Nunca me sentí más feliz en toda mi vida, pensé que desde hace cuatro años mi vida iba a ser un asco y nunca iba a estar tan feliz en mi vida. Cada día con Nick era como estar con alguien al quien podría estar mil horas más si lo deseara. ¿Pero qué me pasa? No puede estar pasandome esto, era algo pasajero, algo que según para mi pasaría pronto, hasta que él se cansara y yo tuviera que alejarme sin un rasguño, ya que, no me lastimaría para nada. Pero Nick se está metiendo en mi mente cada día más y eso me aterra, la sola idea que no lo puedo dejar de ver, que estar en sus brazos bailando es un privilegio, que necesito cada uno de sus besos, cada centímetro de él y cada una de sus palabras me derriten aunque no sea la intención, Nick lo hace, me hace sentir todo eso y me da algo de miedo llegar a querer a alguien que sé que pronto se podría aburrir de mi o talvez dejarme sin ninguna explicación, ahora me da más miedo que al hacer eso, me duela a mi y eso es lo que me da miedo.
-¿En qué piensas?-
-En nada Lois, sólo en que...nada.-
-Está bien.¿Cómo estás?-
-Normal.-
-¿Normal?-
-Si normal.-
-Mmm...oye, Karl estuvo preguntando por ti.-
-Bien.-
-¿Bien? Dirás muy bien...-
-No, no me gusta.-
-Eres rara, pero igual, mejor para nosotras.-
-Si eso creo.-
-¡Pff!-
Mis clases fueron normales, me sentí extraña, pensando en otras cosas, bueno enrealidad en Nick. El hombre me trae loca. Entonces vibró mi celular en media mensaje...¡Hablando del rey de Roma!
"Paso por ti a tu escuela". Nisiquiera me preguntó, era eso y le madé un sí, é la salida con ancias y los minutos se me hacían eternos y sentía un revoltijo en el estómago, eran nervios, si era eso...¿pero por qué? No es lo que generalmente siento cuando Nick va por mi a mi bueno, sólo esperaré a que terminen las clases.
Terminaron y salí del salón lo más rápido posible, me perdí entre los estudiantes y salí lo más rápido posible. Mi celular comenzó a sonar.
-¿Bueno?-
-Hola bebé.-
-Hola Nick, ¿en dónde estás?-
-Doblando la esquina derecha.-
-Haa, bueno.-Colgué
Caminé hacia la derecha y doblé en la atraparon la cintura una manos y mis labios los atraparon otros; cerré mis ojos y le rodeé los hombros con los brazos. Me tenía que poner de puntitas y todavia él tenía que agacharse un poco. Separamos los labios y me sonrió.
-No aguante verte hasta más tarde.-Dijo acariciando mi mejilla.
Le sonreí timidamente y me llevó a su auto, me abrió la puerta y entré. Después entró él y nos pusimos los ó a andar el auto y seguimos el camino en a mi casa, se bajó, me abrió la puerta y abrí la puerta de mi casa.
-Pasa.-
-¡Oh! Gracias.-
-De nada.-
Entramos, nos sentamos en el sillón de mi sala y nos quedamos en silencio.
-Te-te tr-aje algo.-
-¿Encerio? ¿A mi?-
-Sí, si, a ti bebé.Espérame.-
-Sí.-
Se levantó y salió de mi casa. Después regresó con una caja circular color rosa y un moño. Se sentó de nuevo, pero esta vez a mi lado.
-Toma.-
-Gracias. ¿Qué será?-
-Ábrelo, no lo agites.-
-Está bien.-
Quité el moño con delicadeza y él etaba algo nervioso, lo podía notar. Terminé y le quité la tapa. Sonreí al ver qué era y lo saqué.
-¿Te gusta?-
-Es hermoso Nick, gracias, gracias.-
-De nada bebé.-
-¡Oh!Siempre he querido tener uno de estos.-
-Que bueno que te dos meses, asi que ya tomó la leche de la madre.-
-Está muy hermoso Nick, gracias.-
-De nada. Acarícialo.-
-Sí. ¿Camina?-
-Claro.-
Cargué a mi nuevo perrito y lo acaricié. Estaba algo asustado y sus ojitos se veían muy lindos. Era peludito y tenía algunas manchitas cerca del ocico; sus colores marrones y blcno hacían que se viera tan tierno. Un San Bernardo era con lo que soñé y Nick me lo había cumplido.
-Lo dejarpe en el suelo un momento para ver si le gusta su nuevo hogar. ¿Por qué puede vivir aqui verdad?-
-Es todo tuyo bebé.-
-Gracias.-
-De nada.¿Qué nombre le quieres poner?-
-Mmm...tengo que pensarlo.-
-Hay que ponerle uno para asi llamarlo.-
-Pero no sé.-
-¿Qué te parece...Magno?-
-Sí, si, ese.-
-Ok.-
Volví con el perrito que estaba medio desorientado. Lo cargué y le rasqué la pansita.
-Hola Magno, eres Magno.-
Jugamos un rato con él. Nick es muy dedicado y sabe jugar con él. Tenía unos pequeños caninos afilados y sólo caminaba hacia donde nos veía caminar y después cambiaba de dirección pues no sabía a dónde ir, si con Nick o conmigo. Magno era algo para recoradar a Nick cuando no estuviera con él. Pero sabía que estar con Nick era mejor. Pero, entonces, él tenía que irse.
-Me voy bebé.-
-Mmm...está bien.-
-Déjalo en el suelo un rato, necesito...abrazarte y besarte.-
-Si Nick.-
Deje a Magno en el suelo y acompañé a Nick hasta la puerta, la abrí y salimos.
-¿Estás feliz?-
-Si Nick, gracias, me haces muy feliz.-
-Que bueno, ese era el puento hacerte feliz bebé.-
Le sonreí y me tomó por la cintura haciendo que yo me acercase a él y cruzase los brazos alrededor de su cuello. Hizo unos movimientos con los ojos y después se acercó a mi. Me besó tan dulcemente que pude haberme derretido en sus brazos. Separamos los labios y me acaricó el cabello. Nick cada vez era más dulce, romántico y cariñoso conmigo. Sólo tenía que ver el regalo que me dió esta tarde. Subió a su auto y se fue. Entré a mi casa y reocgí la caja y a Magno. Me lo llevé en un brazo a mi habitación y lo dejé en mi cama.
-¿Te gusta tu hogar? Supongo que sí. Aqui dormirás, pero abajo, porque si te haces pipi, no sé que voy a hacer. ¿Te gusta tu papi? A mi sí, es tan lindo y me trae loca...que bueno que te trajo a mi que seas tan carñoso como él. ¡Que tonta! Tú no hablas, tú no sabes nisiquiera de lo que hablo. Pero te digo, el hombre que te trajo aqui, es el hombre con el que salgo. ¿Ok? Espero que lo entiendas.-
Magno recargó su cabeza en sus patas y apenas y me volteó a ver.
-¡Jajaja! Ya dime que me calle.-
Seguí acariciandolo y llamé a una veterinaria, me arreglaron todas la cosas para mi perro. Después me lo trajeron a domicilio. El perro estaba feliz y yo también. No tenía que pedirle permiso a papá. Él sabía que siempre traigo a animales a la casa, no, de Nick no sabe. Lo acomodé todo en mi habitación y cuando era de noche y se durmió, lo tapé y yo también me dormí. Entonce sucedió la primera señar que Nick me traía mal: soñé con él.