Los alumnos ya habían acabado de desayunar y Marian y Sirius se apresuraron a disculparse con sus respectivos amigos. Lily estaba un poco molesta, pero al ver los mil y un pucheros que le hacía Marian no pudo más que perdonarla. Por el contrario, Remus se despachó a gusto con Sirius pues le dijo que el quedarse con Marian había sido una excusa de muy mal gusto para no acabar el trabajo. No obstante, rectificó cuando se enteró de que había sido verdad por la misma Marian. Ella había visto como Remus reprendía a Sirius por su culpa y no se lo pensó dos veces para salir en su defensa, cosa que sorprendió a todos y a Sirius el primero. Marian se despidió de grupito, pues mientras ellos tenían la primera hora libre, ella debía ir a clase de Encantamientos de segundo.
*****
Ya en las mazmorras, donde se impartía la clase de pociones, tanto Ravenclaw como Gryffindor estaban esperando al profesor Backer con nerviosismo. Las chicas estaban bastante relajadas ya que confiaban plenamente en el buen trabajo que habían hecho, sin embargo, a Los Merodeadores empezaron a salirles unos tics muy curiosos. Remus comía chocolate sin parar, a Peter le parpadeaba un ojo constantemente, James no paraba de despeinarse el pelo más de lo que era habitual en él y Sirius cacudía la pierna derecha frenéticamente. Los cuatro miraban muy serios la poción o mejor dicho, el intento de poción que habían hecho para el trabajo.
En aquel momento apareció el profesor por la puerta. Jason Backer era un hombre alto y joven, de unos treinta años. Tenía el pelo castaño oscuro cortado de una forma bastante peculiar, la cual adornaba con un curioso y largo flequillo peinado hacia un lado cayéndole hasta las cejas. Tenía los ojos de un negro intenso pero brillante que resaltaban en su tez blanca. Vestía siempre con túnicas negras adornadas con motivos de terciopelo de colores oscuros tipo granate, marrón o azul marino. Realmente era muy atractivo, lo que provocaba una ola de suspiros por parte de las chicas en cuanto él entraba en clase.
- ¡Buenos días chicos!
Backer siempre saludaba a los alumnos de aquella forma. Muchas veces le reprendía la profesora McGonagall por aquella actitud de "coleguismo" que tenía con los alumnos, especialmente con los Gryffindor, pues fue su casa cuando estudiaba allí.
- Buenos días profesor Backer – contestaron los alumnos con cierto nerviosismo en la voz.
El profesor depositó su cartera en la mesa y sacó de ella un cuaderno de calificaciones. Lo observó divertido mientras veía por el rabillo del ojo cómo sus alumnos sudaban como animales de granja.
- Venga chicos… que no es para tanto… con algo os tendré que evaluar ¿no? – era experto en romper la tensión en aquellos momentos, cosa que los alumnos agradecían siempre, incluso, los Slytherin – bien, teníais que presentar unos trabajos para hoy sobre diferentes pociones ¿no es cierto? – los estudiantes asintieron con la cabeza – vale, pues… ¿Quien quiere empezar?
De repente, todos los alumnos cobraron un exagerado interés por su pupitre, los calderos, los armarios, la chimenea… todos menos cierta pelirroja que viendo la actitud de sus propias amigas no dudó en levantar la mano ¿serán gallinas? pensó.
- ¡Muy bien señorita Evans! – exclamó el profesor haciéndole un gesto para que saliera a la tarima.
Lily se levantó orgullosa sin saber que sus amigas estaban empezando a sacar los cuchillos de cortar los ingredientes para matarla. Mientras, todos los alumnos suspiraban aliviados por no haber sido los primeros.
- Siempre nos hace lo mismo – le susurró Laura a Marian con rabia mientras salían.
- Lily Evans, Alice Rowland, Laura Meyer y Marian Potter ¿cierto? – preguntó el profesor mirando su cuaderno de anotaciones. Ellas asintieron – perfecto, y ¿qué poción han elegido para elaborar el trabajo? – volvió a preguntar sentándose encima de una mesa vacía que había en un lateral de la mazmorra.
- Hemos hecho el trabajo sobre la poción Mentis Apertum o agudizadora de ingenio – comenzó Lily muy segura. Solo las chicas se dieron cuenta de su tic nervioso consistente en tocarse el pelo todo el rato, dándole un aire de…
- Prepotencia… su nombre es Evans – dijo James en voz baja a Sirius provocando una sonrisa en el moreno.
- Y mira las demás, tienen los ojos como platos – comentó Peter dándose la vuelta.
- Y tu querida hermanita no se entera de nada - dijo Sirius mientras los tres se partían de risa.
- ¡Chicos! – llamó la atención el profesor Backer – ya os llegará el turno de exponer vuestro trabajo, ahora haced el favor de callar – las chicas les miraron con resentimiento y Laura tomó el relevo a Lily para seguir hablando de la poción.
- La finalidad de esta poción como su nombre indica…
- ¡Vaya tostón! – Sirius se tiró encima de la mesa.
- ¡Schss! ¡Vale ya chicos! – exclamó por lo bajo Remus.
- … es la de hacer pensar a una persona con más claridad – terminó Laura no sin antes lanzar con la mirada rayos laser a los Merodeadores.
- Una variante de esta poción consiste en una elaboración de jugos con polvos de garra de dragón – prosiguió Alice – pero no es muy común, ya que es bastante agresiva. Funciona como un estimulante muy potente y casi está considerada como una droga en la actualidad, ya que se vende clandestinamente. Seguro que Potter se la tomó el año pasado para los exámenes… fijo pensó Sirius. Marian estaba furiosa por su actitud. Su turno para hablar llegó y comenzó con decisión.
- Su origen se encuentra en el continente asiático, principalmente en la India. Se cree que su creador fue Alban Goley, mago de gran fama y poder en el siglo XVII… – Marian hablaba con mucha desenvoltura, caminando por la tarima como si fuera la profesora, gesticulando perfectamente - … Alban Goley dedicó gran parte de su vida al estudio de pociones cuyo ingrediente principal era la raíz de jengibre debido a sus propiedades excelentes para abrir la mente…
- Eso es lo que necesita ella a veces, abrir su mente… – dijo Sirius más para sí mismo que para los demás.
- … aumentar el intelecto y capacidad retentiva. Hemos comentado su ingrediente principal que es la raíz de jengibre, pero su elaboración se completa con bilis de armadillo y escarabajos machacados. Por supuesto, la raíz de jengibre no es un ingrediente que manejemos nosotros en el colegio ya que sino, los profesores se quedarían sin trabajo… – comentó provocando las risas de sus compañeros e incluso la de Backer Esta chica no necesita la poción del ingenio… la tiene incorporada pensó divertido para sí.
Marian no paraba de hablar, parecía una grabadora a la que le habían dado al "Play", pero sin embargo, tenía mucha soltura para su corta edad. Se movía por toda la tarima mientras los demás escuchaban con atención, bueno, todos menos tres tipejos sentados en los últimos pupitres.
- Y por ello – la interrumpió Lily – hemos pedido al profesor que nos proporcione la cantidad justa de este ingrediente para que su efecto dure solo cinco minutos.
- ¡Muy bien señoritas! – dijo el profesor saltando desde la mesa para ponerse en pie – una exposición muy buena e "ingeniosa" – le guiñó un ojo a Marian.
- ¡Pero este qué hace! – Sirius se irguió de la mesa de sopetón.
- ¿Qué pasa Sir? – preguntó James sorprendido.
- N… nada – pero ahora su pose era normal, incluso más estirada de lo común en él. Parecía que había cobrado un interés repentino por la exposición de las chicas.
Las chicas empezaron a realizar la poción delante de la clase. Era una poción bastante sencilla y no necesitaba de mucho tiempo para fabricarse. Las cuatro habían perdido ya el miedo a la exposición y se sentían más cómodas. Mientras, otro grupo empezaba a exponer su trabajo.
- ¡Vaya rollo! – murmuró Peter – no se si voy a poder aguantar más.
- Valor Pet, valor – le instó James dándole palmaditas en el hombro.
- ¡A la mierda! – exclamó Sirius – estoy cansado de tanta exposición ¿Por qué tenemos que ser siempre los últimos? – en aquel momento Remus se dio la vuelta y miró a Sirius muy seriamente.
- Porque dentro de diez minutos se acabará la clase y así tendremos un día más para preparar el trabajo mejor ¡So memo!
- ¡Buah! – bufó Sirius mientras dejaba caer su espalda en el respaldo de la silla cansinamente, provocando la ira de Remus.
- ¡Vale ya Sir! – esta vez quien le reprendía por lo bajo era James – ¿Quieres que tengamos que hacer los trabajos solos? – Sirius negó rápidamente con la cabeza – pues no le toques las narices a Remus. ¡y calladito! – Sirius hizo pucheros, pero no dijo nada más. James era la única persona a la que Sirius permitía que le hablara en aquel tono.
Al cabo de unos minutos, la poción de las chicas ya estaba lista. Solo hacía falta que el profesor Backer le diera el visto bueno y que una de ellas la ingiriera para que toda la clase viera sus efectos. En aquel momento, las chicas entraron en crisis ya que ninguna quería tomar la poción. Al cabo de unos minutos de indecisión, Lily decidió tomar las riendas de la situación y tomársela ella. Una vez que el profesor Backer dio el visto bueno a la poción, Lily tomó un poco para ver los efectos ante la atenta mirada de toda la clase la cual, de repente, había enmudecido.
- ¿Y bien señorita Evans? – El profesor miraba a Lily entornando los ojos a la espera de algo. Lily no sentía nada y bajó un poco la cabeza pues parecía que la poción no había dado resultado.
- Tanta charla y luego la poción no es válida – exclamó James desde su pupitre. Este fue atravesado por la mirada de la pelirroja y de sus compañeras.
- ¿De qué trataba la poción Potter? – preguntó Lily secamente haciendo que James callara. Estaba acorralado y buscó ayuda en sus amigos.
- Agudiza el ingenio – le susurró Sirius el cual tenía el Don de atender a mil cosas a la vez. James repitió esas mismas palabras.
- ¿Y para qué necesitamos el ingenio Potter? – volvió a preguntar la pelirroja sin dejar de clavarle la mirada. Los alumnos corrían la vista de James a Lily y de Lily a James como si estuvieran viendo un partido de tenis interesantísimo.
- Pues para… - James no sabía qué decir y se estaba empezando a poner un poco rojo.
- ¿Lo ves Potter? Me parece que esta poción te hace más falta a tí que a mí ya que, en una situación tan incómoda como la que acabas de provocar en la clase, un poco de apertura de mente no te vendría mal – Backer se lo estaba pasando en grande al igual que toda la clase. Las contestaciones de Lily estaban poniendo a James en unos límites de ira bastante peligrosos.
- Te crees muy lista ¿no Evans? – preguntó él.
- Lo suficiente como para saber que esta poción funciona a la perfección – dijo ella mirando al profesor el cual asentía – ¡Ah! Yo que tú me iría a la india a ver si con un poco de suerte consigues reservas suficientes de raíz de jengibre para toda una vida de ignorancia y parsimonia – hizo una pequeñísima pausa disfrutando de la cara desencajada de James – que al parecer Potter, es a lo que aspiras.
La escena que provocó aquel último comentario de la pelirroja hizo temblar el castillo. James se levantó del pupitre tirando la silla con brusquedad dispuesto a todo. Por suerte, Sirius consiguió cogerle antes de que hiciera una locura. Los alumnos hablaban y murmuraban entre sí sobre la batalla dialéctica que se acababa de producir mientras observaban a la pareja con cierto respeto. Lily seguía clavándole prepotentemente la mirada a James y las chicas miraban al profesor, el cual decidió dar por zanjada la batalla… hasta la próxima ocasión.
- Bien, bien chicos. Tranquilizaos – comenzó – Potter siéntate por favor – Sirius tuvo que hacer junto con Remus enormes esfuerzos para que James volviera a tomar asiento - siento tener que quitar a Gryffindor 10 puntos, pero comprenderás, que esa reacción no ha sido la adecuada Potter – James se fue tranquilizando poco a poco y Sirius, Remus y Peter agradecieron que solo hubieran sido 10 puntos de penalización, pues McGonagall les hubiera quitado por aquello 50 puntos por lo menos – Bueno – siguió Backer - está claro que la poción ha surtido efecto y por ello, señoritas, tengo que ponerles un merecido EXCELENTE.
La cara de las chicas fue de absoluta felicidad al oír la nota. Había merecido la pena todo el esfuerzo por realizar bien el trabajo. Tanto Lily, a la cual ya se le había pasado el efecto de la poción, como Laura y Alice, saltaron de alegría y fueron felicitadas por el resto de la clase. En cambio, Marian se quedó quieta en la tarima, observando a su hermano. Nunca lo había visto así. Sabía que el chico tenía mucho carácter pero… no lo entendía. El profesor Backer observaba a la pequeña de los Potter desde su mesa mientras los alumnos comenzaban a salir de la clase para dirigirse al gran comedor.
- ¿Todo bien Señorita Potter? – preguntó Backer, el cual se había acercado observando que Marian estaba derramando toda la bilis de armillo por la mesa.
- ¡Oh! – se apresuró a recogerlo – lo siento mucho profesor yo… ¡Ay, qué patosa! – estaba coloradísima de vergüenza – lo, lo siento - Backer empezó a reír.
- Tranquila, ya lo recojo yo, vete al comedor porque sino cuando llegues no va a quedar nada de comida en las mesas – dijo sonriendo.
- Gracias profesor – Marian se apresuró a coger su mochila.
Sus amigas la habían dejado sola recogiéndolo todo. ¡Tendrán morro!... como se aprovechan de la novata… estaba pensando aquello, cuando una duda le asaltó.
- Profesor Backer – llamó no muy segura de lo que iba a decir.
- ¿Sí? – contestó este mientras seguía recogiendo.
- Me he fijado que va a formar un club de duelo junto a el profesor Scrimgeour … y me preguntaba… - Backer ya sabía lo que iba a decir así que se fue acercando poco a poco donde estaba ella.
- Que si puedes participar ¿no? – terminó la frase. Marian asintió con la cabeza.
- Ya se que es solo para alumnos a partir de cuarto curso, pero si usted intentara convencer al director para que admitiera también a los alumnos de tercero… - Backer la miró divertido.
- Tengo entendido que eres muy buena en defensa contra las artes oscuras – Marian bajó un poco la cabeza. Era cierto, pero le costaba admitirlo en público.
- S… sí señor – dijo tímidamente – no se me da mal – el profesor esbozó una pequeña sonrisa.
- Bueno Marian. Debes entender que en tercer curso, no todos los alumnos tienen las técnicas necesarias para formar parte activa de un club de duelo – dijo mientras se sentaba en uno de los pupitres para quedar a la misma altura que la chica – estoy seguro de que lo harías muy bien… pero el año que viene.
- Oh… - Marian se entristeció un poco – Bueno profesor, pues le deseo lo mejor para que el club salga bien… - Marian ya estaba a punto de salir por la puerta cuando un nuevo comentario de Backer la sorprendió.
- Ese enorme bajorrelieve que hay en la clase de defensa contra las artes oscuras tiene unos ojos demasiado grandes… – él le guiñó un ojo y ella asintió con la cabeza sin saber muy bien a lo que se refería el profesor ¿bajorrelieve? ¿Ojos grandes?... pensaba ella mientras el profesor la miraba divertido. Marian de repente cayó en la cuenta y alzo la vista sorprendida haciendo que este pronunciara aún más su sonrisa.
- Gracias profesor – dijo agradecida.
- No hay de qué.
Marian salió de la clase dando vueltas a una cuestión ¿Qué es un bajorrelieve? Estaba absorta en sus pensamientos cuando oyó unos gritos que hacían eco por todo el pasillo. Cuando dirigió su vista hacia donde provenían los gritos, se encontró con una escena que se estaba volviendo cada vez más común.
- ¡Eres una sabelotodo Evans! Siempre te tienes que salir con la tuya – gritaba James.
- ¡Déjame en paz Potter! ¡Olvídame! – gritaba a su vez Lily.
Remus y Peter intentaban calmar al moreno mientras Alice y Laura hacían lo propio con la pelirroja. Cuando Marian se disponía a ir hacia el lugar de la disputa, una voz la sobresaltó.
- Ya están otra vez – Sirius acababa de salir de no se sabe dónde.
- ¡Ay Black! ¡Que susto! – exclamó Marian ¿De dónde ha salido este? se preguntó.
- Será mejor que vayamos antes de que estos dos terminen haciendo alguna tontería – dijo él encaminándose hacia el sitio en cuestión seguido por Marian.
- ¡Eres una prepotente! – gritó James más fuerte.
- ¡No me hables nunca más en tu vida Potter! – dijo ella más roja que su propio pelo.
- ¡Pero que pasa aquí! – exclamaron Marian y Sirius en cuanto llegaron. James se deshizo de sus amigos, los cuales le tenían cogido y empezó a alejarse del lugar sin rumbo fijo.
- ¡James espera! – gritó Remus.
- ¡Vámonos! – dijo Lily a sus amigas.
Y en cuestión de segundos Sirius y Marian se quedaron en medio del patio interior sin saber qué decir. Esa discusión entre James y Lily había sido la más fuerte de todas.
- ¡Vamos Sirius! – gritó James.
- ¡Vamos Marian! – gritó a la vez Lily.
Ambos chicos se miraron sin comprender muy bien qué había pasado. Sirius se encogió de hombros y se dirigió hacia donde estaban sus amigos. Marian esperó un poco pensando en lo que había pasado Jimmy solo se porta así cuando le ha herido alguien a quien él qui… a quien él… no pudo acabar la frase en su mente ya que en aquello, tanto su hermano como ella, eran iguales.
