CAPITULO 7
Dos días mas tarde estaba Bulma con Chichi en su habitación mientras esta ultima le hablaba a su amiga sobre los regalitos que iban a dar en el banquete de bodas.
- ¿Qué te parecen estos pendientes de perlas para las señoras Bulma?- preguntaba mientras abría una cajita y le mostraba los pendientes a su amiga.
Bulma no respondió, estaba demasiado absorta en sus pensamientos.
- Tierra llamando a Bulma, Tierra llamando a Bulma- viendo que su amiga no le hacia ni caso le toco un brazo moviéndola lentamente y devolviendo a su amiga a su cuerpo- Ey ¿Qué te pasa amiga?
La princesa terrestre sonrió levemente a su amiga mientras se levantaba de la cama en la que se había sentado y abría su extenso ropero para elegir un atuendo apropiado.
- Nada Chichi, solo pensaba en lo que había pasado en estos últimos días, tengo muchas cosas que hacer aun- cogió de su ropero unos vaqueros ajustados y una camiseta de tirantes- encárgate tu de todos esos detalles, lo que escojas será perfecto- añadió mientras le daba una ultima sonrisa a su amiga y entraba en el baño para cambiarse.
Una hora mas tarde Bulma salía del palacio para ir al centro comercial donde había quedado con Josh, uno de sus amigos de la infancia y con el único que mantenía contacto desde entonces. Josh siempre había sido muy directo con Bulma y nunca le había tratado con elogios ni nada parecido por ser la princesa de su planeta y eso era algo que a Bulma le encantaba, nunca le había gustado las formalidades con respecto a sus amigas, después de todo ella era una chica normal con un futuro no tan normal…
- ¡¡Josh!! – grito alegremente mientras corría hacia su amigo con una sonrisa.
- Bulma- le sonrió un joven de unos 25 años de pelo rubio y ojos color miel que contrastaban con su piel tostada por el sol- Te estaba esperando.
- Perdona, pero ya sabes como son estas cosas- le miró con cierto recelo- ¿te parece si tomamos un café?
- Si, que me tienes que contar muchas cosas…- pronunció con una sonrisita mientras añadía- sobre todo tu sorpresiva boda.
Bulma lo miró con fastidio mientras se acercaban a un café-bar cercano.
- Ese es el motivo por el que te he llamado, necesito hablar con alguien y poner en orden mis ideas.
- Vaya, así que ahora soy tu consejero particular- Bulma le sonrió.
- Sabes que lo has sido siempre- llegaron al café-bar y Bulma le empezó a informar de todo lo que había pasado hasta el momento desde la llegada de los saiyans.
- Ya veo- dijo una vez finalizado el monologo de Bulma- entonces, según me dices esos monos han amenazado al planeta si tu no accedes a casarte con Drako, sin embargo- añadió mientras le daba un ultimo sorbo al café- la relación que mantiene tu padre con el Rey Vegeta no te cuadra con una amenaza- cruzó los brazos pensativamente mientras se echaba hacia atrás en el asiento- creo que tiene motivos para sospechar que pasa algo raro en todo esto.
- Eso es lo mismo que opino yo- soltó alegremente ya que no era la única que pensaba que algo no cuadraba.
- A ver, ¿Qué relaciones tenéis actualmente con los saiyans? – pregunto con interés, no por nada era una abogado muy conocido.
Bulma quedo pensativa, realmente no lo sabia con exactitud ya que su padre era quien se encargaba personalmente de los saiyans, ella se encargaba de otros planetas, pero como decía su padre, "los saiyans son muy complejos y no son estúpidos, los demás planetas son mas fáciles de manejar" y que razón tenia.
- A ciencia cierta no sabría decirte, lo que si se- decía mientras se incorporaba hacia su acompañante- es que nosotros les proporcionamos armas y ellos protección.
- Bien, ahí tiene que haber algo, ya que si es verdad que les proporcionáis armamento seria absurdo que se deshiciera del planeta simplemente por que rechazaras casarte con su hijo- la miró pensativo- ¿sabes si ha habido algún retraso con el armamento?
A Bulma se le encendió una idea en la cabeza.
- Es posible, pero no lo se realmente ya que como te he dicho es mi padre quien se encarga de ellos, pero si fuera cierto- frunció el ceño mientras miraba a su taza de café ya vacía- no se por que mi padre no me avisó del retraso para subsanarlo y así no tener que casarme.
- Eso es algo que solo le puedes preguntar a él personalmente.
- No creo que quiera contestarme, sin embargo si que podría averiguar los motivos del retraso en caso de que fuera eso e intentar arreglarlo antes de que sea demasiado tarde.
- Bueno- dijo con cierto animo- estoy seguro que sea lo que sea lo vas a solucionar- añadió mientras le cogía de la mano- ya sabes que para lo que necesites estaré aquí- Bulma le dedico una pequeña sonrisa mientras se despedía para regresar a su casa y buscar una solución para ese desastre de boda.
Pocos minutos después
- Esto es absurdo- pronunció para si misma mientras miraba un punto fijo en la pared del laboratorio de su padre- A ver, piensa Bulma, ¿Dónde guardaría mi padre la documentación de los negocios con los saiyans?- cogió su cabeza con ambas manos intentando pensar con claridad- Veamos, en los cajones de su escritorio no, demasiado importante para ponerlo ahí- abrió los cajones y efectivamente no estaban ahí- a ver en la caja fuerte tampoco, ahí nunca mete nada importante- su padre tenia la idea de que una caja fuerte es un imán para los ladrones y las cosas de verdadero valor nunca las metía ahí- piensa Bulma piensa- frunció el ceño mientras con la vista examinaba el laboratorio de su padre- material, herramientas, armarios, probetas, microchips, sillas- siguió observando hasta que algo captó enormemente su atención, se levanto y se acercó hacia el objeto mientras decía- no es posible – enfrente de ella estaba el primer aparato que creó con sus propias manos cuando apenas tenia nueve años- si este trasto ya ni funcionara- abrió el portón del pequeño horno que creó para hacer deliciosos pasteles y allí había un par de carpetas rojas, cogió una de las carpetas y empezó a leer con atención cambiando de una expresión concentrada a una de perplejidad- es imposible…
Con la carpeta en la mano salió del laboratorio a toda prisa buscando a su padre, necesitaba una explicación y la necesitaba ya. Recorrió todos los pasillos de la gran mansión y casi todos los sitios posibles donde estaría su padre y nada – que raro, ¿Dónde demonios estará?
- Creo que en accidente te golpeaste la cabeza- escucho a su espalda- ya hasta hablas sola.
Bulma giró la cabeza enseguida encontrando a cierto príncipe saiyan de brazos cruzados y con una sonrisa arrogante en su rostro. La princesa lo miró con fastidio mientras resoplaba y le soltaba enfadada.
- No tengo tiempo de discutir contigo Vegeta, tengo cosas mas importantes que hacer- se giró sobre sus talones para seguir buscando mientras añadía- estoy buscando a mi padre.
Escucho una leve risa de su interlocutor y se giró algo sorprendida.
- ¿Qué te hace tanta gracia?- pregunto mientras lo miraba con recelo.
- Pues que no lo vas a encontrar- dijo en noto burlón.
- ¿Ah no?- Vegeta volvió a negar con la cabeza- ¿y por que?
- Por que esta mañana se ha marchado con mi padre al planeta Noker a realizar unos tratos de compra-venta y no volverán hasta el mismo día de la boda...
La princesa terrícola se quedó perpleja por lo que su visitante non grato había dicho.
- Eso no es posible, lo habría dicho- no era cierto, el Rey no tenia por que decirle a donde iba.
Vegeta se encogió de hombros- al parecer ha surgido un contratiempo a ultima hora y han ido a arreglarlo, por lo que solo les ha dado tiempo a informarme a mi, ya que tu- la miro con algo de desprecio- no estaba, para variar.
- ¡¡Qué insinúas príncipe de pacotilla?! – gritaba totalmente fúrica mientras se acercaba al saiyan, podía aguantar muchas cosas, pero no que la llamaran irresponsable, eso jamás- ¡¡Que no soy responsable de mis obligaciones!!
- Yo no he dicho eso- se defendió mientras plantaba en su cara la sonrisa sarcástica- eso- señaló- lo has dicho tu.
- ¡¡No te soporto!!- gritó mientras derrotada le hacía la pregunta mas importante- ¿Cuándo vuelven?
- No lo se, creo que ni ellos lo saben- giró sobre sus talones en dirección al pasillo mientras añadía- ni siquiera se si estarán en la boda.
- ¡¡Mierda!!- gritaba Bulma mientras caía de rodillas al suelo y se echaba a llorar- me tendré que casar con ese bastardo…
Bulma parece haber encontrado la solución para evitar la boda, pero la única persona que puede hacerlo se ha marchado ¿llegara su padre a tiempo para evitarla? ¿o sera demasiado tarde? Las respuestas en los siguiente capitulos…
