío, es que…

     Debido a la conexión especial que tenían, Sirius supo en seguida los motivos de James al comportarse de aquella forma así que decidió pasarlo por alto. Al fin y al cabo, era normal su actitud por lo que decidió tener más cuidado la próxima vez. ¿Qué culpa tengo yo de enterarme involuntariamente de las cosas de Potter? pensaba el peliazul recordando también la forma en la que se enteró de la ampliación de estudios de Marian al final del curso pasado.

- Bueno – continuó Sirius – solo espero que no se le suba a la cabeza lo de ser premio a la excelencia académica – James asintió con él mientras le guiñaba un ojo en plan "gracias por entenderme tío".

- No creo que vaya a pasar eso. A mí me parece que Marian es una chica muy humilde – comentó Remus indicándoles a sus amigos que se levantaran para ir a clase, pues la campana ya había sonado - y sus amigas…

- ¡Unas arpías! - Contestó Sirius levantándose de un salto.

     Marian estaba absorta en sus pensamientos. Realmente sus nervios estaban empezando a apoderarse de ella, lo que la asustó un poco. Lily, como siempre, se percató de ello y comenzó a ejercer de hermana mayor, como lo había hecho el curso anterior.

- No te preocupes Mary, seguro que todo va a ir bien – Lily posó una mano en el hombro de Marian, gesto que ella agradeció.

- Si, lo único malo es que estarán los Slytherin también, pero no creo que empiecen a dar guerra el primer día de clase. – comentó Alice, la cual había estado muda durante todo el desayuno a causa de un castaño que no le quitaba los ojos de encima.

- ¡Por fin hablas Alice! – exclamó Laura con picardía – en todo el desayuno no has abierto la boca.

- ¡Cierra el pico Laura! – le regañó ella sin poder evitar que las demás comenzaran a reír.

- ¡Mirad chicas! – Lily señalaba hacia el tablón de anuncios de la entrada – han formado un club de duelo para los fines de semana. Comenzará a la vuelta de las vacaciones de Navidad – Marian olvidó su ensimismamiento por un segundo y se acercó para ver el cartel.

- ¿Dónde lo pone? – preguntó intrigada.

- Aquí.

     Lily señaló un poster muy bien diseñado donde venían explicadas todas las reglas para formar parte del club. Lo presidían los nuevos profesores de defensa contra las artes oscuras y Pociones, Rufus Scrimgeour y Jason Backer respectivamente. Al parecer, eran amigos.

- ¿Dónde hay que apuntarse? – Marian comenzó a escrutar las hojas con impaciencia buscando algún tipo de formulario de solicitud – no lo veo…

- Solo se pueden apuntar los alumnos a partir de cuarto curso – Marian bajó la cabeza decepcionada pues le encantaba todo lo referente a Defensa contra las artes oscuras.

- Pues habrá que esperar al año que viene – suspiró Alice con un toque de resignación.

- Bueno chicas, yo me voy para Runas antiguas – se notaba que Lily estaba emocionada por comenzar las clases – nos vemos en transformaciones.

- ¡Estás loca por haber cogido esa asignatura Lil! ¡¿lo sabías?! – gritó Alise, pues aquella era una de las asignaturas más difíciles junto con Aritmancia. Lily se dio la vuelta encogiéndose de hombros exageradamente.

     Como los chicos se habían entretenido más de la cuenta en el desayuno,  ahora caminaban muy deprisa por los corredores. Sirius, James y Peter iban en dirección a la salida del castillo para ir a los terrenos de Hogwarts. Remus les acompañaba hasta la zona sur, donde se impartía la clase de Runas antiguas. James estaba más callado de lo normal y eso, a Remus, no le pasó inadvertido.

- ¿Qué te pasa James? –  preguntó el ojimiel dispuesto a saber lo que le preocupaba a su amigo el cual no contestaba – ¡JAMES! – gritó dándole una colleja.

- ¡Ay! No, nada… estoy aún medio dormido, tendré que acostumbrarme de nuevo a estos madrugones – Remus le miró incrédulo y con una habilidad pasmosa, consiguió que Peter y Sirius se adelantaran sin darse cuenta para quedar con James atrás y conseguir que el chico hablara sinceramente.

- Venga James, a mi no me engañas… estas preocupado por Marian ¿no? – el moreno le miró con media sonrisa.

- Pero que listo eres Rem… - dijo dándole una palmada en la espalda – pues sí, la verdad es que estoy un poco preocupado porque creo que la enana se ha metido en un berenjenal del que no se como va  a salir.

- Ella es muy inteligente y trabajadora James, dale un poco de confianza – Remus intentaba que su amigo entrara en razón.

- Eso mismo me dijeron mis padres… e incluso Sirius – ante aquello, Remus levantó las cejas sorprendido. Nunca pensó que Sirius apoyara que Marian estuviera en su mismo curso, pero no dijo nada – No se qué pensar Rem, esto es nuevo para mí – ambos se pararon porque Remus ya se iba por otro lado no sin antes dar un último consejo a James.

- Solo deja correr el tiempo.