Al final he decidido convertir esto en una serie de one shots, a ver cuanto me dura n_n;

Esta vez he (intentado) escrito sobre mi querido OT3, Liz, Kid y Patti. Hacía tanto que no escribía nada que he perdido la práctica, me ha costado mucho nada más esta tontería y además ha sido demasiado forzado OTL

Hay escritores magníficos sobre estos tres, me da verguenza publicar algo tan mediocre ;;; pero si le gusta a alguien habra merecido la pena n_n

Muchas gracias a SoulEvans-fan y Rukiachan25 por vuestros comentarios!! en serio me alegraron mucho. Siento que esta vez no haya escrito sobre la parejita ;; Pero tengo intencion de volverlo a hacer.


Al final a todo se acostumbra uno.

Al menos es lo que se dice, pero había cosas en la nueva vida que repentinamente sustituyó todo lo que conocían hasta ese entonces a las que no se podían acostumbrar, de ninguna manera.

Se lo podría haber dicho cerca de quinientas veces, pero a Patti le daba igual, ella no iba a tomarse todas las molestias que suponía tener que comer en el fregadero solo por que le apetecía coger una galleta antes de la cena.

Así que Patti se la comería donde le apeteciese, luego Kid kun se daría cuenta de que había una minúscula miga y empezaría a gritar cosas sin sentido.

Desde luego a ella no le importaba mucho que lo hiciese, simplemente empezaría a reír y reír sin que su técnico se diese cuenta de lo estúpido que resultaba, por mucho que lo dijese con una seriedad que pareciese que anunciaba el fin del mundo.

Y al día siguiente repetiría la escena, a Patti por su parte ni le cansaba ni le molestaba lo mas mínimo, de hecho hasta le gustaba, las regañinas diarias de Kid kun le resultaban mas divertidas que los cómicos de la tele.

A veces le haría caso, tampoco está mal hacerle concesiones a las personas que te importan.

También le hacia gracia la sonrisa de satisfacción que Kid kun ponía en esas ocasiones, creyendo que por fin había conseguido que Patti le hiciese caso. La chica se reía sabiendo que al día siguiente iba a volver a lo mismo de siempre.


A Liz en cambio no le parecía tan gracioso, no le gustaba en absoluto. Ella estaba acostumbrada a hacer lo que se le viniese en gana, llevaba toda su vida haciéndolo, y aunque agradecía que ahora no viviese en un completo caos como antes, el orden que Kid pretendía imponer era de locos.

Si el quería pasarse el fin de semana mirando si los cuadros estaban torcidos o no como un desquiciado era su problema. Pero a ella no le iba a hacer vivir mirando que todo en su vida estuviese en orden, en perfecto balance o simétrico.

Con el tiempo empezó a encontrar formas de tratar con él.

Liz había visto un vestido precioso, parecía hecho especialmente para ella, así que fue a pedirle el dinero necesario a Kid.

Este se negó alegando que era la cosa mas horrible que había visto por que tenía no qué estampado ligeramente diferente en un lado, que él no iba a financiar semejante aberración contra el buen gusto.

-...y lo peor de todo es que no te bastará con comprarlo, encima querrás ponértelo

-Mira tú que cosas tan extrañas hacen algunas personas ¿eh? Comprarse ropa y tener luego la poca vergüenza de ponérsela. Que mundo este...

Kid se limitó a hacer una mueca de desagrado y seguir a lo suyo. Liz por su parte decidió contraatacar.

-Bueno, olvidemos el vestido... hay otras cosas que puedo hacer para estar guapa...por ejemplo, siempre he querido tener el pelo recogido así...-dijo la chica mientras con una sonrisa en la cara, que intentaba ser de inocencia sin conseguirlo del todo mientras se recogía el cabello en una coleta a un único lado- y luego ponerme de estas orquillas tan lindas...así en el lado contrario, quedan monísimas ¿verdad?

Kyaa me encanta, creo que me voy a peinar así todos los días.

-¡Ni se te ocurra! -le espetó el chico con cara de que algo le dolía mucho

-Bueno pues tendrás que convencerme...no se...tal vez comprando algo que haga que me olvide, por ejemplo se me ocurre, ¿un vestido? Hay uno precioso que me gustaría tener...

Y Kid acabó derrotado y murmurando con lágrimas en los ojos algo que sonaba como "haz lo que te de la gana, pero quitate eso"

Él estaba acostumbrado a vivir solo, rodeado únicamente del perfecto orden de su casa, y sin nada mejor que hacer que comprobar que todo seguía en su sitio. No a convivir con jovencitas ruidosas que lo ponían todo patas arriba.

Aun así aunque conscientemente nunca lo iba a reconocer, ahora era mucho más feliz que entonces. Porque para que las cosas estén realmente en perfecto balance lo malo y lo bueno tienen que coexistir. Kid lo sabía, y por eso aceptada que hubiese maldad en el mundo como algo irremediable, simplemente no se le ocurría aplicarlo a su propia vida.