Rodeó mi espalda con sus brazos y acercó mi cuerpo al suyo, mucho, demasiado he de los labios pero no los cuerpos.
-Hola.-Y me sonrió.
-Hola.-Hizé lo mismo.
-Debemos de irnos antes que decida que nos quedemos un rato mas.-
¡Dios! El tiempo que quiera.
Me dirigió a su auto y me abrió la puerta; entré y después él. Nos pusimos los cinturones para que después él echara a andar el auto.
-Que emocionante.-
-No lo creo. Espero que me soportes.-
-¿Por qué?-
-Regaño mucho, todo lo que te enseñe te tiene que salir bien.-
-Lo puedo soportar.-
-Más te vale.-
-Lo valgo mucho.-Mis juegos de palabras de nuevo.
-Eso espero.-
-No lo esperes, ya lo tienes.-
-Lo sé.-
-Pues que bueno que lo sabes.-
-Si por eso.-
Seguimos el demás trayecto en silencio y cuando llegamos a su casa, se bajó, me abrió la puerta y bajé. Entramos, nos sentamos y comenzó a dictarme muchas cosas. Yo sólo escribía y escuchaba; aunque casi no entendía. Sólo prestaba atención a cómo sus hermosos labios se movían diciendo una palabra y otra. Me dí cuenta que terminó cuando se levantó y me ofreció su mano. ¿Acaso ibamos a bailar? No, me llevo al piano.
Me comenzó a decir las notas (o como se llamen) y a decirme cuáles eran...yo sólo me estaba confundiendo. Mi mente en aprender y mi cuerpo diciendole a mi mente que vea cuan perfecto es Nick. Me estaba volviendo loca, entre mi cuerpo y mi mente era una revolución en ese momento. Sentimientos o pensamientos. Sentir o pensar. Haam, díficil de decidir pero no imposible. Cuando estaba a punto de decidir entre prestar atención a Nick o seguir baboseando por Nick. Él se levantó y cerró mi libreta...¡ya terminó! y yo ni me di cuenta. Comenzó a dar unos golpecitos en su reloj y como vió que yo no estaba en el mundo chasqueó los dedos enfrente de mi rostro.
-Hey, despierta.-
-Si, ya.-
Me levanté y me vió.
-¿Sabes? Si soy tu maestro, debo de obtener un pago por enseñarte.-
Caminé hasta su puerta pero él ya estaba detrás de mi. Me tomó del brazo, me jaló y me acercó a él.
-Déjame...eres un cerdo.-
-¿Qué? ¿Por qué?-
-No quiero aprender nada si quieres que te pague con eso.-
-¡Jajajaja! Pero, ¿de qué hablas?-
-Ya sabes.-
Apretaba sus manos en mi cintura y hombro. Su mano derecha pasaba detrás de mi cintura y llegaba a un extremo por detrás; la izquierda recorría mi espalda y llegaba hasta mi hombro derecho.
-¡Jajajaja!-
-Ya suéltame.-
-Yo no dije nada y tú...eres una niña que piensa mal, y eso está muy mal.-
-¿Yo?-
-Si, tú; yo estaba hablando de bailar después de cada clase.-
-Nick...yo...-
-Tú siempre piensas lo peor de mi, tu cabecita genera cosas que no deben.-
-Eres imposible.-
-¿Yo? Yo soy un ángel-Y puso una cara de hombre bueno que me hizó reir.-En cambio tú, eres...¡sucia!-Hizó una cara graciosa y sacó la lengua.
Me traté de safar pero no podía. No conocía eso de él, creo que ha cambiado por los años y por lo que le ha pasado.
-Tranquila bebé.No te voy a hacer nada.-
-¿Qué?-
¿Yo? ¿Bebé?
-¿Lo eres no?-
-No, ya...¡eres un tonto!-
-Pues este tonto te hace enojar de la más mínima manera.-
-¡Pff!-
Me estaba irritando; su sonrisita triunfadora, su risita que apenas y salía de sus esponjosos labios, sus brazos rodeandome y yo sin poder hacer nada más que estar ahi.
-La bebé se enojó.-
-Deja de molestarme si es que no me dejarás safarme.-
-Entonces te dejaré de ya bebé, es un pequeño juego.-
-No me gustan tus juegos.-
-Yo accedí a uno tuyo, ¿por qué tú no accedes a uno mio...bebé?-
-Porque no es divertido.-
-Tampoco el yo fuí un tonto ¿no? Siempre lo soy por ser el tonto de lo demás, hacen conmigo lo que quieren.-
-No, no lo eres.Sólo que ahora estás siendo irritante.-
-Está bien bebé, te voy a soltar pero con dos condiciones.-
-Mmm...dímelas y yo te digo si acepto.-
-Vamos a bailar y después me tendrás que dar un besito...¿estás de acuerdo bebé?-
-Mmm...-pensé un poco, pero yo ganaba; él me soltaba y bailabamos y nos habia mucho que pensar.-Está bien.-Me sonrió.
Aligeró sus brazos y después ya no los sentí. Fué hasta su stereo y puso música lenta. Se acercó y volví a estar en sus brazos. Me recargué en su pecho y seguimos bailando. Después sentí sus labios en mi oido y me susurró:
-¿Lo ves bebé?, siempre ganas.-Tenía razón...¡Wuajajaja!
-Tú también.-Y le recorrí la espalda con las manos haciendo que él me pegara mas a su rodeé la cintura con mis brazos y mis muñecas se cruzaron haciendo que mis manos cayeran ligeramente en su trasero...¡Ohh! Cuando pensé en qué podría pensar de mi, las subí; él quitó sus manos de mi cintura y volvió a colocar mis manos como estaban.
-No importa, asi está bien.-
Las dejé ahi hasta que él decidiera cuándo besarnos. Cuando el tiempo llegó se separó de mi y me sonrió. Comenzó a acercarse a mi y cerré mis ojos. Después me beso haciendo que mi cuerpo se dirigiera a él por la pasión que me producía. Mis manos bajaron más y las dejé ahi. Él bajó una mano desde mi cintura hasta el final de mi espalda y después me abarcó el trasero y me apretó un glúteo haciendo que yo gimiera y después sintiera algo que tocaba mi entrepierna pero definitivamente no era su otra mano. Me sentí casi excitada pero no del todo. No habia sentido algo asi. Pero él si estaba excitado y no me asustó, hasta me pudo divertir un separamos los labios subí mis manos hasta que se cruzaran alrededor de su cuello; él veía mis senos y seguía con su mano en mi glúteo haciendo que yo me instinto me hizó voltear hacia abajo y vi como en su pantalón se notaba demasiado que su miembro estaba erecto.
-Lo siento, no puedo evitarlo.-
-No te preocupes.-
-Mejor te llevo a tu casa.-Asentí con la cabeza.
Claro, antes que quieras quitarte los pantalones ¿no?
Salimos de su casa y después me abrió la puerta de su auto para que yo entrara, entré y la cerró. Entró y nos pusimos los cinturones. Echó a andar el auto y seguimos el trayecto en silencio. En ocasiones cuando estaba concentrado en la calle, yo volteaba a ver su entrepierna y veía que ya estaba normal.
Llegamos se bajó y me abrió, yo bajé y fuímos hasta mi puerta, la abrí.