CAPÍTULO 12

LA AUTORIZACIÓN

Gryffindor estuvo celebrando la victoria del partido hasta la saciedad, haciendo que los Hufflepuff chirriaran los dientes. Sirius y James habían sido las grandes sorpresas del partido y ahora todo el mundo les idolatraba. Ellos se hinchaban como pavos reales haya por donde iban pues les habían salido fans por todos lados. Su éxito había sido rotundo y su ego aumentaba cada día más cosa que, por supuesto, ponía enferma a Lily Evans.

¡Guau! Menudo partidazo el de ayer ¿Eh, chicas? – Marian caminaba por los corredores dando pequeños saltos, lo que hacía que su mochila la echara para atrás en algunas ocasiones por el peso.

El equipo jugó genial – comentó Laura mientras se rehacía su coleta – Tú también te lo pasaste muy bien ¿no Alice? – Alice estaba en la inopia mirando al suelo mientras asía con fuerza una carpeta contra su pecho – ¡Alice!

¡¿Eh?! – Alice pegó un bote del susto y las tres chicas se echaron a reír – ¡Vale ya, chicas! – exclamó un poco enfadada y roja de vergüenza.

¿Sabes cual fue el resultado del partido Alice? – Marian pronunció aquellas palabras con un tono maligno mientras guiñaba un ojo a sus amigas.

Pues… - Alice se quedó con la boca abierta. Había estado en las nubes durante todo el partido y no se había enterado de nada. Sus amigas volvieron estallar en carcajadas.

No puedes ocultar la evidencia, Al – Lily se acercó y la despeinó un poco con la mano haciendo que la chica perdiera definitivamente los nervios.

¡TEMA TABÚ! – gritó sin percatarse del sobresalto de algunos alumnos que caminaban cerca.

¿Qué es "Tema tabú"? – preguntó una voz socarrona detrás de ellas – Lily no se giró para ver quien les hablaba pues conocía demasiado bien aquella voz.

Piérdete Potter – Los cuatro Merodeadores acababan de pasar por su lado. Remus, Peter y Sirius ya había sacado ventaja a James, pero este se quedó rezagado con un solo objetivo.

¿No estás contenta porque haya ganado tu casa el partido de ayer? – preguntó con una sonrisa maligna. Marian le hacía señas desde el otro lado para que se fuera pues sabía que la pelirroja iba a saltar de un momento a otro a su yugular.

El Quidditch me aburre y me parece un juego estúpido – James torció el gesto para después volver a mirar a su hermana rodando los ojos mientras ella vocalizaba sin palabras ¡No lo hagas!

¿Te aburre un partido incluso con un buscador tan bueno como yo? – Lily le miró de sopetón dispuesta a darle un mamporro, pero solo le dio tiempo a ver la sonrisa socarrona de James antes de salir pitando en busca de sus amigos.

Tu hermano es subnormal – comentó Lily apretando los dientes mientras observaba cómo se iba el Gryffindor. Marian bajó la cabeza mientras la meneaba con un gesto negativo.

Lo se.

*****

Todos los alumnos estaban estudiando para los primeros exámenes parciales del año. Normalmente, los profesores no solían ser muy duros en aquellas fechas cercanas a las vacaciones de Navidad, pero les llenaban de trabajos de investigación para entregar después de las vacaciones, día sí y día también. Marian estaba un poco agobiada ya que tenía que presentar mil trabajos para segundo curso y otros tantos para tercero.

El profesor Flitwick se ha pasado con el trabajo de Encantamientos – se quejaba Peter en el desayuno.

Ya, no tienen piedad… ¡Qué estamos casi en Navidad, por Merlín! – dijo James cogiendo una tostada.

Por cierto – cortó Remus – ¿Cuando será la primera visita a Hogsmeade? Normalmente es en estas fechas ¿no?

Sí, pero el año pasado se retrasaron bastante – comentó Frank llenando su vaso de zumo de calabaza.

¡Qué cutres! – exclamó James haciendo aspavientos – esperamos dos años para poder salir por una vez de estas paredes durante el curso y encima se hacen de rogar – comentó moviendo la cabeza negativamente.

No mostréis la comida a los hambrientos… - protestó Neville, pues él estaba en segundo y aún no se les permitía ir al pueblo mágico a los de aquel curso. Frank le miró compasivo.

Si quieres algo de Hogsmeade, te lo puedo traer – le sugirió.

Bueno, no creo que tarden mucho en anunciarlo – comentó por otro lado Seamus mientras leía pasivamente el diario "El Profeta".

Claro, tú ya has ido a Hogsmeade y no te hace tanta ilusión – volvió a protestar James - Pero nosotros… - de repente cayó en la cuenta de que Sirius no había hecho ningún comentario al respecto. Y aquello si que era raro.

En aquel momento, la profesora McGonagall se levantó de la mesa de los profesores para pedir silencio. El director Dumbledore iba a hablar. El hombre, se levantó sin prisa indicando a la profesora que se sentara mientras miraba a los alumnos bastante divertido. La noticia parecía ser buena.

Buenos días alumnos. – comenzó – Solo quería anunciar que la primera y tan esperada visita a nuestro pueblo vecino, Hogsmeade, se realizará este fin de semana – todo el Gran Comedor estalló en aplausos. Mejor dicho, los alumnos a partir de tercer curso estallaron en aplausos. Los demás simplemente resoplaban – Ya sabéis que solo pueden ir los alumnos a partir de tercer curso – miró compasivo a los de los cursos inferiores – la paciencia es una gran virtud chicos…

¡Ya está filosofando! – exclamó Mathew Wine, el amigo de Neville.

Podéis permanecer en el pueblo durante todo el día – prosiguió el director – Los carruajes saldrán a las diez de la mañana y volverán cada dos horas, de tal forma que si a alguno le apetece regresar al castillo antes de tiempo, no habrá problema. El último carruaje saldrá de Hogsmeade a las siete de la tarde para que os de tiempo a llegar para cenar.

¡Qué guay! ¡Nos dejan todo el día! – exclamó Laura emocionada.

¿Piensas estar todo el día en el pueblo? – preguntó Lily apartando la vista de su libro.

¡Pues claro! – contestó Alice por Laura – A saber cuando podremos volver.

Solo espero – continuó el profesor – que sean responsables – su porte se tornó más serio - Quiero avisarles de que, si alguien pierde el último carruaje, será sancionado sin poder volver a Hogsmeade en lo que resta de curso – los alumnos ya casi no le prestaban atención – sin más, espero que se lo pasen muy bien.

Laura y Alice ya estaban haciendo planes para la salida del fin de semana. Lily pasaba bastante del tema, pues estaba un tanto agobiada con los exámenes parciales. Marian por otro lado, no hacía más que beber té y tomar notas en una libreta.

¿Tú también pasas de la visita a Hogsmeade, Mary? – preguntó Laura viendo la actitud pasiva de la chica.

No es que pase, pero supongo que no me dejarán ir – contestó ella un poco triste.

¿Y eso? Estas en tercero y por lo tanto, puedes ir - afirmó Alice.

Y en segundo también, Al – apuntó la morena cerrando la libreta – En teoría, pertenezco a segundo curso así que no creo que me dejen salir – comenzó a recoger sus cosas y dio el último sobro al tazón de té.

Ten cuidado con el té Mary… - le advirtió Lily la cual veía cómo su amiga volvía a obsesionarse con aquella bebida estimulante.

No te preocupes Lil – Marian sonrió restándole importancia – Me voy a Pociones de segundo ¡Os veo luego chicas!

Mientras, Los Merodeadores también hacían planes para la esperada visita mientras salían del comedor. Sirius se quedó un poco rezagado, pero los demás no se dieron cuenta. Estaba paseando solo, cuando vio a su hermano en el corredor de enfrente y, en un impulso, le llamó.

¡Regulus! – el Slytherin se volteó y al ver quien le llamaba, abrió los ojos de par en par. No obstante, ambos hermanos se acercaron.

¿Desde cuando has vuelto a hablarme? – preguntó el menor de ellos con cierta suspicacia.

No digas tonterías – la voz de Sirius era tajante – ¿Sabes si padre dijo algo de mi autorización para ir a Hogsmeade antes de venir al colegio? – la pregunta sorprendió a Regulus.

Creí que padre te la había dado – contestó – pero ya sabes que madre…

No quería – completó Sirius entornando los ojos mientras miraba al vacío – le habrá persuadido para que no me la envíe. La muy…

Escríbeles – sugirió Regulus antes de que Sirius dijera alguna barbaridad sobre su madre.

¡NI EN BROMA! – exclamó más alto de lo que le hubiera gustado. Regulus se encogió de hombros.

Pues entonces ya sabes lo que hay – remató dispuesto a irse – Pero deberías tratar de hacer las paces con madre - Sirius le acribilló con la mirada – el único que sale perdiendo de todo esto eres tú, Sirius.

Sabes perfectamente que aún no me perdona que pertenezca a Gryffindor – Sirius bajó la cabeza – Su hijito predilecto eres tú. Un Slytherin.

¡Cállate Sirius! – exclamó Regulus perdiendo la paciencia – No tienes ni idea…

El que no tiene ni idea de nada eres tú, Regulus, así que no me cuentes tus historias – le cortó su hermano con dureza – bastante tengo ya con las mías - y con las mismas, se fue dando grandes zancadas.

Marian oyó el final de la conversación desde una estatua cercana. Pasaba por allí en aquel momento, y no pudo evitar quedarse a ver lo que pasaba. Ni siquiera se imaginaba que los hermanos Black pudieran hablarse. La verdad es que le dio bastante pena, tanto por Regulus como por Sirius. Por aquello, empezó a comprender un poco más el tremendo apego que tenía Sirius con su hermano James. Aún así, decidió actuar.

¡Hola Regulus! – le saludó haciendo como si viniera corriendo. Había que disimular. El chico se giró.

Ah, hola Marian – contestó vagamente.

¿Vas a Pociones? – preguntó la morena para iniciar una conversación.

Sí – su respuesta no podía ser más seca.

¿Te pasa algo? – volvió a preguntar intencionadamente la Gryffindor. El chico dudó.

No – contestó finalmente – son… tonterías.

¿Seguro que son tonterías? – insistió ella. Él la miró con duda pero la expresión de Marian le inspiraba confianza. Siempre había sido así.

He hablado con mi hermano – Regulus volvió a bajar la cabeza. Ella se la alzó con la mano, haciendo que el chico se estremeciera casi imperceptiblemente pero lo suficiente para que Marian se diera cuenta.

No es tan malo como parece – fue lo único que le dijo con la mejor de sus sonrisas y Regulus captó enseguida la indirecta de la chica. Aún así, le fastidiaba que lo defendiera.

Nos has oído ¿verdad? – preguntó finalmente con tristeza.

Lo siento Reg, no era mi intención… - se disculpó un poco avergonzada.

Bueno, no te preocupes. No creo que vuelvas a presenciar algo así. Ya sabes que no nos hablamos – y con aquella respuesta, Regulus dio por zanjada la conversación con respecto a su hermano – ¿Nos vamos a clase? – Marian le miró compasiva pues Sirius era demasiado rudo con él. Ella asintió y se marcharon hablando de otros temas.

*****

Mientras, los alumnos de tercero tenían la primera hora libre. Se fueron a la sala común para acabar, en teoría, el trabajo de Encantamientos que les había mandado el profesor Flitwick. Por supuesto, Los Merodeadores hicieron de todo menos los deberes.

Bueno chicos, ¿qué tenemos? – preguntó James mientras Peter sacaba un cuaderno de notas de su mochila.

A ver, a ver… - lo abrió y empezó a ojear lo escrito – ¡Buf! Lo llevamos bastante mal – comentó enseñándole el cuaderno a James – Necesitamos saber como mezclar de manera correcta todos estos hechizos.

Merodeadores, esto no puede ser. Necesitamos investigar más. Estoy seguro de que este castillo guarda más secretos de los que aparenta – James señalaba con la mano toda la estancia – Sir… - en aquel momento se dio cuenta de que su amigo no estaba – ¿Dónde se ha metido Sirius?

¡Aquí! – exclamó un chico moreno atravesando el cuadro de la señora gorda en aquel momento – ¿Qué pasa?

¿Dónde te habías metido? – preguntó Peter un poco impaciente.

Eh… bueno, yo… - estaba claro que no quería comentarles a sus amigos que no iba a poder ir a Hogsmeade porque sus padres no habían firmado la autorización.

Chicos, deberíamos empezar a hacer el trabajo de Encantamientos… – comentó Remus vagamente sin obtener respuesta de sus amigos, pues seguían con las narices pegadas a unos planos.

Sirius, hay que completar el mapa – dijo James cerrando el cuaderno. Remus se estaba enfadando por momentos.

¿Completar el mapa? – preguntó Peter sin saber a qué se referían – ¿Habéis comenzado a trazar el mapa?

Sí, veréis – se dispuso a explicar Sirius – Este verano, Jimmy y yo comenzamos a hacer bocetos del mapa y…

¡Me voy! – Remus comenzó a recoger de forma un tanto agresiva sus cosas ante la sorprendida mirada del resto de los Merodeadores.

Pe… ¡pero Rem! ¿A dónde vas? – James se temía lo peor.

A hacer el trabajo de Encantamientos a la biblioteca – respondió el aludido con voz dura.

El trabajo… ¡Oh! Vale, sí, claro. – James cerró el plano y recogió sus cosas también – Vamos chicos. – tanto Peter como Sirius, no creían lo que estaban viendo. ¡James dejando el proyecto del mapa por hacer los deberes!

¿Estás loco? – dijo Sirius en voz baja, obteniendo una mirada de James que no daba lugar a réplica. Remus ya salía por el cuadro.

¿Queréis otra bronca como la de hace unas semanas? – preguntó inquisitivamente.

Sirius y peter comprendieron al momento sus intenciones y recogieron sus cosas pues no querían que Remus se volviera a enfadar por su culpa. Además, les venía muy bien hacer el trabajo con él, pues era el más organizado y estudioso de los cuatro.

*****

La primera clase de la mañana ya se había acabado y los chicos de segundo curso salían de Defensa contra las artes oscuras. En aquella ocasión, el profesor Scrimgeour les había dado una clase práctica sobre hechizos aturdidores de primer nivel. Marian siempre sorprendía en aquella clase. Realmente se le daban muy bien la asignatura al igual que a Regulus con quien compartía aquella clase. El profesor Scrimgeor, impartía clases prácticas casi siempre así que Marian estaba encantada. Scrimgeor era auror, pero Dumbledore le pidió como favor personal que impartiera clase de Defensa contra las artes oscuras aquel año, pues normalmente tenía muchos problemas para que alguien aceptara el empleo, ya que ningún profesor duraba más de un año en él. Scrimgeour era muy severo y disciplinado y exigía el máximo esfuerzo a todos sus alumnos sin excepción, lo que hacía que Neville lo pasara bastante mal en aquella clase. Scrimgeour observaba mucho a Marian en sus clases, más que a ningún otro alumno pero ella lo adjudicó a sus aptitudes para la asignatura.

Nunca conseguiré que me salga un hechizo aturdidor a derechas – se lamentaba Neville mientras salían de la clase junto con Mathew Wine.

No eres tan malo Neville – intentó animarle Mathew – además, siempre estará Finnigan para hacerlo peor.

Gracias por tus ánimos, Mat – Marian miró mal al chico pues Robin Finnigan era un completo desastre en todo. Luego zarandeó cariñosamente a Neville - Venga Neville, no seas tan pesimista.

Claro, a ti se te da muy bien, pero yo no tengo el "Don duelista" – los tres chicos se quedaron callados para luego mirarse.

¿"Don duelista"? – preguntaron Marian y Mathew apunto de soltar una carcajada. Al final, los tres rieron ante la ocurrencia de Neville – ¡Cómo eres Neville! – dijo Marian mientras negaba con la cabeza.

*****

Las chicas ya bajaban a su clase de Encantamientos. Estaban un poco estresadas por los exámenes parciales, pero les animaba mucho la idea de ir a Hogsmeade. Incluso a Lily le entró curiosidad por saber cómo sería el pueblo mágico, olvidando por un momento los estudios.

Dicen que hay una librería fantástica en Hogsmeade – comentó Lily – mejor que Flourist & Blots.

¡Buah! Tú y tus librerías… – exclamó Alice – lo mejor va a ser la tienda de chucherías mágicas "Honeydukes".

¡Sí! Podremos comprar todas las que queramos – completó Laura.

Espero que no os entre un empacho – Marian acababa de aparecer detrás de ellas.

Habló la adicta a las brujitas de chocolate – dijo de guasa Lily.

Blanco Lil, chocolate blanco… y de las que vuelan – completó Alice irónicamente mientras Marian le sacaba la lengua.

Bueno, Bueno – atajó la morena – habéis traído el trabajo ¿no?

¡Pues claro! – exclamó Lily – la duda ofende.