Se veía bien, captabamos la atención de los del salón. Era normal, los dos eramos conocidos; si hubiera habido alguien conocido talvez yo le hubiera dicho a Nick que nos fueramos, pero no, para mi suerte, no.
La noche era hermosa, en la ciudad no se ven las estrellas pero aqui sí; sólo las ví cuando salimos y después entramos al salón. El salón era elegante, ingeniosamente decorado y tenía un tono de oscuridad que a mi me gustaba, como í parecer eramos los mejores, podría decirse que pareciamos ser la mejor pareja de la noche. En nuestra mesa habian unos ruquitos que parecía que se dormían por ratos.
-Tengo miedo.-
-¿Tú? ¿Miedo?-
-Es que, que tal si se quedan dormidos para siempre.-
-Cállate Nick, eres muy tonto.-
-Gracias, lo sé.-
-¡Ja!-
La gente comenzaba a irse, algunas se quedaban a bailar, pero nosotros fuimos de los pocos que hasta esas horas, talvez las 11 pm, no habiamos bailado ni una sola pieza, cosa que me molestaba de Nick.
-¿Sabes bailar vals?-
-Claro que sí Nick.-
¡Oh por fin! Me muero por estar en sus brazos de nuevo y bailar un poco.
-Entonces vamos.-
-Si.-
Nos levantamos y después fuimos entre las pocas personas que una mano detrás de mi cintura y yo una en su hombro; las otras las tomamos en el aire y entrelazamos los dedos. Jutamos las mejillas y seguimos bailando. Yo lo seguía, el me llevaba. Seguimos un buen rato, podía estar asi toda la noche, pero no le habia dicho que mi papá me esperaba al otro día en la mañana.
-Te quiero mostrar algo, larguemonos de aqui.-
-Sería buena idea.-
Nos separamos y nadie se dió cuenta que salimos de ahí. Se colocó detrás de mi y me ordenó:
-Cierra los ojos.-Lo hizé.-¿Ya?
-Si ya.-
-Ahora ponte esto porque te puede dar frío.-
Me puso su saco y después me condujo hasta unas escaleras, pues, estaba subiendo.
-¿A dónde me llevas?-
-A mi suite, no.-
-Si gracias, ya lo sabía.-
-Por si las dudas; talvez ya estuviste aqui, pero no de noche bebé.-
-¡Ohh!-
Seguimos subiendo y supusé que era la parte más alta del yate; escaleras, ya habia estado allí pero no de noche, era más que obvio.
-No será una sorpresa, apuesto que ya adivinaste.-
-Mmm...no.-Mentía.
-No seas mentirosita bebé.-
-¡Oh bueno! ¿Es una sorpresa o piensas dejarme aqui hasta que adivine y después me destaparás los ojos?-
-Haa, no.-
-¿Entonces?-
-Está bien, ya.-
-Está bien.-
Ahora caminaba en linea recta y comenzaba a sentir miedo. No me gustaban las alturas y yo sabía que me llevaría ver una.
-Talvez te recuerde a una película, pero bueno, trato de hacer lo mejor posible.-
-Mmm...está bien.-
¡Titanic! ¿Me cree tonta o qué? ¿También piensa hacer las escenas eroticas? Yo... no sé.
-Ahora, ábrelos.-
Era hermoso, el mar oscuro, las estrellas brillantes y el cielo tan oscuro como el mar.
-¡Oh Dios ! Nick, es está muy alto bájame...-
-Tranquila, aqui estoy.-
-No...no, ¡jajaja! ya bájame.-
-Aqui estoy, tranquila.-
-Ahi no Nick...ya porfavor.-
-Te he dicho que aqui estoy.-
-Pero si me caigo estará en tu conciencia.-
-Si é...¿con quién vienes?-
-Haa, con mi papi.-
-¿Vienes con papi?-
-Sí.-
-¿Y qué le dijiste a papi para escaparte? ¿Le dijiste que ibas a estar con tu pequeña aventura romántica?-
-No, según él,seguro que yo ahora estoy con unas amigas que me encontré en la mañana.-
-¡Ohh! Bebé.-
-Pero te vas a enojar.-
-¿Por qué?-
-Es que... me da pena decirte.-
-¡Porfavor! Te conozco más que cualquier persona-tenía razón-dime.-
-Es que...haa, mi papá cree que estoy en la suite de mis amigas y me espera hasta mañana.-
-¡Ohh! Pues mi cama es grande.-
-No quisiera incomodarte...-
-Y yo no quisiera darte problemas con tu papá.-Me interrumpió.-Mejor quédate conmigo.-
-No sería mala idea.-Dije intimidada y algo apenada, pero él me conocía más de lo que pensaba.
-No te sientas apenada, yo estoy más que bien de que estés conmigo esta noche.-
-Bueno, entonces, hubiera tenido un problema con mi papá.-
Si yo llegaba en la noche me diría que por qué y después yo le diría alguna mentira, la única que se me ocurría hasta ahora era "no hubo nada" y tendría que dar explicaciones, entonces se armaría un problema.
-Parece que ya necesitas bajarte.-
-Ya, gracias.-
-De nada.-
Bajé y después me miró fijamente.
-¿Qué pasa?-
-No lo sé, tienes unos...-
Hermosos ojos, ¡porfavor dime algo mas! Pero me encantaba que lo dijera, asi que puse una cara no fingida de entusiasmo al pensar qué iba a decir.
-Hermosos ojos.-
-Gracias.-
-De nada, es la verdad.-
-Gracias.-
-De nada...deja de decir gracias.-
-Gracias.-Y le sonreí casi cinicamente
-Que graciosa bebé, pero vamos a ver si eres igual cuando estés conmigo...en la cama.-
El corazón me comenzó a palpitar como si hubiera corrido demasiado en poco tiempo, me dedicó una sonrisita y me dí cuenta que estaba bajo su control; si me negaba a estar con él, me iría con mi papá y se armaría el problema, pero si en cambio me quedaba con él y llegaba al otro día, no habría ningun problema con mi papá.
-Ya lo creo.-
-Haa, está bien. Para tu suerte, soy caballeroso, respetuoso y quiero que te sientas cómoda, no tendrás que demostrarme nada.-
-Gracias, eres una muy buena persona.-
-Lo soy.-
-Bueno ¿ y si no cambiabas de opinión? ¿Y yo no estaba de acuerdo? (...)-
-No, no te iba a arrancar la ropa y hacerte lo peor.-Me interrumpió.
-No pensaba eso.-
-¿Ah no? ¿Entonces qué insinuabas? ¿Y si no cambiaba de opinión? ¿Si no estaba de acuero? Te he dicho ya que yo no soy asi.-Tenía razón.
-Está bien, lo siento.-
-No te preocupes, sólo no quiero que pienses asi de mi.-
-No, no; estuvo mal lo sé.-
-Vámonos que hace frío.-
-¿Quieres tu saco?-
-No, pronto llegaremos y prefiero que me enferme yo a que te enfermes tú.-
-Bueno, gracias.-
-¡Pff! De nada.-
Bajamos y después decidimos tomar el elevador; llegamos a su piso, uno abajo del mio. Entramos a su suite y saqué mi pijama y mi cepillo de dientes. Él entró al baño y sólo oí que se cepillaba los dientes, mientras, yo me cambiaba. Justo antes de que él saliera, yo terminé y después entré al baño, me cepillé los dientes y regresé a la suite. La cama estaba abierta y Nick estaba desvistiendose.
-¿Qué haces?-
-Me desvisto.-
-¿Por qué?-
-Porque asi duermo...¡dah!-
-Haa, está bien.-
-¿Acaso te incomoda?-
-No, para nada.-
Terminó de desvestirse y se acostó, se tapó y cerró los ojos. Después los volvió a abrir.
-¡Que mal educado soy! ¿De qué lado quieres dormir?-
-Cual sea, sólo que yo duermo horrible.-
-Es verdad, pero con unas almohadas y un hombre, te calmas.-
-Gracias.-
-De nada, ¿entonces?-
-No te muevas, yo estoy bien en donde sea.-
-Está bien bebé, gracias; ahora recuéstate que es algo tarde.-
-¿Tarde? Apenas son las 12 am.-
-Bueno ¿y qué quieres hacer entonces?-
-Nada, tienes razón.-
Apagué la lámpara de mi lado y me acosté. Me quedé quieta y él se recargó en su brazo acarició la mejilla con los nudillos y yo cerré mis ojos para disfrutar de su í mis ojos.
-Eres diferente, muy diferente. Te haces la fuerte, la que no le importa nada, tienes un papel con tu papá y otro con otros. Te gusta tener la razón y te encantan los juegos de palabras. Si me equivoco, dime.-Hasta ahora iba a la perfección.
-No.-
-Pero bebé, ¡ohh! bebé, bajo todo eso y tu humor negro, estás tú, mi bebé. Eres sensible, impredecible a tus sentimientos, cálida, bonita y tienes los sentimientos más sensibles que no habia conocido nunca.-Hizo una larga pausa y me sonrió.-¿Te has dado cuenta?-
-¿De qué?-
-Que desde que te vi hoy, no te he besado.-
-Eres imposible.-
-Ya me lo dijiste, ocupa esa lengua y esos labios para jugar con los mios.-
Pasó su brazo derecho debajo de mi cuello y me acercó a él hasta que nuestros labios cedieran hasta el más mínimo roze con los del otro. Nuestras lenguas jugueteaban entre ellas y él tiene una forma de moverla que hace que todos mis sentidos se pongan alertas hasta su mas pequeño roze de su cuerpo con el mio. Le quité la camisa sport y el a mi la de mi pijaba para que mis senos se quedaran al descubierto y mis pezones se endurecieran por el fino contacto con los quito mis shorts y me giró para acariciarme el trasero. Después comenzé a gemir cuando sus caricias se hicieron cada vez más íntimas y comenzaba a sentir su evidente excitación. Nos despojamos mutuamente de la única prenda que nos quedaba y volvió a girarme para que entrara lenta y profundamente ahogandome en una ola de calor y placer indescriptiblemente sentía como si fuera ha desear mas y mas. Cada vez mas. Lo necesitaba, lo quería. De un modo u otro Nick me conocía hasta el mas mínimo detalle, física y emocionalmente. Todo lo habia dicho a la perfección, sólo que no me gusta admitir algunas cosas pero ¡Dios! en esta situación admitiría todo lo que dijera.
Nick me estaba llevando a las alturas, a lo mejor; ya me habia llevado ahi, me habia hecho gemir tanto de placer que nisiquiera supe cuantas veces entró y salió. Era delicado y a la vez salvaje como una fiera. Pero sabía que no era relamente asi, seguramente a sus anteriores amantes les hacía cualquier suciedad que se le ocurriera. Pero a mi me bastaba con esto, me enloquecía, me embelesaba los sentidos. Me llevó hasta lo mas alto y me dejó ahi por un momento para después volver a la normalidad. El se salió de mi lentamente arrancando de mi un último gemido acompañado por su nombre que también habia repetido tantas veces. Se acostó a un lado mio, me acomodó en su pecho, me dió un beso en la sien y me quedé en un sueño profundo después de que él me tapara.
Desperté, era de noche o de madrugada más bien dicho. La belleza de Nick que apenas y alcanzaba a ver por la poca luz casi me dormido, se le veía tranquilo y con los ojos cerrados. Estaba algo cansada de estar en la misma posición, asi que estaba girando para darle la espalda cuando me tomó de la muñeca y me dijo:
-Ni se te ocurra darme la espalda.-
No dije nada mas y me volví a acomodar en su pecho que ahora estaba cálido, talvez porque despertó. Pero de un modo u otro sabía que de una buena manera si iba a aceptar a seguir durmiendo en sus calidos brazos.
Podía sentir en mi hombro izquiero en fino vello de su axila y su brazo derecho por debajo de la sábana pasando por mi espalda y llegando a mi hombro.
-Talvez hoy, después que desayunes con tu papá, me puedas untar bronceador de nuevo bebé.-
-Si.-Estaba conciente de lo que decía.
Sabía perfectamente que yo iba a decirle a mi papá que desayunaramos juntos y que después él se iría a jugar y yo estaría sola y libre de tenía calculada. Pero nisiquiera me habia visto antes, más que ayer. Entonces esa era una de las cosas que me enloquecían de Nick, lo sabía casi todo y lo planeaba todo antes de hacer algo, asi todo saldría a la perfecció después de unos mintos iba a regresar a domir en su pecho, y él lo sabía sólo que no quería perderme el detalle ni un segundo; no, no ahora que me tiene en sus brazos, no es tiempo de darle la espalda.