La sangre se me congeló, el corazón me comenzó a palpitar más de lo que ya estsba palpitando, me dió un fuerte dolor de cabeza y el cuerpo me dió vueltas. No sabía qué hacer, qué decir...era confuso y claro a la vez. Pero, ¿decía la verdad? ¿realmente me amaba? ¿y yo? ¿era ese el sentimiento que estaba comenzando a sentir y que nunca debí sentir? ¿por qué sentía que tenía que creerle? ¿por qué sentía que debía olvidarme del pasado y tener el presente y el futuro?
-No, tú no me puedes amar.-
-¿Ah no? ¿Entonces por qué lo hago? ¿Por qué contigo me pasan cosas que no sentí con ninguna otra mujer? ¿Por qué me importa tanto verte todas las tardes? ¿Por qué me importa tanto cambiar para ti? Porque te amo mujer...¿qué parte de te amo no entiendes?-
-No...no sé.-
-Pues te digo, te amo y sólo entiendo eso; que si te lo hubiera dicho no hubieras querido que esté a tu lado, que tú estés a mi lado. ¿Sabes cómo me haría eso? Desde el principio sentí algo diferente, pero...me sentía tan mal cuando supé lo de Leena, encerio, créeme que no fue mi intención lastimarte o jugar contigo.-
-Yo...-
Tragué saliva y sentía algo que me decía que lo hiciera, que me decía que lo dijera, que dijera todo lo que tenía que decir, que le creyera, que lo escuchara. ¿Por qué no hacerlo si le estoy creyendo que me ama?
-Yo te amo Nick.-
Me levanté y lo abrazé haciendo que él hiciera lo mismo conmigo. Suspiró y me tomó con más fuerza; una fuerza casi asfixiadora pero que a mi me venía bien en ese mismo instante. Algo me hizo sentir aliviada y sin un peso encima.
-¡Oh Dios! Eres muy insólita.-
-Me haces sentir mejor.-
-Lo siento, pero lo eres.-
Se separó de mi y me limpió las lágrimas sonriendome.
-Creo que Magno decidió irse.-
Nos sentamos en una orilla de mi cama y me acaricio el rostro.
-Perdóname bebé. Te juro que nunca quise hacerte daño, nunca fue mi intención.-
-Olvídalo Nick, sólo olvídalo-
-Gracias.-
-De nada-.
Se acercó a mi lentamente y atrapó mis labios con los suyos. Su mano fue de mi rostro hasta mi cintura y si algo me estremeció, fue su recorrido. Cruzé mis brazos alrededor de su cuello y me recosté con él sobre mi. Entonces su lengua comenzó a moverse con la mia y sus manos bajaron delicadamente mientras me quitaban los pantalones. Se quitó los zapatos y los calcetines y yo hize lo mismo con mis tenis y mis calcetines. Volvió hacia mi y retiró mi cabello de mi cuello. Lo comenzó a besar y le quité la camisa dejando al descubierto sus músculos; le acaricié los hombros y moví mis manos hasta sus pantalones hasta que desabroché su cinturón y después desabroché el botón para bajarle la cremallera y meter mis haciendo que los pantalones bajaran lentamente hasta que se perdieran.
-Vamos a meternos debajo de las sabanas.-Me dijo él.
Estiró sus brazos hacia arriba de mi cabeza y tomó las sabanas bajandolas y después desapareciendolas de donde estaban hasta cubrirle desde el final de la espalda hacia quitó la camisa y bajó sus besos hasta donde mis senos se dejaban ver. Metió sus manos debajo de mi espalda y con un rápido movimiento dejé de sentir esa presión de mis sostén. Me lo quitó y apoyó sus labios contra los mios hasta que cedimos al besarnos e involucrar nuestras lenguas entre ellas. La suya es suave y me exploraba el interior de mi boca, saboreando y quemando con ese fuego que me produce. Me deshice de sus boxers en un segundo y él de mi pantaleta en menos tiempo. Me obligó a abrir las piernas y después colocó su cadera entre ellas, para después penetrarme lentamente y haciendo que yo le recorriera la espalda con las manos. Encogí sólo una pierna y el me la acarició lentamente mientras la rasguñaba un poco. Comenzó a moverse lentamente y yo no gemía, sino exhalaba por la cada vez que él entraba en mi y cada vez que me hacía sentir más placer. Pero Nick por esta vez fue lento y extremadamente cuidadoso; se concentraba en mis labios y mi lengua en la suya. Pero aun asi, lentamente me llevó a los extremos del placer y lentamente salió de mi haciendo que yo pronunciara su nombre en silencio y él me diera un beso en los labios para después recargarme en su pecho y yo quedarme profundamente dormida.
¿Amaba realmente a Nick? ¡Oh! Pero si me proponía no hacerlo, no querelo siquiera. Pero no, mis sentimientos me traicionaron, él y su sonrisa, su forma de ser tan masculinamente seductora, su voz extremadamente incitante, la forma que me hace el amor tan excitante, la forma tan soñadora que nos guía al bailar, esa fuerza que la utliza para protegerme, ese toque de romanticismo en todo lo que hace, lo que hace para controlarme, lo que hace para que me deje llevar, lo que realmente es cuando está conmigo. Todo eso me llevó a amarlo, a desearlo, a querer cada centímetro de él, a soñar con esos esponjosos labios y fantasear con esos rizos exquisitamente formados. ¡Oh por la Madre de Dios! ¡Lo amo! Perfecto, eso era lo que buscaba hace unos días pero que trataba de evitar que pasara. Pero no se puede tener todo lo que se quiere, ¿o es que lo estoy teniendo?
-Nick...-
¿Acaso olvidé algo? Era de noche, algunas luces de mi casa pasaban por las cortinas. Hacía frío, era el aire acondicionado; pero a Nick ni le rozaba, pues, tenía las manos atrás de su cabeza.
-¿Qué pasa bebé?-
-Hace frío.-
-¿Lo hace?-
-Para mi sí.-
Me tapó y me rodeó la espalda con un brazo haciendo que yo me aferrara a él. Después retiró el brazo y se acomodó de lado recargádose en su mano ancha y musculosa espalda me cubría por completo y me sentía tan pequeña ante ese hombre. Esa figura escultural, ese rostro, ese cabello. Saqué un brazo de la sábana y él acomodó una mano en mi hombro; después me recorrió el brazo y tomó mi mano al final, se la llevó a los labios y la beso. Me perdí en el café de sus ojos y me sentí tan tonta.
Soltó mi mano y con la punta de su dedo me acarició el cuello haciendo que la piel se me pusiera de gallina y sintiera un cosquilleo el las mejillas, como un ligero calambre.
-¿Sigues con frío?-
-No, gracias.-
-De nada. Sólo pregunté. Eres muy bonita ¿sabes?-
-No, gracias.-
-De nada. Que nada nos arruine el momento porfavor.
-No Nick.-
-Pues, lo tenemos todo; la noche, la naturaleza y con naturaleza me refiero a la denudez; la tranquilidad, el amor y las estrellas.-
Cuando dijo esto volteé hacia arriba para ver las estrellas y comenzaron a desaparecer por una luz que venía del corredor. La puerta se abría. Nick volteó el rostro hacia la puerta y yo supe qué pasaba. ¿Cómo lo olvidé? ¿Cómo? ¡Mi padre!