CAPÍTULO 8
EL ENTRENAMIENTO
Los días en Hogwarts transcurrían sin novedad. Las chicas estaban encantadas de tener a Marian en sus clases y la ayudaban en todo lo que podían pues, aunque la morena era muy lista, a veces le costaba un poco seguir el ritmo. Por otro lado, recibía ayuda por parte de Neville para las asignaturas de segundo pues había a veces que llegaba un poco tarde porque se solapaban unas clases con otras. Los profesores no le decían nada por el retraso, ya que estaban al tanto de la situación de la Gryffindor y de hecho, la ayudaban también en todo lo que podían. Todos aquellos comportamientos los podía haber previsto, pues tenía unos amigos inmejorables y su reputación como estudiante excelente del colegio, le hacía tener la ayuda y beneplácito de los profesores. Pero con lo que no contaba Marian era con la ayuda de cierto compañero de segundo.
Marian corría por el pasillo a toda prisa pues llegaba ya tarde a clase de Defensa contra las artes oscuras de segundo curso. Esa era la única asignatura junto con transformaciones a la que no le preocupaba faltar pues se le daba muy bien pero aquel día, para su mala suerte, Scrimgeour adelantó la clase y para cuando ella llegó a la puerta, los alumnos ya salían de la clase.
- Maldición… - dijo entre dientes mientras se dejaba caer a lo largo de la pared enterrando su cara entre las manos. Seguir el ritmo le estaba resultando más difícil de lo que creía.
- Hola Marian.
Por un momento pensó que la voz de saludo era la de Sirius y maldijo su mala suerte. Luego, se percató de que Sirius nunca la llamaba por su nombre de pila sino por su apellido. Alzó la mirada y se encontró con un chico moreno de ojos negros que la miraba divertido a la vez que le extendía una mano para ayudarla a levantarse.
- Hola Regulus – dijo sonriendo mientras aceptaba su mano y cogía impulso para levantarse – pensé que era el idiota de tu hermano – Regulus torció el gesto.
- ¿Tanto nos parecemos? – preguntó después de un silencio incómodo.
- ¡Oh no! No se porqué se me ocurrió – salió ella al paso.
- No te enteraste de que la clase se adelantó ¿verdad? – preguntó Regulus para cambiar de tema.
- Pues no. No se porque Neville no me ha avisado… - dijo bajando la cabeza mientras empezaban a caminar hacia el gran comedor.
- ¿Rowland? – preguntó él obteniendo la afirmación de la chica – no ha venido a clase, entonces es normal que no te avisara.
- Pues menos mal que me lo has dicho porque ya estaba maquinando la mejor manera de matarle. Aunque seguro que tampoco se ha enterado, es tan desastre como yo, a decir verdad - los dos comenzaron a reír.
- La clase de hoy ha sido un tanto complicada si quieres te puedo…
En el otro lado del claustro cuadrado, tres chicos caminaban mirando unos papeles sucios y arrugados que parecían un amago de planos. James levantó la cabeza y al ver a su hermana con el Slytherin, se apresuró a interrumpirla gritando desde la otra punta.
- ¡MARIAN! – la chica se sobresaltó y empezó a mirar hacia todos lados para ver donde estaba su hermano sin dejar que Regulus acabara la frase.
- ¡¿QUÉ QUIERES JIMMY?! – gritó ella haciendo que algunos alumnos miraran a los hermanos Potter mientras susurraban entre ellos.
- ¡QUE HAN CAMBIADO LA CLASE DE HERBOLOGÍA DE ESTA TARDE POR DEFENSA CONTRA LAS ARTES OSCURAS!
- ¡VALE! ¡PERO ME LO PODÍAS HABER DICHO EN LA COMIDA! – dijo ella sin percatarse de que todo el mundo se estaba riendo de la situación. Regulus estaba un poco colorado ante las miradas y tanto Remus como Peter seguían a lo suyo con los dichosos papeles.
- ENCIMA DE QUE TE AVISO… - volvió a gritar el pelinegro – ¿QUÉ HACES CON EL ENEMIGO? – preguntó de sopetón. Marian le miró enfadada.
- ¡LO QUE NO TE IMPORTA!
Con las mismas, cogió a Regulus por el brazo y tiró de él hacia el gran comedor cruzándose esta vez con Sirius que lo había visto todo desde el piso de arriba. Al ver como Marian llegaba tarde a clase, le pareció divertido y se quedó a ver su reacción. Lo que no se imaginó fue que esta se encontraría con su hermano.
- Vaya vaya "Coletas"… - la cara de Marian se tornaba cada vez de un rojo más intenso – ¿Qué haces con mi querido hermanito SLY-THE-RIN por los largos pasillos de Hogwarts? – Regulus le miraba fijamente y Marian cambió su semblante a uno más tranquilo pero tremendamente amenazador. Estaba harta.
- Lo que haga o deje de hacer con mis amigos, no te importa Black. ¡Y no me llames "Coletas"! – esta vez se acercó a Sirius peligrosamente pero este no retrocedió. Estaba claro de que a orgullosos no les ganaba nadie.
- Vale Potter, vale – y con una mirada fulminante hacia su hermano, se Marchó.
- Gracias por considerarme tu amigo Marian – la chica cambió su semblante furioso por uno más relajado.
- Gracias a ti Reg…
- Señorita Potter – a Marian se le erizó el bello al reconocer aquella voz y Regulus torció el gesto como si le fueran a dar una colleja en aquel momento.
Marian se volteó intentando serenarse sin mucho éxito al ver la figura robusta de Rufus Scrimgeour caminar con agilidad y a grandes zancadas hacia ella. Rufus Scrimgeour era un hombre corpulento y su aspecto se asemejaba al de un fuerte y robusto león. Tenía unas curiosas rayas doradas en su rojiza melena y cejas pobladas. Sus ojos amarillentos y perspicaces, eran ocultados parcialmente por unas gafas de alambre entalladas.
- Profesor, siento mi ausencia en la clase pero… - Marian intentaba disculparse pero le estaba siendo muy difícil al ver el gesto inescrutable de Scrimgeour.
- Acompáñeme al aula Potter – su voz de mando intimidó un poco a la chica la cual se apresuró a seguirle hacia el interior del aula.
Una vez que Marian cerró cuidadosamente la puerta del aula, se sentó por orden gestual de Scrimgeour en uno de los pupitres de la primera fila Este me mata… pensó temblando.
- Creo que las modificaciones de los horarios de clase se avisan con dos día de antelación señorita Potter – Scrimgeour no cesaba de mostrar una severidad suprema en su semblante.
- No me fijé profesor… – se disculpó Marian con un hilo de voz – no se volverá a repetir.
- Eso espero – a Marian le pareció que el profesor Scrimgeour relajaba su gesto – bien Potter, hoy he explicado los hechizos defensivos – Marian torció el gesto contrariada ¡Mierda! Y encima me pierdo la mejor clase Scrimgeour esbozó una pequeña sonrisa al ver el gracioso gesto de la chica – sin duda – siguió – es una de las clases más importantes del curso y el no haber asistido a ella la retrasa en su evolución en la asignatura.
De herbología, de adivinación, de astronomía e incluso de pociones pero nunca, NUNCA, Marian se habría imaginado que su progreso en Defensa contra las artes oscuras se iba a ver en peligro alguna vez, lo que le provocó una palidez que preocupó al mismo Scrimgeour.
- Potter no te preocupes solo…
- Asistiré a la clase de Ravenclaw y Slytherin para recuperarla señor – Marian había perdido toda la timidez impulsándose en el pupitre.
- Ya la di ayer pero…
- Déjeme referencias de libros para consultar – Marian se inclinaba cada vez más en el pupitre – haré un trabajo de los centímetros que me pida.
- Potter…
- Lo siento mucho profesor, pero no me fijé en el cartel porque estoy un poco agobiada con… - Marian cayó por un momento porque no quería bajo ningún concepto poner como excusa su complicado horario para cubrir sus faltas. Scrimgeour aprovechó para pararle los pies a la Gryffindor.
- Quizá mis palabras no hayan sido las correctas Potter – el profesor relajó más su semblante – no estoy insinuando que vaya usted mal en mi asignatura ni mucho menos. Solo quería prevenirla sobre su falta ya que no toleraré otra así – Marian volvió a sentarse en el pupitre – dedicaremos a este tema cuatro sesiones así que creo que si lee el tema cinco en su manual antes de la siguiente clase, no tendrá ningún problema – Marian dudó preocupada.
- Pero…
- No se preocupe porque la clase de hoy ha sido teórica – Marian se encaminó hacia la puerta con la cabeza gacha. Scrimgeour se dio cuenta de que é mismo se había relajado más de la cuenta y eso no lo podía tolerar – pero no obstante, la clase ha sido bastante importante así que le sugiero que se ponga al día. Y por cierto, 10 puntos menos para Gryffindor.
- Si profesor – Marian cerró la puerta del aula dejando al profesor pensativo en su silla.
Ya en el gran comedor, los alumnos devoraban la comida como si la vida les fuera en ello. Las chicas estaban conversando animadamente sobre el nuevo hechizo que habían aprendido en Encantamientos aquella mañana: "Wingardum Leviosa". Era un hechizo que hacía levitar objetos. A la única de la clase que le había salido bien a la primera fue a Lily, ya que se le daba muy bien esa asignatura. A las demás, incluida Marian, les costó un poco manejar el hechizo así que quedaron aquella tarde para practicarlo después de las clases.
El profesor Dumbledore se levantó de su asiento para pedir silencio, ya que la profesora Hooch iba a comunicar la fecha del primer partido de Quidditch del curso.
- Bueno, ya tengo hecha la repartición de los primeros partidos para esta temporada – dijo sin más miramientos, acaparando la atención de toda la asamblea – el primer partido se celebrará el sábado 28 de noviembre y será Gryffindor contra Hufflepaff. Los demás partidos los pondré en la corchera de la entrada – luego miró a todos los alumnos y en especial a los de Slytherin - Quiero juego limpio y deportividad, quedáis advertidos – dijo levantando el dedo índice. Sin más, se sentó para seguir comiendo.
- ¡Estupendo! Una semana antes de los exámenes del primer trimestre – se lamentó Jack Johnson de quinto curso y cazador de Gryffindor.
- Y aún no hemos empezado a entrenar – apuntó Mark Shoot mirando al capitán del equipo que estaba en el otro lado de la mesa escribiendo nerviosamente en un pergamino. Mark era también de quinto curso y golpeador del equipo – ¿Qué hace Cullen?
- Estará haciendo el planning de entrenamientos… ¡Nos va a machacar! – volvió a protestar Johnson.
- Venga, venga chicos. Tenemos que empezar a entrenar si no queremos que nos ganen los Tejones – dijo James apoyado por Sirius que seguía devorando la comida mientras señalaba a su amigo en plan "tiene razón".
- Aquí viene ya…
- ¡Chicos! – saludó el capitán del equipo, Tom Cullen de sexto curso.
- ¡Hola Cullen! – saludó James efusivamente mientras que los demás hicieron un leve gesto de saludo con la cabeza.
- Aquí os dejo los horarios de entrenamiento ¿vale? – les entregó a cada uno un pergamino.
- ¡¿Entrenamos hoy a las seis de la tarde?! ¡Casi no nos va a dar tiempo de ducharnos antes de cenar! – protestó Shoot mirando con ojos como platos el pergamino.
- No hay réplicas chicos – dijo tajantemente el capitán – o nos ponemos las pilas o nos van a comer este curso. Además, Potter y Black tienen que empezar a entrenar lo antes posible… - Tom señalaban a los dos Gryffindors que le miraban con una sonrisa – ¡Y vosotros también! – finalizó mientras se iba. Esas últimas palabras desencadenaron una serie de protestas que se prolongaron durante toda la comida.
Después de herbología de segundo, Marian se dispuso a ir hacia la sala común ya que lo más seguro era que Lily, Alice y Laura estuvieran ya allí practicando el famoso hechizo Wingardum Leviosa. Iba con Neville, el cual le estaba explicando un ejercicio que había que hacer para dentro de una semana de herbología. El ejercicio consistía en buscar las propiedades de la Luparia.
- Vaya jaleo Neville… - se quejaba Marian soplando un mechón de cabello que se había escapado de la coleta.
- No es tan difícil Mari, lo único que se necesita es tiempo y paciencia – dijo el chico para animar a la morena – el tiempo lo tienes, la paciencia…
- ¡NO! No sirvo para la herbología Neville… no se, esto de las plantas no es que me vaya mucho. El año pasado fue en la asignatura que más me tuve que esforzar para sacar… la matrícula – esto último lo dijo más bajo, pues no le gustaba ir recordando por ahí su hazaña del curso pasado – y todo fue gracias a ti Neville.
El chico se sonrojó un poco ante los halagos de su amiga. El año pasado le dijo que la ayudaría en todo lo que pudiera y ese todo solo abarcaba la asignatura de herbología pues en las demás era Marian la que tenía que ayudarle a él.
- ¿No es ese el equipo de Quidditch de Gryffindor? – preguntó Neville al ver a un grupo de siete alumnos uniformados con los colores de la casa y escobas en la mano dirigirse hacia los terrenos donde se daban las clases de vuelo. Marian seguía con la nariz pegada a su ejemplar de "Mil hierbas mágicas y hongos" y ni siquiera escuchó el comentario.
- Entonces esta hierba… – seguía a lo suyo - ¿Solo crece si se le suministra polvos de diente de dragón? – en aquel momento levantó la vista para que Neville le contestara pero halló al chico mirando al equipo.
- Ojalá tuviese talento para estar en el equipo de Quidditch… - por fin Marian se dio cuenta de lo que pasaba. Cerró el libro y se puso delante de él cogiéndole del brazo.
- ¡Vamos! – exclamó comenzando a correr hacia los terrenos.
- No Marian por favor… me… me moriré d… de la vergüenza – dijo Neville sin parar de correr y jadeando.
- Aquí no se va a morir nadie y… y me… menos de vergüenza. – a Marian también le costaba hablar - A.. además… no quie… quiero perderme el… primer entrenamiento de… Jimmy y… Sirius. ¿Le he llamado Sirius?
A lo lejos, divisaron al equipo de Gryffindor haciendo lo que parecían una especie de ejercicios de calentamiento sin las escobas. Ambos se colocaron en unas gradas para ver el entrenamiento. James, que se dio cuenta de la presencia de los dos Gryffindors, pues parecía que tenía un radar con su hermana, se apresuró a saludar a Marian con los pulgares en alto. Ella le contestó de la misma forma. ¿Dónde está Black? se preguntó Marian a sí misma al no ver al amigo de su hermano en el campo. El capitán del equipo, al ver el gesto de James, se giró hacia ellos y no pareció muy conforme con su presencia pues se encaminaba hacia las gradas con cara de pocos amigos.
- Me parece que vienen a echarnos… - dijo Neville levantándose ya para irse.
- De aquí no nos echa nadie – Marian sujetó a Neville por el hombro mientras se levantaba para ir hacia el capitán – tú quédate aquí – ante la orden de la chica, Neville no pudo más que sentarse y esperar.
- No podéis estar aquí Potter – dijo Cullen de forma tajante, la cual no admitía réplica.
- Buenas tardes Tom.
El se sorprendió levemente al ver que la chica le llamaba por su nombre de pila aún sin haber hablado nunca con él. Naturalmente, Marian conocía a Tom Cullen por ser el capitán de Gryffindor y Tom conocía a Marian por haber conseguido el premio a la excelencia académica el año pasado. Tom Cullen iba a sexto curso y aquel año le habían nombrado capitán del equipo de Gryffindor por votación interna del mismo. Tom era muy alto y de complexión fuerte gracias al Quidditch. Su pelo castaño claro, formaba algunas ondulaciones que apenas se notaban porque lo tenía bastante corto y el color de sus ojos recordaba al del chocolate. Tom era muy guapo, por ello, la mitad de las féminas de Hogwarts suspiraban por él.
- Es vuestro primer entrenamiento ¿no? – comentó Marian como si no lo supiera para ganar tiempo. El chico asintió impaciente.
- Pero no podéis verlo, es a puerta cerrada – Marian comenzó a barrer todo el terreno con la vista muy lentamente.
- ¿Puerta? – preguntó sin mirar al capitán - ¿Puerta cerrada? – su mirada seguía escudriñando todo hasta que se topó de nuevo con la de Tom - ¿Desde cuando hay puertas cerradas en los terrenos de Hogwarts?
El chico reprimió todo lo que pudo la risa, pero cuando vio que ella tampoco podía aguantar más, comenzaron a soltar carcajadas allí mismo. En aquel momento apareció Sirius corriendo por el campo hacia sus compañeros.
- ¿Qué hace tu hermana hablando con Cullen? – preguntó a James.
- Me parece que le está convenciendo para que se puedan quedar a ver el entrenamiento Rowland y ella.
- ¡Pero si se están riendo! – exclamó Sirius señalando con un aspaviento a los aludidos.
- Es curioso ¿verdad? – dijo Mark Shoot mientras se acercaba a ellos. James y Sirius le miraron sin entender – Cullen nunca deja que se vean los entrenamientos de principio de temporada y de hecho, se pone como una furia cada vez que ve a alguien aquí – James y Sirius se miraron extrañados.
- Tom nunca se ríe en los entrenamientos. – esta vez era Jack Johnson el que se acercaba a ellos con la Quaffle en la mano – por eso es raro que lo haga con una niñata.
- ¡Eh! – protestó James – ¡Que esa niñata es mi hermana!
- ¿Esa es Marian Potter? – Jack aguzó la vista, pues estaban a bastante distancia. James le miraba fatal y Sirius seguía con su cara de Pocker viendo la escena – ¡Wow! Perdona Potter, no la había reconocido – James aceptó sus disculpas.
- ¡Bueno, basta de perder el tiempo y comencemos a entrenar de una vez! – la voz de Cris Dawson resonó en todas sus cabezas como el rugido de un León. Ella, por el contrario, no quitaba la vista de encima a Tom y Marian.
Cris Dawson era la cazadora estrella del equipo. Iba a sexto curso al igual que Tom y era la segunda de abordo a la hora de mandar en el equipo. Cris era rubia y alta y tenía un cuerpo atlético digno de todas las miradas masculinas de Hogwarts y a la vez de todas las críticas de la féminas del lugar. Era una cazadora muy buena y por ello, más de uno aseguraba que el equipo nunca tendría un cazador tan potente y valioso como ella, lo que la hacía creérselo más. Y no era para menos pues la chica, tenía mucho talento.
- Está bien Potter… esa ha sido buena – comentó Tom una vez que pudieron parara de reír - Podéis quedaros, pero no lo vayáis comentando por ahí ¿vale? – Tom apuntaba a Marian y a Neville alternativamente el dedo índice - Porque sino todo el mundo querrá venir a ver los entrenamientos y eso si que no lo puedo permitir. Cuando ya tengamos las tácticas depuradas, podréis venir sin problemas.
- No te preocupes Tom, tienes mi palabra – prometió haciendo un gesto raro que consistía en acariciar con la mano derecha de una pasada la zona del corazón y luego llevarse la misma mano a la boca besando el dedo pulgar e índice a la vez. Aquel gesto hizo esbozar una sonrisa al capitán – muchas gracias.
- No hay de que – dijo él poniéndose en camino para empezar el entrenamiento.
- ¡TOM! – volvió a gritar Marian haciendo que el chico se girara Estaban ya a bastante distancia – LLAMAME MARIAN – Tom asintió sin que se le borrara la sonrisa de la cara.
Neville y Marian se lo pasaron en grande viendo el entrenamiento. La verdad es que Marian había subestimado demasiado el deporte mágico ya que solo veía el resultado final de lo que son unos entrenamientos verdaderamente duros. James era muy rápido con la escoba y casi no se le veía en el campo pues se movía en él como las balas. Por otra parte, Sirius no era tan rápido pero tenía mucha más habilidad y fuerza. En resumen, sus puestos les venían como anillo al dedo. Marian se planteó por un momento si ella misma valdría para jugar al Quidditch pero al pensar aquello, alzó la vista y vio cómo una bludger casi tira a Sirius Black de su escoba Mejor que no… pensó.
Al acabar el entrenamiento, Neville y Marian se acercaron para saludar a James y al equipo. Estaban todos exhaustos, pero especialmente Sirius y James ya que no estaban acostumbrados a ese tipo de entrenamiento tan duro y exigente.
- ¡Muy bien Jimmy! – Marian fue corriendo hacia él y le despeinó el pelo – seguro que si seguís así ganáis el partido.
- ¡Por supuesto que vamos a ganar el partido! – Jack se dirigía hacia ellos para enmendar el comentario desafortunado que había hecho antes con respecto a la hermana de James – tú debes ser Marian Potter ¿Me equivoco? – la chica asintió con la cabeza y estiró la mano.
- Y tú eres…
- Jack Johnson, un placer. Este es Mark Shoot, golpeador y esta Marta Hinggins, cazadora - los chicos la saludaron con un ligero movimiento de cabeza.
- Encantados Potter – dijeron Mark y Marta a la vez.
En aquel momento, se acercaba Sirius exhausto y rascándose un hombro, pues le había llevado un buen rato guardar las bludgers en el baúl. Realmente esas bolas eran indomables y como era el novato, le tocó cargar con ellas.
- Llamadme Marian – se apresuró a corregir la morena. Los chicos, sonrieron ante el gesto amigable de la Gryffindor - Este es Neville Rowland – Neville casi no podía pronunciar palabra así que se limitó a hacer un gesto leve con la cabeza.
- Siempre consigues lo que quieres ¿no Potter? – dijo Sirius mientras se secaba el sudor con la manga de la túnica. Otros que la llaman por su nombre… solo falta que Cullen la llame también así… ¡Esta niña me saca de quicio! pensó Sirius con rabia.
- ¿Qué te pareció el entrenamiento Marian? - preguntó Tom Cullen, el cual venia seguido por Cris Dawson.
- ¡¡OH, POR FAVOR!!
El rugido de Sirius al ver que el capitán llamaba a Marian por su nombre de pila, se escuchó por todo el campo. Lo peor fue cuando todos se quedaron callados sin saber a qué había venido aquel arrebato, pues solo Sirius y Marian lo sabían. jaja, eso es por meterte conmigo… ¡niñato! pensó ella con una sonrisa maliciosa.
- Ha estado genial el entrenamiento Tom – siguió Marian sin hacer caso a Sirius el cual parecía el toro de los Chicago Bulls en aquel momento - Le decía a Jimmy que si seguís entrenando así, seguro que la copa es para vosotros este año – Marian se giró hacia Sirius divertida por la cara que tenía. Realmente no podía estar mucho tiempo ignorándole por más que quisiera - Por cierto Black, vaya pintas que llevas… no es propio de ti. Se ve que te viene un poco grande un entrenamiento de verdad – dijo Marian irónicamente como respuesta a su impertinencia de antes. Sirius fue a replicar pero James le detuvo con la mano temiendo otra pelea Black Vs Potter.
- Vamos a ducharnos. Nos vemos en la cena enana – James cogió a Sirius por el brazo y lo arrastró mientras este caminaba de espaldas lanzándole miradas amenazadoras a Marian, las cuales respondía esta con la cabeza bien alta en plan "Qué miedo me das… Pimpín"
- No te llevas bien con Black ¿verdad? – preguntó Mark Shoot irónicamente.
- La verdad es que no – contestó Marian sin dejar de mirar como Black luchaba por desprenderse de James.
- pero ¿a no se nota? – comentó Neville muy ingeniosamente para sorpresa de Marian. Todos se echaron a reír.
- ¡Muy buena chico! – dijo el capitán dando unas palmadas a Neville en el hombro – Tom Cullen – se presentó extendiéndole la mano. Neville se quedó mudo mirando a Tom, pues ni en sus mejores sueños había imaginado hablar con un capitán de Quidditch, aunque fuera del colegio. Marian tuvo que propinarle un codazo para que se presentara.
- Ne, Neville Ro, Row… - nuevo codazo de Marian – Neville Rowland.
- Bueno chicos, vamos a ducharnos – cortó Cris tajante.
- Perdona, no me he presentado – dijo Marian al percatarse de que la chica esta allí – Marian Potter.
- Cris Dawson. Vamos chicos, no tenemos todo el día y en breve sonará la campana para ir a cenar – a Marian le extrañó mucho la sequedad en las palabras de la chica, pero no le dio más importancia – un placer Potter – Cris se despidió con un golpe de túnica y los demás la siguieron.
- ¡¡CENA!! – exclamó Marian cuando se quedaron solos después de un silencio pensativo por parte de ambos.
- ¡¿Qué pasa?! – Neville dio un respingo volviendo inmediatamente de su nube particular después de haber hablado con Tom Cullen.
- ¡Que se me olvidó por completo que había quedado con las chicas para estudiar! – Marian se llevaba las manos a la cabeza en un gesto desesperado – ¡ME VAN A MATAR! – ambos amigos corrieron hacia el castillo pensando en una buena excusa pero… ¿Qué excusa tenía el no ir a estudiar por ver un entrenamiento de Quidditch?
